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viernes, 7 de mayo de 2010

¿Nos estamos quedando sin memoria?



Lo que véis en la ilustración es la casa donde nació y vivió el extraordinario poeta Carlos Oquendo de Amat en la ciudad de Puno. Sí, esa casa que fue declarada hace dieciséis años Patrimonio Cultural Monumental de la Nación. Esa casa que durante mucho tiempo ha funcionado como pollería y lugar de venta de salchipapas. Esa casa cuyo dueño es un tal José Butrón, empresario hotelero relacionado vox pópuli con el narcotráfico y el lavado de dinero. Esa misma casa a la que le arrancaron subrepticiamente el rango de Patrimonio y que estuvo en un tris de ser derribada para construir en su lugar un hotel (posiblemente con esas espantosas fachadas que estan plagando buena parte de los pueblos del interior). Esa casa a la que hace unos días -luego de una afortunada campaña mediática iniciada por un artículo del escritor Christián Reynoso y rebotada en varios medios- le han vuelto a restituir su nombradía de Patrimonio Cultural para garantizar que no será demolida. Esa casa, en fin, que en otro país sería un museo, un centro cultural o una casa de estudios literarios. Esa casa que con sus muros desconchados y su techado semiderruido, parece decirnos, imprecarnos, nuestra desmemoria e indolencia para con nuestro pasado.


El hecho que se haya salvado de la destrución total la casa de Oquendo de Amat no debe hacernos olvidar otras casas y otros escritores a quienes hoy seguimos tratando con amarga indiferencia. Dejamos, por ejemplo, que demolieran sin asco la casa de Julio C. Tello para poner en su lugar un horroroso edificio de departamentos. El terremoto del 2007 terminó de echar abajo la ya ruinosa casa de Abraham Valdelomar en el centro de Ica. El año pasado comprobamos la indiferencia general y la poca atención al Centenario de Ciro Alegría. Y en este año, con excepción de algunas iniciativas en la región San Martín y otros puntos de la amazonía, casi nadie se acuerda del Centenario de Francisco Izquierdo Ríos, autor de uno de los cuentos más leidos en los colegios peruanos. En el caso del centenario de la poeta arequipeña Adela Montesinos, ni los comunistas han hecho algo notable para recordarla.


Vivimos, es verdad, en un tiempo que está atravesado de inmediatismo y donde se presta atención compulsivamente al presente. Y en un país donde la oralidad tiene una mayor presencia que lo letrado, la memoria sobre nuestros escritores es minoritaria y canija.


Como buena semicolonia yanqui, hemos aprendido a aplastar lo viejo para colocar encima cosas nuevas sin ningún miramiento por el entorno y la historia. Los espacios donde aún hay una unidad con la tradición y la historia son violentados con alevosía. Y son las autoridades locales quienes dan el ejemplo. En Puno, la municipalidad provincial inauguró su nuevo, moderno y horroroso consistorio en plena Plaza de Armas oponiendo sus ventanas polarizadas y su masacote de concreto a las líneas barrocas de la Catedral y al clasicismo afrancesado del Palacio de Justicia. En Huánuco -de no ser por la intervención heroica del poeta Samuel Cárdich- estuvieron a punto de derribar el viejo local de la municipalidad de principios de siglo. Y en Chiclayo un absurdo incendio casi se come la alcaldía provincial construida por Leguía. Las plazas serranas han sido destrozadas para introducir glorietas excavadas a la brava, jardines colgantes que se tragan el paisaje, piletas descomunales que chorrean agua de vez en cuando, monumentos absurdos y profundamente huachafos.


Ah, y Lima no se queda atrás. Más bien ha sido la gran inspiradora de este culto a la piqueta y al cemento: Dejamos que inmuebles históricos se sigan deteriorando hasta que se vengan abajo, sea la antigua casa hacienda de Carabayllo, sea la casa de Felipe Pinglo, la tugurizada Casa de las Columnas o el viejo mercado del Rimac (Aquí, tienen una lista del patrimonio arquitectónico limeño que podemos destruir en los próximos años). Para ensanchar una avenida demolimos el famoso Arco Morisco que nos regaló la colonia española por nuestro Centenario (medio siglo después tenemos una reprodución kitsch en Surco), hemos desfigurado el Parque de la Reserva para convertirlo en una versión cutre de Las Vegas y gran parte de los edificios de la Avenida Arequipa (que son un recital sobre la historia de la arquitectura limeña del siglo XX) estan siendo deformados al convertirse a la fuerza en gimnasios, pollerías o locales de academias. Cuando no directamente demolidos, como sucedió con el Palacio Marsano, reemplazado ahora por una espantosa macrotienda de computadoras. El hecho que ese palacio fuera el delirio de grandeza de un oligarca no valida el crimen arquitectónico.


