viernes 9 de octubre de 2009

EL PERÚ Y LOS PREMIOS NOBEL


Aprovechando el tirón mediático de los premios Nobel (no solamente el de Literatura sino también el de la Paz concedido a Obama, lo que ha dado para simpáticas caricaturas) y haciendo caso a buena parte de los comments del post anterior; quisiera tratar un poco sobre la relación entre los premios Nobel y el Perú.

No voy a descubrir la pólvora. Solo recordar que el Nobel de Literatura es un premio que no se da "al mejor escritor del mundo" sino simplemente a un "gran escritor", se premia una trayectoria y no solamente una obra y se da a escritores vivos (a Paul Valery, eterno candidato, se lo iban a dar en 1945, pero se murió). El Nobel se elige de una forma bastante elitista: la Academia solicita a cerca de 700 personas e instituciones de todo el mundo sus propuestas de candidatos. Por lo general, 200 nombres pasan a ser objeto de estudio por parte del Comité Nobel, el cual designa a un grupo de cinco miembros encargados de reducir la lista a otros tantos autores. La criba termina en manos de 18 académicos que deciden quién es el elegido. Así que quien sueñe que recolectando firmas por internet va a lograr que lo inscriban como candidato al Nobel, olvídense. Más valor tiene la sentencia de Marco Martos: "algo que debe hacer todo aspirante al Nobel, es que lo traduzcan al sueco".

De todos es conocido la injusticia en muchísimas de las decisiones de la Academia Sueca, la evidente intromisión de la política en las mismas, los ominosos olvidos de Borges o Tolstói, el andamiaje ideológico de la propia Academia Sueca (muy conservadora durante la mitad del siglo XX, más abierta y hasta progre en la otra mitad) y el tremendo secretismo de sus decisiones. De hecho, todos los expedientes de las candidaturas están guardados bajo silencio absoluto durante cincuenta años. Por lo que los rumores sobre las candidaturas de Vargas Llosa, seguirán siendo rumores durante muchos años hasta que la Academia abra el candado. En todo caso, los curiosos pueden buscar el libro de Kjell Espmark ya traducido al español, donde cuenta -con conocimiento de causa, pues en los años ochenta fue presidente del Comité Nobel- intrigas, puñaladas, serruchos, cantos del cisne y lamentaciones del dichoso Premio. Quilca, publícalo porfa.

Bueno ¿Y el Perú?

Decirles primero que el primer peruano nominado oficialmente a un Nobel fue nada más y nada menos que el presidente Augusto B. Leguía, el primer peruano en salir en una portada del Time, nominado en 1930 al Nobel de la Paz junto al presidente chileno Ibáñez del Campo como recompensa a sus buenos oficios para ultimar el Protocolo de Tacna y Arica. Estuvieron muy cerquita, pero al final la argolla escandinava -que en esa época tenía bastante más cancha- se lo dio a Nathan Söderblom, un pastor luterano sueco. Siempre me he preguntado ¿si le hubieran dado el Nobel a ambos, hubieran mejorado las relaciones entre Perú y Chile? ¿terminaríamos queriéndonos más?

Ah, hubo otro peruano nominado para el Nobel de la Paz. Fue el caso de Mariano Hilario Cornejo, sociólogo positivista y spenceriano, pierolista primero y leguiísta después, diplomático que hizo carrera en la Sociedad de Naciones hasta ser jurista de la Corte Internacional de La Haya y muy conocido en las cancillerías europeas por sus libros sobre Relaciones Internacionales. Fue nominado repetidamente durante los años treinta, contando con el fiel -e inexplicable- apoyo del la presidencia del Parlamento noruego. Para mí es otro exponente de esa República Oligárquica, terrateniente y elitista, pero me curo en salud dándoles sobre su persona este benévolo estudio.

En Literatura....bueno podemos presumir de un récord: ¡Dos peruanos nominados el mismo año y ambos hermanos!

Semejante bizarrez no sé si tenga explicación. Pero el caso fue que los hermanos Ventura y Francisco García Calderón fueron nominados en 1934, separadamente, al Nobel de Literatura por colectivos de escritores latinoamericanos radicados en París así como por buena parte de la alta intelectualidad francesa a quienes los hermanos García Calderón eran habituales como destacados américanistes.

Ventura fue escritor y diplomático, autor de la canónica La Venganza del cóndor (un best-seller de su época, se le tradujo a diez idiomas) y que terminó en la Academia belga de la Lengua Francesa. Francisco un diplomático, ensayista y filósofo, íntimo de Riva-Agüero, arielista y conservador, autor de Le Pérou contemporaine, que pasó sus últimos días en el manicomio de Lima. Sus nominaciones no dejan de ser curiosas y poderosamente simbólicas, al referirse a peruanos (sí, permítanme la cursiva, sin ofender) que escribieron gran parte de su obra en francés y que casi toda su vida la pasaron fuera del Perú. De los dos, Ventura es más conocido y muchos creen que él fue el único nominado. No sabemos qué posibilidades de ganar tenían, en ese año el Nobel se lo llevó el dramaturgo Luigi Pirandello, fascista confeso quien, al año siguiente de recibir el premio, no tuvo incoveniente en donar la medalla del mismo a Mussolini dentro de la campaña de recolección de oro para financiar la guerra contra Etiopía.

Luego de todo lo dicho -es decir, fuera ya de los archivos abiertos- solo hay sitio para las especulaciones: Que Alberto Hidalgo promoviera motu propio su propia candidatura entre los escritores latinoamericanos, que Vargas Llosa ha estado cerquita en dos determinados años, que en un momento se pensó en Bryce Echenique, que si Scorza.... De momento solo habladurías que no tienen base documentaria. Y que alimentan la habitual chismografía limeña.

Bueno, y la pregunta que todos ustedes esperaban ¿Le darán el Nobel alguna vez a Vargas Llosa?

En el Perú oficial se ha puesto como acto de fé que Mario Vargas Llosa debe merecer el Nobel sí o sí. Creo que, más allá de los méritos de Don Mario, debiéramos sacudirnos de ese patriotismo criollo y ser un poco más realistas.

Como mencionó Marcel Velazquez aquí hace un año; un gran obstáculo para MVLl es el Nobel que le concedieron a García Márquez en 1982, lo cual en cierta medida es un reconocimiento a toda la generación del Boom. Si bien es cierto que la narrativa, la temática y hasta la ideología de Gabo y MVLl son harto diferentes; desde Estocolmo se ven a los escritores de otras latitudes más como parte de tendencias de pensamiento, generaciones literarias o circuitos regionales, que como creadores individuales. Y si la Academia quiere volver a mirar a estas tierras, es mucho más probable que se lo den a Carlos Fuentes, quien cuenta con el apoyo de todo el poderoso aparato de las industrias culturales mexicanas y un reconocimiento casi unánime por las instituciones de ese país. Ese peso de los escritores en una comunidad es algo que también valora la Academia.

¿Y el futuro? Será distinto, muy distinto. A diferencia de hace veinte años o más, son las editoriales transnacionales quienes controlan los canales literarios. Son esas empresas las que ponen el dinero, los premios, el eco mediático. Antiguas instituciones como las universidades, el sector público, las organizaciones educativas y culturales de la sociedad civil, las asociaciones de escritores y artistas, etc. han perdido terreno terriblemente. En nuestra lengua, para bien o para mal, un premio Planeta o un premio Alfaguara tienen mucho más poder, convocatoria y prestigio que los antiguos premios Rómulo Gallegos o Casa de las Américas (que todavía existen, dicho sea de paso).

Pero, por otro lado, los escritores ya no son lo que eran, han dejado de ser grandes referentes del pensamiento de sus sociedades y no tienen ni la décima parte de la fuerza convocatoria de un Emile Zola, un Pablo Neruda o un Bertrand Russell. Escritores entregados a grandes líneas de pensamiento como Juan Goytisolo o el finado Harold Pinter son una minoría dentro del escaparate literario que tenemos en los medios. Hoy los escritores son mucho más individualistas (a veces, incluso, más que empresarios o agentes de bolsa) y se comunican muy poco entre sí (curiosamente, en estos tiempos de celulares e internet).

Pero tampoco le echemos la culpa a ellos. El mundo ha cambiado. La sociedad del espectáculo se ha tragado los viejos espacios tradicionales de las artes y las humanidades, en todo caso las ha reconvertido en nuevos productos culturales. La literatura, en este siglo XXI, esta mutando a otras formas, de la mano con las nuevas generaciones de ciudadanos más integrados en las pangeas multimedia, la cognitividad pubicitaria y al soporte audiovisual que a la cultura letrada convencional.

Y, posiblemente, el Nobel durante varios años siga siendo más un muestrario de los diversos caminos de la literatura del siglo XX (no sin cierta pátina museística) para alimentar esa literatura del nuevo milenio que aún no sabemos a donde irá. Posiblemente, la Academia termine de saldar ciertas deudas con Philip Roth, Rubem Fonseca, Yevgueni Yetvushenko o Adonis. Y posiblemente siga escarbando entre los menos consagrados pero globalmente igual de importantes como Salim Barakat, Rodolfo Fogwill o Lobo Antunes. O, para darle un aire más joven, se atreva con José Eduardo Agualusa, Michal Viewegh o Leonardo Padura. O, haciendo literatura-espectáculo, se lo den a las chinas sexy-epatantes Mian Mian y Wei Hui o al escritor-torturador argelino Yasmina Khadra. Cosas más fuertes han visto estos ojos.

Esta pequeña vuelta al mundo literario la hemos dado para resaltar el énfasis global del Nobel por dar a conocer nuevas voces de distintas culturas letradas que tengan algo que decir al mundo de hoy. Incluso hablando de escritores consolidados en sus mercados y con fuertes vínculos con las grandes editoriales, incluso hablando de narradores faranduleros o vacas sagradas, bestsellers de retintín y obsesionados residentes en Europa y EEUU por pillar presencia mediática. Incluso, a esa gentuza, el Nobel les pide algo más que tirajes generosos y media hora semanal de televisión.

Y ahí la pregunta ¿Tiene la literatura peruana actual algo de nuevo que decirle al mundo? Es más ¿Tenemos voz propia para decir algo significativo a los demás?¿O nos hemos vuelto discos que repiten discursos ajenos, libros nuevos de ideas viejas, imitaciones presuntuosas, originalidades tramposas, mediocridades impostadas, simples proyectos mercantiles para editoriales?

Dejo ahí la pregunta, para quien vuelva a soñar con un Nobel peruano.

jueves 8 de octubre de 2009

LA HISTORIA DE AMOR DE UNA SUECA Y VARIOS PERUANOS





No, no hablamos de un ménage à trois, ni de un gang bang, ni de un bukkake, ni de cualquier otra de esas prácticas sexuales que solamente existen en la fantasía de la mayoría de los peruanos. Tampoco vamos a referirnos a alguna historia de bricheros, que de eso ya tenemos harto y bastante.

No, les voy a contar un cuento, alguno de vosotros posiblemente ya conozca el final.

Hasta hace unos meses muy pocos paisanos sabíamos quién era Stieg Larsson; de hecho sabemos muy poco de la literatura sueca más allá de los cuentos para niños de Selma Lagerlöf, las policiales de Henning Mankell y, claro, el rollo de los premios Nobel. Así que Stieg Larsson nos podía sonar perfectamente como un baterista del grupo ABBA o el último fichaje del Barcelona FC (que, por cierto, esta temporada fichó a un sueco).

No, Stieg Larsson es uno de esos quijotes que surgen de cuando en cuando. Rebelde, feminista convencido, defensor de los derechos de los inmigrantes, antiguo militante de las juventudes comunistas (dentro de lo que pueda significar ser comunista en Suecia) y paladín del periodismo alternativo escandidavo. Larsson no se cortaba a la hora de investigar a la actual extrema derecha sueca (sus orígenes nazis y sus conexiones con la gran banca), de criticar los abusos de poder del Estado o de denunciar los espejismos del paraíso escandinavo. Fue amenazado de muerte por los neonazis suecos durante lustros y eso motivó que nunca se casara con la compañera de su vida. Desde la pequeña revista Expo, se dedicó a combatir la hipocresía y los demonios de su sociedad.

Pero Larsson también era un apasionado de la novela negra y nunca se olvidó de su vocación de escritor. Vocación que estalló a los 45 años cuando decidió -de manera divertida- escribir un best-seller que se convirtiera en el Plan de Pensiones para él y su pareja. Fumador, trabajhólico e irreverente; escribió tres tomos de un tirón que, dada su fama de periodista de calidad, no tardó en encontrar editor.

En el 2004, semanas antes de la publicación de su obra, Stieg Larsson murió de un ataque al corazón. No solo no pudo ver el éxito global de su trilogía sino que su padre y su hermano (que siempre despreciaron a Stieg por sus ideas y por no querer hacer plata como todo el mundo) heredaron los derechos de autor haciéndose asquerosamente ricos mientras su ex-pareja no recibió un solo céntimo, dada la ley sueca que no reconoce sucesiones en parejas de hecho no inscritas públicamente. Perra suerte, o quizá el postrer capítulo de la obra de Stieg que, en lo fundamental, es una ácida crítica de la sociedad sueca, democrática y progresista de boquilla, pero terriblemente indiferente frente a las injusticias que aparecen en sus narices.

El caso fue que, hace tres meses, me enteré de estas cosas zappeando el canal de Televisión Española, alucinando cómo los madrileños hacían unas colas inmensas para conseguir su último libro traducido. "Bah, otro bestseller de mierda" mascullé, ya que eso pienso de El niño del pijama a rayas o la popular tetralogía de Stephenie Meyer. Además, "lo caro que estará ese libro cuando llegue a Lima".

Llevando consigo esos pensamientos cascarrabias, me metí por una de mis calles favoritas, Quilca, de la que les he hablado antes extensamente. Y dio la casualidad que en la misma noche en que ví el informativo de la televisión me encontré con...¿quééé? En efecto, con una cuidada edición pirata de la primera novela de la trilogía de Larsson Los hombres que no amaban a las mujeres, trece soles, la compré al toque. Enganchadísimo, me la leí en un dos por tres y ya estaba buscando el segundo volumen con la ansiedad de un toxicómano. A la semana siguiente, en Quilca lo encontré. Y así empezó el romance.

Se llama Lisbeth Salander

Lisbeth es el gran personaje de la novela. Ella es una jovencita escuchimizada, sociópata, con una saludable desconfianza frente a las instituciones públicas, bisexual, boxeadora a pesar de su frágil contextura y extraordinaria hacker que, a sus ventitantos añitos, nunca terminó el colegio. Víctima de una cadena de injusticias de la cual son responsables directos los principales poderes del Estado; Lisbeth desarrolla un pensamiento propio condensado en un feminismo radical y en una convicción eufórica de supervivencia. Huérfana de ideologías y teorías, Lisbeth se enfrenta y juzga a la sociedad desde una cruda ética nacida en la reflexión de su propia experiencia como víctima: "No hay inocentes, solo diversos grados de responsabilidad".

Lisbeth es capaz de desfigurar a un sádico jurista para que no la vuelva a tocar, aprovecha la guerra periodística contra un oligarca mafioso para meterse en su computadora y saquear su cuenta financiera, se regodea en la violencia que inflinge a psicópatas, asesinos a sueldo o machistas extremos como un elemento más de su propia concepción de defensa personal. No tiene amigos aunque preserva un sentimiento de lealtad y tácita solidaridad con los indefensos (sobre todo indefensas). No tiene pareja estable, pero gusta del sexo intenso si se presenta la ocasión. Ignorante de las humanidades y las artes, su única pasión fuera de la informática son las matemáticas puras. Casi no habla, casi no sonríe, actúa mediante una aplastante y políticamente incorrecta lógica: "Ese tipo odia a las mujeres, es otro cabrón, no hay sitio para los cabrones en este mundo".

Lisbeth ayuda a un periodista free-lance (alter ego idealizado del propio Stieg Larsson) en campañas quijotescas: Desafía a imperios financieros, tasajea los brazos torcidos de dinastías industriales, hace frente a todo el aparato de seguridad sueco, no se cansa de señalar públicamente a funcionarios corruptos, policías machistas e intelectuales mentirosos. Aunque eso la convierta en una marginal.

Porque a primera vista, a los ojos bienpensantes del hombre común, Lisbeth es una transtornada mental, un detritus patológico que se escapó de los inmaculados servicios de salud para arremeter y alterar el curso normal de la pacífica y democrática sociedad sueca. Los periodistas la describen como una terrorista media loca con el gatillo fácil, los policías la ven como una serial killer heredera de una banda de lesbianas satánicas, los médicos la consideran pura carne de psiquiatría, los jueces esperan hacer carrera política deteniendo quien consideran poco más que una iracunda asesina juvenil.

Y sin embargo la realidad es radicalmente distinta. Ella, contradictoria y huraña, es la buena de la historia, ella tiene la verdad de los hechos frente a la mentira mediática, ella defiende la libertad de ser frente a una sociedad que necesita etiquetarla como pasaporte de normalidad ciudadana. Ella tiene como pares de desventuras a putas explotadas, inmigrantes refugiados, periodistas disidentes, rockeras freaks, informáticos antisociales, un jubilado apopléjico y jóvenes sin un centavo. Sus enemigos, por contra, son altos funcionarios, doctores, respetados capitanes de empresa, matones de toda laya, personajes mediáticos y hasta ex-agentes de la GuerraFría.

Lisbe
th no es Lara Croft, ojo. No es una máquina de acción. Ella usa su violencia y su ira no solamente como mecanismo de defensa sino en oposición a la violencia estructural del sistema. Su sociopatía no es una disfunción psíquica sino un producto de los sufrimientos que las instituciones y la sociedad civil le propinaron desde niña. Sú praxis es una sugerente fusión de anarquistas del siglo XIX, punkies del class war británico y nuevas tecnologías contraculturales. Lisbeth es un símbolo de la oveja negra, del derecho a decir no, de la sospecha del poder como prueba de inteligencia.

Todo esto lo construí mientras devoré los otros dos tomos de la trilogía, todos comprados en las generosas galerías de Quilca. Sí, nuestra industria pirata patria no esperó a que se agotaran los primeros stocks sino que apostó por toda la saga. En un par de semanas estaban los tres libros mientras en las librerías de postín recién colocaban el primer tomo en sus estanterías. Una orgullosa empleada de Crisol me dijo que el tercer tomo llegaría a comienzos de octubre. No quise bajarle la moral respondiéndole que en Quilca hace rato que tenían la coleción completa. Y algo más: Así como es común ver las novedades cinematográficas en DVDs piratas antes que las pongan en cartelera, ahora se ha dado lo mismo en el campo editorial al venderse las copias antes que el original aprezca en las librerías. Y creo que es la primera vez. Tener La reina en el palacio de las corrientes de aire ayer y a trece luquitas en vez de esperar meses para ver como accedo al mismo libro pagando noventa solazos, tiene un nombre para mí: satisfación.

Y así, como un nuevo converso, hastié a muchos de mis amigos hablándoles repetidamente de esos libros. En muy poco tiempo me di cuenta que no era el único. Muchos , de alguna manera, llegamos a Lisbeth Salander por diversos caminos. Algunos habían leido algunos sueltos en los periódicos, otros se enteraron por los blogs y siempre estaba el boca a boca (otros pesados como yo, que les hastiaron antes). Profes de filosofía, activistas universitarios y, como no, escritores; todos prendados de esa antiheroína llena de tatuajes que se alimenta casi exclusivamente de leche y pan-pizza. El último en ser flechado, adivinen quién fue.

Para quienes recién se han enterado un poco de que iba esta historia, deben ya tomarme como otro pesado ¿Tanta bulla por un bestseller policial? ¿Es esa tu historia de amor?

Es mucho más: Es denuncia de las mentiras de nuestro tiempo, es la propuesta de un tipo de ética en un mundo sin ideologías, ni grandes relatos, ni ningún tipo de sentido común que no sea ganar dinero. Es una propuesta de lucha y de justicia más allá de lo políticamente correcto e incluso de la visión convencional de los Derechos Humanos. Es una reivindicación atractiva del feminismo como ejercicio de pensar decentemente. Es también una manera de ver cómo se construye un siglo XXI bastante distinto del anterior. Es una manera de querer al ser humano, de redescubrir el empeño de las personas sencillas, vulnerables e incluso indefensas por no rendirse.

Esas personas pequeñas, con sus propias cualidades, que se niegan a pactar para ser como los demás; son un tesoro incalculable en los tiempos que corren. Y, afortunadamente, no son tan escasas en el Perú. Aquí siempre nos encontramos con esas Lisbeth Salander cobrizas, chatas, calladas pero decididas. Todos los peruanos llegaremos alguna vez a encontrarnos con una Lisbeth.

Hace años yo encontré a una. Y espero muchas más.

(En la portada, la actriz Noomi Rapace interpetando a Lisbeth en la versión fílmica de Los hombres que no amaban a las mujeres. A ser sinceros, yo me la imaginaba de otra forma)


martes 8 de septiembre de 2009

70 Años


Como sabéis, el 1 de Setiembre de 1939, las fuerzas armadas del III Reich cruzaban la frontera polaca. Para la fecha de este post ya habían alcanzado la capital, rodeándola. Había empezado la Segunda Guerra Mundial que -entre otros detalles como la carnicería general de casi sesenta millones de seres humanos- se convirtió en todo un referente cultural pop (La Lucha contra El Mal) para posteriores generaciones. Por no decir que también tuvo su fuerte impronta literaria.

Bart Simpson dijo una vez que "... no hay guerras buenas, salvo excepciones como la Revolución Americana, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de las Galaxias". Sobre la Segunda Guerra Mundial se debe haber escrito más que sobre cualquier otro acontecimiento histórico en el planeta (exceptuando quizá las escenas fundacionales de las religiones judeocristiana y musulmana): Toneladas de libros sobre ejércitos, armamentos, uniformes y demás parafernalia pajera, generalmente pronazi. Hay editoriales especializadas en producir títulos solamente de este conflicto. Hay historiadores con vena literaria que no eran nadie hasta que trataron la guerra y se convirtieron en bestsellers. Cada cierto tiempo aparecen colecciones de fascículos sobre lo mismo como si no supiéramos si los alemanes y japoneses la ganaron o la perdieron. E igualmente todos los años aparecen (temerarias) novedades editoriales sobre el tema (que Churchill estuvo a punto de pactar con los nazis, que a Stalin lo salvaron de una depresión postraumática a las puertas de la Batalla de Moscú, que EEUU pudo haber perdido la guerra en 1941 si...). Los temas de la guerra van mucho más allá de asuntos puramente militares, se meten con la familia de los jerarcas nazis, o narran el fascismo en clave de aventuras juveniles. Capítulo aparte es toda la literatura pulp de explotación del tema que va desde el clásico Sven Hassel hasta ucronías de invasiones de extraterrestres reptiloides en plena Batalla de Inglaterra (sí, de la imaginación de este señor). Y no podemos omitir esa otra frondosa literatura que es la Historiografía Revisionista, la que duda de la veracidad del Holocausto, que le echa la culpa de la guerra a los británicos o considera Hiroshima y Nagasaki como crímenes de guerra y de lesa humanidad. En los tiempos que corren, postmodernos y netamente audiovisuales, las cosas más van por recreaciones frikis y alucinantes propuestas cinematográficas.

Pero también se ha hecho buena literatura del tema.

Si bien hay cierto consenso en hablar de Sin novedad en el frente como la gran novela de la Primera Guerra Mundial (la cual también produjo sensacional poesía), en el caso de la Segunda Guerra la diversidad de criterios es más acentuada. En esta parte del mundo hemos estado más cercanos a la producción anglosajona de mucho tirón mediático y adaptación cinematográfica asegurada. Destacamos el caso de James Jones, autor de las posteriormente oscarizadas De aquí a la eternidad (más conocida por el tórrido, playero e interminable beso entre Burt Lancaster y Deborah Kerr) y La delgada línea roja, aplaudida por los fans de Sean Penn. Personalmente recomiendo Los desnudos y los muertos, la poderosa novela de Norman Mailer que posiblemente -si uno le dedica todo el día a Quilca- se pueda hallar a buen precio. Para quienes quieran algo más complejo y provocador, está el mítico Matadero 5 de Kurt Vonnegut, donde a la temática bélica se le une una corrosiva crítica al estilo de vida norteamericano.

Pero la inmensidad de temas acerca de esta guerra es de nunca acabar y aquí no vamos a hacer un inventario ni de coña. Recordar quizá que buena parte de la narrativa del conflicto ronda la tragedia del Holocausto (el-sólo-para-adolescentes Diario de Ana Frank, los casi inencontrables libros-testimonio de Primo Levi Si esto es un hombre, La tregua y Los hundidos y los salvados, o lo que nos dice un Nobel como Imre Kertész en Sin destino) así como las paradojas de los sobrevivientes (El tercer hombre de Graham Greene, otra novela inmortalizada por el celuloide).

O la visión de la guerra desde otras sociedades: La versión soviética en novelas clásicas como La Joven guardia del torturado (por su conciencia y el alcohol, no por la KGB) Aleksandr Fadéiev y Lucharon por la patria del Nobel Mikhaíl Sholojov; así como en narrativas más recientes como la experiencia de los judíos soviéticos en La arena pesada de Anatoli Ribakov o la redescubierta Vida y destino de Vassili Grossmann (novela prohibida en su tiempo por disidente y en nuestro tiempo por cara, 90 solazos). Otra visión de la guerra, excepcional porque el autor es asimismo protagonista, es la de Curzio Malaparte, aristócrata quien fuera primero fascista, luego antifascista y finalmente comunista. Malaparte escribió Kaputt (novela redactada clandestinamente mientras era corresponsal italiano en el frente ruso, la repartió entre varios mensajeros para eludir el control fascista y sus últimos capítulos estaban escondidos en la doble suela de las botas del autor) y La Piel, textos de irónica amargura y descarnada agudeza sobre la condición humana en tiempos de guerra. Si se dedican a bucear entre Quilca y Amazonas a lo mejor puedan encontrar históricos ejemplares de los años cincuenta y sesenta. Entre ellos, los que alguna vez regalé hace veinte años.

¿Y el Perú? Para variar, aquí hay mucha desinformación sobre nuestra participación en la guerra. Participación que no fue precisamente para enorgullecernos. Recordemos que nuestra oligarquía fue simpatizante de los fascismos, que el Perú fue uno de los países que reconoció al gobierno de Franco, que tuvimos un partido fascista de masas, que nos aprovechamos del conflicto para saquear negocios japoneses limeños y el Perú tiene el dudoso honor de ser el país latinoamericano que más japoneses deportó a EEUU, los mismos que malvivieron la guerra en los campos de concentración para niseis con ciudadanía norteamericana. El Decano de la prensa peruana no ocultaba su simpatía por el eje durante toda la década de los años treinta. A Jose María Arguedas y a otros estudiantes más los encerraron en El Sexto por protestar la visita provocadora del embajador italiano a San Marcos. En cuanto a la historia (difundida con tatachines por El Decano) de una "bella espía peruana" que contribuyó a la victoria aliada en Normandía...aquí pueden leer mi explicación.

Demasiadas historias oscuras y poco aireadas para que tengamos nuestra propia literatura sobre el tema. Aunque, de haberlas, haylas. Tenemos una curiosa novela del piurano Francisco Vegas Seminario (Hotel Dreesen) que va de diplomáticos latinoamericanos en Europa contemplando los últimos estertores de la guerra. Pero, por lo general, lo que hay es la guerra como música de fondo, como referencia cultural o recurso nostálgico: Es el caso de Cordero de Dios, del malogrado escritor loretano Jaime Vásquez Izquierdo, donde la historia de Iquitos se entrelaza con la historia de una familia judía residente, con la guerra como presencia lejana pero constante. También en La violencia del tiempo de Miguel Gutiérrez hay alusiones a la contienda como referente dentro de nuestro propio combate ideológico (o de dibujado origen argumental como el caso de El mundo sin Xóchitl). La guerra también aparece como espacio sociotemporal dentro de la muy experimental novela El círculo Blum del joven escritor Lucho Zúñiga.

