sábado, 14 de agosto de 2010

LA CONTRACULTURA Y EL SISTEMA (A propósito de El Averno)



La contracultura suele ser vista en los tiempos que corren como una siemple pose, un capricho estético de minorías ruidosas, un sarampión inevitable que ataca en determinados momentos a determinadas generaciones. En el mejor de los casos, la contracultura se entiende como algo ya muy visto, muy demodé, un artefacto obsoleto ya arrojado en el desván del siglo XX.

González Prada escribió : "Si las sediciones de pretorianos denuncian decadencia, los continuos levantamientos populares manifiestan superabundancia de vida". Malos tiempos si nada se mueve en las calles, si todos escuchamos sin chistar el discurso oficial, si nos da flojera cuestionar o simplemente decir no. Por ello, la contracultura suele ser siempre un indicador de la vitalidad cultural de una sociedad. Mide el grado de crítica, de libertad, de euforia creativa, de compromiso existencial que hay en una comunidad.

El Perú era conocido por una gran vitalidad en la contracultura, esto es, en producir discursos innovadores, profundamente críticos, a contracorriente del menú oficial. Desde el indigenismo de los años veinte hasta las manifestaciones culturales contra la dictadura de Fujimori, nuestro país siempre fue una tierra de intelectuales desconfiados del poder. Y no es de extrañar que el poder terminara marginando a intelectuales y artistas, demoliendo el sistema educativo público, dejando morir de hambre a las universidades nacionales, gastando cero en investigación, poniéndonos a la cola de Sudamérica en la producción cultural de materias como teatro, composición musical o artes plásticas.

No voy a hablar de Cuba o Venezuela: El Chile capitalista gestiona becas para sus poetas, pensiones para sus escritores prolíficos. Acá los dejamos morir en la soledad y en la indigencia.

Por tanto, la escasez de propuestas culturales críticas es algo reciente, producto de veinte años de privatizaciones y exclusión. Así, no es de extrañar que los pocos centros culturales alternativos sean arrinconados, criminalizados y sometidos a la amnesia mediática. En el caso de Lima, el Centro Cultural El Averno (un espacio gratuito y comunitario de disfrute de propuestas culturales progresistas e incluso iconoclastas) es un perfecto ejemplo: Dicho Centro Cultural en más de una década ha sufrido saqueos, palizas, incendios intencionados, redadas, por no hablar de una larga literatura incriminadora que los tacha de ser un nido de borrachos, drogadictos y terroristas. La escandalosa intervención policial que sufrió el sábado 7 de agosto (destrozos del local, agresión y maltrato de la promotora Leyla Valencia, robo de dinero y otros recursos, sembrado de droga) es un capitulo más de su historia.

Aunque ahora el desenlace ha sido distinto.

La policía, por boca del coronel Carlos Remy Ramis, ofreció disculpas públicas y prometió que este tipo de atropellos no se volvería a repetir. Estas disculpas han sido tan bien recibidas por el colectivo de El Averno que incluso la han retratado gráficamente en el dibujo que encabeza este post.

Estoy seguro que muchos ahora acusarán a El Averno de haber pactado con las fuerzas represivas, de contradecir su discurso contestatario y de aburguesarse. Incluso pueden esgrimir el ejemplo de varios centros contraculturales europeos que terminaron siendo subvencionados por el Sistema al cual decían combatir. Total, así terminan los anarcos ¿no?

Pues yo creo que no. Que ese apretón de manos entre el Negro Acosta (fundador de El Averno) y las fuerzas de seguridad puede ser una gran oportunidad.

Las propuestas contraculturales sirven y son necesarias cuando inciden en la gente y coadyuvan a las transformaciones. Lo contracultural no es intrínsecamente anacoreta y suicida. Lo contracultural vive cuando afirma su presencia singular en la sociedad. Sí, El Averno ahora va a meterse en el Sistema, es decir, a buscar un sitio y una participación en la gestión cultural ¿Será eso posible en la Lima de Castañeda? ¿No habrán caído en una típica trampa de calendario electoral? ¿Están perdiendo el tiempo ilusionándose? ¿No es otra cosa que un ejercicio de cinismo? No lo sé. Lo que sí sé es que es uno de esos desafíos al que uno no debe huir.

El Sistema desea que sus críticos se aíslen y se hundan en minorías melancólicas. La lucha contra el Sistema pasa por romper ese cordon sanitaire que nos invisibiliza ante las masas.

Lo que hay que pedir a los amigos de El Averno no es que radicalicen su discurso o rechacen algún ofrecimiento de la Municipalidad (ofrecimiento que, personalmente, no creo que se materialice). Lo que hay que pedile al Negro, a Leyla, a Piero Bustos, a Pepito Ron y a tantos artistas emblemáticos de El Averno es que continúen con su oferta de arte alternativo, popular y solidario, que exploten todas, todas las vías posibles para que los limeños accedamos a propuestas estéticas y políticas distintas a las convecionales y hegemónicas. Que con su arte el espacio de la crítica y el debate se fortalezca y tengamos otras formas de imaginar, desear y sentir esta ciudad. Esta fea y espantosa ciudad.