Con este panorama ¿Qué de anormal tendría entonces la demolición de la casa de Oquendo de Amat? Lo anormal ha sido salvarla.


Y lo normal es esa pérdida continua de memoria. Nuestros hijos lo han aprendido a la perfeción. Si al alcalde de Lima y al actual rector de la Decana de América no les importó en un momento tumbar media huaca de San Marcos para dejar paso a una superautopista ¿Con qué cara censuramos a los escolares que dañaron la Huaca del Dragón en Trujillo? Eso es hipocresía, y nuestros hijos también han aprendido aceleradamente las prácticas de la simulación y el oportunismo.
¿Puede la literatura salvarnos de esta cultura de caraduras a la que buena del país está sumida? Respuesta corta, no. Respuesta larga: Quizá ejemplos como el rescate de la casa de Oquendo de Amat en Puno (o iniciativas como la del Fórum Lima-Centro Vivo) nos digan que todavía hay esperanza y que tenemos intelectuales y artistas aún sensibles por un pasado -material e inmaterial- en constante riesgo. ¿Heredarán algunos de nuestros adolescentes reggaetoneros, usuarios de MP4 y consumidores audiovisuales natos, algo de esta sensibilidad?
Dejo en el aire la respuesta, como cantaba Bob.

domingo, 11 de mayo de 2008

El cemento contra San Marcos



"-Quiere entrar también a esa olla de grillos de San Marcos en vez de la Católica -don Fermín paladeó la bebida, hizo un gesto de fastidio- le ha dado por hablar mal de los curas, de los militares, de todo, para hacernos rabiar a mí y a su madre.


-Todos los muchachos son un poco rebeldes -dijo él-. Creo que hasta yo lo fui.


-No me lo explico, don Cayo -dijo don Fermín, ahora grave-. Era tan formalito, siempre las mejores notas, hasta beato. Y ahora, descreído, caprichoso. solo me faltaría que me salga comunista, anarquista, qué se yo.


-Entonces va a emprezar a darme dolores de cabeza a mí -sonrió él-. Pero vea, si yo tuviera un hijo, creo que preferiría mandarlo a San Marcos. Hay mucho indeseable, pero es más universidad ¿no cree?


-No es porque en San Marcos se politiquea -dijo don Fermín, con aire distraído-. Además, ahora ha perdido categoría, ya no es como antes. Ahora es una cholería infecta, qué clases de relaciones va a tener el flaco ahí.


Él lo miró sin decir nada y volvió a pestañear y bajar la vista, confundido.


-No es que yo tenga nada contra los cholos -te diste cuenta, hijo de puta-, todo lo contrario, siempre he sido muy democrático..."



Mario Vargas Llosa


Conversación en la Catedral






La desconfianza y la inquina del poder frente a San Marcos viene de largo.


Nuevamente la tombería ha entrado al campus de La Decana. En mis tiempos aún era un riffirrafe al lado del muro donde nosotros tirábamos piedras y ellos perdigones. Luego, nosotros molotovs y ellos fuego real. Luego entraron y montaron un vergonzoso cuartel donde a una generación de sanmarquinos los trataron como a perros. Ahora, lentamente, el viejo espíritu contestatario ha vuelto a tomar cuerpo. Y ha recibido la misma respuesta de siempre: Represión policial y manipulación mediática.


Sin embargo, además del gobierno y los poderes fácticos, el estudiantado sanmarquino tiene otro enemigo.


El hecho que Castañeda pudiera pasar con su aplanadora para construir una autopista fue algo aprobado alegremente en una sesión de la Asamblea Universitaria. Tanto el rector como los dirigentes estudiantiles que estaban allí no dijeron nada en contra. ¿Es que no se dieron cuenta de lo que iba a significar?¿En qué pensaron?¿Qué cuotas de poder, qué manejos de coyuntura pactaron? Y ahora que las excavadoras han derribado el perímetro del campus, el polvo y el ruido atosigan las clases y se han dado enfrentamientos entre los estudiantes y los trabajadores de la construcción; recién se enteran que algo ha salido mal. Y cuando la rabia sanmarquina vuelve a aparecer, inmediatamente cambian de canal y se reconvierten en críticos y revolucionarios, echándose la culpa los unos y los otros. El papel del rector es el más pusilánime. Salva la cara diciendo que va a cambiar las cosas que él mismo firmó.