Pero la Segunda Guerra Mundial es sobretodo una parte integrante del background mental e icónico de varias generaciones. Ha sido nuestra memoria audiovisual y ocupa el lugar que los cuentos de hadas o los mitos ancestrales ocupaban en la memoria de nuestros tatarabuelos. Se ha convertido en una tradición de masas o, como dicen muchos críticos, un espacio ideal para ventilar dilemas e ideales que en el mundo de hoy resultan imposibles concebir. Como en La Divina Comedia, la Segunda Guerra Mundial es un escenario paralelo al real que nos propone motivos, ideas, comparaciones, sueños.

Pensando en Auschwitz, en Stalingrado, en la resistencia de los partisanos o el hambre de las ciudades arrasadas; podemos también pensar en la masacre de Putis, en Lucanamarca, en el combate de Madre Mía, en la matanza de los penales o las penalidades de las comunidades asháninkas...

Y es que pensando en el retorno de Alan García, la presencia del almirante Giampietri, los cubileteos del fujimorismo o el auge de sujetos ponzoñosos como el ministro Rafael Rey; uno también puede reflexionar en cómo Franco (socio de los fascismos) pudo seguir tanto tiempo en el poder, en la trayectoria de Reinhard Gehlen (de jefe del contraespionaje nazi en Rusia a director del servicio secreto en la República Federal Alemana) o en las oscuras maniobras de los fascistas italianos ayer y hoy para regresar al poder en la Italia de la postguerra con apoyo norteamericano, alianzas con la mafia siciliana y bendiciones del papado romano (que lo diga el propio Berlusconi de sus amigos)...

Marx decía que la historia se repetía primero como tragedia y luego como farsa. En el Perú la historia, cuando se repite, lo hace como humor negro para zoquetes.

Mientras tanto, en Ecuador...

jueves 6 de agosto de 2009

ODIOSAS COMPARACIONES. Dos aniversarios, dos maneras de recordar a los grandes escritores


Éste es el año del Centenario del nacimiento de Ciro Alegría en el Perú y es el año del Bicentenario del nacimiento de Nicolás Gógol en Rusia. Hablamos de pesos pesados: Ciro Alegría es todo un referente en la literatura peruana del siglo XX, a Gógol se le considera uno de los fundadores de la narrativa rusa. El mundo es ancho y ajeno y Almas Muertas son dos clásicos de la literatura universal.

Y sin embargo, a ambos se les rinde homenaje de forma distinta.

Para empezar, a Gógol no solamente lo conmemoran los rusos. Ucrania (Gógol nació en la aldea ucraniana de Soróchintsi) le disputa a Rusia el patrimonio del escritor y ambos países se han enzarzado en una curiosa competencia a ver quien lo festeja mejor.

En Rusia los actos del Bicentenario incluyen múltiples interpretaciones y adaptaciones en teatro, radio y televisión de sus célebres cuentos La Nariz, El Capote y la aún vigente sátira teatral El Inspector. Se ha exhibido una carísima versión cinematográfica de Taras Bulba. El canal Kultura está emitiendo toda una batería de documentales sobre la biografía de Gógol (a cargo del gran gogólogo por excelencia Igor Zolotusski) y se han tirado ediciones especiales de sus obras (abundan las ilustradas). Además, el Museo de Historia de Moscú inauguró una exposición temporal con objetos personales del autor y numerosos escritos y originales. No falta la inevitable estatua (levantada en el bulevar Nikitski, junto a la casa donde murió Gógol) ni las monedas conmemorativas. Claro, esto no es nada comprarado con lo que hicieron en 1999 para celebrar el Bicentenario de Pushkin, donde tiraron la casa por la ventana, casi literalmente.

Mientras tanto, en Ucrania, no se ahorran conferencias con numerosos escritores e intelectuales, se les ha dado lustre a los tres museos dedicados a Gógol y se ha editado en Kiev la primera edición en ruso y en ucraniano de sus obras completas. Allí hay todo un movimiento reivindicador de Gógol como escitor ucraniano.

¿Y en el Perú? En marzo, la viuda de Ciro Alegría comunicó a los medios que el gobierno, el Estado y la Municipalidad de Lima se iban a comprometer en el año del Centenario del escritor: actividades conmemorativas durante todo el 2009, la creación de una Casa de la Cultura Ciro Alegría, de una Fundación, de la posibilidad que una editorial española reimprimiera sus obras, hasta una placita en Surco con su busto.... Que yo sepa, lo único que hemos visto ha sido un acto celebratorio del malhadado Congreso de la República (sí, el mismo que hizo también esto) y nada más. En San Marcos, como mucho, un coloquio internacional de crítica literaria le dedicó una de sus mesas.

Luego nada. Ni Fundación, ni Casa de la Cultura, ni reimpresiones especiales de sus obras, ni documentales, ni museos, ni una miserable estampilla ni nada. El gobierno está muy ocupado en coimear y esconder sus matanzas, la Municipalidad solo piensa en cemento y en la próxima coyuntura electoral. Ni el Ministerio de Educación ni mucho menos el INC han hecho algo para que nos enteremos que este es el Año del Centenario de Ciro Alegría.

Odiosas comparaciones: mientras que en Rusia y Ucrania homenajean a su Gógol hasta el cansancio, en el Perú tratamos a nuestro Ciro Alegría como un escritor de segunda categoría.

Y no solamente es asunto del Estado. Muchas instituciones y personalidades del mundo de la cultura no han dicho esta boca es mía. Ciro Alegría ha pasado de puntillas por la última Feria del Libro (¡QUE DEBIERA HABER LLEVADO SU NOMBRE, QUE SON CIEN AÑOS, CARACHO!). Las universidades tampoco se han movido lo suficiente (y la mayoría, ni se ha movido). Ni siquiera las promociones de los colegios, asociaciones, institutos y tantas organizaciones de la sociedad civil que llevan el nombre del escritor, han asumido la seriedad que significa celebrar un centenario.

A ver, yo no soy de los que endiosan escritores y mucho menos voy a poner al autor de Los perros hambrientos en un sanctosantórum. Pero, oigan, es bien triste ver como otras sociedades quieren a sus escritores, los leen y mantienen vivo su legado y testimonio; mientras que nosotros estamos volviéndonos desmemoriados, casi amnésicos, pusilánimes y triviales ¿Cien años de Ciro Alegría? Ah, bonito, sí ¿y? ¿Pasa algo?

Es signo de los tiempos. Como lo señalé hace unos meses, las élites limeñas están volviendo a rediseñar nuestra imagen de país, están volviendo a escribir nuestra historia y están reconstruyendo nuestro canon literario. En esa empresa de apropiación y reconfiguración de lo que supuestamente fuimos y supuestamente somos, Ciro Alegría no tiene mucho sitio, como tampoco lo parece tener el arcaico Arguedas (ojo, en diciembre se cumplen 40 años de su muerte) ni mucho menos la profusa literatura amazónica del último cuarto de siglo. A Vallejo se le tolera por su "experimentalismo poético" y su gancho internacional, aunque se le ha cercenado cualquier alusión a su ideología o a su praxis política. Vargas Vicuña no existe, Scorza es bizarrito, el Grupo Narración es sólo intrusismo político en la literatura, los narradores de los ochenta fueron unos fracasados y la actual literatura andina sólo es un invento más del resentimiento nacional. Eso es, más o menos, lo que se les van a enseñar a los adolescentes y jóvenes peruanos dentro de muy poco, si es que no cambian las cosas.

La manera vergonzosa como malcelebramos el Centenario de Ciro Alegría es un ejemplo de los nuevos y tristes derroteros hacia donde va nuestra cultura. Ahora que nos regodeamos de las victorias del pisco peruano sobre el chileno, valdría la pena saber cómo ellos celebraron en el 2004 el Centenario de Pablo Neruda.

Otra odiosa comparación.


P.D. Todavía estamos a tiempo, el VIII Encuentro Nacional de Escritores Jesús Manuel Baquerizo va a homenajear como se debe a Ciro Alegría en Huamachuco. Y, al parecer, se realizarán sendos encuentros de narradores con su nombre en Trujillo y Cajamarca. Aún así, creo que no es suficiente. Perdonen mi pesimismo.

martes 28 de julio de 2009

A PROPÓSITO DEL 28 DE JULIO. Un poema crítico de un personaje políticamente incorrecto.





PERÚ, COSA SERIA
Al modo de Luis Felipe Nué


Un país que es cosa seria
Un país de muertos porfiados. Donde los verdaderamente vivos tienen poco que hacer
como no sea asesinar a los muertos porfiados.
Un país arena.
Un país donde viajar por la geografía es viajar por la historia.
Un país donde la gente segura tiene miedo con razón.
Un país sin renuncia e irrevocable.
Un país por exorcisar
Un buen lugar para morir.
Un país que ara en el mar, pero no en vano.
Un país de teólogos incrédulos.
Una oficina de compromisos.
Un país en salmuera.
Un país gratuito.
Un país por traducir.
Un país donde todos quieren ser algo distinto a lo que son.
Un país entre paréntesis.
Un país agradecido.
Un país que convierte en héroes a quienes quieren salvarlo: es decir, los mata.
Un país de masturbadores.
Un país malogrado.
Un país por lograr.
Un país de logreros.
Un país sin adolescencia.
Un país donde ser adulto es una forma de traicionar la propia infancia.
Un país de entretenimientos pasivos.
Un país donde la alegría avergüenza.
Un país a lomo de mula.Un país donde alguien pregunta ¿Quién soy? Se lo dicen, pero también se equivocan.
Un país donde todos los mitos son crueles... y la realidad es peor.
Un país por cantar.
Un país que se lo merece todo, pero no lo consigue.
Un país donde el joven quiere ser adulto (o lo obligan) y el adulto un playboy.
Un país que necesita un almirante para sus caballitos de totora.
Un país donde la tristeza es antigua.
Un país de locos sueltos, donde la cordura es inmoral.
Un país que inventamos.
Un país que practica todas las obras de misericordia.
Un país con dos veranos.
Un país que llama ser libre a la marginación.
Un país donde hay muchos que valen la pena. Pero son los más.
Un país en que la codicia termina en el cinismo.
Un país dividido entre los que ya son y los que quieren ser: satisfechos.
Un país donde la cultura es un modo de ser y un modo de no hacer.
Un país que premia la simulación.
Un país interrumpido. Donde los Incas no fueron imperio, los conquistadores feudales,
ni lo burgueses, burgueses ni los apristas, paristas, ni el socialismo socialista.
Un país cíclico, siempre dispuesto a devorarse.
Un país salmón que para sobrevivir nada contra la corriente.
Un país incierto, violento, miedoso.
Un país a punto (¿de qué? -De cualquier cosa- Pero que ya no aguanta ser lo que es).
Un país donde la honestidad no es más que un arribismo dubitativo.
Un país que hace de la broma un sustituto de la rebeldía.
Un país cerámica.
Un país donde el amor debería ser una preparación.
Un país vertical, pese a todo.
Pablo Macera, 1984.
La única forma de celebrar el 28 de julio es haciéndonos más preguntas sobre nosotros mismos. Somos una ¿nación? sui géneris, de (mal)hechura singular al estilo de los Anderson o Matos Mar. Somos un país que ha dejado de leer a otros, (gracias, Morsa). Somos todavía un país a descubrir y reinventar.
Sencillamente, Somos un poderoso enigma social.
(*) La foto, Mónica Sanchez, vistiendo a la patria.

martes 7 de julio de 2009

UN AÑO MÁS...



VIII ENCUENTRO NACIONAL DE ESCRITORES
“MANUEL JESÚS BAQUERIZO”

Huamachuco, 28-31 de octubre de 2009


CONVOCATORIA

Una preocupación permanente de los lectores y trabajadores de la literatura es la existencia de una visión hegemónica, sesgada y unilateral de la producción literaria en el país, distante del curso real, diverso y multinacional que ésta tiene. Tal constatación conlleva a desplegar un esfuerzo colectivo que se proponga aportar sustantivamente en la tarea de develar el rostro real de la creación literaria y la reflexión teórica y crítica en nuestro país.

El VIII Encuentro Nacional de Escritores “Manuel Jesús Baquerizo” es un espacio orgánico cultural que reunirá de la manera más amplia posible a todos los escritores, investigadores, docentes, estudiantes, editores y promotores, residentes en el país o en el extranjero, interesados en revalorar y confrontar la trascendencia de la obra literaria de Ciro Alegría, cuyo centenario se celebra este año, así como en desarrollar una relectura democrática de la cultura y la sociedad peruana desde el ámbito de la literatura. A esta labor el maestro Baquerizo entregó a lo largo de décadas sus mejores esfuerzos.

En este sentido, convocamos a los creadores, estudiosos, editores y promotores a participar en el VIII Encuentro Nacional de Escritores «Manuel Jesús Baquerizo», de manera individual o colectiva, presentando sus ponencias sobre los puntos del temario indicado, desde sus experiencias y enfoques particulares, con el único requisito del rigor y la seriedad necesarios.El VIII Encuentro Nacional de Escritores, de esta manera, está llamado a convertirse en un escenario de diálogo, debate y divulgación de ideas y propuestas, y al mismo tiempo un escenario en donde los trabajadores de la literatura se hermanen, unan voluntades y fortalezcan planteamientos.


El certamen está dirigido igualmente al público en general: estudiantes, profesores, lectores, así como exponentes de las diversas expresiones artísticas y quehaceres culturales.

TEMARIO:

-Ciro Alegría, vida y obra literaria en su Centenario. Trascendencia, significación y estudios literarios sobre sus obras.
-Manuel Jesús Baquerizo. Vida y trascendencia de su obra
-Huamachuco en la literatura peruana. Autores, influencia, perspectivas.
-Literatura peruana en el contexto de la globalización.
-Literaturas regionales. Literaturas andinas y amazónicas. Literaturas orales.
-Poesía, narrativa y teatro peruanos: Tendencias y perspectivas
-El rol del escritor en el contexto de la realidad nacional.
-Literatura infantil y juvenil. Literatura y educación. Plan lector.
-El libro y la lectura. La producción y difusión editorial en el Perú.

ACTIVIDADES:
1. Ponencias:

Resúmenes:
Los resúmenes o abstract de ponencias deberán ser enviados vía correo electrónico hasta el 30 de agosto de 2009. Las fechas son impostergables. Las propuestas incluirán el título, el resumen de la ponencia (máximo 250 palabras, formato Word) y el nombre y/o filiación institucional del / la ponente. Serán bienvenidas las ponencias del extranjero y quien lo sustente será merecedor de una invitación especial y algunas facilidades adicionales.

Revisión: Los resúmenes de ponencias serán revisados y aprobados por el Comité Académico del Congreso. El resultado se hará llegar a sus respectivos correos y se difundirá en el blog del evento a partir del 16 de setiembre del 2009.

Ponencias:
Las ponencias completas deberán ser enviadas en archivo Word (para la publicación de las memorias) antes del 30 de septiembre de 2009 a fin de que sus autores sean considerados Invitados de Honor con los beneficios de pago de estadía (Incluye alojamiento y alimentación durante el Encuentro, no así el transporte desde sus ciudades o países, en el caso de participantes extranjeros). El expositor utilizará 20 minutos para dar lectura a su ponencia. Se respetará el orden de llegada y fecha de envío de las ponencias (acuse de recibo a través del mail). El Comité Académico seleccionará las ponencias para su publicación.

Consultas y envíos de resúmenes y ponencias:
Email: ponenciashuamachuco@gmail.com
Web: http://viiibaquerizo.blogspot.com/


2. Mesas de debate: Serán constituidas por 4 escritores y abordarán los diversos puntos del temario.

3. Plenaria de escritores. Durante el VIII Encuentro se realizará la Plenaria del Gremio de Escritores del Perú, con el objetivo de elegir el nuevo Consejo Directivo nacional y sancionar la sede del IX Encuentro.

4. Lecturas y presentaciones de libros: Se organizarán mesas de lectura conformadas por escritores previamente inscritos y calificados por la comisión organizadora. La presentación de libros se solicitará por email a partir del 16 de setiembre del 2009 y se acompañará 4 ejemplares, alcanzados a la Comisión (Biblioteca Pública de Sartimbamba, de Huamachuco, de la Asociación de Escritores “Ciro Alegría” y del Gremio de Escritores del Perú). La comisión organizadora, por su parte, podrá programar la presentación de obras literarias que considere de trascendencia. En cualquier caso, los libros a presentarse deben haber sido editados este año.

5. Conferencias magistrales: Estarán a cargo de reconocidos escritores invitados por la Comisión Organizadora.

6. Conferencias en instituciones educativas y gremiales: Se programará lecturas y conversatorios en Instituciones Educativas, Rondas Campesinas, Juntas Vecinales.

7. Exposición-venta de libros: Durante el Encuentro podrán participar en la exposición-venta de libros, los autores, promotores y editoriales, sin ninguna restricción, de acuerdo a lo establecido para tal efecto por la Comisión Organizadora.

8. Actividades culturales: Se programará eventos donde la ciudad de Huamachuco, muestre su identidad cultural en sus diversas formas de expresión: danzas, música, recitales. Habrá además exposiciones fotográficas, bibliográficas, etc.

9. Tour turístico: Paseo de confraternidad de los escritores asistentes.

10. Distinciones y certificación: La Municipalidad Provincial de Sánchez Carrión, a través de la Asociación de Escritores “Ciro Alegría” y de la Comisión del Centenario del Nacimiento de Ciro Alegría, así como el Gremio de Escritores del Perú, entregarán distinciones y certificados a los asistentes.

INSCRIPCIÓN:
Inscripción (incluye certificación)
-Público en general: S/. 10.00
-Estudiantes: S/. 5.00
Alojamiento y alimentación :
-Público en general (3 días): S/. 50.00
Informes e inscripción:
lucio555@gmail.com
gremio_de_escritores@yahoo.es
Cel. 044-949217422
Telfs.: 044-505774 / 01-4267268 / 01-4725182

AUSPICIO:
Municipalidad Provincial de Sánchez Carrión

miércoles 24 de junio de 2009

NUESTRA LITERATURA Y EL CAMPO (A propósito de los 40 años de la Reforma Agraria)


Hace cuarenta años, ante la incredulidad general, un gobierno de militares proclamaba la Reforma Agraria. A las clases privilegiadas se le arrancaron haciendas azucareras y latifundios andinos para convertirlas en prometedoras e inéditas cooperativas. Basta mirar la iconografía que acompañó al proceso para percibir el optimismo y la esperanza del momento: "Campesino, el patrón ya no comerá más de tu pobreza".

¡Cuánta necesidad había de Reforma Agraria! Léase a un profético Ciro Alegría o a un canónico y esclarecedor José María Arguedas, la maravillosa saga militante de Manuel Scorza o el desarmante intimismo de Eleodoro Vargas Vicuña. Incluso en los cuentos de Antonio Muñoz Monge, donde se palpa la abierta decadencia del gamonalismo señorial. En todos se sentía que las cosas tenían que cambiar, o sí o sí. Pero casi ninguno de ellos imaginó que las cosas vendrían como vendrían.

En Lima, hemos visto este proceso como algo positivo que cambió el país, más allá de las inevitables posiciones conservadoras y pitucas; intelectuales y artistas vieron en los logros sociales de la Reforma (acceso a la educación, democratización local, ciudadanía) suficiente mérito. Total, por fin se habían ido los gamonales del Perú.

¿Se habían ido de verdad? Leyendo uno a Hildebrando Perez Huarancca, a Zein Zorrilla, a Julián Pérez o a Dante Castro -por mencionar algunos- da la impresión que los terratenientes nunca se fueron del todo, que se hicieron los locos, que maniobraron con sus amigos de Lima para mantenerse en el poder, que fraguaron alianzas espúreas con funcionarios o yanaconas para seguir mandando, que aún en la decadencia se las arreglaron para que los postergados de siempre lo siguieran siendo. Incluso en su versión urbana -por ejemplo en la novela de la puneña Zelideth Chávez ¿Por qué lloras Candelaria?- persiste la imagen de incomunicación y demagogia entre un gobierno revolucionario sólo de nombre y unas demandas sociales que a la larga estallan. La Reforma Agraria, entonces, fue juzgada por muchos escritores del interior del Perú como un proceso fallido, dolorosamente trunco y que posiblemente agregó más problemas a los existentes.

De hecho, buena parte de la Narrativa de la Violencia empieza más o menos con la misma letanía: El campesinado pobre, pese a la Reforma, seguía oprimido y en la más terrible de las iniquidades. Era el inevitable caldo de cultivo que produjo la guerrilla más poderosa y terrible de Sudamérica.

Lo que es sugerente si entendemos que buena parte de la literatura capitalina -incluso en sus aspectos más comerciales y lights- ve la Reforma Agraria como el fin de una época, como el hecho que marca un antes y un después en la historia de sus familias oligárquicas. Así, mientras que en la Lima moderna, la Reforma Agraria produce historias chacoteras de ex-terratenientes gruñones y racistas que naufragan cómicamente en el fin de siglo; en los Andes la Reforma sólo ahonda las quejas, sólo profundiza la ira. Esas miradas distintas, que se prescindían mutuamente y alimentaron diagnósticos y visiones (casi) opuestas de país; cavaron un foso más en el lacerante laberinto del Perú de la década siguiente.

¿Qué quedó del colorido optimismo de aquellos primeros años de la Reforma Agraria? Es una pregunta que lanzo al viento, porque no tengo respuesta. Como mucho, el acertado responso de quien fue otro joven e ilusionado partícipe de esos procesos, el conocido narrador Maynor Freyre quien, en un bellísimo capítulo de su última novela Par de Sátrapas, nos recita el entierro del general Velasco:



"Velasco (...) tuvo un multitudinario entierro acompañado por el pueblo que creyó en él, los campesinos a los que prometió que no comerían ya jamás de su pobreza; los obreros que empezaron a participar de las utilidades de las empresas para las que trabajaban y que ocuparon uno o dos asientos en el directorio de la misma, participando de su gestión; a aquellos que empezaron a ser dueños de sus centros laborales gracias a la propiedad social y a la autogestión, asumiendo en algunos casos la regencia de sus compañías cuando éstas se declaraban en quiebra fraudulenta; los progenitores que empezaron a tener ingerencia dentro de los colegios donde estudiaban sus hijos gracias a la Asociación de Padres de Familia; los servidores de las empresas mineras abusivas que fueron expropiadas y estatizadas; en fin, todo género de peruanos que empezaron a mirar al Perú con optimismo, hasta los izquierdopitucos, hoy llamados caviares, que se subieron al carro de los cambios sociales para tratar de convertirse en sus gerentes..."



Palabras a tomar en cuenta, hoy que se ven aquellos años como una dictadura cleptocrática, inhumana y terrorista. Como si fuera la de éste.


¿Es que no hay una novela del régimen velasquista, más allá de las baladronadas oportunistas de Thorndike? Posiblemente. ¿Por qué? ¿Dónde está un Gatopardo a la peruana? ¿O a cierta gente de izquierda les incomodó y les incomoda las contradicciones, los errores garrafales y las oportunidades perdidas de la Revolución Peruana en la cual muchos (demasiados) formaron parte alguna vez?


Actualización: Paolo de Lima me indica que sí hay una novela dedicada al tiempo de Velasco (aunque no al tema tema de la Reforma Agraria), se trata de Un millón de soles del escritor peruano residente en España Jorge Eduardo Benavides. Acá una entrevista al escritor, célebre por su proverbial antichavismo y sus manías pontificantes cuando se le ocurre hablar de política.

Vuelvo a preguntar ¿No hay otra novela sobre los tiempos de Velasco? Vamos, busquemos un poquito...

jueves 11 de junio de 2009

"Una fábula peruana" escrita por Enrique Riveros Yábar (y atribuida equivocadamente a Chalena Vásquez)



¿Imaginemos?

Imaginemos que un día llegue alguien a nuestra casa y nos proponga comprárnosla a 1000 veces menor precio de su valor real. Imaginemos que como somos pobres aceptamos quedándonos en un cuartito con nuestra familia y mascotas... imaginemos que en lo que era nuestro jardín, donde correteaban nuestros hijos, aquel personaje encuentra una mina de oro que lo vuelve archimillonario. Imaginemos también que como seguimos igual o hasta más pobres que antes nos "ofrezca" trabajar arduamente por una miseria que no alcanza para dar de comer a los hijos, menos a las mascotas.... imaginemos luego que ese trabajo además enferme a toda la familia. Imaginemos que si deseamos decirle algo nos responda: " ¿de qué te quejas? esto es lo mejor que te pudo pasar. Tú no comprendes lo que es bueno para ti y tu familia, eres un ignorante... " Imaginemos ahora que salgamos a llorar por aquella situación de vergüenza ante la familia, de hambre, de nostalgia de lo que se tuvo y se perdió sin saber que se tenía... Imaginemos que ante nuestras lágrimas, el barrio nos apunte del dedo y nos repitan mecánicamente: "es cierto, eres un ignorante manipulador, eso lo dijo aquel importante señor... " Imaginemos ahora que vamos a pedir ayuda a la policía y nos digan lo mismo... que vamos a pedir ayuda a la alcaldía y nos repitan lo mismo... que vamos a pedir ayuda al gobierno y nos repitan lo mismo... Imaginemos que aquello nos enfurezca tanto que gritemos la injusticia, quizás así alguien nos escuche… Imaginemos finalmente que por aquel grito en la TV nos anuncien como agitadores sociales antipatriotas… que ante ello el estado se disculpe ante el importante señor, la alcaldia nos multe, la policia nos maltrate, el vecindario nos ignore...


Ufff! ...qué bueno que aquello no suceda ¿no?

RECTIFICACIÓN: Por confusiones internáuticas, atribuimos a la Maestra Chalena Vasquez -musicóloga, investigadora y testigo de nuestro inmenso patrimonio musical- la autoría de esta simpática fábula; pero ella misma ha hecho el mentís y en diversos comments nos recuerda que la verdadera autoría de este texto recae sobre su sobrino Enrique Riveros Yabar. Una vez hecha la rectificación, reiteramos que esta pequeña fábula -lista para que se expanda en todos los colegios del país- es otro humilde prodigio de los peruanos de a pie que, poco a poco, están cincelando un formidable Perú de mañana.

lunes 8 de junio de 2009

MANIFIESTO DE ESCRITORES DEL PERÚ Y DEL MUNDO SOBRE MASACRE EN LA AMAZONÍA PERUANA



Nuevamente el rostro lívido de la Bestia, el fascismo, último recurso del capitalismo asesino, desesperado por mantener sus privilegios seculares, masacra impunemente al pueblo peruano. Los señores del caucho se han reencarnado horrorosamente en los gobernantes de una república bananera: Alan García Pérez, el genocida de los penales, el Gabinete Ministerial en pleno, compinches de la masacre, los congresistas del APRA, Unidad Nacional y el fujimorismo, mienten todos al pueblo peruano, insistiendo en que la población amazónica y sus dirigentes son los culpables de la masacre desatada con exclusiva responsabilidad de Alan García Pérez. El silencio tanto como la desidia nos vuelven cómplices del crimen y nosotros, un puñado de escritores asqueados del circo mediático racista que falsea la verdad de la matanza ordenada por Alan García Pérez, no queremos frenar nuestra lengua.

Hemos visto —no por los canales de televisión— cómo cientos de policías de la DINOES armados cual rambos cholos provocaron al pueblo amazónico. Hemos visto cómo decenas de francotiradores apostados en las azoteas de las casas tiraban a matar con fusiles de guerra iniciando así la carnicería, hemos visto y recibido informes de cómo helicópteros artillados bombardeaban al pueblo inerme, protegido tan sólo con lanzas y flechas (claro, son unos salvajes y feroces chunchos reducidores de cabezas) y si ese pueblo alzado, harto de mentiras y negociaciones estériles y mañosas, ha conseguido armas de fuego es porque en su arrojo se las arrebataron a brazo partido a policías protegidos por chalecos antibalas, expertos en debelar levantamientos, ¿o qué quiere la señora Cabanillas, que el pueblo se deje matar poniendo el pecho abierto como en tantos otros degolladeros realizados en contra de peruanos desarmados?

