Sí, robo descaradamente el título del célebre (y bastante profético) libro de Guillermo Nugent.
Hace unos días se inició aquí un pequeño debate aquí acerca de la pertinencia del término "cholo". En resumen, Silvio Rendón hacía énfasis en lo problemático, resbaladizo y poco adecuado de manejar dicha palabra en nuestros discursos porque empañaban los análisis con un término que muchos podían calificar como ofensivo: " Mejor tener la fiesta en paz y olvidarse de las alusiones raciales. Hay mejores formas de relacionarnos". Incluso se miraba con bastante desconfianza (y para algunos comentaristas con mucha crítica) al sugerente blog Choledad Privada , portador de un discutible discurso más permeable a ese término tan espinoso y que parece oponerlo arbitrariamente frente a la manifiesta pluralidad de este país.
En fin ¿Es malo usar el término cholo, choledad, cholósfera, Cholywood, cholonauta? ¿Nos engañamos usando esa categoría?¿Nos inventamos un Perú irreal con ella?
Creo que el término cholo tiene que ser visto en su perspectiva histórica.
-En el principio cholo era un término despectivo e insultante (viene de una voz caribeña que quiere decir perro desnudo) que se ha usado (y se usa) para humillar a quienes se consideran inferiores en nuestro país. Es el puntal vector de nuestro racismo patrio, "Cholear" resulta sinónimo de discriminar, no importa si el aludido es zambo, mestizo, indígena o incluso blanquiñoso. El choleo es ese racismo que casi todos los peruanos llevamos dentro.
-Sin embargo, en el último medio siglo el Perú vivió un tremenda transformación social en la cual los pobladores andinos ocuparon y desbordaron a las ciudades de la costa y señaladamente a Lima. Hacia los años años ochenta el término cholo llega a resemantizarse y a volverse más inclusivo, al punto que se convierte en una marca de orgullo popular urbano (aquí) y hasta en un nuevo horizonte de peruanidad más democrática (qué es más o menos el rollo de Choledad Privada). A diferencia del significado automutilante, en los nuevos tiempos lo cholo podría ser un factor básico de peruanidad. Y de optimismo.
-Pero quizá el asunto está que en este siglo XXI, donde todo está cambiando y vivimos una época de tránsito hacia quién sabe dónde, el término cholo vuelva a reformularse y a encontrarse con otras categorías que han ido naciendo en este nuevo milenio. Y quizá la propia ambigüedad de la "choledad" sea algo positivo, que implique algún rasgo común de nuestra declarada pluralidad.
En ese sentido, quisiera compartir con ustedes el post del escritor y sociólogo Artemón Ospina, que desnuda el discurso optimista de la choledad, pero que a la vez exhibe el carácter subversivo de esta misma choledad. Subversivo y temido por las élites:
Escuché y opté por seguir escuchando: " la verdad es que los chilenos están haciendo patria al ponerle a los cholos sus centros comerciales en sus conos, así ya no molestan por acá, eso estaba mal, ellos no tenían donde ir y que hacían se querían meter donde no pertenecen, ahora ya tienen sus espacios, sus cines, por eso ahora ya no se ve tanto huaco por Larco Mar. Un país avanza cuando cada uno reconoce su lugar.
Se puede bailar la misma música pero cada quien en su lugar.Volviendo a los ciclistas solo los resentidos están haciendo bulla, no ven que el verdadero Perú se esta forjando, los cholos en sus conos y sus megas plazas, la gente en Larco Mar. A ver acaso Pizarro pondría una discoteca en el Bulevar de Comas o de Los Olivos, ni hablar, ahí pone una discoteca Cahuantico o el Cholo Prado, el Puma media mampara, pone su disco en Jesús María pero fácil se resbala a Los Olivos, en cambio Rebosio, pone su Disco en el Callao aunque le gusta Larco Mar, pero jamás llegara a La Molina, donde Pizarro entra y sale como en su casa. Así nomás es el Perú”.
Seguí escuchando para comprender: “Ahora por ejemplo El Comercio, pone a los cholos emprendedores en la pagina económica pero jamás en la pagina de sociales, ahí, están los fotos del matri de Juan Diego pero jamás, jamás podrían estar las fotos de matrimonio de la hija de los dueños de los mercados Unicachi. Ese no es su lugar. Decir eso no es racismo es pensar que en el Perú cada quien tiene su lugar, solo eso. En el Perú, la gente y los cholos tenemos cosas en común, cosas de que enorgullecernos, un mismo pasado histórico, una misma comida, variedad de música, lindos paisajes pero por favor cada quien en su lugar.” Bueno gusto verte, así nomás a la pasadita, me alegro que estés estudiando ingles.
Es decir, la bonita promesa de la choledad puesta prueba por el racismo de las élites que gobiernan el Perú. Lo sucedido con los ciclistas en Larcomar es un capítulo entre esa choledad libre y optimista que es maniatada y encerrada por otros cholos que obedecen (¿y creen?) la estructura prejuiciosa de las élites. Lo cholo, un color más (¿el gran color?) en la paleta peruana, parece hacer propias las palabras de Basadre dedicadas al Perú: Ser problema y posibilidad.
P.D. A quienes quieran expresar su protesta por los abusos que el ejército colonial...ejem, el serenazgo de la Municipalidad de Miraflores cometió contra los ya tan mencionados ciclistas en Larcomar. Pásense por aquí y estampen su denuncia al alcalde de marras.
*El poster choloinclusivo, sacado de Confabulatorio.