El cubileteo es una vieja práctica sanmarquina y, como lo dijera socarronamente una vez el profesor García Bedoya "tenemos la burocracia universitaria más antigua de América". De nada sirve tener la razón de nuestra parte si nos falta más visión en elegir nuestros dirigentes y representantes. No tiene sentido pedirle democracia y transparencia al gobierno central y local, mientras dentro de la Decana siga existiendo el mangoneo y la opacidad. La democracia empieza por casa y creo que es la hora que TODAS las autoridades universitarias -incluyendo, cómo no, la representación estudiantil- hagan rendición de cuentas ante asambleas estudiantiles con poder de revocatoria.


También es tiempo que San Marcos responda a las mentiras de la mayoría de los medios con una contracampaña que haga conocer a la ciudadanía lo que hace la universidad: decenas de investigaciones, iniciativas de proyección social, labor cultural extracurricular, apoyo a proyectos de otras instituciones de la sociedad civil y, sobre todo, permanente creación intelectual y artística. San Marcos debe arrinconar a Castañeda en su punto más débil: los asuntos culturales, reducidos por la municipalidad a inaugurar parques huachafos de pago, a enrejar y prohibir la entrada a otros, a montar concursos bizarros de bandas o a reconstruir el Teatro Municipal como si fuera el Monumental de la U (vendiendo palcos y asientos privados a perpetuidad, expulsando al ciudadano de a pie de los futuros conciertos o representaciones). Los sanmarquinos deben enseñarle al alcalde mudo que ellos, con un presupuesto siempre insuficiente, montan decenas de grupos de danzas de alto nivel, inauguran simultaneamente muchas exposiciones en su Centro Cultural y cuentan con un fondo editorial de unas dimensiones impensables para una Gerencia Municipal de Educación, Cultura y Deportes, cuyo portal web de actividades se ha quedado estancado ¡en el 2005! Claro, como solo piensan en cemento...


No sé si San Marcos le pueda ganar la guerra al cemento, pero creo que por fin estamos regresando a un renovado y saludable movimiento estudiantil. Ojalá este asuma formas más críticas, más democráticas y más integradas al grueso de la sociedad. En un país casi sin instituciones, la participación de la Decana en la vida pública no solo es un derecho, sino sobre todo es un deber.
*La foto, del Blog del Morsa. En rojo, la autopista de la discordia.

jueves, 8 de mayo de 2008

MELISSA, POR FIN, LIBRE




Lo informa el blog del IDL (el organismo que ahora se está encagando de la defensa de Melissa):"La magistrada Jessica León Yarango, titular del Primer Juzgado Penal Supraprovincial de Lima, ordenó la inmediata libertad de Melissa Patiño, joven estudiante que fue recluida en el penal de Chorrillos, tras ser detenida el pasado 29 de febrero bajo el supuesto delito de colaboración con el terrorismo, informó su abogada Silvia Romero, integrante del Instituto de Defensa Legal (IDL). El Poder Judicial accedió así al pedido de variación del mandato de detención por comparecencia, argumentando que en el transcurso del proceso se ha desvanecido la probabilidad de que Patiño Hinostroza evada la acción de la justicia o pueda perturbar la actividad probatoria."

Asimismo informa La Primera: "La estudiante sanmarquina Melissa Patiño recuperó ayer su libertad, previo pago de mil soles de caución, por decisión de la jueza Jessica León, quien, ante la falta de pruebas contra la joven y en medio de una ola nacional e internacional de solidaridad con la detenida, dispuso que sea investigada bajo orden de comparecencia.La necesidad de cubrir diversos trámites burocráticos postergó la libertad de Melissa hasta altas horas de la noche".
Además, como informaba el blog de Sifuentes, ya desde hace dos días se había suavizado el régimen carcelario para las seis mujeres detenidas en Tumbes. Lo que puede leerse (también, ojalá) como una próxima excarcelación para todas ellas.

El escritor Rodolfo Ybarra, quien es uno de los coordinadores de la defensa de Melissa, no tiene mi fono y no ha podido llamarme para estar en la madrugada en el comité de bienvenida a Melissa a la salida del penal (coño, qué envidia). Así que, permítanme la banalidad, ahora mismo lo estoy festejando prematura (¿e irresponsablemente?) con una botella de vodka lituano. En este país, con los tiempos que corren, las alegrías son pocas.

Bueno, se ha impuesto lo obvio: Melissa, como los otros detenidos de Tumbes, fue víctima de una caza de brujas propia de un grupo de policías aficionados dirigidos -yo diría obligados- por un Ministro del Interior más que inepto. A Melissa se la incriminó sin pruebas, con un auto de apertura vergonzante para cualquier sistema legal del planeta y acogido por un poder judicial miedoso ante el poder. Esta desfachatez fue posible por la indiferencia de la buena parte de la sociedad civil, la ausencia de una oposición política efectiva al gobierno y la participación de una parte del periodismo hegemónico al parecer ya vendido como en los mejores tiempos del fujimorismo.