Encender la televisión o escuchar RPP en estos instantes provoca intensas arcadas. El cerco mediático racista tergiversa los hechos y se empeña brutalmente en demostrar que solamente son policías quienes han muerto en el genocidio. Lamentamos la muerte de esos policías manipulados por el poder corrupto. Pero, ¿quién en su sano juicio osaría defender un orden democrático pútrido en donde un policía o un maestro ganan menos de ochocientos soles y un congresista o ministro se embolsica veinte mil soles mensuales? ¿quién en su sano juicio puede creer que lanzas y flechas pueden más que fusiles de guerra, pueden más que helicópteros artillados, pueden más que granadas y bombas lacrimógenas?

Voluntarios belgas (http://catapa.be/en/north-peru-killings) y amigos presentes en el lugar de la masacre, nos envían fotos, vídeos y testimonios de la cacería desatada por el gobierno en contra de nuestros hermanos amazónicos. En emisoras de Loreto se habla de 150 pobladores asesinados y de la deserción de decenas de soldados, hijos de nativos masacrados. En estos momentos sabemos de buena fuente que las fuerzas del desorden están carbonizando los cadáveres con lanzallamas, están arrojando los cadáveres —que se niegan a devolver a los deudos— a los ríos y quebradas, están fusilando a los líderes indígenas capturados, están deteniendo a todo aquél que tenga “cara de indígena”, están amenazando a periodistas locales y regionales para que no difundan la espantosa verdad del genocidio. Luego el cerco mediático racista dirá que estos indígenas desaparecidos fueron delincuentes terroristas que se hicieron al monte, coronando así esa asociación funcional para el Estado criollo: indio, terrorista y delincuente.

Es el propio Estado criollo-burgués quien le ha declarado la guerra al pueblo alzado que reclama por el respeto de esa institucionalidad jurídica que el propio Estado dice defender cuando le conviene. El mentado DL 1090 es ANTICONSTITUCIONAL, no contempló jamás el mecanismo de consulta que manda el Convenio OIT 169 suscrito por el Estado criollo y que ahora desconoce. La tenebrosa jactancia de Yehude Simon Munaro no debería sorprendernos: “es el peor de los traidores”, dijo de él alguna vez el finado Alfonso Barrantes Lingán y muchos recuerdan su actitud servil frente al delincuente Kenya Fujimori para lograr prebendas cuando estaba preso por terrorismo. El absoluto cinismo de Alan García Pérez, Yehude Simon Munaro, Mercedes Cabanillas, Ántero Florez-Araoz, Javier Velásquez Quesquén, Rosario Fernández y el hipócrita oxapampino Antonio Brack Egg, causaría envidia a Diógenes llamado el Perro. El Estado criollo encarnado en estos miserables derrama nuevamente sangre inocente de los que sólo tienen su tierra y sus selvas y sus ríos y ni eso quieren dejar estos miserables porque todo se compra y todo se vende en esta democracia de chiquero, porque así lo demandan las transnacionales norteamericanas y chilenas, porque así queda tranquilo San Dionisio Romero Seminario, el izquierdista del Opus Dei, porque si el perro del hortelano jode, entonces Alan García ordena matar al perro del hortelano.

Hace pocos días el escritor admirador de Sancho Panza (“un ciudadano mucho más respetuoso de la ley y del prójimo que su amo”, ha dicho del buen Sancho el entrometido novelista en Venezuela), Mario Vargas Llosa, garrapateó un artículo para rechazar una expresión (“el Perú no necesita Museos de la Memoria”) de Antero Florez-Araoz, Ministro de Defensa del régimen aprista, ex-funcionario del fujimorato y conocido ultraderechista del Partido Popular Cristiano. Pues bien, las ociosas palabras de Vargas Llosa no sirvieron de nada, pues como diría cualquier muchacho listo, Alan García se caga en la memoria, la reconciliación y cualquier concepto que remita a la paz nacional. En su ordinariez Florez-Araoz dijo algo que Vargas Llosa no acepta racionalmente, pero cala en lo más profundo de su ser, como lo demuestra el Informe Uchuraccay, en el cual el novelista tipifica a los uchuraccainos de bárbaros, primitivos, violentos y tutelables. Hace pocos días Vargas Llosa apareció por televisión abrazando al genocida Alan García Pérez, a quien antes despreciaba. Al parecer fue Vargas quien convenció a García de la conveniencia ante los ojos de la comunidad internacional de aceptar la creación del Museo de la Memoria. Con esta nueva matanza, Alan García le demuestra a Mario Vargas Llosa el gran interés que le anima por un Museo de la Memoria.

Deseamos dejar patente nuestra más enérgica repulsa por este orden injusto que se ha impuesto en nuestra patria desde el fujimorato. La imposición a sangre y fuego del MODELO ECONÓMICO NEOLIBERAL —ese que defiende Mario Vargas Llosa— ha causado la masacre de cientos de peruanos humildes de la Amazonía, una masacre que pudo ser evitada por los “señores autoridades”, quienes tan sólo han ratificado que la agresión, el desprecio y el olvido hacia las comunidades nativas amazónicas continúa como hace 500 años. Demandamos que el Estado criollo, corrupto y genocida, derogue los decretos de la muerte y demandamos la vacancia de la Presidencia de la República así como un juicio internacional por delito de genocidio contra Alan García Pérez y sus compinches del Gabinete Ministerial.

Si Julio Ramón Ribeyro fue lo suficientemente diplomático para amarrar su lengua cuando la matanza de los penales en el 1986 y no devolver la Orden del Sol impuesta por el genocida durante su primer gobierno, ¿Vargas Llosa se hará de los cojones necesarios para enfrentar públicamente a su nuevo amigo, el genocida Alan García, y exigir la vacancia inmediata de la Presidencia de la República? Esta vez ya no bastarán cartitas porque “la manera como se ha reprimido estos motines sugiere —por segunda vez—más un arreglo de cuentas con el enemigo que una operación cuyo objetivo era restablecer el orden”.

Un gran brujo amazónico, Ino Moxo, dijo hace mucho tiempo, “cuando pienso en Fitzcarrald y en sus mercenarios, cuando pienso que esos genocidas eran hombres, me dan ganas de nacionalizarme culebra”. Dudamos que el Vargas Llosa amigo de Aznar, Bush y Tatcher demuestre su pregonado humanismo y renuncie al encargo del genocida. Dudamos que el novelista desista a presidir la Comisión de Alto Nivel que desarrollará el proyecto del Museo de la Memoria: persistirá en el empeño, persistirá en la afrenta contra los cientos de pobladores masacrados por las balas asesinas del Estado criollo. A fin de cuentas ambos, García y Vargas, pertenecen al bando neoliberal y nosotros terminaremos con Ino Moxo nacionalizándonos culebra.


7 de junio del 2009
Adherentes (actualizado el jueves 11 a las 16:00 horas)

Peruanos

Julio Carmona. Poeta, ensayista-Piura
Oswaldo Reynoso, novelista
Javier Garvich Rebatta (ensayista)
Delfina Paredes, actriz nacional
Juan Cristóbal, poeta DNI 08705429
Arturo Delgado Galimberti, novelista
Ricardo Vírhuez Villafane, novelista, editor de la Revista Peruana de Literatura
Julio Durán (Novelista) DNI 06804548
Roger Santiváñez (Poeta)
Róger Rumrril, antropólogo vernáculo de la selva
Armando Arteaga, arquitecto y poeta del Perú
Feliciano Padilla Challco, novelista, desde Puno
Rodolfo Ybarra, poeta y ensayista
Feliciano Mejía, poeta, Poetas del Mundo
Antenor Maravi Izarra, poeta-Ica
Federico García, cineasta
Rafael Inocente, novelista
Willy Gómez Migliaro, poeta
Dante Castro, narrador, periodista, Premio Casa de las Américas
Walter Lingán, poeta y narrador, desde Alemania
Ricardo Letts Colmenares, luchador social, periodista
Jorge Lora Cam, Investigador Universidad Autonoma de Puebla-México.
Pilar Roca, cineasta
Yury Castro Romero, promotor cultural
Piero Bustos (Músico, cantautor)
Gorki Tapia (UNMSM)
Teófilo Gutiérrez, escritor y editor
Atilio Bonilla (UNMSM)
César Kruger (UNMSM)
Bruno Portuguez, pintor
Fanny Palacios, pintora
Manuel Cabanillas, fotógrafo
José Luis Ayala, poeta
Luis Yáñez, poeta
Reynaldo Naranjo, poeta
Winston Orrillo, poeta
Máximo Damián Huamaní, arpista, músico del pueblo
Genaro Ledesma, presidente del FOCEP
Elfi Detan, antropóloga, especialista en temas selváticos
Walter Palacios V. luchador social, escritor
Igor Calvo, poeta, luchador social
Carlos A. Quiroz, artista pintor, activista comunitario, blog http://www.peruanista.com/
Germán Carnero Roqué (poeta)
Emeterio Tacuri, luchador social
Giuliano Vecco F., antropólogo (Junín)
Julio Roldán Aquino. Historiador. Docente de la Universidad de Hamburgo-Alemania
Juan Tutuy, docente y autoridad universitaria
Daniel Matttheus, poeta, docente universitario
Eduardo Arroyo, poeta y ensayista
Luis Benavente, poeta
Gloria Dávila Espinoza. (Poeta)DNI 22402262
Igor Calvo. Escritor, sociólogo. DNI.05294696
Michael Garnett Johnson, sacerdote católico y escritor. DNI 26606222
Rosa Trinidad Carrillo DNI 08631481, Periodista, luchadora social.
Jorge Luis Roncal Rodríguez, escritor y editor (Pdte. del Gremio de Escritores del Perú)
Zelideth Chávez Cuentas, escritora y antropóloga (CDN del Gremio de Escritores del Perú)
Santos Burgos Avila (GEP)
Gary Alminagorta (GEP)
Roger García Clavo (GEP)
Walter Ventosilla. Narrador y dramaturgo, desde Nueva York
Vladimiro del Prado, político
Gerardo Benavides, político
Yasmin Díaz, periodista política.
F. Fernández, político
Yasser Gómez, periodista
Katy La Pooint, médico
Alvaro Vidal, médico
Pedro Lovatón antropólogo, comunicador social
Dandira Picasso, fotógrafa
Carlín Shapiama, educador
Gustavo Rojas, maestro
Violeta Carnero de Valcárcel
Carlos Augusto Rivas
Aquiles García-Godos, biólogo, investigador
Salvador Mendoza Machiavello, profesor. Trujillo-Perú
Lucas Cachay Huamán (Familia Manguaré), desde Canadá
Porfirio Mamani, poeta, desde París-Francia
Jesús William Yupanqui Franco, sociólogo
Daniel Vecco Giove. Ingeniero agrónomo, investigador de la Amazonía
Ariel Pascielli, DNI 4135080
Manuel Mosquera, antropólogo y periodista del Perú
Ernesto Toledo Bruckmann, periodista y ensayista del Perú
Fernando González, por las casas mariateguistas del Perú
Jimmy Calla, dirigente magisterial del Callao, poeta
Dennis Merino, periodista, luchadora social
Pilar del Castillo, traductora, docente
José Beltrán Peña, poeta
José Ramos Bosmediano, ex dirigenrte del SUTEP
Claudio Velando G. desde España, ingeniero peruano.
Carlos Garrido Chalén, poeta peruano.
Kenneth Delgado, educador, profeso principal de San Marcos
Óscar Baltodano, especialista en medicina social alternativa,
Manuel Moncada, periodista y luchador social
Gustavo Adolfo Benites, catedrático, desde Trujillo
Alfredo Berrios R. catedrático, artista, luchador social
J.A. Saona, matemático, luchador social
Angélica Aranguren, profesora de San Marcos, destacada an tropóloga
Carlos Angulo, desde Canadá, poeta, periodista, luchador social
Mary Soto, poeta y luchadora social
Jacinto Irala, escritor, luchador social
Manolo Castillo, dirigente politico del PCP
Alberto Moreno Secretario General del PC del Perú
Vladimiro del Prado, sub-secretario General del PCP
Víctor Antay, luchador social
Manuel Góngora Prado, filósofo, catedrático principal de San Marcos
Felipe Pérez, desde Cuba, Historiador, ensayista
Víctor Alvarado S. periodista, luchador social
Aldo Gil Crisóstomo. Ingeniero-Escritor
Marcos Edery. Asesor de empresas. Lima –Perú
Juan Víctor Alfaro, desde el Perú.
Diego Libertad, poeta, Lima – Perú
Víctor Castro Reyna DNI 17998872
Basilio Auqui Salvatierra, ingeniero agrícola
José Carlos Vértiz, ex presidente de la FUSM, dirigente político.
Abraham Huamán Almirón
Linda Lema Tucker. DNI 08666258. Socióloga y escritora. Lima, Perú
Pascual E. Alejo Rettiz. Periodista, Poeta, Escritor. Huánuco - Perú
Francisco Marín Polo, dibujante y diseñador. Narrador.
Nadia Morillo Cano. Actriz, comunicadora y productora.
Daniel Vega, cineasta
Festival de Cine del Cusco, http://www.festivalcinecusco.com/
Martín Guerra, directivo del Mov. Arguedas, escritor
Rolando Vaccari, periodista. Movimiento Nueva Izquierda del Perú
Andrea Vela Alarcon, Comunicadora para el desarrollo, 44220949
Luciana Tudela Ramos, Estudiante pintura, 43605149
Charo Arroyo, periodista y docente
Helder Andrade Uscuchagua, escritor - Cerro de Pasco – Perú
Víctor F. Hinojosa Huamán. Historiador del Arte y Actor del Perú
Mario Wong (escritor peruano residente en Paris)
Michael Bruce DNI 10211133
Magaly Robilliard Ferreyra, docente.
Feliciano Aroche Gutierrez. Arquitecto. Perú.
Ana María Intili. Escritora, Médica Neuróloga. Perú.
Germán Atoche Intili. Psicólogo. Perú
Nalo Alvarado, "Espejito del cielo"
Diana Casas Rivera, comunicadora
Josué Sánchez Cerrón, artista plástico
José Pablo Quevedo. Embajador de Poetas del Mundo en Alemania
Emilio Hipolito, Morillo Miranda
Selene Tinco Flores, dni 10188281 - Esp. en Lit. Infantil y Juvenil, psicoterapeuta
Tonanieva Puertas FENACO Cusco
Ines Agresott FENACO Cusco
Patricia del Valle, poeta y arquitecta
Carlos Carmelo
Marcela Pérez Silva, cantautora, DNI 06525019
Freddy Roncalla, escritor
Jorge Hidalgo Rosales DNI 32738044
Elio Genaro Roca Rivas. Actor y Poeta. Perú.
Vera Flores, Jimmy W. Comunicador cusqueño (desde Italia) DNI 40309420
Yulino Dávila, poeta,pintor
Moisés Córdova Márquez. prof. de Literatura Antigua en la UNE "Enrique Guzmán y Valle",La Cantuta
DNI 07667593
Edmundo Panay Lazo, profesor, comunicador social
Dubner Medina Tuesta -Maestro en Pueblos indígenas
Sandra Robilliard Ferreyra -Maestra en Pueblos indígenas
Michel Mitrani Reaño – Maestro
Haydeé Rosales Alvarado - docente en pueblos indígenas
Gladys Marlene Vásquez Pinedo: maestra, abogada y gestora cultural. Vicepresidenta del Frente Patriótico de Loreto. Perú
Julio Montesinos. Actor y director de teatro, Perú, residente en Milàn, Italia
E. Paúl Flores Arroyo. Colectivo ContraNaturas



Asociaciones y Colectivos

Colectivo del Orgullo LGTB – Lesbianas, gays, trans y bisexuales
Asociación Civil Angel Azul
Asociación Civil Cambio y Acción
Asociación Civil Diversidad San Martinense
Asociación Civil de Diversidad Sexual de la Región Callao "Alma Chalaca”
Asociación Civil de Trabajadoras Sexuales "Miluska Vida y Dignidad"
Asociación Civil Hojas al Viento Lima Callao
Asociación Civil "Lazos sin Fronteras" de Arequipa
Asociación de Trabajadoras Sexuales Viviendo con VIH Santa Micaela
Asociación de Trabajadoras Sexuales Woman del Callao
Asociación Fuerza Chalaca de Trabajadoras Sexuales del Callao
Asociación Información Para Convivir con el VIH/SIDA - INPACVIH
Asociación LGTB de Lambayeque
Asociación PROSA
Bloque Lésbico
Centro Comunitario LGTB y TS de Iquitos
Comunidad Homosexual Esperanza Región Loreto – CHERL
Colectivo Claves Rojos
Colectivo Contranaturas
Colectivo GLBT “Alma Chiclayo”
Grupo de Travestis con VIH/SIDA “Las Mil Manos de la Solidaridad – MILMAS
Grupo de Mujeres Diversas – GMD
Grupo Voluntades
GPUC – GUDS
Instituto Encuentros, Diversidad y Cultura
Instituto Runa de Desarrollo y Estudios de Género
Lesbianas Independientes Feministas Socialistas – LIFS
LGTB Lambayeque
LGTB Legal
MATICES
Mesa de Concertación LGTB – TS de Lambayeque
Mesa de Concertación LGTB – TS de Piura
Mesa de Concertación LGTB – TS de San Martín
Movimiento Homosexual de Lima – MHOL
Movimiento Homosexual de San Román de Juliaca – MHOSARJ
OSOS SIN FRONTERAS
PROMSEX
Puentes-Casa Abierta
Red Peruana TLGB
Foro de la Cultura Solidaria



Desde el extranjero

Thiago de Mello, poeta brasilero, hijo de la floresta amazónica.
Christina Castello, argentina, desde París-Francia
Raúl Isman, desde Bs. As-Argentina
Pedro Vianna, poeta. París –Francia
Martín Guédez, historiador, escritor y conductor de Radio Nacional de Venezuela
Ramiro Lagos - Escritor colombiano
Éric Meyleuc. Poeta, Paris –Francia
Patrick Brousse de Laborde. Poète en sommeil- Nointel –France
André Chenet- Jardinier – Antibes – France
Pavel Uranga, mexicano, desde Tegucigalpa-Honduras
Manuel Ruana desde Argentina
Francisco Serrepe, desde París
Ricardo Melgar, desde México
Elena Varela, cineasta chilena presa política, Documental Newen Mapuche
Jorge Aliaga, desde Escocia
Sylvia Vidalón, desde España
Anouk Guine. Investigadora feminista, poeta. France
Jean Dornac Auteur Grasse – France
Zakad Abderrahmane. Urbaniste, écrivain. Algérie
Sandrine Féraud. Poète. Fréjus. France
Denise Bernhardt. Poète, déléguée pour Haïti de la Société des Poètes Français Montmorency - France
Marco Minguillo (Perú-Suecia)
Gustavo Robles (Argentina)
María Elena Foronda Farro Instituto Natura (Argentina)
Escritores y Trabajadores del Arte Colombianos, asilados y refugiados en Alemania
Red de Información Alternativa, Simón Bolívar - (650 miembros entre intelectuales, artistas y comunicadores) - Caracas – Venezuela
Maria Elena Alejandra Sancho. Artista visual (Argentina)
Mónica Oporto. DNI 11888031. Profesora de Historia (Argentina)
Luis Fuenmayor Toro. Médico-cirujano, Profesor Titular, Investigador científico, Universidad Central de Venezuela, Caracas.
Juan Francisco Rojas Penso. Economista. República Bolivariana de Venezuela
François Honoré- Poète. Paris –France
Oscar Quintanilla. Escritor y poeta. Francia
Carlos Prada Hernández. Escritor. Venezuela
Marcelo Arbit. Médico. Argentina
Nelly Prigorian, Venezuela
William Castillo Pérez, comerciante y escritor aficionado. Barquisimeto-Venezuela
Roberto Carrasquero, electricista, Valencia, Carabobo,Venezuela,CI 4569486
Oscar Oriolo, Trabajador (de las letras). Banfield,Argentina
Facundo Solanas, Investigador CONICET.Buenos Aires, Argentina
Celia CorinaMarechal.Docente. Buenos Aires,Argentina
Román Chalbaud. Cineasta y dramaturgo.Caracas. Venezuela. C.I. 901770
Aída Santana Nazca. Universidad Central de Venezuela.Caracas, Venezuela
Augusto Al Q'adi Alcalde
Red de Solidaridades Rebeldes (http://www.solidaridadesrebeldes.kolgados.com.ar/)
Mercedes Aguilar, Periodista Carcasas, Venezuela
Olivia Miranda, desde Cuba, filósofa
Francisco Javier Velasco Páez, antropólogo, ecologista, articulista y ensayista. Venezuela
Ingrid Storgen: Comunicadora social, Amigos de la PAZ en COLOMBIA y el MUNDO
José Bustos, Saint-Egrève – Francia
Andrés Aldao. periodista, escritor, editor. DNI: 16316754. Maalot-Israel
Alberto Nadra, periodista y docente, Presidente Izquierda Democrática, Argentina
Lauro Lustosa Neto, Movimiento Los Sin Tierra, Salvador-Bahía-Brasil
María Eugenia Villalonga, periodista diario Perfil. Bs. As.-Argentina
Albert Anor. Enseignant, poète, syndicaliste. Genève -Suisse
Victor Varjac. Poète Dramaturge conférencier. Antibes –France
Yves Romel Toussaint. Poète, Ass. Resp. à l'Organisation de la Chambre de Commerce et de l'Industrie. Hinche –Haiti
Jean-Louis Latsague. Poète et informaticien. Peron –France
Abdelmajid Benjelloun. Universitaire. Rabat. Maroc
Athanase Vantchev de Thracy. Poète. Paris –France
Francisco Alberto Álvarez. Periodista. C.A.B.A. Argentina
Victor Petrucci. Militante Ambientalista. Campinas – Brasil
Deisa Grimau M. Periodista. Caracas-Venezuela
Aurora Tumanischwili, periodista, profesora argentina
Marta Speroni, docente y periodista argentina, luchadora social
Guillermo López, epistemólogo, argentino
Martín Almada, periodista y luchador social de Paraguay
Gabriel Impaglione, escritor y ensayista, Argentina
Walter Garib, novelista, Premio Nacional de Cultura de Chile
Moravia Ochoa, premio nacional de poesía, desde Panamá
Teresinkha Pereira, poeta brasileña, desde USA
Ana Diglio, traductora argentina
Adriana Vega, docente, novelista, luchadora social de Argentina
Vicente Rodríguez Nietzsche, poeta, premio nacional de cultura de Puerto Rico
Juan Carlos Sánchez, Director Editorial de Argentina
Asociación de Amistad José Martí, desde Argentina
Arturo Volantines, poeta, desde Arica, Chile
Raúl Ernesto de la Tierra, poeta ecuménico
Enrique Cirules, novelista cubano
Rodolfo Magallanes. Docente/Investigador Director adjunto del Instituto de Estudios Políticos. Coordinador del Programa de Especialización en Gobierno y Política Pública. Universidad Central de Venezuela
Francisco Alberto Álvarez.Periodista. Argentina
Maritza Jiménez. Periodista.Venezuela
Norma Mogrovejo Aquise. Universidad Autónoma de México
Miriam Buges. Abogado.Brasil
Maggy De Coster. Journaliste, écrivain, poète. Montmagny –France
Osvaldo Bocero. Periodista. Mar del Plata –Argentina
Ramon García Rodríguez. DNI 06446440.Cundinamarca, Colombia
Alba Luz Castillo, Presidenta del Partido Social de Mujeres Campesinas, Santiago del Estero, Argentina
Bartolomé Clavero, jurista e historiador español, catedrático de la Universidad de Sevilla, miembro del Foro Permanente de la ONU para las Cuestiones Indígenas en representación de la Unión Europea.
Rosa Cristina Báez, bibliotecaria y periodista digital, Cuba
Augusto Alcalde. Poeta. Córdoba –Argentina
Alfredo Grande. Médico Psiquiatra. DNI 7866247. Psicoanalista, escritor. Argentina
Ramiro Lagos. Escritor colombiano residente en Norteamérica
Oscar Castelnovo. CI 7.757.222, Periodista. Buenos Aires –Argentina
Francesca Gargallo. Escritora y feminista. Ciudad de México
José Rosario. Periodista, Historiador. Venezuela
Kelly Valecillos de Rosario. Lic. en Ciencias Políticas y Escritora. Venezuela
Roberto Perdía. Dni 4379488. Argentina. Coordinador Organizaciones Libres del Pueblo (OLP)
Carlos D. Pérez. Coordinador de REDH - Red Solidaria por los Derechos Humanos
Defensor de DDHH. Ciudadano Argentino, residente en Montevideo – Uruguay
Dra. Marta Raquel Zabaleta D.Phil. IDS-Sussex. Escritora y poeta. Chile-Argentina-Reino Unido.
Lindolfo L. Bertinat. L.E. 5849272. Abogado.DDHH. Rosario, Argentina
Lauro Natalino Lustosa de Aragao Neto. Los Sin Tierra, Salvador de Bahía-Brasil
Marly Zavar. Artista –coreógrafa. Sao Paulo –Brasil
Marie Jeanne Nom Nguyen. Brétigny sur orge 91220 –France
Norma Mogrovejo Aquise. Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Académica, escritora. Peruano-Mexicana.
Carmen Borda. Uruguay.
Carlos D. Pérez, Adhiero al presente comunicado en todos sus términos, a nombre de REDH - Red Solidaria por los Derechos Humanos. Uruguay.
Salvador Tió Fernández. Jurista, Poeta. Caguas – Puerto Rico
Elías du Halde. Director de Dialéctica2época. Suecia
Elías Capriles, profesor y autor en las áreas de filosofía, política, psicología y budismo, CI 3.711.063, Universidad de Los Andes, Mérida,Venezuela
Mariángeles Yiguerimian. Empleada Administrativa. Argentina. Latinoamérica-La Patria Grande
Dimitri Prieto Samsonov. Antropólogo, profesor y promotor cultural. Santa Cruz del Norte. Cuba
Marcelo Cena. Periodista. Agencia TELAM.-DNI 17 097 425. Argentina
Pierre Moïse Célestin. Poète, responsable d'une association culturelle (ACLAC). Port-au-Prince – Haïti
Luis Barrios. Sacerdote y Catedrático Universitario. New York -Estados Unidos
Montserrat Ponsa i Tarrés. Presidenta de ASEADLO. Asociación de escritores y artistas del Orbe.
Yván Silén. Poeta. Puerto Rico
Vilma Reyes Díaz. Educadora, Poeta, escritora. Guaynabo - Puerto Rico
Jesús Puerta. Escritor, profesor universitario. Valencia, Estado Carabobo, Venezuela
Etnairis Rivera. Poeta, Catedrática Universidad de Puerto Rico. San Juan, Puerto Rico
Gabriela del Sol Puig. Actriz, Publicista. San Juan, Puerto Rico
Carlos Mundo Vélez. Recursos Humanos - San Juan, Puerto Rico
José Rigane, Federación Sindical Mundial
Isabelle Atoine. Poète et écrivain. Paris -France
Andrea Catania. Investigador Teatral Universitario y Artista. Roma - Italia.
Martha Brandt, Comunicadora, Dinamarca/Peru
Eva Bautista Ruiz, historiadora. 47056477H. España
Francisco Javier Velazco Páez. Antropólogo, ecologista, articulista y ensayista. Venezuela
Magno Fernández Dos Reis - COLUMNA: CHIAPAS – Territorio y confluencia. http://www.elheraldodechiapas.com.mx/
Ángel Orellana Flores. Poeta, Actor de teatro y Gestor Cultural. Corporación de teatro "El Telón". Machala-Ecuador
Juan Villarino, viajero y escritor argentino. http://www.acrobatadelcamino.com/
Vicent Boix. Escritor. Autor de “El parque de las Hamacas”. España
Michel Lateaux. Écrivain. Paris –France
Dominique Banlieure. Peintre. Paris –France
Luis Angel Delía Secretario General Central de Movimientos Populares, (CMP) – Argentina
Gastón Harispe. Secretario adjunto de General Central de Movimientos Populares, (CMP) Argentina
Hernán Letcher. Secretario adjunto de General Central de Movimientos Populares, (CMP) – Argentina
RobertoDíaz. Docente. Ciudad Paso del Rey. Argentina
Lydia Pallavicini, Argentina
FOCO – Foro Ciudadano de Participación por la Justicia y los Derechos Humanos –Capítulo Argentino – Plataforma Interamericana de Derechos Humanos
Aldo Etchegoyen. APDH Matanza. Asociación Civil El Coihue
Tupac Enrique Acosta, http://es.mc237.mail.yahoo.com/mc/compose?to=chantlaca@tonatierra.org Abya Yala North.TONATIERRA
Camille Loty Malebranche. Correcteur de textes. Montréal –Canada
Andrés Aldao / Periodista, escritor / argentino exiliado en Israel
Teodoro Guerrero Salas, Venezuela, escritor y periodista. Hasta la Victoria siempre
Benito Pasanu. Profesor en matemáticas. Fontenay-le-comte 85200 – Francia
Jesús María González de Zárate. Catedrático de Historia del Arte. Universidad del País Vasco
Melacio Castro Mendoza, Escritor/ Alemania
César Mercedes Manchego. Consejo de Indígenas residentes en Holanda
Marita Simon, del Movimiento Humanista- Organización "Mundo sin Guerras" (Welt ohne Kriege).
Düsseldorf-Alemania
Dania Betzy Batista- Presidenta, http://www.aapebcap.es.tl/ (Asociación Americana de Periodistas Bolivarianos-Capítulo de Panamá)
Julio Blas (http://www.aapebcap.es.tl/)
Félix Peñarandahttp://www.aapebcap.es.tl/
Franklin Ledezma http://www.aapebcap.es.tl/
Carlos Núñezhttp://www.aapebcap.es.tl/
Indira Moreno http://www.aapebcap.es.tl/
Marcelino Rodríguez http://www.aapebcap.es.tl/
Paulino González http://www.aapebcap.es.tl/
Leoncio Obando http://www.aapebcap.es.tl/
Abdiel De León http://www.aapebcap.es.tl/
Conrado Cuevas http://www.aapebcap.es.tl/
Esther Orobiohttp://www.aapebcap.es.tl/
Marie-Claude Mattéi Muller. Investigadora. Venezuela
Gonzalo Fragui. Poeta. Venezuela
Isabel Díaz Torres. Escritor y Ecologista. La Habana-Cuba
Alberto Castagnoli. Periodista y abogado.Mar del Plata, Argentina
Eduardo Pérsico, escritor. Nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina
Alicia Rosell. Escritora y periodista.Asesora y Agente Literario. Fundadora y Directora, "La Voz de la Palabra Escrita Internacional", Revista Cultural "Hispanorama Literario", Programa radial "Hispanorama Literario", "Interperiodismo Digital" (Periodismo Digital de Vanguardia)
Ernesto R. del Valle (Editor Revista GUATINí) Cuba
Montserrat Masvidal Bañeres - Barcelona - España - http://www.webmujeractual.com/
Gérard Gautier. Citoyen du Monde. Saint-Brieuc. Bretagne – France
Sisa Pacari Bacacela, dirigenta nacional de EDUCADORES BILINGUES DE la UNION NACIONAL DE EDUCADORES DEL ECUADOR
(siguen firmas, muchas firmas más)

Sé que hay mucha desinformación de por medio. Y por si a alguien le escandaliza el tono airado del manifiesto, ruego que se pase por estos sitios abajo mencionados -cortesía de los Servicios Rurales Educativos- para saber lo que realmente pasó y está pasando en Bagua, nuevo martirologio de los mejores hijos de nuestro pueblo: Los que luchan por su libertad y por la justicia de todos.