6 comentarios:

Nicolás Hidrogo dijo...

Comparto el enfoque de contracultura, justificado en un sistema que abandona este tipo de manifestaciones de cultura viva. Aún cuando esta deba sostenerse en propuestas como las que se vienen haciendo de música, teatro, pintura y fundamentalmente esta posición antitaurina y esa manera diferente de pensar del sistema oficial. Es verdad, sin que todos deban cargar la culpa, es necesario que reduzcan la imagen lumpenezca y viciosa en la que sin querer a veces El Averno suele caer. En más de una ocasión varias poetas de Lambayeque -cuando estuvo allí los Viernes Literarios, de Juan Benavente-, se pudo apreciar lo lúgubre de algunos gallinazos raros que aterrizaban por allí, dando una percepción que todo eran así, cuando la realidad otra. Que El Averno siga existiendo y funcionando como un centro cultural, es una necesidad, un derecho y una válvula de escape, pero no pareciéndose ingenuo ni bizco con la no contraculturalidad. Por si acaso ser contracultural ni es parecerse un rebelde sin causa, ni un pirómano desquiciado, ni un lumpen que se esconde tras una fachada que le sirva de parapeto para sentarse en cuclillas a hacer un viaje imaginario hacia la nada o planificar un atraco en la esquina disfrazado como cuervo de rapiña.
Nicolás Hidrogo Navarro.

Herbert Rodríguez dijo...

El Coronel Remy no conocía la contracultura, desde éste desconocimiento para él la estética de El Averno era una amenaza. Al acercarse a conversar con nosotros (pena que forzado por el escándalo, pero ha tenido una inciativa que no la ha tenido, por ejemplo, quien esta a cargo de la Comisaría de Alfonso Ugarte y el Serenazgo, igualemnte corresponsables del hecho) reconoció su ignorancia y su voluntad de abrir no solo canales de diálogo y coordinación, sino oportunidad para llevar a la formación de los cadetes de la policía jornadas de capacitación. Será un reto explicar a un cadete de la policía que es un(a) Drag Queen, o que existen subtes veganos y "destroy", vamos, la complejidad de las identidades urbanas de hoy. Bueno, ¿por qué no recorrer el camino de informar-explicar qué es la contracultura?

kurandero romero dijo...

"La contracultura suele ser vista en los tiempos que corren como una siemple pose, ...."

por las afirmaciones que haces y según tu visión, se ve que estás contra las manifestaciones culturales...

javier dijo...

Kurandero, yo no tengo la culpa que la contracultura haya perdido su halo de vanguardia y convocatoria en la sociedad. Hubo un tiempo en que las manifestaciones contraculturales eran el eje mismo de la produción de la cultura. Ese tiempo, para bien o para mal, ha pasado y hablar de contracultura en el Perú es hablar de un segmiento minoritario y, por lo general, estigmatizado.

Anónimo dijo...

bUENO LA CULTURA O LA CONTRA O LA RECONTRA NO SON MAS QUE IMPULSOS NERVIOSOS DE LOS QUE EN UN TIEMPO ABRAZARON IDEAS CONTESTATARIAS Y LUEGO SE CONVIERTEN EN NOSTALGICOS ADULONES DEL DIOS BACO que entre trago y trago ilbanan ideas que no la materialiuzaron y dan circunloquios para terminar jalandoso la nariz y si no se puede unas hierbas que la venden onspirados por la libre oferta y demanda.

Herbert Rodríguez dijo...

El domingo 8 de diciembre se llevó a cabo el “Festival cultural de integración vecinal” en la cuadra 2 de Jirón Quilca... ¡Fue una fiesta en la calle! participaron en el festival  la Brigada Muralista y los artistas plásticos Jorge Miyagui, Elio Martuccelli y Herbert Rodríguez. El Grupo de Teatro Yawar presentó un pasacalle y la Escuela Experimental de Mimo puso el MIMO. Se presentaron los cantautores  René Furnier, Pepe Villalobos, Juan Luis Dammert, Luis Enrique Alvizuri Y Paco Guzmán; además del percusionista Oswaldo Marquina y el Trío Los Cholos estuvieron presentes el guitarrista Cesar Calderón y Carlos Hidalgo (voz), Surimanta y Sikuris 18 de Julio y los grupos: Edu De Jaganatha, Paladar, Ilusión Marchita, Eter K, Rafo Raez, Kondenados, Autonomía, Del Pueblo, Circo Del Edén, PTK Y Morbo. Y no falto la poesía a cargo de Domingo De Ramos, Charo Paloma, Felix Mendez. La Hermandad del Cristo Antitaurino preparó adornos florales y construyo el anda en el que el Cristo Antitaurino restaurado por Aurelio de la Guerra salió de Quilca en procesión.
Este evento contó con el apoyo de la policía a cargo del Cnel. Remy (brindó la seguridad para cuidar la calle durante la jornada) y la M. de Lima fungió de facilitador de trámites relacionados con cerrar la calle... Si pues, algo bueno salió de la agresión policial (apañada por el serenazgo de Castañeda).
Mas que contracultura es simplemente cultura que se afirma en nuestra vasta pluralidad cultural.