Y, lo peor de todo, Melissa sale en libertad no por magnanimidad del gobierno, sino por la presión mediática que significaba celebrar un Cumbre de Jefes de Gobierno de medio mundo mientras se violan y manosean uno por uno los artículos de la Declaración Universal de Derechos Humanos. El Genocida que nos gobierna ya sabía hace muchas semanas que su torpísimo A-Team la había enbarrado. Lo que siguió después ha sido un oprobioso proceso de liberarla sin roche para que ningún Jefe de Estado o eurodiputado le mencione al presidente en su cara (y ante cámaras) su acitud prepotente y antidemocrática. Pero algo me dice que eso pasará...

La Primera señala, asimismo, que la familia de Melissa interpondrá una demanda contra el Estado peruano. Demanda que será larga, tortuosa, pero que Melissa -como ya ha sucedido en muchos casos anteriores- ganará.

Bueno ¿Y ahora qué dirán aquellos que la acusaban tácitamente de delitos de terrorista?¿Qué dirán aquellos que creían que era mejor que ella permaneciera encerrada? ¿Qué dirá este imbécil y ésta otra? ¿Y que dirán todos esos hueleguisos del ciberespacio que bombardeaban nuestros blogs con opiniones rastreras amparadas en una ovejuna confianza al testimonio de la policía? ¿Alguno de esos tendrá los cojones de criticar a Alva Castro por su torpeza?¿Alguno tendrá la valentía de decir que se ha equivocado, que pecó de extrema sospecha y que reconoce sus errores? Ojalá, porque rectificar en el Perú no sé si sea de sabios, pero sí de personas decentes.
Disfruta tu libertad Melissa, pero recuerda que -como a todos los que pensamos distinto al poder- podemos ser encerrados una y otra vez.

Actualización: Cal y arena. Se libera a Melissa pero se detienen a la brava a una veintena de estudiantes de mi amada San Marcos. En el Blog del Morsa pueden ver (gracias a testimonios directos en primera persona) la terrible magnitud de los hechos, lo que no percibirán ni por asomo en los noticiarios de la apestosa TV peruana. Mientras, este otro infeliz del gobierno califica de antipatriótico el derecho a protestar. No es ser alarmista, pero está clarísimo que este país está regresando a formas de represión y autoritarismo que uno ya creía superadas ¿A cuántos meterán en las cárceles por ejercer su derecho a protestar y a opinar distinto? ¿Cuántas semanas estarán esos estudiantes sanmarquinos presos por el gobierno? ¿Tantas como Melissa?
Actualización 2: Como se pueden imaginar, el imbécil fascista no ha podido con su genio y acaba de defecar esto en la editorial del periodico de sus patrones:
-¿Por qué sólo se ha dispuesto la libertad de Melissa Patiño y no la de los otros detenidos junto a ella? ¿Por qué es poetisa (aquí escribes cualquier cosa sentimentaloide o rara y ya eres poeta), chiquilla, tiene carita de mosca muerta, la apoyó una campañita izquierdista y la defendió la todopoderosa ONG IDL? Si salió ella, lo lógico era que suelten al resto también, o por lo menos a los que no tenían antecedentes. Espero nomás que dentro de unos años no terminen cogiendo a Patiño en actos criminales, como pasó con Edith Lagos, Sybila Arredondo (¡qué tal gusto el del escritor Arguedas!) y Mónica Feria, a las que se soltó también tras una fuerte campaña mediática. Que de ahora en adelante Patiño escoja mejor a sus amigos y pregunte más detalles cuando la inviten gratis de viaje, que así de cándida –como jura– va a terminar cayendo en manos de tratantes de blancas en Tailandia

La Represión avanza...


viernes, 28 de diciembre de 2007

Primera piedra


Queridos amigos:
Este es un blog destinado a todos los escritores del Perú, a los grandes y a los pequeños, a las jóvenes promesas, a los consagrados, y a aquellos de quienes nadie habla.
Un blog para los autores de cinco libros, de dos, de uno solo, de una plaqueta y hasta de un poster. Un blog para los poetas, los narradores, los dramaturgos, los guionistas de televisión, los creadores de cómics, los dibujantes sibaritas, los periodistas futboleros, la alegre fauna de las oenegés, la más alegre fauna de los blogueros, mis amigos del Queirolo, mis enemigos del Queirolo, la gente guapa de Quilca, de Amazonas, de Sieteculebras, del paraninfo de Huánuco, de mi querida San Marcos, y mi madrastra la Católica. Para mis amigos de ultramar y para usted, querido lector.

Un blog sobre las grandezas y las miserias de la literatura del Perú y el mundo.