En la selva sí hay estrellas – Alberto Adrianzén
http://www.ser.org.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=962&Itemid=112


Amazonas: la desgracia como oportunidad para el desarrollo - Rudesindo Vega
http://www.ser.org.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=959&Itemid=112


El fuerte apache de Alan García – Ernesto Raéz Luna
http://www.ser.org.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=957&Itemid=112


Amazonas, 5 de junio, tres errores del APRA – Gerardo Seminario
http://www.ser.org.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=955&Itemid=112


La amazonía rebelde… acerca de las últimas protestas y lo que se juega en la selva peruana – Anahí Durand Guevara
http://www.ser.org.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=954&Itemid=112


El conquistador García y su empresa funeraria – Mariano Aronés
http://www.ser.org.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=953&Itemid=112


La cacería de Alan garcía a los nativos peruanos – Fermín Tiwi
http://www.ser.org.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=952&Itemid=112


Declaraciones de monseñor José Luis Astigarraga Lizarralde, C.P., obispo de Yurimaguas
http://www.ser.org.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=960&Itemid=112

sábado 6 de junio de 2009

La Amazonía peruana, ese otro planeta ...



Siempre nos olvidamos que la Amazonía es la zona más extensa del Perú. Por encima de la delgada franja costera y de la columna vertebral de los Andes, Zeus ha regalado a los peruanos un extenso manto verde, abundante de vida, que será posiblemente nuestro gran pulmón de oxígeno y nuestra gran reserva ambiental para los terribles años de degradación climática que nos esperan.

Y sin embargo, la selva es la gran desconocida. Y, para la mayoría de los limeños, es (casi) otro planeta. Desconocemos su dieta, sus giros lingüísticos, sus leyendas y su tremenda historia. No distinguimos –ni nos interesa hacerlo- entre un huambisa, un awajún y un shipibo-conibo. En un país donde se destruye cotidianamente el quechua, el aymara y otras lenguas ancestrales, ya pueden imaginarse el trato que recibe el increíble abanico idiomático de la Amazonía. Mucho nos amargamos diciendo que los chilenos se llevan empresas, puertos o valles enteros; pero apenas sabemos del saqueo sistemático que la Amazonía ha padecido durante más de un siglo. Cuando hablamos de esclavitud nos remitimos al Sur norteamericano y cuando evocamos el genocidio citamos el Holocausto judío; sin saber que la referencia más próxima de las atrocidades humanas la tenemos en el Alto Amazonas, donde el plutócrata cauchero Julio Cesar Arana del Águila , a principios del siglo XX, sometió en régimen de esclavitud a miles de Huitotos, Boras, Andoques, Muinanes, Nonuyas y Rezigaros, ejecutando a por lo menos 30,000 seres humanos de estas etnias. Algo que debería enseñarse en todas las escuelas del Perú y, por el contrario, es ignorado hasta en las principales universidades del país.

Más bien, nuestro imaginario selvático sigue plagado de estereotipos, remedos musicales, imágenes pajeras y reduccionismos insultantes.

Por eso no extrañe que la Masacre de Bagua sea defendida denigrando a los habitantes amazónicos: Salvajes, criminales, animales fácilmente manipulables en el mejor de los casos. Para el poder, el buen indígena es el buen salvaje manso y reilón o, sencillamente, esto. Viendo la patética ronda de prensa de estos sujetos, no hemos avanzado mucho desde los tiempos de la Época del Caucho.

Yo sólo les pediría que leyeran la extraordinaria narrativa amazónica para que sepamos claramente cómo son las cosas.

Leer a Jaime Vázquez Izquierdo, tanto Cordero de Dios -una historia alternativa del Perú, la escrita por otros ojos desde campamentos y tahuampas- como La Guerra del Sarjento Ballesteros (sic) donde, pese a los genocidios y las discriminaciones, los hijos de la Amazonía pueden construir su propia peruanidad e incluso dar la vida por ella. Lean Paiche de César Calvo Araujo, monumento a la diversidad lingüística, la complejidad cultural y la sensibilidad social a flor de piel del hombre común de la selva, de cómo son grandes a la hora de producir prosperidad y cómo de terribles cuándo se la quitan. Lean a Walter Pérez Meza para navegar por los abismos internos del hombre de la selva, a Cayo Vásquez o a Welmer Cárdenas para conocer cómo laten las ciudades amazónicas por la noche.

Lean, como lo hacen nuestros hijos, El Bagrecico de Francisco Izquierdo Ríos, un cuento amazónico de pura cepa que, sin embargo, se convierte en historia universal. Narración que, para bien o para mal, ha desplazado al vallejiano Paco Yunque como el cuento más leido en las escuelas públicas peruanas.

Frente a la propaganda de las élites, enfrentémoslas leyendo a nuestros escritores peruanos.

Así quizá alcancemos a conocer ese otro planeta.



bonus track: Un poema amazónico...

Resho teoti quema mi pecho
En noches de luna llena, brilla
Reluce en cuarto menguante,
en la noche del ayahuasca
aparece desapareciendo.
Tengo el poder del canto,
y la ciencia de la serpiente,
conozco estos secretos-
La canción mágica me orienta,
me educa, me conduce.
La serpiente me protege,
me vigila,
me abre caminos, me enseña,
me hace hechicero (....)
Ojo, no olvides
también puedo hacerme invisible
tantas veces y cuando lo proponga.
Me miro en los infinitos
y sólo yo me reconozco.
Secretos aprendidos
hicieron otro secreto de mí mismo.


Juan Sánchez Pacheco,
Saber invisible
2004

martes 19 de mayo de 2009

LAS OTRAS MUERTES DE MARIO BENEDETTI



“Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio”.

“Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”.

“Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo”.

“Aquel gol que le hizo Maradona a los ingleses con la ayuda de la mano divina es, por ahora, la única prueba fiable de la existencia de Dios”.

Mario Benedetti (1920-2009)


No hacía falta ser muy complicado para decir asertos tan vigorosos y radicales. Sencillez y contundencia, ir al grano con elegancia y hasta belleza, producir sentencias universales sin despegarse de su jerga local, tratar al lector con una afectividad que nunca llegó a caer en la cursilería, hacer literatura política sin exceso de retórica o aburrimiento, llamar las cosas por su nombre sin dejar de sorprendernos ¿Qué otro escritor puede reunir esas condiciones?

Posiblemente ninguno porque con Benedetti se fue toda una forma de pensar y hacer la literatura, murió también toda una estética, una poética y una ética. Difícilmente haya escritores que –aún queriendo y leyendo a Mario- quieran escribir como él.

La globalización y las nuevas tecnologías han cambiado los mapas culturales y las dinámicas de creatividad. La producción literaria se ha trasladado de los entornos socioculturales del escritor a la instrospección personal del mismo. Los hombres de letras ya no acuden a estadios de fútbol o a mítines políticos, en todo caso se recrean en simulacros virtuales de aquellos. Los juegos eróticos de una juventud que desafiaba los patrones culturales paternos se han disuelto en la brutal erótica de nuestros días donde las relaciones sexuales forman parte de una estudiada y agotadora serie de negociaciones de sexos, cuerpos y pulsiones. El viejo placer de escuchar una melodía en una plaza próxima o poner un disco de Tchaikovsky en la radiola ha dejado paso al nuevo placer de estallar vociferantes y extáticos en los macroconciertos de rock en vivo. Y las oficinas de hoy –personalizadas, conectadas permanentemente a internet, sumidas en empresas cada vez más pequeñas y mutables- no se parecen en nada a las que el autor refería en su primer poemario.

Han muerto también los lectores de Benedetti, aquellas generaciones de jóvenes que soñaban cambiar el mundo con algo de ruido y nada de sangre, quienes consideraban la izquierda como el lado natural de la cultura, los que creían que la revolución podía ser una fiesta, los que entendían el amor libre, la pareja democrática y el disfrute sexual como los primeros pasos de eso que llamaban socialismo.

Lo que no significa necesariamente el olvido (aunque en tiempos de feroz demanda de novedades espectaculares, quién sabe). Benedetti ya es un clásico de una época ya diseccionada y museizada: El siglo XX. Todo lo que recibimos solo veinte años antes devendrá, en este nuevo siglo, en otras cosas : El fútbol, el sexo, el conocimiento, la política, el placer, la literatura; todo eso continuará pero en formatos distintos al universo que Benedetti conoció.

Y justamente, por eso mismo, Benedetti debe ser leído por nuestros hijos y nietos, debe incluirse en los cánones profesorales del Plan Lector, debe seguir presente en nuestras bibliotecas familiares. Para decirles a los que vendrán no un “todo tiempo pasado fue mejor” sino abrirles la ventana a un universo tan distante, imaginativo y original como los socorridos de Tolkien, Rowling o Lewis: Un mundo donde las estrellas de fútbol vivían al lado de tu casa, donde los romances empezaban con largas caminatas nocturnas (y clandestinas) hablando de literatura y donde los sueños de un mundo mejor no eran vistos como utopías despreciables sino como pensamientos decentes.

Aunque -no lo olvidemos- Benedetti ha muerto y los torturadores y genocidas a quien él siempre combatió, siguen vivos, gozosos e impunes. Que estamos en el siglo XXI.

martes 12 de mayo de 2009

EL RETORNO




« Et m’écrie avec joie : un ennemi de plus ! »

Cyrano de Bergerac de Edmond Rostand, 1897


Se acabaron las peleas de colegio, las cosquillas a los engreídos, la confianza en los que han demostrado que no la merecían.

Se acabaron las esperanzas de debate contra gente que solo insulta, las ganas de dialogar con los egos puerilmente superlativos, hacer mayéutica con quienes solo hozan en busca de monedas convertibles y fama espúrea.

Se acabó el sueño de una blogósfera “peruana” como Atenas o Alejandría. Ingenuo de mí, la blogósfera forma parte del gran charco humano que todos pisamos cotidianamente. Los bloggers criollos no necesariamente son informadores ilustrados ni comunicadores de ciudadanía. Por lo general, son seres humanos con todo el tiempo del mundo para medrar junto a una PC pagada por papito. Por no hablar de nuestra gama de residentes en el extranjero para quienes los posts y los comments son un extraordinario momento donde la compañía virtual reemplaza todas las miserias de su soledad real. La blogósfera es una tremenda minoría. Colón ¿Qué coño alucinabas?

Pues frente a la codicia oficial, habrá que crear una nueva Hermandad de la Costa, entre libreros, escritores e intelectuales. Y ahí apunto a mi bajel (artillado, por siaca).

Regreso airado y feliz como el Sandokán de Salgari. Violinista, dipsómano y al grano como Sherlock Holmes. Bruto y mostrenco como Sancho Panza. Soy un Ernesto que se tira de cabeza sobre el Pachachaca, un Varguitas que se larga a la Amazonía saqueando la caja familiar. Un Julius extorsionado por las putas del Cinco y Medio. Un Claudio Alaya Manrique que terminará sus días en el Frontón como miembro del comité jaujino del PCP.

Venga amigos, vamos a amargarle el desayuno a tanto hijo de puta de aquí y el mundo entero. Como el Cyrano de Rostand digamos: “¡ Un enemigo más, qué gozo!”

De plagios y otras hierbas. El pajerismo de los conciertos del Estadio Nacional. El Barça jugando tres títulos. El pequeño paraíso de San Pedro de Lloc. El nuevo cancionero de Del Pueblo del Barrio. Luces y sombras de nuestro Plan Lector. La estética huachafa de los "parques" del alcalde Castañeda. Los cuerazos apurimeños. La gran guitarra de Renzo Gil. La nueva cultura política que trae la Amazonía para este año. El Boom de las editoriales de provincias. De cómo me gasté casi 90 soles en una novela rusa. Las buenas noticias que vienen de Buenos Aires. Y las mucho mejores que vienen de Huamachuco y Huamanga.


Todo esto y mucho más.

¿Que no te gustaba? Pues dos tazas.

viernes 20 de febrero de 2009

UNA BONITA PRIMAVERA (la literatura de nuestra guerra goza de excelente salud)


Hace poco más de un año escribí una reseña sobre el libro Caminos de Ayrabamba y otros relatos (Canta Editores, Lima 2006), publicado por Nueva Crónica, un colectivo literario compuesto por prisioneros de guerra y presos políticos en el penal de Castro Castro. Se hizo un poco de ruido al saberse que allí, dentro de los muros del presidio, también se hacía literatura. Y de la buena.

Tiempo más tarde, uno de los miembros de dicho colectivo publicó, con su propia autoría, un libro de cuentos bajo el nombre de Golpes de viento (Nueva Crónica/Gremio de Escritores del Perú, Lima 2007). Víctor Hernández (Ayacucho, 1962), condenado a cadena perpetua en el presidio de Canto Grande por delitos de terrorismo, nos ha regalado un libro de sugerentes historias: un recital de asombrosas escenas no conocidas de nuestra guerra (la visión de una ex hacendada ayacuchana condenada a vivir en una comunidad gobernada por la guerrilla, la visión del trabajo revolucionario urbano desde los ojos de los niños o el doblegar de un destacamento de desactivación de minas del entonces ejército maoísta). Bajo las rejas del penal, es el ejemplo de un hombre que ejerce la literatura como herramienta de su lucha y su libertad.

En los penales hay hasta tres grupos de creación literaria (algo que, al parecer, no tiene importancia en la gran prensa capitalina que ve más noticias en el matrimonio de un futbolista post-adolescente o en el regreso de una urraca). Ellos luchan contra la reclusión con otras armas: La poesía, la narrativa, los sikuris, las artes plásticas. Quien crea que en los centros de reclusión la gente se pudre, que se haga idea de lo contrario. El hombre vive. Y el hombre que ha luchado por sus ideales vive más todavía.

(A ver si lo entienden algunos engreídos de Estados Unidos y San Isidro, por poner un pequeño ejemplo).

Además de Nueva Crónica está el grupo Ave Fénix, que igual que el anterior, nació bajo el yugo implacable del fujimorismo penitenciario: cuando estaba prohibido leer y escribir en las cárceles, cuando los reclusos usaban el valioso papel higiénico para escribir a escondidas, cuando una biblioteca en los penales era tan peligroso como un arsenal. Cuando los artistas tenían que aprenderse de memoria, durante meses y hasta años, sus creaciones personales hasta esperar un momento donde ponerlas en práctica.

Frente al solaz calamo currente de los bloggers de El Comercio, el esfuerzo por escribir mensajes asertivos en un ambiente que prohibía la inteligencia, es un ejemplo que lo mejor del Perú no están precisamente en sus media.

Hoy, tenemos un panorama impensable hace quince años, más o menos.

Hoy (jueves 19 de febrero) puedo presentar un libro de cuentos de Manuel Marcazzolo (un ex -preso político encarcelado por más de una década) Historias de rotonda, (Editorial Aretidea, 2008) sin temor a que la policía me encierre y los jóvenes cronistas del Somos me delaten.

Hoy podemos presentar ese libro con Rocío Silva Santisteban y Roberto Reyes Tarazona (escritores de nombradía, sin que nadie decente les pueda acusar de proterroristas) ante un público repleto en el Centro Cultural Español (que no es, precisamente, un lugar sindical apañador de terroristas). Hoy podemos hablar de la guerra sin los sambenitos del fujimorismo y con el orgullo de saber que la distancia histórica, jejeje, nos ha dado la razón.

(En esto) hemos avanzado.

Hoy, los escritores criollitos que antes defenestraban de la narrativa social o realista se vieron obligados –por mor del capital- a escribir sobre una guerra que apenas padecieron. Hoy tenemos escritores que han admitido escribir sobre la guerra solamente por plata, hoy tenemos a defensores del individualismo y la intimidad del escritor que juegan a escribir sobre nuestra guerra. Hoy, todo un Miguel Gutiérrez, torturado varios años con las secuelas del conflicto, presenta en Lima una novela sobre la experiencia de las mujeres en nuestra guerra interna.

Bacán, sea, hoy la guerra es la voz.

Pero, creo, buena parte del mérito estuvo en estos escritores presos que a los de afuera le decían esta vieja letanía: “Recuérdalo tú y recuérdalo a otros” un título del viejo libro de Ronald Fraser que demuestra que la memoria, si se sostiene, siempre prevalece. Incluso ante países tan amnésicos como el nuestro.

Jóvenes escritores como Fernando Cueto (leed el imprescindible Días de fuego, Editorial San Marcos /Rio Santa eds. 2008) o los ya conocidos Rafael Inocente, Martín Roldán o Julio Durán le están dando otro acento a la rememoria del conflicto. Ya no son los buenos contra malos como metáfora de la guerra en los ochenta, ni la masa manipulada por las élites terroristas de los noventa, ni las individualidades sometidas a los totalitarismos sociohistóricos en las obsesiones de nuestros escritores criollos de nuestra actual entrecasa. Ahora los escritores ven a los protagonistas de la subversión no como los otros, sino más cerca. Total, todos conversábamos, chupábamos y hasta tirábamos con aquellos ¿O no?

No había otros, todos nos conocíamos. Por eso todos padecimos.

Por eso todos ahora escribimos.

Perdonden la mezquindad, pero buena parte de esta conquista –hoy casi gratuita, pero quince años atrás, sencillamente impensable- se deben a esos escritores con o sin nombre que, desde la prisión, defendieron la literatura.

Las semillas de esta primavera que ahora disfrutamos.



P.D. La imagen es de Los funerales de Atahualpa, en versión proletarian-pop de Marcel Velaochaga, ya todo un clásico. Y buena parte del mérito también estuvo en los que se han quedado adentro.

martes 17 de febrero de 2009

No reventemos cohetes

Gráficos de Guamán Poma de Ayala, cuando los indios dibujaban indios sin ningún español o criollo que los dirigiera.



La Teta asustada ganó la Berlinale y, por ovarios, es el film peruano que ha accedido a uno de las más altos galardones del cine internacional. Nadie le va a quitar ese sitio, pese a que otros cineastas peruanos como Armando Robles Godoy y Francisco Lombardi hayan dado alas a nuestro raqúítico cine nacional, codeándolo en festivales del calibre de San Sebastián, Montreal o Chicago. Y ganando premios de puta madre, además.


¡El Perú galardonado en la Berlinale! Nuestra clase política criolla, tan huérfana de reconocimiento pese a que ha hecho todo lo posible por agradar a sus amos, vibra en cada título, aunque signifique llegar a cuartos de final de un mundial de chibolos o ganar curiosos premios gastronómicos. Ahora, nuestro genocida estará en su garbanzal halagando a los que realizaron el laureado film. Todos los medios han saltado de alegría con el galardón. Saltitos de alegría a los que se han sumado nuestros blogósferos de entrecasa (por ejemplo, aquí y aquí). Bueno, yo, con la misma desconfianza de siempre, no voy a reventar cohetes. En fin, ya me conocen.


El reconocido crítico español Carlos Boyero no ocultó su desencanto de la última Berlinale y lanzó estos adecuados dardos:


"...confieso que La teta asustada (...) , dirigida con sentimiento y conocimiento por Claudia Llosa, no me provoca ni de lejos ni de cerca ningún volcán anímico. Centrada en el sufrimiento psíquico de una indígena peruana debido a la maldita herencia que pilló de su violada y consecuentemente desquiciada madre, intenta extraer lacerante poesía y costumbrismo veraz de la cotidianidad o la tragedia de gente herida, humillada, traumada y resignada".


"Cine con planteamiento honesto (no sé qué significa concepto tan enfático, pero sé que se usa mucho, aunque rara vez constato que aparezca el arte), intérpretes que no saben o no necesitan interpretar, sensación de realismo y bienintencionadas intenciones. O sea, un material tan correcto como tibio para los placeres que yo sigo esperando en el cine".


"Esta Berlinale ha sido aún más intranscendente que mediocre, pero los premios le podían haber caído a cualquiera. Me voy a tirar el rollo. Bienvenido sea el multiculturalismo, el galardón a la simpleza exótica, la certidumbre de que hay que reconocer en público el mérito del cine personal y posibilista que no mantiene ninguno de los al parecer obscenos ganchos que embrutecen al espectador convencional, las películas invisibles que nos hablan con un lenguaje distinto de la problemática de los seres humanos en cualquier e ignorada parte del universo. Qué pesadez, qué muermo, qué mentira".


"Les juro por mi madre que me encantaría asegurarles que el cine está esplendorosamente vivo gracias a ellos, que estos premios garantizan savia nueva, que estén ustedes pendientes del improbable estreno de estas laureadas películas que revelan una poderosa e insólita forma de expresión cinematográfica. Pero antes de certificar esa mentira, me retiro del oficio".


"Entre mis títulos favoritos y descerrados del galardón tampoco hay ninguno que me quite el sueño. Y te sientes fatal admitiendo la pobreza de lo que se supone que debe ser la vanguardia del cine. Aseguran voces apocalípticas que a los periódicos y a los libros les queda poco tiempo. Deduzco que a los festivales de cine mucho menos. Cannes, como siempre, reivindicará la parte del león. Pero mi desolada experiencia con los últimos festivales de Venecia, San Sebastián y Berlín certifica que la depresión también amenaza a este negocio. Me parece normal que nos quedemos en paro hasta en esta profesión tan rara, tan inútil y tan contaminada de los críticos de cine".


Todo el artículo, aquí.


Yo solo tengo que agregar que, después de ver Madeinusa, el cine de Claudia Llosa representa un intrigante punto de vista en auge: La bruta apropiación de la realidad andina por parte de las élites criollas. Algo que no se daba desde los tiempos de Lòpez Albújar.


Es decir, han vuelto los tiempos en que puedes jugar alegremente con las sensibilidades de un grupo cultural determinado, interpretar sus mitos y leyendas abiertamente, llamarles borrachos, bárbaros e ignorantes sin roche, aunque sea solo como leit motiv artístico. No solamente se ha perdido la corrección política con el mundo andino, se ha perdido el amor a la tierra. Los andinos pueden ahora pasar como bobos, miedosos y supersticiosos, como los afroamericanos en las películas clásicas del cine yanqui. (Ah, y también los latinos). Ahora, nuestros indios son, cultural y artísticamente, virtuales extranjeros en una tierra que se ha convertido en pasto de empresas mineras, transnacionales turísticas y experimentos cinematográficos a la peruana. Todos saqueando lo que queda de nuestra cordillera. Y parece ser que a nadie le importa.


¿Exagero? Vean La muralla verde. Otra forma -igualmente criolla, que no pasa - de ver nuestro país. Comparen nomás.


El Perú no avanza, retrocedemos cada vez más rápìdo a escenarios ignominosos.

lunes 9 de febrero de 2009

LAS ESCLAVAS DE LA IGLESIA Y LOS ESCLAVOS DE HOY (Post de un agente provocador postmoderno)


Con ustedes, la Hermana Noel, la Hermana Rosaria, la Hermana Wilfrid (Sic), la Hermana Mary Janet y la Hermana María -todas de la Hermandad de la Divina Providencia- en el campo de tiro de Worcester, Massachussets, Yanquilandia. Es 1957, Guerra Fría y época de oro de las armas. Quien crea que es un bluff, se pasa por esta gloria de blog.


Es febrero, el mes de los carnavales y el hueveo, donde parece nunca suceder nada, porque nadie se moviliza ni para protestar contra un humillante pacto en Choropampa, la violación del patrimonio histórico en la universidad de San Marcos o el descarado tráfico de influencias que ha prodigado buena parte del alto personal de la Marina de Guerra. No, a nadie le importa que nos escuchen, nos roben o nos pisoteen. Es febrero.

Buena parte de esta dejadez estacional es producto de una ausencia de institucionalidad que termina siendo copada por desinformación prodigada por medios respetables. Sea ese periódico medio independiente, ya demasiado disparado por su cuenta, que tuvo que ser recientemente "expropiado" por la clase dominante ,sea por nuestra rancia y bien peruana Iglesia Católica o por el vocero ramplón de nuestros gloriosos oficiales de las fuerzas armadas en estado de pre-jubilación:

Ella la Iglesia, Mater et Magistra, se ha preocupado por llenarnos de moral en un país donde los gobernantes casi nunca la tuvieron. Bendijo tropas que cometieron genocidios. Negó el auxilio a sus acólitos que creyeron que ella les protegería. Compartió el poder con la tiranía sin sonrojo. No le importó medrar entre un militarato mostrenco de ideología fascista. 100 años después, han regresado las formas y los contenidos (¡Y el lenguaje!...igualito a capellán castrense del ejército franquista) de esa entrañable Iglesia peruana de los tiempos de Manuel González Prada.

No está demás citar las palabras de Maestro, sobre la enseñanza católica:

"El alumno, aislado expresamente del otro sexo, crecido en el espíritu de hostilidad que la Iglesia fomenta hacia la mujer, ingresa en la vida social y forma familia, con más disposiciones para libertino y tirano doméstico que para hombre, marido y padre (...) En todo buen discípulo de la educación sacerdotal, si no hay un misógino, se encierra un prudhoniano que solamente admite dos rangos en la mujer: cortesana o ama de llaves"

Y, con las monjas, no admite reparos:

"Buena, perfecta, la monja es mujer incompleta y por consiguiente una mala institutora que hace de la escuela un remedo del convento en vez de transformarla en institución moral (...) ¿Qué saben de amor los corazones abiertos a Dios y cerrados al hombre? ¿Qué saben de maternidad los vientres que no sintieron el placer de la concepción ni el dolor del alumbramiento? Buena, perfecta, desviándose y desvelándose por igualar a la madre, la monja confunde la melosidad con la ternura, la inclemencia con la justicia, la hipocresía con el pudor, y solo consigue ofrecer una maternidad fría, empalagosa, de oficio, en una palabra, contrahecha o de encargo relance venal".

Y mete una cuchara incómoda en el feminismo de entrecasa.

"¿Ignoramos la elevación moral de las protestantes? ¿No sabemos que en Estados Unidos y las naciones reformadas de Europa las mujeres brillan por su ilustración y carácter? ¿No vemos que la ascensión del alma femenina coincide con el descenso del Catolicismo? Aunque no pertenezcamos a ninguna secta religiosa, tengamos la buena fe de reconocer que el Protestantismo eleva a los individuos y engrandece a las naciones, porque evoluciona con el espíritu moderno, sin ponerse en contradicción abierta con las verdades científicas. El Catolicismo, al decretar la fe pasiva, nos mantiene emparedados en el Dogma, como al cadáver en un ataúd de plomo; la más intransigente y absurda de las comuniones protestantes, al declarar el libre examen, deja una ventana siempre abierta para evadirse al racionalismo. Si la ortodoxia católica merece llamarse una religión de estancamiento y ruina, díganlo España, Irlanda, Polonia y algunos estados de Sudamérica."

Aunque, no entiendo cómo del protestantismo terminaron apareciendo todas esas iglesias evangélicas de hoy, mezcla de show de Miami y conducta bizarra.

Claro, que el resto de la educación privada -patriotera y devota del poder- no se queda sin mácula:

"Nuestros procedimos en sentido inverso: figurándonos que nuestro empirismo semiteológico y semiescolástico era el summum de la sabiduría, cerramos el paso a todo lo que no fuera esclusivamente nacional y nos entregamos ciegamente a la iniciativa de nuestros hombres. Y ¿qué tuvimos? Lo de siempre: buenos sabios que de la instrucción pública hicieron un caos, buenos hacendistas que nunca organizaron un solo presupuesto, buenos diplomáticos que celebraron convenciones funestas, buenos marinos que encallaron los buques y buenos militares que perdieron las batallas."

Y un guiño a quienes, con toda la concha (y toda la simpatía de nuestra parte), medran y disfrutan del poder:

"Nada tan cobarde como la generación que paga sus deudas endosándolas a generaciones futuras".

Eso ha sucedido los últimos treinta años.

Pero es febrero. Y acaban de morir mineros obligados a trabajar como si estuvieran en la Edad Media.

Y a a nadie le importa un carajo.


P.D. Leer este mes no solamente El Tungsteno de César Vallejo, sino también el cuento Cobriza de Feliz Huamán Cabrera. Antes a la gente le hervía la sangre la injusticia cotidiana. ¿Y hoy?

Casi vale la pena que nos disparen las monjas. Y nuestras mujeres se emparejen con los chilenos.

¿Qué? ¿Ahora sí te escandalizas? Joder!!

sábado 31 de enero de 2009

DE CORCUERA A AYACUCHO (pasando por Bagdad y Majaz)



No es necesario irse hasta Gaza o Bagdad para conocer la tortura, la iniquidad y el crimen. El sufrimiento humano no está tan lejos. Cohabita con nosotros en el Perú.

Como bien lo afirma mi colega Ricardo Caro, en Ayacucho se está armando con total impunidad un cerco militar contra las legítimas protestas ciudadanas. Y todo para hacerle la vida más tranquila al megaproyecto que a precio de ganga montará un gaseoducto que atravesará (y alterará) el ecoambiente de por lo menos cuatro comunidades campesinas. Si el gasoducto pasara por La Molina, créanme que los costos por expropiación del terreno serían tan prohibitivos que preferirían hacer un rodeo por medio mundo antes de pasar por el dichoso distrito. Pero como el terreno del gaseoducto de marras atraviesa solamente comunidades ayacuchanas de indios de mierda, pues que acepten la propina que le dan los grandazos y no frieguen. Y claro, como los comuneros ayacuchanos ya están hartos que los planes energéticos que afectan su entorno se hagan sin su consulta y mucho menos sin su consentimiento, pues se movilizan. Y como el gobierno está harto de vainas comuneras de protesta, pues mueve ficha. Una vez más, los comuneros se mueven como extranjeros en su propia tierra.

¿A qué viene todo esto? A que un poema de nuestro vate nacional Arturo Corcuera está dando la vuelta al mundo. Un poema referido a la resistencia iraquí contra la ocupación yanqui y en homenaje a Mountazer al Zaidi, el periodista iraquí quien le tiró sus zapatos al ya (por fortuna) ex-presidente Bush y se ha convertido, sin duda, en uno de los íconos del siglo XXI. Y no los dejo con las ganas, el poema dice así:

VUELAN LOS ZAPATOS EN BAGDAD

Vuelan los zapatos

como misiles sobre George W.Bush.
Se vuelven los zapatos contra él
y los pasadores aprovechan su ajuste de cuentas.
En lengua milenaria que da flor al idioma
le gritan los zapatos al oído: "¡pedazo de perro!"
Desde el patíbulo el ahorcado
le tira, agusanados y fríos, sus zapatos de muerto.
Vuelan los zapatos descalzos de los asesinados,
de los escarnecidos en Guantánamo,
de las viudas sin ojos de tanta lágrima,
de los niños sin brazos pintándole
la cara desteñida a George W. Bush
con cagarruta de soldado invasor.
No quiero calzado Pierre Cardin,
menos calzado Bertulli Boston (de diseño italiano)
ni calzado Klass (de las estrellas de cine),
quiero zapatos de la resistencia
marca MOUNTAZER AL ZAUDI, madre.

Para muchos poetitas de Barranco, el que un peruano se refiera a Bagdad les puede sonar a huachafería.

Lo que no saben es que la injusticia, la opresión y la tristeza es tan grande en el Perú que nuestros poetas de raza pueden entender perfectamente la rebeldía y la rabia de otras partes del orbe. El Perú y el campo de concentración de Guantánamo no están tan lejos. Este pequeño poema de Corcuera testimonia la universalidad de la buena poesía peruana.

Ahora esperemos que algún poeta árabe, kurdo o irlandés se acuerde -por ejemplo- de Ayacucho. De su sufrimiento de antes y de ahora.

Actualización: Otro ejemplo del nuevo ícono del siglo XXI.

viernes 23 de enero de 2009

Las calles letradas de Lima: QUILCA



Quilca es mucho más que la calle que nace en uno de los extremos de la Plaza San Martín y –culturalmente- muere en Wilson (aunque, cruzando la avenida uno encuentra un par de huecos bastante interesantes, sobretodo en los bajos de lo que fue el antiguo súper-edificio de la Ford Motors en Lima). Quilca es todo un triángulo, cuyos vértices son las calles Camaná y Rufino Torrico (calle también interesante, pero por otras razones), zona pletórica de librerías de todo tamaño y rango, jugueterías de antiguo, algunas tiendas de numismática, bares de raza, un centro cultural (antes había más) y un par de points dedicados a tribus urbanas y la música de colección.

La ristra de librerías de Quilca en sus cinco esquinas y varias calles adyacentes (es un pulpo librero que extiende sus tentáculos a La Colmena, la Plaza Francia y a varios ambulantes que pululan por los alrededores del ministerio de Relaciones Exteriores) van desde la simple tienda que exhibe revistas comercialonas descatalogadas hasta algunos portales donde venden ejemplares exquisitos –y, si uno pregunta, hasta algunos incunables- a precios igualmente exquisitos (o sea, recontracaros). En Quilca se encuentran rarezas como colecciones lujosas de premios literarios españoles (entre ellas, los galardonados con el Primavera Espasa, uno de los premios más huachafos que hay en nuestra lengua, con espantos escritos por fauna del tipo de Juan Manuel de Prada, Rosa Montero, Lucía Etxebarría y ya no sigo…) o viejos y venerables ejemplares de El Gráfico o Don Balón de la década de los ochenta. Más aún, en la parte que da a Camaná hay un gran salón dividido en varias tiendas donde uno encuentra títulos literarios que tuvieron su pegada en los años cuarenta y cincuenta (Sommerset Maugham, Curzio Malaparte, François Mauriac) por no hablar de autores hoy considerados bizarros (la sobrevalorada en su tiempo, Vicky Baum o aquel bestseller vintage de Mika Waltari).

En Quilca, desde hace unos meses, se ha abierto una librería cuyos fondos se nutren fundamentalmente de textos publicados en los años setenta y ochenta: Un auténtico túnel del tiempo donde redescubrimos los antiguos ensayos de un Héctor Béjar aún velasquista, un Virgilio Roel aún economista o un Henry Pease aún izquierdista. En esa tienda encontramos rarezas de extraña belleza como los estudios econométricos de la industria pesada soviética, textos yugoeslavos sobre el entusiasmo del Movimiento de los No Alineados, varias exégesis de la ruptura entre Moscú y Pekín y algunas perlitas perdidas de la antigua Revolución Sandinista. Desgraciadamente, quien administra ese tesoro es un enano chino de m… que maltrata estúpidamente al público que lo visita y que –por el momento- no desea comprar.

Pero el alma del Quilca, para qué nos vamos a engañar, es la producción pirata de calidad. Quilca –a diferencia de Wilson- apuesta por textos más literarios y enrollados que los típicos bestsellers comerciales o los manualcitos de autoayuda. Y una gran noticia: en los últimos meses se ha notado la aparición de textos notables que no son tan marketeados en los billboards de El Virrey o Crisol. Es verdad, en Quilca tendremos las obras completas de este sujeto, la laureada novela de Roncagliolo o los penosos textos de Coehlo. Pero también en Quilca podemos encontrar cuidadas versiones piratas de El corrido del Dante de González Viaña o la poesía completa de César Vallejo. A nivel internacional, además de varios títulos del actual nobel Jean-Marie Le Clézio (quien, antes de su galardón, era un perfecto desconocido en Lima y ahora Quilca contribuye a su difusión entre el pueblo llano) tenemos descubrimientos como la aparición de un titán de la novela policial como lo es Andrea Camilleri o ese gran narrador colombiano recientemente descubierto por los majors de las editoriales que es Héctor Abad Faciolince. Además nunca faltan las versiones piratas de habituales del lector limeño como Umberto Eco, Noam Chomsky y, últimamente, Michael Moore.

Capítulo aparte es el mercado de DVDs de carácter histórico, social y bélico que han inundado las tiendas de Quilca dejando pequeño al antiguo hueco bizarro que existía en la primera cuadra de Quilca (cerrado por la remodelación comercial-kitsch que perpetró la municipalidad de este imbécil). A quien le interese el aprendizaje audiovisual se puede encontrar con una mina que incluye saqueos descarados no solo del los catálogos de History Channel o National Geographic sino incluso de sus archivos (medida destacable porque la actual programación del History da asco). Además de las versiones piratas de sus especiales para el cable (los dedicados a los nazis, la Segunda Guerra Mundial, los sionistas o Al Qaeda ), hay toda una parafernalia de DVDs dedicados a la “historia roja universal” que parte desde la Revolución bolchevique, pasa por las biografías de Lenin, Stalin o Mao, le dedica harto material a Cuba, Fidel y el Ché, para terminar en hagiografías de Hugo Chávez o Evo Morales. Por supuesto que no podía faltar nuestras versiones patrias que van desde la biografía de Jose Carlos Mariátegui (generalmente basadas en el telefilme protagonizado por Martín Moscoso haciendo del Amauta ¿Martín, cómo has sido capaz de dejar el teatro por Indecopi?), pasando por documentales militantes de César Vallejo y Arguedas, diversas narraciones de nuestra guerra interna –hechas tanto por simpatizantes del PCP como por críticos generalmente nacionalistas y , si uno pregunta, por antiguos ronderos y paramilitares- y terminando con aparatosas biografías de los Humala (tanto Ollanta como Antauro, aunque este último cuenta con mayor producción, sobretodo los disputados CDs sobre el Andahuaylazo). Sazónese todo este cóctel con los proverbiales audiovisuales dedicados al esoterismo oriental, la nigromancia y los nazis, el paso de Jesucristo por América, los cátaros, templarios, illuminati y masones, los hechiceros peruanos y las bondades de los alucinógenos nativos). Qué linda es esta calle.

Quilca también es una esperanza para quienes buscan ediciones pasadas de escritores peruanos. Buscando, buscando, uno puede encontrar varias novelas de la saga campesina de Manuel Scorza o los libros de cuentos de Eleodoro Vargas Vicuña. En Quilca abundan, desparramados, los diversos títulos de la Biblioteca Peruana de Peisa (donde a la mano encuentras Duque, La Casa de Cartón o Los perros hambrientos) así como los títulos más emblemáticos de los Populibros (¿Dónde, si no, encontraremos Sangama o Lima la Horrible?), por no hablar de ese tímido esfuerzo cultural de la alcaldía limeña de Alfonso Barrantes, los Munilibros, empresa pequeña y trunca pero a años luz de lo que la actual municipalidad de Lima entiende por cultura.

Y todo a precios asequibles, fácilmente regateables y con momentos sorprendentes. Yo me topé con la primera edición en español de Misión a Moscú de Joseph Davies (Buenos Aires, 1942) por cinco luquitas. Cosas así uno se encuentra en Quilca.

Pero, Quilca no se puede entender sin su agitada y contradictoria vida nocturna. Su rango bohemio lo dan sus bares y su vida callejera vespertina, llena de tribus juveniles, corrillos alcohólicos y mucha droga. El Queirolo y Don Lucho (conocido también por La Rockola) suelen ser espacios habituales de escritores jóvenes y editores veteranos, de estudiantes de bellas artes y poetas olvidados, de intelectuales desclasados que vienen de los recitales del Yacana y profesores inclasificables que salen de las exposiciones de la Casona de San Marcos. Y finalmente, El Averno, centro (contra)cultural del cual he escrito varias veces (aquí y aquí). Sigue siendo un modelo de centro abierto y democrático, popular y diverso.

A muchos peruanos de campanillas, Quilca les puede parecer un mercado persa con libros, regentado por perdedores y frecuentado por mediocres. Sin embargo, cualquier extranjero que se haya dado una vuelta por este sitio se sorprende de las dimensiones de esta miniciudad de los libros. Quilca es muchísimo más extensa que la madrileña Cuesta de Moyano o el barcelonés Mercat de Sant Antoni. Mucho más numerosa, diversa y barata que la santiaguina calle de San Diego. Y no hay nada parecido en el barrio latino de París, en el Arbat moscovita o en el Prenzlauer Berg berlinés, pese a que en todas esas sociedades se publican y leen más libros que nosotros. Por no decir que el número de sus librerías y bibliotecas debe, por lo menos, quintuplicar nuestra pobrísima dotación.

Sí señores, Quilca saca el pechito por la cultura en Lima.

Amigo lector, organícese un día, dedíquelo todo a Quilca. Arranque tomándose un caldo de cabeza en los restaurantes de alrededores y dedíquese la jornada entera a recorrer las librerías, revise las rumas de libros con paciencia, mánchese los dedos de polvo hurgando entre piscinas de textos de todo tipo, tenga paciencia y perseverancia, pregunte siempre, no desdeñe ningún puesto de libros por pequeño o desabastecido que parezca. No menosprecie los ejemplares por si albergan firmas y apuntes de su anterior dueño, o tengan muchas hojas dobladas o un guillotinado defectuoso. Quilca es generoso con quienes aman los libros. Y luego de la jornada, ya de noche, palpando las sorpresas que haya encontrado, párese en uno de los bares, tómese una cerveza. Escuche las conversaciones de al lado, mire a la gente que entra y sale. Sus caras, sus gestos, los libros que llevan distraídamente, las canciones que ponen en la rockola, las mujeres a quienes miran e invitan. Sumérjase en el otro lado de la cultura, déle una gran oportunidad a esta maravillosa calle.

Nota final: Quilca no está a salvo. La han querido desfigurar muchas veces. Desde espantosos proyectos municipales al servicio de negocios particulares hasta conatos de desalojo por intereses inmobiliarios informales, por no hablar de caprichosas batidas policiales. Ahora que el gran capital quiere rediseñar el centro de Lima a su real antojo, devorando manzanas enteras para clavar allí supermercados, centros comerciales o edificios de oficinas; temamos por Quilca.

Cuando por la televisión digan que quieren “limpiar” esa calle, echar a los fumones y borrachos, terminar con la informalidad y la piratería, vigilar a los radicales que conspiran contra el gobierno, etc. Cuando vean eso en los titulares de los periódicos y las cabeceras de las radios; vaya a la bilioteca de su casa, palpe los libros que compró en Quilca, recuerde, sienta, piense. Y actúe en consecuencia.

domingo 11 de enero de 2009

UN FIN DE SEMANA CON LUIS PARDO (Postales en Chiquián)

Fotograma de la película Luis Pardo (1927) dirigida por Luis Cornejo Villanueva


Para quienes no lo saben, se ha cumplido un siglo desde que las fuerzas de seguridad del Perú, acompañadas de las mesnadas del lugar, cercaran y dieran muerte a Luis Pardo, el legendario bandolero ancashino a quien la memoria convirtió en un héroe popular. Luis Pardo ha sido merecedor de varias canciones y huaynos, se rodó una película sobre él, se han hecho varias obras de teatro sobre su vida, ha recibido la atención de historiadores y antropólogos, le han dedicado infinidad de poemas y cada año, indefectiblemente, se suman a su leyenda, más testimonios, anecdotarios y homenajes. Luis Pardo, a cien años de su muerte, ha dejado de ser un personaje histórico para convertirse en una suerte de inkarrí laico, de paladín social, de vengador justiciero y arquetipo de la imagen de hombre libre y fraterno con los pobres. Una suerte de Emiliano Zapata de los Andes sin revolución.


Grupo de escritores arribando al Encuentro de Escritores Ancashinos. Chiquián, 3 de enero del 2009. (Foto de Ricardo Virhuez)


Para tan magna conmemoración, la Asociación de Escritores y Poetas de Ancash –con el decidido apoyo de la municipalidad provincial de Chiquián- organizó un encuentro de tres días en la villa de Chiquián, que incluyó dos días de ponencias y presentaciones de libros, un sinfín de actos culturales y una romería final a la tumba de Luis Pardo. Casi setenta ponencias expuestas ante un auditorio repleto, cerca de una veintena de libros presentados, una decena de actividades culturales que abarcaron desde la canción al video, pasando por el teatro. Todo en honor al gran héroe de Chiquián. Aquí algunas postales.

Única foto frontal de Luis Pardo, publicada años después de su muerte en la Revista de la Policía del Perú.



Quien quiera conocer de buena mano la vida de Luis Pardo tiene que leer Luis Pardo “el gran bandido”, de Alberto Carrillo Ramírez. Libro imprescindible puesto que se nutre de una recopilación de testimonio de testigos a los cuales luego ya casi no se les pudo volver a interrogar. El libro, pese a la simpatía del autor para con Luis Pardo, no lo pinta como un héroe inmaculado o un líder social. Leyendo los hechos uno pareciera ver a Luis Pardo como el engreído hijo de un terrateniente, diestro con las armas, mujeriego, bebedor (e insoportable cuando bebía más de la cuenta), un poco aventurero, buen conversador, bonachón con algunos y muy autoritario con otros. Su paso a la vida bandolera sucede no por alguna injusticia social sino por un asesinato que él practica cegado por el alcohol. Como véis, una vida poco heroica.

Una muestra de la asistencia y la expectación del Encuentro de Escritores en Chiquián.(Foto de Ricardo Virhuez)



La mitología se confunde con la historia. En las ponencias se habla sin descanso de su madera de luchador social. Aunque Filomeno Zubieta pone reparos distinguiendo la faceta histórica de la forja del héroe popular. Domingo de Guzmán nos relata jugosas y desconocidas anécdotas de su agitada juventud (pudo haber hecho carrera militar –es decir, pudo haber sido presidente del Perú- pero lo perdió su carácter arrogante y perdulario). Víctor Hugo Alvítez hace una sugerente comparación con otros bandoleros del norte peruano como el cajamarquino Benel o el piurano Alama. El escritor Walter Ventosilla –quien publicó una novela sobre el tema- habla de la utopía Luis Pardo. Por contra, la poeta Verónica Solórzano se manda con una elegía reclamándose mujer, compañera y andarita eterna del héroe. Maria del Pilar Cárdenas, una preciosa y menuda estudiante del Pedagógico de Chiquián, habla oportunamente de la importancia de las fábulas en la educación infantil (¿acaso en Luis Pardo no ha sido la fábula quien ha devorado al hombre?).

Algún otro poeta suelta esto: “Todos los hombres llevamos un bandolero dentro y todas las mujeres desean ser raptadas por bandoleros”. Tremendo.

Estatua de Luis Pardo en la entrada de Chiquián.



Lo curioso es que la carrera delictiva de Luis Pardo fue bien escasa, no más de tres años y más bien centrada en el postrer 1908. A él se le atribuyen cuatro asesinatos y más de treinta acciones contra la propiedad. Sin embargo, buena parte de sus delitos son fabulaciones de terceras personas, denuncias apócrifas y confusas. Como el Grau de la Guerra del Pacífico, a Luis Pardo se le veía en varios lugares a la vez. Gran parte de la responsabilidad está en la campaña de difamación lanzada por los gamonales de la zona y capitalizada por un Estado que quería restablecer el orden en provincias. Como en los años de nuestra guerra interna, el Estado aparece como un desinformador avieso que se dedica a fabricarse enemigos para destruirlos, y termina alimentando leyendas.

Cascada de Usgor. De izquierda a derecha: El periodista Miguel Díaz, la profesora Grimanesa Tafur, un servidor y el escritor Ricardo Virhuez. Foto de este último.



El domingo lo inicié en una excursión a la cascada de Usgor: Aire libre, arco iris circulares, el marco incomparable del paraje chiquiano. Nos acompaña la profesora Grimanesa Tafur, quien vive como propia la naturaleza circundante. Al momento identifica hierbas e insectos, plantas y animales, los enhebra con mitos, cuaranderías y canciones elegidas. En su discurso persiste la idea del hombre andino como un ente ligado indisolublemente al campo, a la tierra, al runasimi, a la imaginería pre-cristiana ¿Qué tan fuerte es ese hombre andino vivificado por Grimanesa? ¿Existe aún? ¿Está arrinconado en la Puna y la Jalca? ¿O acaso es otra construcción que se va nutriendo de las experiencias y aprendizajes de los mortales?

Pancal. Fundo propiedad de Luis Pardo.



Posiblemente Luis Pardo haya sido un vividor y un ladrón de poca monta. Pero la tradición oral siempre alude a su generosidad con los pobres y su coraje para con los poderosos. El anecdotario de Pardo crece todos los años: Luis dejando una estela de monedas de oro a su paso por los pueblos, Luis sometiendo toros con solamente un ademán, Luis comprando sombreros para los maltrajeados de una localidad, Luis regalando dinero a los presos ante las narices de sus carceleros…la ristra no se agota. Su última hazaña acabo de oírla: Hay el testimonio de un viejo anarquista chileno que asegura que Luis Pardo, cuando estuvo de paso por el norte de Chile en 1906, se encargó de organizar a los salitreros y recomendarles que marcharan sobre Iquique a reclamar sus derechos. Los obreros del salitre hicieron eso un año después, para perecer en la tristemente célebre matanza de la escuela de Santa María.

Recorrido por las calles de Chiquián en romería a la tumba de Luis Pardo. (Foto de Ricardo Virhuez)




Lunes. Después de un pasacalle festivo que rompió en fiesta durante toda la noche, todos los escritores marchan en romería a la tumba de Luis Pardo. Por la mañana la policía iza la bandera en la plaza en su honor “las fuerzas policiales persiguieron y mataron a Luis Pardo, ahora ellas mismas izan el pabellón nacional en su nombre” me recita acremente un intelectual sanmarquino. En el camposanto, tres monjitas inician el responso con cantos católicos tradicionales, una de ellas lo pinta como gran defensor de los pobres, "perdonado por el Señor y seguramente muy cerquita de Dios como todo justiciero de bien". Finalmente, autoridades y artistas se despiden de su tumba cantando y declamando. El acto termina en el coliseo de la localidad con una generosa pachamanca regada con vino de la región (¡sí, en Chiquián hacen su propio vino!) y en un pasacalle final encabezado por el alcalde. Luis Pardo ha sido homenajeado por tirios y troyanos, policías y civiles, monjas y ateos, artistas y burócratas, notables y pueblo llano. Puede dormir tranquilo en su tumba.

Extracto del libro sobre Luis Pardo de Alberto Carrillo. En la foto, la oficialidad encargada de capturar al bandolero





En enero de 1909 Luis Pardo estaba acorralado, hambriento y casi sin municiones. Su enemigo era un viejo chacal de la policía con el adecuado nombre de Álvaro Toro Mazote quien había impuesto la ley del terror en la zona y, mediante delaciones bajo tortura, cerraba el círculo en torno a Luis. Mesnadas de campesinos alcoholizados, dirigidos por sus gamonales respectivos, lo ultimaron cuando se lanzaban a las aguas del río Tingo. Fueron los mismos campesinos quienes reaccionaron con igual violencia cuando la policía empezó a ensañarse groseramente con el cadáver. El nombre de Toro Mazote se lo ha llevado el viento. El puente que cruza aquel último río hoy se llama Luis Pardo.

Luis Pardo en la memoria popular: Caballo blanco alzado, jipijapa, poncho andino y pistola en mano. "Gallardo jinete romántico".


¿Granuja con suerte o héroe popular? ¿Defensor de los pobres o terrateniente libertino? Lo que importa, creo yo, no es tanto el seguimiento histórico como sí interpretar la constante construcción popular del héroe. El hecho que Luis Pardo, a cien años de su martirio, se haya convertido en un Robin Hood peruano no significa el fiasco de la tradición oral, sino todo lo contrario: El pueblo tiene derecho a crear sus propios héroes, más aún si estos encarnan las ansiedades y los deseos de justicia y libertad. Una tradición que existe no solamente en la veneración de santos populares o en la transformación de ídolos de la canción en auténticos demiurgos, sino incluso tomó cuerpo en la construcción de esta otra heroína, respetadísima por lo menos en Huamanga. Frente a los héroes del Estado (blancos, criollos, militares y bien avenidos con las clases dominantes) los peruanos de a pie podemos proponer héroes alternativos (mestizos, civiles, ajenos al Estado e hirientes con los poderosos). Frente al fracaso palpable de los proyectos criollos de nación, Luis Pardo simboliza la esperanza de construir otro país. Y quienes creemos en la posibilidad de ese otro país, vemos a Luis Pardo aún cabalgando, aún festejando, aún jodiendo.






Junto a la tumba de Luis Prado. Un servidor al lado de los escritores Armando Arteaga y Luis Flores .


ACTUALIZACIÓN: El antropólogo y estudioso de las culturas populares César Ramos nos regala estos links relacionados con Luis Pardo, aquí el avance de un documental que se esta rodando con la participacion del cantante de la zona Carlos Oro quien interpreta a Luis Pardo, luego "en este enlace algo mas estrambotico: el celebre huayno cantado en traje de shipibo, es decir ¡como chamán del Marañon!". Y nos manda más todavía: Acá la célebre versión de la canción de Luis Pardo interpretada por el conjunto Fiesta Criolla con imágenes del cortometraje El Chalán, una suerte de western a la peruana que ya ha cosechado algunos premios.

lunes 29 de diciembre de 2008

Mi amigo, el del teatro (tardío homenaje a Harold Pinter)



Hace unos días murió Harold Pinter, Premio Nobel de Literatura del 2006, uno de los más grandes dramaturgos del siglo XX y uno de los críticos más agudos de nuestra (pos) modernidad.

Uno de los grandes, qué coño.

Aquí parte de su testimonio artístico:

"La verdad en el arte dramático es siempre esquiva. Uno nunca la encuentra del todo, pero su búsqueda llega a ser compulsiva. Claramente, es la búsqueda lo que motiva el empeño. Tu tarea es la búsqueda. De vez en cuando, te tropiezas con la verdad en la oscuridad, chocando con ella o capturando una imagen fugaz o una forma que parece tener relación con la verdad, muy frecuentemente sin que te hayas dado cuenta de ello. Pero la auténtica verdad es que en el arte dramático no hay tal cosa como una verdad única. Hay muchas. Y cada una de ellas se enfrenta a la otra, se alejan, se reflejan entre sí, se ignoran, se burlan la una de la otra, son ciegas a su mera existencia. A veces, sientes que tienes durante un instante la verdad en la mano para que, a continuación, se te escabulla entre los dedos y se pierda."

Y aquí parte de su testimonio político:

"¿Cuánta gente tienes que matar antes de ser considerado un asesino de masas y un criminal de guerra? ¿Cien mil? Más que suficiente, habría pensado yo. Por eso es justo que Bush y Blair sean procesados por el Tribunal Penal Internacional. Pero Bush ha sido listo. No ha ratificado el Tribunal Penal Internacional. Por eso si un soldado o político americano es arrestado, Bush ha advertido que enviaría a los marines. Pero Tony Blair ha ratificado el Tribunal y por eso se le puede perseguir. Podemos proporcionarle al Tribunal su dirección si está interesado. Es el número 10 de Downing Street, Londres".

Y acá su testimonio ético:

"La tortura supuestamente no existe porque un acuerdo internacional la prohíbe. Ahí termina el debate. Está prohibida, por lo tanto no existe. Hay una tendencia a olvidar a la gente que es torturada cuando está detenida. ¿Qué les sucede? Si salen, pueden quedar lisiados. O se mueren. A la gente no le importa demasiado. Turquía es una vergüenza. El gobierno y los militares en Turquía son una vergüenza. Pero pienso que el apoyo que reciben, como el de Estados Unidos y el del Reino Unido, es una vergüenza aún mayor porque gira en torno del comercio. Les vendemos armas y les acordamos créditos para mantener a los torturadores. Lo que sorprende es que Turquía tiene el mayor número del mundo de periodistas perseguidos. Si un periodista dice que los kurdos son gente inteligente e íntegra, comete un delito y es acosado. Mientras hablamos hay una persona que irá a prisión en Turquía por decir que un jefe kurdo es respetable. A la gente sólo se le permite decir que el kurdo es un terrorista".

El Kurdistán se parece muchísimo al Perú. Y no solo geográficamente. Siempre he creído que el drama del pueblo kurdo (un pueblo histórico sin Estado -con iguales pergaminos que el pueblo palestino- engullido por cinco países) es muy parecido a la tragedia peruana (una guerra interna por una comunidad virtualmente sin Estado real, con pueblos subversivos -y virtualmente icários- sin ningún respaldo internacional). Es decir, un escenario de impunidad de los poderosos bajo la indiferencia mundial y con un montón de muertos de por medio.

El deceso del -también virtual- camarada Pinter tiene mucho que ver con otro dramaturgo peruano recluido casi a cadena perpetua: Víctor Zavala Cataño, padre del teatro campesino en el Perú y de quien, posiblemente, solamente oiremos hablar en la hora de su muerte (lo siento, pero no hay reseñas decentes de él en internet, habrá que hacer una). Testigo de excepción de una generación de dramaturgos que no solamente criticó un stablihment cotidiano, sino fue capaz de crear un teatro popular, alternativo y -para muchos- hasta revolucionario . Un teatro que salió a las calles, que se presentó en las fábricas, que tuvo su casa en los sindicatos, que nunca se inmutó de mancharse los zapatos frecuentando los pueblos jóvenes y los asentamientos humanos.

Sí señores, en una época éramos una potencia mundial del teatro, cuando todas las facultades universitarias y los institutos pedagógicos tenían talleres y grupos de teatro, cuando todos nos fuimos a las plazas, las escuelas y mercados, cuando los encuentros nacionales de teatro eran multitudinarios y los grupos tantos que los festivales terminaban hasta bien entrada la madrugada (y sin chupar). Cuando, alojados en las aulas de algún colegio de provincias, comiendo con los cupones del comedor universitario y haciendo presentaciones en las estaciones de autobuses, hablando y aprendiendo con la gente común, los teatristas nos creíamos emperadores del universo.

Un teatro que, desgraciadamente, desapareció entre la hiperinflación del primer alanismo, la guerra interna y la zarpa artera del fujimorismo.

La muerte de Harold Pinter es la muerte de un tipo de teatro que se nutría de la crítica al poder, de un teatro político por excelencia, de un teatro que -sin ser panfletario- decía las cosas por su nobre y mostraba los conflictos a la luz de todos. un teatro para pensar, un teatro para indignarse, un teatro para luchar.

A ver si seguimos haciendo realidad la condena histórica de Pablo Macera:
"Un país que convierte en héroes a quienes quieren salvarlo: es decir, los mata".

Que el Perú del 2009 no mate a sus artistas, que los artistas de hoy se pongan las pilas y se atrevan a disputarle parcelas al poder, un teatro que le diga al gobierno fascista, fascista. Que desde las calles no se se hable de chacotas, racismo y bromas fáciles sino que se grite, se digan cosas auténticamente prohibidas, nos atrevamos a lo no permitido. ¿Acaso eso no es el corazón y la esencia del teatro?

Como dicen los viejos teatristas, ...Mierda, mierda!!Y aquí un texto de lectura obligatoria, el discurso de Harold Pinter cuando recibió el Nobel. Como siempre, diciendo al pan, pan y al vino, vino. Compáralo con lo que dicen nuestros intelectuales de entrecasa.

Un grande, nada marginal, totalmente actual.

Y como se decía en mis tiempos, honor y gloria

miércoles 24 de diciembre de 2008

REFLEXIONES NAVIDEÑAS (escritas bajo la lluvia de cohetones en plena Nochebuena)


Bueno, yo, de creyente, ni michi. Y más bien siempre he comulgado con la tradición agnóstica/ateísta de la Ilustración, el anarquismo y el marxismo. La Navidad me revienta bastante por su exagerada hipocresía y porque suele ser el mejor refugio de las dictaduras.

El clima artificial de fraternidad y bonhomía por lo general sirve para que los gobiernos guarden bien la ropa sucia y ultimen grotescos espectáculos que contribuyen a la proverbial alienación de los mortales.

Sin embargo, no todo es opio. Hay una convicción de creer. Y es una convicción positiva. En un país sin instituciones, donde rige la ley de la selva y las desdichas gobiernan en la mayor parte del año; el creer en fantasmas detrás de la nubes y en narraciones mitológicas es explicable y hasta saludable, porque abren al ciudadano un horizonte de vida mejor y le proponen un código alternativo de conducta. El espíritu religioso puede legitimar tiranías, pero también hace la vida más soportable y propone un margen de humanidad en un sistema que vive de negarla. Por eso, desde que el mundo es mundo, la religión ha formado parte de nuestra cotidianidad y por eso la navidad pervive incluso en las sociedades más laicas y tecnocráticas. La religión se confunde con ese otro atavismo comunal que se llama tradición.

La tradición es la narración de la memoria y su persistencia. La tradición existe porque hay ganas de recordar nuestros orígenes y conocer nuestras raíces. La tradición es un rito que quiere decirnos quienes somos y a qué pertenecemos. Y, mientras no seamos todos lobos esteparios, todos queremos saber de dónde venimos y a quién nos debemos.

Claro, todo esto choca con el espectáculo del consumismo descarado y las celebraciones de apariencias y mentiras. Pero ¿acaso no se vive el mismo clima en las fiestas patrias en el que se exhibe una peruanidad ficticia e hipócrita?¿Acaso eso no sucede en nuestros cumpleaños cuando hasta nuestros enemigos nos desean parabienes? ¿Es posible acaso una ceremonia sin doblez ni oportunismo, ni farsa?

Pero quizá porque los ritos y las ceremonias, pese a su protocolo y etiquetas, son espacios distintos y excepcionales de la inmanente cotidianidad, son fechas donde puedes hacer algo que no lo sueles hacer el resto de los días. Hasta la ceremonia más seria y reglamentada guarda en sí una esencia carnavalesca: "hoy harás lo que no has hecho en todo el año, te estará permitido, lo podrás repetir cuando quieras y te aplaudirán por ello".

Por eso, ahora mi calle está que hierve de metralla, fuegos artificiales y pólvora festiva. Hoy la gente puede volarse los dedos con cohetones y ratablancas ilegales. Está permitido festejar así, porque -salvo año nuevo- no lo volverás a hacer. Eso le da sentido al resto del año que, seguramente, estará plagado de infelicidades y tropiezos. El rito, pues, te ayuda a seguir viviendo.

Este blog os desea un feliz solsticio de invierno, acontecimiento astronómico que dio pie a todo esto. Aquí una genial explicación.

ah, y salud!!


*La foto, de este estupendo blog.

lunes 22 de diciembre de 2008

EL OCASO DE LA CUMBIA (post musical, youtubero y vacilón, va por las Fiestas)




Sí, hoy hablamos de música y vacilón ¿Qué pasa? La cultura popular también es eso. Y la literatura también, que no todo va a ser hablar de premios Copés y Varguitas haciendo footing. Y, para variar, vengo de aguafiestas.

Este año que termina ha coronado a la cumbia norteña, con la cual ha bailado (y cantado, y chupado) casi todo el país. Por encima de la mafia musical de Miami, la cumbia pituca, , el movimiento reggaetonero, la salsa chalaca o las divas folklóricas (me parece ocioso acá citar géneros recontraminoritarios como el rock peruano, el jazz nacional o los restos de nueva trova limeña); hoy lo que manda es el Grupo 5, los Hnos Yaipén, los Karibeños y otros émulos del Sólido Norte, al punto que encontramos cierta lógica que éstos se hayan convertido en la banda sonora del segundo alanismo.

Sin embargo, aviso, ese esplendor ya toca a su fin. ¿Por qué? Por esa maldición de gran parte de la música comercial peruana: la virtual ausencia de creadores.

Hace unas semanas en La Casona se celebró un sugerente conversatorio sobre música y salsa. No solamente participaron periodistas, poetas y científicos sociales, sino también intérpretes y productores de nuestras industrias culturales patrias. Y estos últimos recalcaban algo básico: La poca competitividad de nuestra música a nivel internacional. Causas teníamos varias: La escasa capacidad inversora de los productores, la ausencia de departamentos académicos de enseñanza musical, la competencia desleal de la piratería, etc. Pero había algo fundamental: La poca capacidad creativa de nuestros músicos.

Y es que crear es algo complicado, implica inteligencia, arte, dedicación y cierta independencia moral. No es algo que abunde así nomás. Lo que sí encontramos en todas partes son plumas mercenarias, copiones profesionales, bragados mermeleros y mucho mediocre. Eso termina hundiendo no solamente nuestra presencia a nivel global sino –a la larga- liquida la durabilidad y trascendencia de incluso nuestros géneros más exitosos.

Para nuestra cumbia norteña hubo un momento rompedor (basado en la reutilización de la antigua cumbia tropical peruana) que dio cuenta de notables productos, gracias a la creatividad de todo un señor llamado Estanis Mogollón (autor, por ejemplo, de ésto). Luego de la breve primavera, nuestros grupos bandera de cumbia tuvieron que buscar cómo mantener el éxito del género. Podían haber intentado crear más, buscar temáticas y sensaciones distintas al manido tema de “adiós maldita, te dejo pero te amo” que machaconamente se repite en varios hits. Pero se echó mano de lo más fácil y eso fue buscar otras versiones de lo mismo. Así se adaptaron descaradamente viejos éxitos del Puma Jose Luis Rodriguez , hits de la canción romántica italiana de los años setenta o se copió sin roche este conocido tema mexicano (cuya agresividad machista alcanza niveles que el Perú no se dan, quizá de ahí el morbo y el vacilón).

Pero el año se acaba, viene el verano y el público inicia un nuevo ciclo de consumo (vieja ley de la música comercial: todo tiene su plazo, no puedes continuar indefinidamente dando lo mismo). Y el resultado ha sido volver a copiar, y esta vez se ha echado mano de viejos y recientes éxitos de la música andina, tanto en su vertiente tradicional como en la más pop. Así, se ha cumbambiado –valga el neologismo- tanto un éxito del malogrado autor ayacuchano Paul Trejos como este bombazo del chichafolk peruano.

Pero lo que me ha puesto los crespos hechos es la adaptación morbosa y simplona de un viejo (y entrañable) taquirari del oriente boliviano, El sombrero de Saó, masacrado a conciencia por nuestros exitosos grupos y convertido en este nuevo superhit. Si revisan los comments del youtube es explicable las airadas protestas de los internautas del altiplano que ven cómo el Perú de Alan les roba y degrada pedazos de la cultura de un país que está ahora en pleno auge nacionalista (para bien y para mal, porque allí se bronquean por la versión punkcruceña de la mencionada canción).

Como ahora esa música llenará todas las macrodiscotecas y fiestones de fin de año, los profesionales del género están felices. Pero no se fijan en que no hay síntoma más claro del ocaso que la recurrencia casi mecánica a la copia y a la segunda mano. La inspiración –que en algún momento la hubo, al elegir las canciones por ejemplo- ya se acabó, ahora solo queda meterle metales, bongós y coreografías a lo que venga.

No siempre fue así. Ahora en el Centro Cultural de San Marcos podemos ver una extraordinaria exposición sobre el folklorismo de masas en el Perú, aquella aventura entre artesanal e industriosa, en parte telúrica y en parte oportunista que terminó levantando la música popular en primer plano y cambiando definitivamente el ecoambiente sonoro de este país.

El desprecio por la creación y la apuesta por la adaptación fácil no son algo gratuito. Se relacionan claramente con la ruina de nuestro sistema educativo y el desdén del Estado, las clases dominantes y sus poderes fácticos por la cultura: Un país donde se valora más la construcción de una autopista por encima de la infraestructura universitaria y el patrimonio arqueológico, donde bibliotecas o museos son vistos y usados como salas de banquetes y conferencias, donde la tacañería del Estado convierte a encomiables profesionales de la cultura en víctimas vulnerables, donde se censuran creaciones con total impunidad, donde a la hora de crisis se evidencia que la cultura es la última rueda del coche. Eso es lo que hay.

En ese país ¿es de extrañar que hasta sus músicos más exitosos terminen plagiando? Es más ¿es de extrañar que a amplias masas les guste disfrutar de plagios atroces y adaptaciones baratas?

Total, como los chilenos han terminado copiándonos, no pasa nada, nos sentimos chéveres y en las nubes. Chupa nomás y seguimos bailando.

Y no es justo para un género que ya se ha ganado un nombre propio.


*La imagen, sacada de una preocupante noticia de carabayllo.net

viernes 12 de diciembre de 2008

Políticas culturales desde arriba y políticas culturales desde abajo




A partir de la demagógica idea de crear un Ministerio de Cultura y al calor de algunas actividades que nuestro nacionalcatólico INC viene organizando en las últimas semanas, se ha vuelto a discutir sobre la necesidad (más bien la viabilidad) de las políticas culturales –o, dadas las circunstancias, siquiera de alguna política cultural- en el Perú.

El sociólogo Santiago Alfaro, en un blog que se renueva menos aún que el mío, señala la necesidad de una financiación mixta a la cultura, que combine la inversión estatal cualificada (fondos nacionales), la exoneración de impuestos a las inversiones privadas en cultura así como una novedosa ley de mecenazgo: Lo ideal no es optar por el financiamiento privado o público sino por ambos. Una manera de hacerlo es la formulación de fondos nacionales y leyes de mecenazgo, entre otros marcos normativos y programas institucionales. Con ello se diversificaría la fuente de recursos para la sostenibilidad de las actividades culturales, contribuyendo a la ampliación de las opciones de los ciudadanos para crear y consumir autónomamente”.

Suena bonito, y más ahora que han regresado las Galas de Beneficencia para los Pobres.

A mis años, ya me he convencido que tienen que pasar cosas muy fuertes en este país (una revolución, por ejemplo) para que el Estado gaste en cultura de forma, digamos, decente. No nos comparemos con Francia, que lleva medio siglo gastando presupuestos peruanos enteros en programas culturales. Hablemos de países más cercanos como Chile, cuyo liberalismo tan cacareado por sus copiones peruanos es capaz de becar poetas, cosa que en el Perú suena no digo a cachita, sino a utopía.

(Y he dicho Chile para pasar piola, porque si nos referimos a países más cercanos todavía encontramos propuestas que en el Perú son simplemente inimaginables o se nos ponen como delirantes.).

Estamos en el sótano de las políticas culturales de Estado, por si alguien no lo sabía. Somos los trogloditas de Sudamérica. Nadie lo diría con la tremenda oferta histórica y cultural que vemos todos lo días pero así es. Cuba, país más pequeño y con muchísimo menos patrimonio arqueológico, histórico y cultural que el Perú es nuestra hermosa odiosa comparación: "La Organización de Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (UNESCO) concluyó en su informe anual, que Cuba es el único país de América Latina y el Caribe que cumplirá la Meta del Milenio de Educación para Todos, ocupando el primer lugar con un Índice Alto". Sí incrédulos, verlo aquí.

En cuanto al sector privado, que no nos encandilemos con las superstars del norte peruano, donde las empresas invierten selectivamente en proyectos turísticos muy rentables y punto. De hecho, el sector privado se centra en asuntos de corto plazo como carísimos libros fotográficos, eventos literarios selectos y puntuales, full turismo y nuestras creaciones heroicas de fin de siglo como la gastronomía. Háblenles a los empresarios de proyectos culturales a mediano plazo y de mayor impacto masivo y ya veréis lo que les dicen (o la forma como le dan el portazo).

Dicho en plata ¿Por qué el sector privado se gasta una millonada en libros de lujo sobre los auquénidos del sur peruano y no le da la gana de apostar por una red de librerías en el Perú? O, siendo ya realsocialistas ¿Por qué, siquiera, no invierte en las comunidades campesinas ganaderas?
Además, en los días de hoy, la crisis financiera es la excusa perfecta para darte siempre de menos.

Pero, optimista del ideal, en otras partes veo otras formas de políticas culturales. Y me centro en literatura.

Hace uno meses sucedió el VII Encuentro Nacional de Escritores Jesús Manuel Baquerizo en Ayacucho. La iniciativa partió del humilde Gremio de Escritores del Perú y del Centro Cultural de la Universidad San Cristóbal de Huamanga. El empuje final lo puso su director, el poeta y hombre de teatro Marcial Molina Richter. Fue una carrera contra el tiempo para montar el evento en menos de dos meses y casi sin recursos. Pero salió. Lo más importante: Los escritores fueron inmediatamente destacados en tríos a los colegios e institutos pedagógicos de la ciudad para que hablaran con los escolares difundiendo el amor por la lectura. Lo que dio no solamente jornadas de escritores (que se peleaban por estar en las ternas) que hablaron con escolares durante más de seis horas, sino de escenas de excepción como la veintena de colegialas que asaltaron el vestíbulo del hotel en búsqueda de Oswaldo Reynoso, como si fuera un auténtica estrella de rock. (Más o menos, así lo es).

Uno de los resultados de ese evento fue que la Revista Peruana de Literatura , con la colaboración de los docentes y autoridades, ha convocado un concurso sobre narrativa mítica entre los escolares de los dos colegios más numerosos de Huamanga.

Meses más tarde, el distrito de Marca -un distrito digo, no una cabecera provincial ni mucho menos capital de región- organiza el XVI Encuentro de Escritores Ancashinos de forma apabullante. Allí, nos recibieron con banda de música y lluvia de flores -qué quieren que les diga, dudo que vuelva a gozar de este tipo de recibimiento en los años que me quedan de vida, ojalá me equivoque- nos dieron a a comer lo mejor de sus fogones y nos llevaron a conocer sus tesoros ocultos (hartos dibujos rupestres...) y no tan ocultos (sus pallas, tan fabulosas como las de Corongo). En ese pequeño pueblo, de difícil acceso, donde no hay cobertura para telefonía celular y suelen cortar la luz por las noches; el conocido artista plástico César Quispe Virhuez Quispejo montó una pinacoteca de lujo en el único gran colegio de la localidad (exhibiendo cuadros de pintores residentes en el extranjero, que que valían más que todo el presupuesto del gobierno local), los escritores donamos libros para la futura biblioteca municipal (que ya está en funcionamiento) y, ante un auditorio repleto, los estudiantes de secundaria interpretaron frente al dramaturgo Áureo Sotelo una de sus obras ante el entusiasmo general (pocas veces he visto la poderosa magia del teatro como en ese momento). El esfuerzo de llevar a casi cuarenta escritores peruanos se hizo no solamente por el esfuerzo del consistorio sino con la participación de toda la población que abrió sus casas y acondicionó dormitorios para los participantes. El dinero gastado durante ese evento, con seguridad, ha sido bastante menos que cualquier brindis de honor ministerial.

¿Adónde quiero llegar? Que en el Perú hay muchos más actores sociales que pueden involucrarse en las empresas de gestión cultural además del Estado o la empresa privada. Me refiero a gobiernos regionales y locales, organizaciones de la sociedad civil, colegios profesionales, universidades e incluso instituciones educativas (los colegios nacionales -y algunos privados- son un aliado estratégico, un territorio siempre amigo, un lugar aún indisputado por las grandes transnacionales). Gente más allá de la burocracia centralista. Quienes defendemos una cultura popular debemos ya tener nuestras propias redes, activar nuestros propios circuitos, generar nuestras propias dinámicas. Y hacerlo desde abajo.

No es pensar en pequeño, es realismo. Y no es apostar por una utopía sino invertir en experiencias que funcionan. Que otros esperen sentados la inauguración del Ministerio de Cultura, nosotros tenemos mucho que hacer.
Y el gran Quino, una vez más, nos lo señala clarísimo.







lunes 8 de diciembre de 2008

LA VAINA DE LA LITERATURA CHICHA




Dorian Espezúa, una de las voces autorizadas de la nueva crítica andina de la literatura peruana (sino el que más), profetizaba en su ya celéberrimo artículo en la la ya celebérrima revista Casa de Citas que “el día que se escriba un novela chicha, aquél se llenará de dinero”. Espezúa –como este servidor- no ve en lo chicha un asunto de estigma, todo lo contrario. Lo chicha es una evidencia de la potencia creadora de nuestras clases populares, una nueva estética que nace de las nuevas expectativas, las nuevas tecnologías, los nuevos sujetos y la nuevas dinámicas sociales en el Perú. Es una estética ya tiene músicos, gastrónomos, arquitectos y hasta ensayistas, pero que busca su ingeniero, su novelista y -pese a los intentos- su poeta (además del necesitaado Domingo de Ramos). En fin, dejándose de huevadas y para ser más parcos, hablar de lo chicha es hablar de la modernidad en el Perú. De lo que hay acanga. Nos guste o no.

Para un servidor, lo chicha, como todo lo popular que se le escapa al control de las clases dominantes, tiene necesariamente que poseer una impronta rebelde, alternativa y, carajo, hasta clasista:

"Lo chicha es también la emergente burguesía de matriz provinciana cuyo accionar incluso traspasa las fronteras. Chicha también es la voluntad de modernidad de los descendientes de los migrantes, su permeabilidad a la innovación, su búsqueda de satisfacer y potenciar el consumo interno. Chicha han sido muchas iniciativas ciudadanas realizadas frente a la omisión del Estado y sus instituciones (las medidas extremas y ejemplarizantes que se toman en los asentamientos humanos contra la impunidad de la delincuencia). Chicha es la búsqueda experimental de nuevas estéticas, de nuevos gustos, de nuevos productos que no buscan copiar modelos anteriores pero tampoco negarlos (el nuevo porno de consumo popular, el desarrollo de una sub-industria independiente de DVDs que va desde la reproducción de recitales cómicos callejeros hasta la elaboración espúrea y a retazos de documentales de corte histórico y político) Chicha son los caminos plurales –aunque muy contradictorios- por donde recorren las disciplinas y los oficios que han sido reapropiados por estos nuevos sujetos (véase el abanico simultáneo y yuxtapuestos de diversos subgéneros de la música andina moderna) Chicha es también los aportes inéditos que se dan a la cultura contemporánea: Sean los motivos y colores estéticos del pintor Christian Bendayán, sea los nuevos discursos cinematográficos (novísimos, bizarros, ¿fundacionales?) del nuevo cine andino ( el melodrama post-hindú de El Huerfanito, la construcción de un cine de terror trash peruano en El regreso de los Jarjachas). Chicha es la aparición de una prensa informal pero que busca conectar con el consumo de sus pares: Sea la publicación de folletería explicativa de gestiones legales imprescindibles aunque lejanas, sea el boom de la prensa de medicina natural, sea la aparición de secciones y titulares en los periódicos que abordan directamente el tema de la emigración y búsqueda de trabajo en el extranjero.

Por último, el término de chicha es una hermosa metáfora de la chicha misma: Es un producto nuestro, de elaboración artesanal y consumo masivo. Como la bebida andina, forma parte de la tradición pero ha persistido con éxito en la construcción de nuestra oriunda modernidad (la chicha es una bebida con mucha presencia en fiestas populares, es un recurso habitual para conseguir dinero extra en alguna actividad pro-fondos, busca asentarse en otros mercados embotellándose y ofreciéndose en ferias y supermercados).

Y, sobretodo, la chicha es fermentación. Y representa la maceración de diversas generaciones de pobladores, de experiencias, de aprendizajes. Los increíbles caminos de la cultura chicha son producto de décadas de desarrollo continuo, una avenida furiosa de múltiples carriles, cada uno enredándose y desenredándose con los demás y construidas en un proceso discontinuo, a veces casi caótico, pero ininterrumpido".


¿Soy romántico? A ver si la chicha no es otra cosa que un revival sentimental del proceso cultural que tenemos los últimos cincuenta años. Sabiendo que todo empezó, crudamente, aquí.

Buscamos una identidad. Eso está claro. No nos gusta nuestro Estado (y gobierno) que tenemos, y nuestra infraestructura cultural no nos ayuda mucho. A lo mejor nuestros jóvenes escritores son demasiados académicos y han abandonado la saludable senda de la calle. Quizá, como discutíamos con los escritores Miguel Ildefonso y Fernando Carrasco en nuestra querida casa de estudios, la mayoría de nuestros escritores jóvenes no hablan del fenómeno chicha ni de nuestra lujuriosa contemporaneidad y prefiere escribir sobre nuestra raíces andinas -virtualmente bucólicas- o se vacían en novelas históricas. No nos gusta lo que vemos, muchos sentimos que la modernidad andina es jodida:


"Y es que lo chicha está vinculado a la ola de periódicos sensacionalistas que produjo el servicio de inteligencia del fujimorismo. Lo chicha está vinculado a los tristes personajes que rondaban en los programas de Laura Bozzo y sus imitadores, lo chicha eran las nuevas ofertas alimenticias pródigas en mezclar sabores dispares (la mazamorra con el arroz con leche, los combos compuestos por papas a la huancaína, cebiche y tallarines). Chicha era no sólo la nueva industria de reproducir CDs y DVDs sin permiso del autor (actividad también llamada piratería audiovisual) sino también los ambientes donde estos productos se distribuyen y consumen. Chicha es la estética chocante de los afiches que promocionaban antes la música chicha, luego la tecnocumbia y ahora los conciertos de Dina Páucar o Sonia Morales: Colores violentos, fosforescente, tipos de letras desproporcionadas. Chicha es la manera de hablar en las radios chichas: Estridente, atropellada, repetitiva. Chichas fueron (y son) muchos políticos que, haciendo gala de su incultura, medraron en el fangal del fujimorismo. Chichas son esas vedettes semianalfabetas que se blanquean con tintes y siliconas. Chicha es lo deliberadamente informal hasta la delincuencia, la combinación llamativa por lo exagerada y lo antiestética. Las connotaciones negativas de lo chicha son infinitas y, lo peor de todo, las hemos internalizado y las percibimos ya como normales".

A lo chicha lo ha contaminado la corrupción fujimontesinista, la prensa amarilla y sus hijos espurios de los despachos y la calle. Escribir sobre ellos no es sobre el pujante empresariado cholo sino sobre cómo los nuevos segmentos sociales se integran a la cochinada del sistema.

O, carajo, quizá el asunto sea más clasista de lo que se pensara, y el problema sea que los sectores más privilegiados de la gran migración hayan preferido pactar con las clases dominantes. Que Gamarra sea no un ejemplo de la pujante inicitativa migrante sino un capítulo más del acomodo con el poder. Un rollo complejo que a los escritores jode, porque siempre joden las cosas ambiguas, poco claras, relativas…

Para mí , la literatura chicha solo funcionará como literatura agresiva de liberación. Una literatura que hable de las coimas de la policía, de las miserias del poder judicial, de las carencias del sistema educativo, de las contradicciones de la explotación del trabajo infantil, de las taras de la familia verticalista, del carácter ambiguo de las mujeres peruanas (emprendedoras, imaginativas, temporalmente explotadas pero siempre marginadas en las decisiones del poder) de las formas creativas que cualquier peruano de a pie fabrica frente a las adversidades, de cómo le metemos el dedo al poder. Y eso quizá dé mucho miedo hacerlo.

No sé si Dorian lo sepa, pero la futura literatura chicha no solamente será comercial, tendrá que ser revolucionaria.

Chucha! Cojones, escritores. Bueno, aunque suene machista. Necesitamos escritores con su par de huevos (o su equivalente feminista) Total, necesitamos una escritura visceral y total.
Bueno, tranqui todos.
Como final, con buen ánimo, bailen con una Rita Pavone más proletaria que nunca, con martillo y todo (ya los quiero ver con una esposa en ese plan). O un poquito más light y cachonda. Con los tiempos que corren, parece que otra vez la revolución es el futuro. Sea.
Actualización. Para que siga el debate, este ensayo de Miguel Angel Vallejo.

martes 14 de octubre de 2008

Franquismo a la peruana



A vista y paciencia de todos -y con una buena recaudación taquillera, hay que mencionarlo- se exhibe en nuestras salas la película (es una forma de decir) Vidas paralelas. Empresa financiada y orquestada por nuestro invicto Ejército (también es una forma de decirlo) con lo cual se cumple un sueño largamente acariciado por el general Edwyn Donayre (que, además de Comandante General del Ejército, aprovecha cada momento mediático para exhibir sus dotes de comediante): Que aparezca ante el gran público la versión de los militares sobre lo que ellos denominan -con bastante eufemismo- "la pacificación del Perú".

Antes del estreno las críticas aparecieron por doquier en la blogósfera (aquí, acá y acullá incluso) haciendo hincapié en la figura de una película sobre nuestra guerra interna financiada por uno de los bandos, lo que ponía en bastante tela de juicio su objetividad, por no decir la abierta contradicción ejercida por el Comandante General del Ejército de financiar su película, pero silenciar otras interpretaciones artísticas sobre nuestro conflicto. Ah, y más dudas: ¿La versión del Ejército tendrá que ser la versión del Estado, ya que esta película ha sido financiada con la plata de todos los peruanos? ¿Y acaso no es el colmo que haya dinero fresco para que el Ejército ruede su film propagandístico mientras CONACINE se vuelve cada día más rácana e indolente a la hora de finaciar producciones peruanas independientes?

Bueno, como si fuera poco, el (tele)film contiene un componente tremendamente nocivo. Como lo indica el conocido abogado y activista de DDHH Wilfredo Ardito "La trama muestra cómo un heroico militar es condenado injustamente por haber matado a una terrorista, que en realidad, se había fugado, asumiendo que los millares de desaparecidos ocurridos en el Perú eran senderistas fugitivos".

Del resto de la película queda destacar el inequívoco espíritu franquista de la iniciativa. Hace más de medio siglo, terminada la Guerra Civil española, el general Francisco Franco creyó necesaria dar la versión oficial de lo que él consideró un Cruzada de Liberación. Para tal fin pergreñó un guión maniqueísta y patriotero que el director Sáenz de Heredia montó salvando las partes más infilmables del mismo. El resultado fue Raza, arquetipo del cine militarista que eleva el uniforme por encima casi de todas las cosas y coloca a las Fuerzas Armadas como lo que supuestamente han sido, como lo que tienen que ser y como lo que serán inexorablemente por la gracia de Dios: Instituciones tutelares de la nación. Para quien crea que exagero, podéis descargar la película aquí. Se recomienda tener el estómago sano y vigoroso.

Nuestra versión criolla es menos estridente pero igual de hilarante. Desde un misscasting fenomenal al colocar a Renzo Schuller como mando militar "senderista" en el corazón de los Andes (¿Será porque fue naricita roja?) hasta la descarada desinformación histórica de los hechos (Una columna guerrillera entra a un pueblo al grito de "¡somos de Sendero Luminoso y hemos venido por una contribución revolucionaria!"), pasando por el ideólogo malo-malo, todo un Fu Man Chú de los Andes, que contamina a los jóvenes ingenuos (cuya imagen es la de un sosias de Abimael Guzmán, como para que no queden dudas) y rematado por un imposible triángulo amoroso (Jimena Lindo, como la "Camarada Bertha", haciendo de guerrillera femme fatale, total, todas las rojas son putas ¿no?).

Y quien crea que me estoy regodeando en esta bazofia audiovisual, me curo en salud ofreciéndoles la versión de un crítico de cine más alturado y respetable como Gabriel Quispe. Comparen nomás.

Hace exactamente veinte años, el conocido cineasta peruano Francisco Lombardi rodó La boca del lobo y, pese a que era una película bastante crítica con el estamento militar (se ve como los soldados ametrallan sin piedad a los campesinos arrestados injustamente), no faltaron airadas voces que se quejaron de la interpretación excesivamente psicologista que el director hacía de la masacre (inspirada en el genocidio de Soccos). Bueno, hoy se exhibe una película con una versión por demás parcial, que convierte al Ejército en una pléyade de hérores sin mácula, entiende el problema de la subversión como el envenenamiento ideológico de un profesor resentido e insinúa abiertamente que las violaciones de los DDHH son poco más que embustes para proteger terrucos. Y no pasa nada. Ninguna protesta. Silencio...
La única excepción, como parece ya ser la regla, está en los blogs. La crítica de Ybarra, por ejemplo, es implacable. No encontraréis nada parecido en los periódicos o en la tele.

Bueno, es señal de los tiempos que corren. Hay una impunidad casi orwelliana en la cual se miente y se insulta cotidianamente en todas las pantallas y emisoras. A esto contribuye también el silencioso pero progresivo descrédito de la Comisión de la Verdad, convertida tristemente y malgré eux en un círculo de intelectuales pitucos que pontifican sobre el conflicto armado interno a espaldas de la sensibilidad popular (esa es la versión que da otra película peruana, El Rincón de los Inocentes de Palito Ortega). Frente a la versión parcial que imponen las FFAA, la Iglesia y el empresariado nacional, casi no hay voces discordantes. Juegan solos en la cancha y todos tenemos que soportar cómo festejan sus goles.

Raza fue un éxito de masas en su tiempo entre otras porque el Régimen la había clasificado de "Interés Nacional" y su visionado fue casi obligatorio durante los duros años cuarenta. Luego, con el paso de los años, la película fue perdiendo interés y hoy es apenas vista como una rareza. El destino de Vidas paralelas no llegará ni siquiera a eso.

Ahora bien, en el futuro, cuando alguno de nuestros hijos la vea y se sorprenda del contenido, es muy posible que nos pregunte: ¿Y cómo permitieron que el dinero de un país pobre se gastara en esa sarta de mentiras?¿Es que nadie se opuso a ese bodrio? ¿Aguantaron calladitos que esas mentiras se pasaran abiertamente en las carteleras de Lima?

Bueno ¿Qué le responderemos a nuestros hijos? ¿Que estábamos ocupados en el caso de Magaly Medina?

Y para que no se gasten sus doce soles en esa h..., acá tienen el trailer de la película de marras. avisados quedan.



P.D. A quien le interese la cultura bajo el franquismo (sacando lecciones) puede pasarse por aquí . Y aquí tenéis un excepcional ensayo sobre el arte moderno bajo Franco. Cualquier semejanza con nuestra realidad... pues que no, no es mera coincidencia.


viernes 19 de septiembre de 2008

¿Qué mierda hacer (siquiera culturalmente) con Lima?


Cuando puedo, huyo de Lima. Cuando sale alguna posibilidad de escapadita, aunque sea pagando del bolsillo propio, me largo. Sea una tarde en Huaraz o dos apurados días en Ayacucho, lo prefiero al run rún cotidiano de la capital. Caminar por el paseo marítimo de Huanchaco, deambular por los alrededores de Huánuco, meterse en los mercados de Huancayo. Caminar, sencillamente caminar, respirar un aire distinto, mirar otro país. Prefiero cualquier placita de Abancay a los bulevares de San Isidro o el mercado persa de Mesa Redonda. Y, ojo, no es ni por motivos turísticos ni publicitarios ni por pillar pareja (aunque en esto, ejem, la carne es débil y el país tan lindo...bueno, mejor lo dejamos). Lima se ha hecho irrespirable, con un alcalde que parece haberla bombardeado a conciencia y donde por encima de las iniciativas culturales, siempre truenan los parlantes de los telediarios sensacionalistas y mentirosos, el choleo internalizado en la mayoría de sus habitantes, la asquerosa propaganda gobiernista y la cínica quietud de los círculos culturales adinerados que vivien encantandos de sus guettos simbólicos y reales. Odio Lima.

Andrea Naranjo, una de las personas más preocupadas por encontrarle sentido a esta ciudad, nos señala que "Tal vez estemos ante la inminente emergencia de nuevos espacios públicos que corresponden a una megalópolis, una ciudad - región inmersa en procesos conurbanos donde surgen nuevos espacios públicos fuera del clásico centro urbano, ( hoy en neo proceso de rescate cultural) que conocemos". Es decir, no hablar de una Lima sino de diversas Limas -cada una, a su bola- que construyen sus propios espacios públicos, sus nuevos "centros". Es decir, además de la Lima pituca que del sur miraflorino sube hasta el este de La Molina, tenemos la Lima de los conos (que quizá se subdivida en varias), la Lima de Vitarte y Huaycán e incluso conurbaciones propias como San Juan de Lurigancho que ya aspira virtualmente a convertirse en la próxima provincia de la región Lima. El Centro -contaminado y ruidoso- aún se mantiene como nexo común entre diversos colectivos, sobretodo en el mundo de la cultura, gracias a la oferta de sus libreros, sus centros culturales gratuitos y sus cantinas relativamente baratas.

El dilema está en si potenciamos ese espacio en común que es el Centro y sus alrededores o buscamos salidas en políticas paralelas en cada uno de esas nuevas conubarciones limeñas que existen en los conos. A nivel de consumo, ya se están consolidando en los conos Malls, bulevares comerciales, firmas importantes, academias de preingreso y sucursales de prestigiosos centros de idiomas: La gente joven del cono sur no tiene por qué salir más allá de Ciudad de Dios y el eje de Santa Anita se ha convertido en el "Centro" de los grandes eventos de música popular. ¿Por qué insistir en un Centro tradicional, fuera de las vigorosas economías periféricas, continuamente maltratado por la administración pública?

Por otro lado, la vida cultural en las diversas Limas es muy relativa. Las iniciativas del tipo del FITECA en Comas o el Foro de la Cultura Solidaria que se da en Villa el Salvador, pese a su continuidad no han dado paso a una mayor multiplicación de iniciativas culturales. El caso del Centro Cultural Martín Olivos es aún un desafío a evaluar. Podemos ver el vaso medio lleno (total, son iniciativas sin la financiación que merecen y trabajan en un ambiente culturalmente eriazo y hasta hostil) o también medio vacío (no hay centros culturales ni artísticos del nivel de los bulevares comerciales, su peso en la juventud es ínfimo). Es decir, que el Paraíso tampoco se encuentra en los conos.

Quizá la solución está no tanto en temas geográficos (Los conos contra el Centro) como sí en buscar iniciativas culturales reales que puedan articularse con la sociedad. Y aquí hay que aprender de otras ciudades del Perú: Hace un par de años, el gobierno regional de Loreto llegó a editar libros de más de una docena de escritores loretanos vivos (con pago de derechos incluido) para que se repartieran por los colegios de toda la región, lo que no quita espacio a iniciativas privadas como la Semana del Libro en Iquitos y que esta ciudad se haya vuelto todo un referente en la plástica peruana moderna.

En Puno, el departamento de proyección social de la Universidad del Altiplano ayudó a que la ciudad llegara a convertirse en un faro cultural que no sólo publicaba ensayos, poemarios y la celebérrima revista Apumarka, también ha realizado charlas de orientación vocacional brindadas a nivel de colegios secundarios, presentaciones artísticas y culturales, proyecciones de video, seminarios, foros, y cursos diversos, además de la organización de asistencia técnica a sectores organizados de la población (y tengo necesariamente que mencionar la gestión del escritor puneño Jorge Flores Aybar).

Quizá donde haya más que aprender es en Chimbote, ciudad vista tradicionalmente como caótica e "inculta". Bueno, Chimbote es hoy foco cultural activo merced a una alianza entre diversos sectores sociales (editoriales, escritores, libreros, profesores de colegio) que han hecho que los estudiantes chimbotanos lean bastante a sus escritores locales, tengan ya una formidable generación de escritores jóvenes y asisten masivamente a eventos culturales. Eventos sui géneris como organizar manifestaciones literarias por las calles en alianza con bandas musicales de colegios, realizar polladas culturales mezclando recitales con actividades lúdicas pro-fondos o invitar a queridos conjuntos musicales locales (Los Rumbaneys o Los Pasteles Verdes) a que interpreten sus temas en presentaciones de libros , creando inéditas relaciones entre literatura, música y cultura popular (y aquí también tendré que citar necesariamente a Jaime Guzmán Aranda, director de la editorial Rio Santa y un promotor cultural que se merece un post propio).

¿Puede hacerse algo parecido en Lima?¿Se pueden crear redes culturales de ese tipo que hagan de los libros cultura viva y no un bien superfluo? ¿O la extensión y el caos de esta megalópolis hace imposible aprovechar las iniciativas de otras ciudades peruanas? Es una pregunta que no puedo responder. Lo único que sé es que nada podremos esperar de la actual Municipalidad (allí la ven, demorándose en la reconstrucción del Teatro Municipal para que su inauguración coincida con la próxima coyuntura electoral) y que cualquier proyecto tendrá que nacer de nuestros desfinanciados pechitos.
Mientras tanto, hago mis maletas, me voy a un Encuentro de Escritores Ancashinos en la ciudad de Marca. A lo mejor allí encuentre otro ejemplo de como devolver -culturalmente- Lima a los limeños.

martes 9 de septiembre de 2008

Paisaje después de la batalla

(Dresde,1945.Quien no haya leido Matadero 5 de Kurt Vonnegut, ya puede empezar a hacerlo)



Después del atracón olímpico que les he obligado a padecer, estuve un poco distante de lo que ha sido el último combate de la blogósfera, lucha en varios frentes, con varias cabezas rodadas y daños colaterales.

Todo empezó cuando nuestro habitual Iván Thays lanzó una reseña sobre la redición del histórico libro de Miguel Gutiérrez Un mundo dividido: La generación del 50. Básicamente, Iván se refiere a lo que él denomina caducidad del marxismo en el análisis literario en particular y en la producción cultural en general (dividir el mundo en buenos y malos, ver los personajes literarios como meros representantes de clases sociales) pero también hace sangre aludiendo a la supuesta inconsecuencia entre lo que predica Gutiérrez y su conducta personal. Además de los clásicos enrrostramientos por lo bien que se refiere a Abimael Guzmán en su libro, Iván trata desdeñosamente la obra literaria de Gutiérrez, en la cual –según sus propias palabras- habitan personajes estereotipados y convencionales (en los comentarios a su propio post, Iván dice cosas peores). En fin, Thays se metió con uno de los escritores más queridos por estos pagos y, claro, recibió lo que recibió.

Quien enfrentó de forma más directa las tesis de Thays fue el poeta Rodolfo Ybarra. Ybarra - quien se hizo conocido en la defensa de la libertad de Melissa Patiño y se publicitó bastante merced a un manifiesto que apareció hace unas semanas aquí- áfirmó que las críticas de Thays sobre Gutiérrez adolecían de un "individualismo dogmático" así como estar inmersas en prejuicios e ideas fuerza donde "confunde la "libertad del individuo" con la libertad para denostar sobre una obra literaria a su libre albedrío y con la venia de un círculo literario cada vez más desacreditado". Casi no tardó Thays y nuestro otro habitual Gustavo Faverón en dispararle con todo, uno mencionando “las nostalgias terroristas de ese blogger que coinciden con la de otros escritores vinculados al grupo Narración” y otro describiendo al poeta como un “escritor peruano adicto a la verborrea y afecto a conjugar la retórica senderista con el balbuceo underground…”. Ybarra recibió una ola de solidaridad (incluyendo un comunicado oficial del Gremio de Escritores del Perú). Hubo intercambio de posts y Faverón puso el punto sobre sus íes para aclarar a qué se refería con sus (des)calificaciones. Pero la bola de nieve ardiente (como la letra de ese famoso sikuri) ya había empezado a rodar. Si a ustedes les gusta el floreo hardcore y ver como brota sangre de las palabras, les recomiendo revisar las listas de comments de Thays, Faverón e Ybarra. Sobretodo de este último que, según lo dice, no pone ningún tipo de limitaciones a los comentarios que recibe.

El asunto empezó a complicarse cuando se abrió un frente inesperado entre Thays y el economista Silvio Rendón intercambiando posts bastante fuertes (palabrotas incluídas). Mientras tanto Faverón marcaba su territorio frente a Ybarra, al Gremio de Escritores y al Grupo Narración. Y si no faltaba nada, otro frente estalló a causa de las referencias al padre del exitoso blogger Renato Cisneros: nada menos que el cavernario general Luis gaucho Cisneros. Aquí la sangre le salpicó a Paolo de Lima y alcanzó la sala de máquinas del blog de Ybarra (y, si me hubiera puesto las pilas, inundaría la santabárbara del mío, porque eso de defender –por una frase que dijo o no dijo- a un sujeto que pisoteó casi todos los derechos humanos cuando fue ministro del interior y que defendía públicamente a los genocidas argentinos… ).

Y una yapa más. Otro frente se abrió en torno a la idoneidad del último concurso 20Blogsperuanos así como de la inocencia o mala fe de algunos bloggers que proclaman su independencia cuando presuntamente dependen de ciertas corporaciones del ciberespacio. Aquí el fuego graneado alcanzó a varios blogs (aquí o aquí). Total, que setiembre ha llegado caliente.

Pese a lo que acaban de leer, no quiero trivializar el tema. Creo que el aumento de la tensión bloguera responde a la formación de un nuevo escenario, de un nuevo microclima, donde muchos escritores e intelectuales jóvenes están escandalizados y hartos de lo que ven. Y gracias al APRA, cuyo paso por el gobierno está dejando a Toledo como un semidiós. Muchas cosas se están cruzando: Criminalización de la disidencia, abuso de poder, persistencia de la pobreza y la desigualdad pese al crecimiento macroeconómico, corrupción descarada, sentimiento de NO ser escuchados, otoronguismo, enfrentamientos con las regiones. La gente empieza hartarse y la virulencia se adueña (¿con razón? Con mucha razón) de las palabras.

Ojo, esto no solo sucede en el caso de quienes abominan a este gobierno (o al sistema social en general). También se da en el caso de los referentes del pensamiento hegemónico, que han pasado del silencio desdeñoso o la risa paternalista a reacciones cada vez más amargas y airadas frente a las críticas. Quienes en un tiempo eran considerados como faros de buena información crítica y estimulantes de un debate, han pasado a ser vistos como peones vendidos al sistema, con los vicios y las debilidades de cualquier blogger y que ya no dicen nada nuevo. Y creo que, conforme se va democratizando más la comunicación entre los blogs, el peso de los bloggers supuestamente mejor informados se va a relativizar más aún.

Conclusión: se vienen próximas batallas, porque la gente quiere pelear (aunque sea en el limbo del ciberespacio, en fin). Como ha sucedido en otros escenarios, los representantes del pensamiento hegemónico terminarán por hacer mutis por el foro y recluirse en anillos más pequeños todavía. Y bajo la excusa que los blogs se han llenado de argollas, ellos fortalecerán las suyas.

Lo que, sencillamente, no me gusta. Eso implicará el inicio de un diálogo de sordos y donde los mensajes no vayan más allá de quienes ya estaban convencidos (algo que se ve meridianamente en las discusiones sobre Derechos humanos en la blogósfera). Y se supone que la blogósfera peruana debe (y puede) ser exactamente lo contrario.

Al debate, carajo. Que el debate y las críticas -su existencia misma- siempre serán más importantes que las mezquindades y los insultos que inevitablemente los acompañarán.

He dicho.
P.D. Otra lectura, posiblemente más interesante, del debate acerca de Miguel Gutiérrez en el blog de Generación Cochebomba.

viernes 22 de agosto de 2008

ONCE PARES DE BOTAS CONTRA HITLER La odisea de los futbolistas peruanos en las Olimpiadas de Berlín (Sexta y última parte)

La delegación olímpica regresa al Perú en olor de multitudes, foto sacada de aquí.


VI

Todos perdimos, menos ellos

Dada la apresurada retirada y la evidente escasez de fondos de la delegación de un país semifeudal y subdesarrollado como el Perú; el regreso fue accidentado y al vuelo se pescó a un herrumbroso carguero que marchaba a Sudamérica como improvisado transporte. Los peruanos regresaban a su patria más o menos como los inmigrantes lo hacían al Nuevo Mundo (Con excepción del cuerpo diplomático y otras autoridades que de seguro esperaron a que el gobierno les pagara lujosos billetes de primera clase para regresar).

En Lima el pueblo los recibió como campeones. Cimentaron una generación de buenos futbolistas al punto que, tres años después, ganaron su primer torneo sudamericano de fútbol (antecesor a lo que hoy conocemos como Copa América). Pero, pese a ser cracks, no eran futbolistas profesionales; ni siquiera eran trabajadores bien pagados.

Lolo Fernández jugó en la primera categoría durante casi veinte años más, se convirtió en ídolo viviente del club Universitario de Deportes, vio como le ponían su nombre a un estadio antes de padecer y morir de Alzheimer. Alejandro Manguera Villanueva, el mejor jugador de su generación, rechazó ofertas millonarias de Francia y México por la sencilla razón que nunca quiso separarse de su barrio (¡Olé tus huevos, maestro!) y, haciendo caso omiso de los médicos, continuó con sus noches juergueras hasta que la tuberculosis se lo llevó de este mundo con sólo 36 años cumplidos. Décadas después, el Alianza Lima construyó un estadio de cuarenta mil almas y le dedicó su nombre. El portero Valdivieso, merced a sus méritos deportivos, obtuvo un puesto de burócrata menor en la municipalidad de Lima con el cual llegó a jubilarse. Adelfo Magallanes, otro jaranero de pro, llegó a convertirse en entrenador del equipo de sus amores -el Alianza Lima- y confundir su vida con la del club. El resto del seleccionado terminó sus días trabajando de albañiles, camioneros o recogedores de basura hasta que sus fuerzas se lo permitieron. La gran mayoría acabó de abuelitos en su propia casa de callejón, al cuidado de la familia de sus hijos que heredaban el tugurio.

Pese a que la Gesta de Berlín se conmemoraba anualmente en los periódicos, fue motivo de canciones populares y pasaron a la historia del deporte nacional; a casi todos ellos les tocó aguantar los golpes de la pobreza y la ingratitud: El hambre y la carestía de los años cuarenta, la represión policial de los años cincuenta y el olvido generacional de los sesenta. Hoy no encontraréis ni una sola web dedicada a ese momento, ninguna investigación oficial, apenas chismes privados: El fraude cometido por los nazis y la FIFA en las Olimpiadas de Berlín es un hecho menor tan ninguneado por los organismos deportivos internacionales, como aquella otra gesta de los futbolistas ucranianos quienes ganaron a un equipo nazi bajo pena de muerte, dentro del infierno de la ocupación alemana en la Unión Soviética durante la II Guerra Mundial.

El equipo austríaco que perdió ante los peruanos derrotó a Noruega y disputó la final contra Italia. Fue un nuevo palmarés para los azzurri, que festejaron haciendo el saludo fascista ante casi cien mil espectadores . Buena parte de ese equipo austríaco se fusionó con el alemán después del Anschluss de 1938, pero los resultados fueron nefastos: La gran estrella Matías Sindelar (quien además sobrellevaba una dramática ruptura amorosa) decidió suicidarse y buena parte del público vienés asistió a su entierro en un acto de inútil protesta frente a la recién estrenada ocupación nazi, mientras la nueva selección austroalemana hacía el ridículo en el mundial de Francia. El gran fútbol austríaco se había extinguido y sólo volvería a resucitar quince años después. También perdieron ellos.

Mi país andino de untermenschen no podía, de ninguna manera, retar a los nazis, quienes además contaban con gran parte del beneplácito de las naciones desarrolladas. Lo curioso es que la dictadura del general Benavides era un régimen de patricios y terratenientes que simpatizaba con los fascistas y no tardaron mucho en reconocer oficiosamente al gobierno de Burgos. Es natural pensar que esa gentuza no persistió con una queja federativa que pudo poner en entredicho a la FIFA, que ya contaba con la abierta oposición de los países sudamericanos. Se había salvado la cara y punto. Todos esos oligarcas creyeron haber hecho patria.

Aunque hubo venganza histórica: Muchos de ellos y sus hijos vieron cómo, décadas después, la dictadura militar de Velasco les confiscaba tierras y periódicos. Y luego la guerrilla maoísta acababa con sus propiedades y les metía miedo en el cuerpo hasta incluso convencerles de largarse del país.

Y estoy seguro que muchos de esos quinceañeros rubios que con diáfanas sonrisas invitaban a los deportistas peruanos a subir al autobús, fueron los mismos que -años después, enfundados en el uniforme de las SS o de la Wehrmacht- terminarían como cadáveres saqueados por bereberes en Tobruk o colgados con júbilo por las guerrillas soviéticas o....¿quizá, quizá ? terminarían en la retaguardia, invitando con las mismas diáfanas sonrisas a los desgraciados de Treblinka o Auschwitz a ingresar a los autobuses o duchas prestas a rociar el Zyklon B.

Más allá de una mención testimonial en el Estadio Nacional, perderemos el tiempo buscando alguna placa recordatoria, monumento o avenida consagrada a estos muchachos. Los peruanos somos un pueblo ingrato para con nosotros mismos. Así que solo nos queda el pajero recurso de recordarlos a la distancia y brindar a la memoria de aquellos jaraneros que disfrutaban de la vida y el fútbol, que les importaba un comino recibir una medalla y que sólo se preocupaban de llenar el puchero diario y terminar la jornada jugando, bebiendo y bailando hasta el amanecer. Además, habían derrotado al equipo de Hitler. Casi nada.

No sé si les reconozcamos glorias, pero sí les tendremos cochina envidia.


Nuestro ya conocido Manguera Villanueva, cobrando sus honorarios después del partido: Un suculento pato que se consumirá esa misma noche. Siendo malpensados, diríamos que la jovencita forma parte de la transacción. Podían ser bonitos tiempos, pero también muy crueles.


Notas: Este ensayo en sus diversas partes contó con varias fuentes de la red. Para quien quiera una versión más académica (y menos literaria, porque aquí yo he puesto de mi ají) puede visitar este sitio, este otro y acá. Como si fuera a propósito, acaba de aparecer un libro muy sugerente sobre el fútbol peruano y donde el ensayo de Carlos Arias Schreiber sobre Berlín propone romper con viejos mitos y plantear una descarnada verdad. Bueno, yo he planteado otra.

jueves 21 de agosto de 2008

Otro poeta que se va, como los grandes poetas peruanos


Manuel Morales, otro poetazo de Hora Zero falleció hace casi un año. No nos enteramos. Treinta años tenía el Poeta en el Brasil e, ingratos como somos los peruanos, nuestros gobiernos e instituciones, terminamos olvidándolo. Casi de casualidad, Tulio Mora se encontró con la noticia del fallecimiento de su antiguo compañero de letras.

Aquí su poema más conocido. A ver si así recuperamos parte de nuestra memoria literaria.


"SI TIENES UN AMIGO QUE TOCA TAMBOR”

Si tienes un amigo que toca tambor
Cuídalo, es más que un consejo, cuídalo.
Porque ahora ya nadie toca tambor,
Más aún, ya nadie tiene un amigo.
Cuídalo, entonces,
Que ese amigo guardará tu casa.
Pero no lo dejes con tu mujer, recuerda
Que es tu mujer y no la de tu amigo.
Si sigues este consejo, vivirás
Mucho tiempo. Y tendrás tu mujer
Y un amigo que toca tambor.

(Como los grandes poetas peruanos, Manuel murió lejos, en un olvido que se ha vuelto sistemático, propio de una sociedad donde la literatura se esta volviendo más minoritaria. Ramirez Ruiz, Romualdo, .... ya son bastantes grandes poetas que nos han dejado desde hace poco. Como si nos dijeran algo, como si con sus adioses nos invitaran a recuperar la poesía...)

ONCE PARES DE BOTAS CONTRA HITLER La odisea de los futbolistas peruanos en las Olimpiadas de Berlín (Quinta parte)

Hasta la fecha, la única foto del partido disputado entre Perú y Austria. Valdivieso despeja un centro ante la carga del futbolista austríaco que hoy cualquier árbitro pitaría como falta.



V
De la conspiranoia a la amarga realidad

"Por cierto que los austriacos habían sido derrotados (4-2) por Perú, en cuartos de final. Pero ocurrió que al marcar los peruanos el tercer gol, que desempataba la igualada a dos, sus hinchas saltaron al campo para abrazarlos. Se armó un conato de agresión con los austriacos y con la policía... , y aunque el partido se reanudó, incluso con un cuarto gol peruano, los jueces ordenaron la repetición del encuentro "por invasión del terreno de juego". Los sudamericanos se negaron a ello, hicieron las maletas, se fueron a casa y dejaron que Austria siguiera adelante en el torneo".

Citado en una investigación académica. Ver AQUÍ.

"(versión)…del diario londinense Daily Sketch. Según este medio fueron mil peruanos los que armados de fierros, cuchillos y revólveres invadieron el campo de juego en pleno partido, agredieron a tres jugadores austriacos y dejaron a los europeos con ocho jugadores. Dibós Dammert también consignó que esa versión se difundió en toda Europa a la semana siguiente del partido. Incluso comentó que en las calles de Berlín, desde altoparlantes colocados en estaciones de radio, se decía: "los cobardes peruanos han huido a Lima ante los valerosos jugadores austriacos".

Citado en la investigación de Luis Carlos Arias Schreiber sobre el tema en un prometedor libro de Aldo Panfichi, AQUÍ

Un par de horas después, el presidente del Comité Olímpico de Austria elevó a los organizadores de los Juegos una protesta formal: El partido había sido interrumpido abruptamente por la invasión del populacho que abarrotaba un par de tribunas, atacando a algunos jugadores y causando considerable riesgo a la integridad física del resto de los futbolistas austríacos. La queja se cerraba con una demanda para que el partido se repitiera el día siguiente.

El comité organizador de los Juegos junto con la FIFA no sólo aceptaron el petitorio austríaco: Además de repetir el partido, éste se celebraría a puerta cerrada.

¿Cómo fue posible esta situación? ¿Qué pasó en realidad sobre el césped del Herthastadion? ¿Qué factores se coludieron para que se resolviera una decisión extraordinariamente única en la historia de los Juegos?

La queja de fondo iba enfocada a la violenta invasión del público a la cancha. No hay material filmado que atestigüe la invasión de campo y es difícil imaginarse a los disciplinados alemanes del Tercer Reich portarse como hooligans. Y hablamos de alemanes porque difícilmente podía existir alguna barra alegre y bullanguera que aupara a los sudamericanos. De haberlos, solo podían formar parte de las reducidas delegaciones olímpicas, del cuerpo diplomático o, en el mejor de los casos, de estudiantes becados en Alemania que sabían perfectamente lo que era vivir en un Estado policial y racista como el Tercer Reich. Es decir, paisanos poco propensos al vandalismo.

Además, el turismo olímpico estaba en pañales así que tampoco era factible que millares de exaltados franceses o polacos aprovecharan la ocasión para barruntar en las narices de los cuerpos de seguridad nacionalsocialistas. Por lo que solo hay una deducción: Los espectadores berlineses sencillamente aplaudieron el desempeño del seleccionado peruano, se desfogaron frente a la parcialidad del arbitraje y aprovecharon la ocasión para cachondearse a gusto de los austríacos, a quienes tradicionalmente siempre han visto como zánganos, fanfarrones y pedigüeños.

Detalle quisquilloso, dado que el Führer portaestandarte de la raza aria era austríaco de origen (Hitler había nacido en un pueblo de mierda cercano a Linz). El Anschluss (la anexión de Austria al Tercer Reich) aún estaba sobre el papel y la dictadura de Dollfüss, muy celosa de la independencia vienesa, no era precisamente muy amiga de los nazis. Por último, los berlineses -ciudad de fuerte impronta obrera, cuya pequeña burguesía era bastante bon vivant, que tradicionalmente votaba socialista y donde la lealtad al régimen era bastante light- se habían comportado con demasiada suficiencia y chulería frente a sus futuros connacionales. La parcialidad del comité organizador de los Juegos era inevitable: Había que dar una pequeña satisfacción a los austríacos, era cuestión de Alta Política.

A esto agreguemos dos cosas más: El enfrentamiento entre europeos y sudamericanos dentro de la FIFA que se agravó cuando ésta dio el mundial de 1938 a Francia (en vez de devolverlo a Sudamérica, donde Argentina soñaba realizarlo). El otro factor era la permeabilidad de la FIFA frente a las presiones políticas del facismo y cuyo precedente fue la parcialidad de los arbitrajes en el mundial de Italia de 1934 frente al violento equipo local que a puntapiés derrotó a dos rivales muy superiores (España y Austria) y allanó el camino para coronarse campeones. ¿Por qué la FIFA había de comportarse de manera distinta en Berlín?

A nuestros futbolistas, quienes festejaban felices en la Villa Olímpica vaciando fuentes de escabeche de pollo; el repetir el partido no les preocupaba mucho. Total, ya se les había ganado con gusto. Pero la dictadura militar peruana aprovechó la indignación popular para subirse al carro, darse un baño de nacionalismo y distraer a las masas aún politizadas por los acontecimientos de algunos años atrás. Lo que rebalsó el vaso fue la orden de jugar a estadio vacío: Dejaba campo libre a cualquier barbaridad arbitral. El general Oscar Ruperto Benavides, dictador de turno, ordenó que no se transara en absoluto.

Hubo un conato de amenaza regional dada la solidaridad verbal de algunas delegaciones latinoamericanas a quienes no le hacían mucha gracia las bravatas eurogringas. Goebbels, el gran factótum mediático de los Juegos, inmediatamente movió sus hilos: Convenció personalmente a los argentinos a que no hicieran olas y pidió a los yanquis que mediaran frente a los mexicanos para lo mismo (Desgraciadamente, su presidente Lázaro Cárdenas estaba ocupado en cosas más importantes como la Reforma Agraria, el asunto del petróleo mexicano y la Guerra Civil española). Al final, el reclamo peruano se quedó solo.

La selección peruana no se presentó al nuevo partido dictaminado y fue eliminada por walk over. Desde Lima se ordenó fulminantemente el regreso de toda la delegación olímpica, incluyendo basketbolistas o nadadores. Varias medallas en ciernes, las primeras de nuestra historia, se quedaron en hipótesis. Ante la indiferencia general, la delegación peruana arrió su pabellón de la Villa Olímpica y se marchó a casa. Como cualquier don nadie. Eso mismo.


(P.D. A estas Olimpíadas debiéramos haber ido).


Continuará...

viernes 15 de agosto de 2008

ONCE PARES DE BOTAS CONTRA HITLER La odisea de los futbolistas peruanos en las Olimpiadas de Berlín (Cuarta parte)


La selección olímpica de futbol en el mismísimo estadio del Hertha. Foto cortesía de los amigos de Hualcara.



IV
Directo en directo, desde el Herthastadion, estimados radioescuchas...


Pese a los fastos de la inauguración y a la impecable organización que exhibía Berlín, las cosas no marchaban tan bien para Alemania. Saltó a la palestra el archiconocido escándalo del saludo nunca dado de Hitler al plusmarquista afroamericano Jesse Owens y su repentina fuga del Estadio Olímpico para no volver nunca más (aunque en los últimos años, varios han criticado este hecho como vulgar patraña). Los japoneses imponían su ley en natación y los húngaros hacían lo mismo en las carreras de fondo. En las competiciones de velocidad, la raza inferior (para los alemanes y también para buena parte de los norteamericanos) derrotaba ampliamente a sus competidores europeos. Se dieron casos tremendos como el del combinado alemán femenino del 4x100 lisos: Siendo favoritas totales, falló el último relevo, la posta cayó al suelo y canadienses, inglesas y yanquis se llevaron las medallas mientras las cuatro valquirias lloraban a moco tendido junto a la pista con una desesperación que seguro no repitieron ni cuando se enteraron del desastre de Stalingrado.

El colmo llegó por el lado menos esperado: El entrenador de la selección alemana de fútbol, ebrio de superioridad (y no sabemos si de otra cosa), mandó a que su equipo suplente jugara la ronda de cuartos ante la cenicienta del torneo, Noruega. Perdieron 2-0. Dicen que el entrenador, más tarde, terminó pegándose un tiro.

Y así, el único representante de la germanidad en el fútbol era Austria. Los austríacos estaban condenados a ganar.

Ante un lleno completo en el estadio del club Hertha, Perú y Austria se jugaron la eliminatoria. Loa austríacos empezaron el partido como una máquina. Y así, avasallando, ganaban 2-0 al terminar el primer tiempo. Disciplina, juego vertical, no poca fuerza bruta y cierta complicidad arbitral eran las herramientas de los austríacos. Éstos habían dejado fuera de la convocatoria al gran Matías Sindelar, el Mozart del fútbol, presuntamente por su edad y su trayectoria de futbolista profesional. Aunque habría que mencionar que Sindelar, el más importante jugador de Austria era, entre otras cosas, un genuino ciudadano vienés, antifascista, judío y muy popular en la capital austríaca.

Austria ganaba pero los peruanos seguían tocando y esquivando los guadañazos arteros de los defensas. La agresividad de los austríacos jugó en contra cuando los nuestros lesionaron al faulero de Laudon, quien casi no pudo jugar la segunda parte (recordemos que en aquellos años no existían cambios durante el juego). Asimismo la holgura del marcador perdió a los favoritos: Se confiaron y en un pis pas los peruanos empatamos guapamente. Como en los grandes partidos, el árbitro se inventó un penal en los últimos minutos, penal que el Mago Valdivieso atajó para el entusiasmo de un público que casi no podía quedarse quieto en sus asientos. Terminó el match y, dado el empate, se jugaría la prórroga. Las tribunas chillaban. Se notaba que hacía rato no veían un fútbol de tanta calidad.

Uno creería que el tiempo suplementario beneficiaría a Austria por eso de la preparación física y la superioridad de unos jugadores bastante mejor alimentados que sus rivales. Pero fue exactamente al contrario.

Los peruanos, al ser Fattys Arbuckles jugando al fútbol, estaban acostumbrados a jugar sin reloj, hasta la puesta del sol. Sin mencionar a los más bohemios, que no les importaba disputar partidos oficiales estando enfermos, resaqueados o directamente borrachos. El colmo se daba entre los seleccionados que jugaban en el popular club del Alianza Lima: Los fines de semana jugaban la liga para el equipo blanquiazul y, dos horas después, se iban a un canchón de Lince a jugar otro partido -igual de intenso- vistiendo la camiseta de Los Íntimos, un equipo de barrio con el que se sacaban un extra monetario. Y si ganaban, festejaban hasta el día siguiente. Curiosamente, la mejor disciplina para los peruanos llegó a ser la ausencia total de disciplina.

En el tiempo suplementario los peruanos llegaron a perforar hasta tres veces el arco austríaco, pero el árbitro anulaba los tantos muerto de miedo del desenlace. Finalmente se rindió a la realidad, Perú metió dos goles (el último de Lolo, de un tiro libre que se coló por la cruceta) y el partido resultó con la victoria chola por 4-2.

El público, mismo Evasión o victoria, invadió la cancha jubiloso y festejando la proeza (y, posiblemente, riéndose en la cara de los perdedores). No queda claro si el árbitro llegó a pitar la reanudación y final del partido. Entre la alegría general, a Jules Rimet -el presidente de la FIFA y espectador de lujo- no le quedó otra que felicitar en la cancha a los jugadores peruanos (dado que él era un enemigo declarado de los intereses sudamericanos en el fútbol). Caía la anaranjada tarde berlinesa y los peruanos se sentían campeones. Ya estaban en las semifinales.

El partido se retransmitió en directo a Lima, llegando a las radios peruanas con cerca de cinco minutos de retraso de entonces. Toda la ciudad festejó la hazaña: Hasta hace pocos años, argentinos y uruguayos ganaban a los equipos peruanos caminando; ahora el seleccionado inca se medía entre lo mejorcito de Europa. Y sí, éramos los representantes del fútbol sudamericano en los Juegos, el resto de los semifinalistas lo conformaban Italia, Polonia (con quien nos tocaría enfrentarnos) y Noruega. Estaba chupado llegar al podio.




Aquisito, la fotito de la selección olímpica de baloncesto con el uniforme de rigor. También se sintieron medallistas.

Aquí, con cierto tufo fascista, los Juegos a cholocolor.




jueves 14 de agosto de 2008

ONCE PARES DE BOTAS CONTRA HITLER. La odisea de los futbolistas peruanos en Berlín (Tercera Parte)

Que no quede duda quiénes organizaron estos Juegos. Y quiénes los disfrutaron.


III
Vámonos pa´Berlín

La dictadura militar de turno que regía el Perú recibió con extrañeza la enésima invitación de Alemania a participar en los Juegos. Como un plus se le había comunicado que estaba invitada -entre la delegación olímpica- su selección de fútbol ya que Uruguay, Brasil y Argentina (por motivos desconocidos pero, sin duda, bizarros) habían declinado participar. En 1936 lo peor de la Depresión había pasado y el Estado pudo desembolsar casi treinta mil soles de la época para financiar una nutrida delegación masculina (las mujeres sólo practicaban el deporte como informal entretenimiento y aún así era mal mirado).
Todavía faltaba dinero, así que el neófito Comité Olímpico Peruano inició una colecta de fondos entre las fuerzas vivas de la oligarquía limeña para completar el gasto que significaba mandar dignamente hasta el otro lado del planeta a casi sesenta paisanos.

La Casa Welsch (casa comercial alemana para unos, tapadera de los servicios de la Abwehr de Canaris en el Pacífico para otros) y la Casa Oeschle (nuestro pequeño Mall de la época y no sabemos si tapadera de la inteligencia británica) pusieron el resto entre generosas donaciones de italianos (muchos de ellos reunidos en el Circolo Sportivo Italiano, informal sitio de recreo para los informales servicios de información italianos en Sudamérica) y otros extranjeros residentes (casi todos, extensiones de sus respectivas legaciones diplomáticas huérfanas de departamentos especializados de espionaje, empezando por los EEUU aún aislacionistas) que conocían la importancia de asistir a unas olimpíadas como pasaporte de modernidad.

Así, se pudieron pagar los pasajes de segunda clase para la delegación olímpica en el Orazio, trasatlántico que era virtualmente el autobús italiano Lima-Génova desde hacía más de diez años. Despedidos con banda de música, los atletas se enfrentaron con la desconocida realidad de vivir en un barco. Acostumbrados a la tugurización como hábitat, disfrutaron sin problemas los pequeños espacios del buque para correr y entrenar (recordemos, viajaban en segunda clase, acuérdense del Titanic) y, cuando apretó el calor centroamericano al cruzar el Canal de Panamá, nuestros prohombres del olimpismo no tuvieron problema en pasearse semidesnudos por el comedor, los pasillos del dormitorio y la propia explanada de proa. Ya no disfrutaban de las fiestas y placeres de Lima pero, por contra, nunca habían comido tanta carne como entonces.

De Génova tomaron un expreso hasta Berlín y de allí los trasladaron hasta la Villa Olímpica en el oeste de la ciudad. Además de los soberbios alojamientos, los peruanos tuvieron una sorpresa adicional: En el comedor les ofrecían genuina comida peruana. La meticulosidad de la empresa propagandística nazi hizo que del Reich partieran chefs a diversas partes del mundo registrando comidas y dietas de cada país. Más hospitalidad, imposible.

En el día de la inauguración Perú presentó -lo que son las cosas- una de las delegaciones más numerosas de los Juegos. Marchaban -además de los futbolistas- el equipo de baloncesto, boxeadores, nadadores, ciclistas, atletas y tiradores. Todos haciendo ante la Tribuna de la Cancillería el mismo saludo (unos dicen que olímpico, otros que nazi) que hicieron canadienses, húngaros, suecos o franceses. Se empezó bien, nuestro nadador estrella clasificaba a las semifinales de su especialidad, a cuatro segundos de Jack Medica, la gran esperanza blanca de EEUU en la piscina. Y el equipo de baloncesto, al jugar sobre una pista de ladrillo molido, se alucinó superpotencia derrotando a chinos y egipcios, clasificándose para las semifinales. Nuestros futbolistas tampoco se quedaron atrás, le metieron siete goles a Finlandia (cuatro de un Lolo Fernández que desconocía lo que era un hat trick) pasando a cuartos. Jugarían contra Austria, una selección muy joven que había bebido de la leyenda del emblemático Wunderteam, uno de los mejores equipos de los años treinta.

Desgraciadamente no jugarían solo fútbol.

Nuestros futbolistas, listos para enfrentarse al equipo de Hitler. Ánimo Mago.

sábado 9 de agosto de 2008

ONCE PARES DE BOTAS CONTRA HITLER La odisea de los futbolistas peruanos en Berlín (Segunda parte)

La jarana y la alegría hecha fútbol: Alejandro Villanueva




II
Cuando éramos niños, bellos y felices


El deporte en el Perú estaba en la infancia. La maravillosa infancia. La quintaesencia de Lewis Carroll. Con el encanto de esa edad veíamos, al calor de las apuestas, concursos de natación llevados a cabo en una poza de agua verdosa cercana al puerto. Se ganaban trofeos deportivos que luego se perdían en juegos de dados y naipes que los protagonistas estiraban hasta la madrugada entre tragos de pisco y rica compañía. El baloncesto se jugaba sobre pistas de ladrillo, tablones de madera, tierra batida y hasta sobre césped. Un peruano loco se daba el gusto de ganar una maratón internacional viajando de polizón en un barco, corriendo con las zapatillas de su abuelita y siguiendo durante cuarenta kilómetros a los punteros de turno por la sencilla razón de desconocer la ruta hacia el estadio. Las estrellas locales de fútbol, luego del partido dominical, se iban a pelotear con los chiquillos entre callejuelas para terminar festejando con sus viejos amigotes mediando tragos, tabaco, buenas mujeres y un fonógrafo lleno de onesteps, tangos y pasodobles. Eso era deporte puro, carajo.

Y es que el fútbol peruano había alcanzado el síndrome de Fatty Arbuckle, aquella edad en que el pícaro niño se transforma en adolescente salvaje que se da de bruces con una adultez siempre ignorada. No existía el fútbol profesional, pero para centenares de muchachos, el fútbol ya era su vida. Aprendieron el fútbol viendo jugar a los marineros ingleses, como casi todos los que vivimos fuera de Las Islas. Entre potreros con olor a estiércol, canchas de tierra pelada, algún arenal y las calles empedradas de la ciudad, el fútbol empezó a tomar edad. Comerciantes, artesanos y algún señorón aburrido con ganas de hacer de mecenas empezaron a financiar los primeros clubes de fútbol que durante décadas fueron poco más que clubes de barrio.

O de oficios, como en la Edad Media : El partido de fútbol más popular hasta bien entrado los años veinte era el de Textiles contra Choferes, donde una selección de obreros de las fábricas de Vitarte se enfrentaba a otra de camioneros y mecánicos de la capital. Se solía jugar en un canchón en las afueras de Lima con el público trabajador poblando los cerros aledaños y viendo los lances mientras zampaban butifarras, mazorcas hervidas y cerveza. Era una kermesse con fútbol incluido.

Por generación espontánea, como han sucedido buena parte de los hechos del deporte peruano, nacieron nuestros cracks: Juan Valdivieso El Mago, portero voluntarioso hasta el día en que vio todo un entrenamiento del Divino Zamora que venía de gira con el Real Madrid y esto lo convirtió -imaginamos que en un lapso de tres horas- en el mejor portero de Sudamérica (y en todo caso poseedor de uno de los mejores récords de penales atrapados). Adelfo Magallanes El Bólido, mediapunta de vida alegre y jaranera quien siempre se preguntó si su verdadero nombre era Adelfo y no Adolfo, dada la poca profesionalidad de los amanuenses criollos que trataban con desprecio a los afroperuanos que firmaban -en lo posible- las partidas de nacimiento. Alejandro Manguera Villanueva, delantero hábil, pícaro, bohemio, negro, tuvo la mala suerte de nacer en el Perú. Si hubiera nacido en Brasil o Uruguay hoy sería mundialmente conocido como uno de los mejores diez de la historia. Lolo Fernández tenía un disparo que rompía redes, postes y travesaños con tan increíble asiduidad que la tribuna le apodó El Cañonero. En cambio, Titina Castillo era un chaparrito que combatía su baja estatura con una habilidad en el gambeteo. Los hermanos Alcalde -al igual que los futuros hermanos Toth de la sección húngara de 1954- eran el mecanismo de autocontrol interno del equipo. En un país de instituciones débiles, la familia salvaba los muebles del incendio, o de la goleada.

Todos se ganaban la vida honradamente: Valdivieso era ebanista, Villanueva albañil, Lolo Fernández -el más pijo de todos- asistía a regañadientes a la Escuela de Contaduría. Los demás eran camioneros, obreros, vendedores de comida, empleados de última fila de servicios públicos. Nadie soñaba con un futuro próspero de jugadores bien pagados. Bueno, nadie soñaba con un futuro. Se vivía bien si se garantizaba el puchero diario, habitaban en callejones de un solo caño (tugurios galdosianos donde decenas de familias compartían una salida de agua y un retrete). Todos ejercían un cooperativismo primario (si uno se comía un bizcocho a solas, los demás se lo arrancaban para que aprendiera a compartir) se amanecían juergueando juntos, hacían colecta cuando uno se enfermaba, se ganaban la vida armando equipos en las afueras de Lima y cobrando en comida y trago. Muy pocos sabían leer y escribir. Y había más de uno que -gracias a las apuestas, los combates de gallos y las propinas que recibía en los partidos- malmantenía familia, esposa y querida.

A pesar de ello o gracias a ello, estos jovenzuelos mal nutridos y semianalfabetos crearon un fútbol de gloria: Pasión por los dribblings, jugar el balón al toque, triangular a ras del suelo, picardía a la hora de desmarcarse, desdén a la estrategia y al juego destructivo. Así llenaron las tribunas precarias por donde jugaban. La gente los llevaba en volandas hasta la casa de la cocinera más generosa del pueblo a inflarlos de escabeche de pollo y arroz con pato. Eran los héroes del momento para la chiquillería que imitaba -sin pelota- sus quiebres en una esquina mugrienta. Quien podía, sabiendo las debilidades humanas, encerraba a las adolescentes y mujeres en edad casadera; pero -como en el poema de Rubén Darío- al final “la más hermosa / sonríe al más fiero de los vencedores”. El bar cerraba con aquellos dentro, uno traía los dados, otros las guitarras y algún avispado se presentaba con negras guapas y cigarrillos importados. Pasada la madrugada se acababa la luz de kerosene y las botellas de pisco, todos iban dando tumbos a sus hogares, maldiciendo el trabajo de mañana, esperando el próximo entrenamiento, escondiéndose en las esquinas con mujeres de cintura ceñida, embarazando con impune irresponsabilidad. Éramos niños, bellos y felices.

Como nunca más lo fuimos en el resto de nuestra vida.


Sí, son futbolistas en activo. Y encima olímpicos. Quien bebe a pico es el portero Valdivieso y ese señor con sombrero, traje, cerveza y cara de muerto es un terminal Manguera Villanueva. Festejando después de un partidito… (esto último es información errónea, ver la sección de comments).

CONTINUARÁ...



ONCE PARES DE BOTAS CONTRA HITLER La odisea de los futbolistas peruanos en Berlín (Primera parte)

(Cartel holandés de una Exposición contra las Olimpiadas nazis de Berlín de 1936)




La cosa más grande que habían visto en su vida era el barco donde navegaron por el Atlántico. Para muchos era la primera vez que llevaban corbata y traje de domingo. Disimulaban el vértigo de los que jamás habían conocido la velocidad de los ferrocarriles expresos europeos, aunque se reían de las montañas de juguete de Sankt Gallen, poca cosa frente a cualquier roquedal andino. Una mañana de julio arribaron a la estación de Anhalt siendo ovacionados disciplinadamente por un comité de bienvenida de la Hitlerjugend. Cholos, zambos, negros y mestizos vieron emocionados como unos rubios quinceañeros con chaquetas impecablemente blancas se encargaban de llevarles el equipaje e invitarlos con sonrisas a subir a un impresionante autocar del ejército. No sabían lo que les esperaba bajo la svástica, ni se imaginaban lo que iba a ser jugar al fútbol dentro del Tercer Reich.


I
La olimpiada aria


Nunca antes el Perú había asistido a una Olimpiada y posiblemente tampoco hubiera asistido a Berlin de no ser por la obsequiosidad e insistencia con que la cancillería alemana asumió la propagandística tarea de invitar al mayor número de naciones sobre la tierra.

Hitler, que al principio le disgustaba la idea de celebrar unos Juegos heredados de la postrer República de Weimar, luego se empeñó en que fueran el mejor escaparate de la Nueva Alemania. Obligó a los arquitectos a que redibujaran el mediocre diseño del estadio berlinés para convertirlo en esa obra de arte que fue el Olympiastadion, agregándole al edificio cuatro torres de fortaleza medieval en un arrebato pajero (En el siglo XXI, la burocracia de Beckenbauer lo volvió a redibujar para el mundial del 2006 hasta hacerlo irreconocible). Le regaló a la ya mítica directora de cine Leni Riefenstahl kilómetros de celuloide para que filmara la mas grandiosa de las películas del Reich (lo que se logró). Accedió a hacer menos visible el antisemitismo para contentar a Avery Brundage, el puto amo del olimpismo yanqui. Construyó la primera Villa Olímpica como Thor manda, que incluía restaurantes, bibliotecas, gimnasios, cine y oficina postal de servicio gratuito. Fueron los primeros Juegos televisados (aunque vistos solo por menos de quinientos receptores repartidos entre la jefatura nazi, venticinco pantallas distribuidas entre teatros y patios de algunos hospitales del KdF y posiblemente alguna otra más en el recibidor de aquel piso que se convertiría en el legendario Salón Kitty, el famosísimo prostíbulo para grandes oficiales del Tercer Reich) y a la imaginación e inventiva nacionalsocialista le debemos ese símbolo de la paz y la amistad de los pueblos que es la llama olímpica y su recorrido desde Grecia.


El complejo olímpico. Las torres que lo rodean fueron la contribución estética del Führer



Mediática y políticamente hablando, la olimpiada de Berlín fue la primera olimpiada realmente moderna del siglo XX. El sentido del espectáculo de masas, de coreografía instrumental o -como bien diría el comunicador español Miguel Ibáñez- de politoxicomanía mediática ; estuvo bien presente en toda la realización de los Juegos, lo que incluía el uso intensivo de medios de comunicación pero sometidos a una censura axial que se regía por preconceptos ideológicos y sometimiento a la autoridad : No sólo se fotografiaba y se filmaba desde ángulos estéticamente correctos (nada de hatajos de atletas desaliñados tocándose los huevos en una esquina de la pista) tampoco se permitían imágenes que atentaran contra el orden y la jerarquía ceremonial de los Juegos (la escena de una entusiasta ama de casa yanqui lanzándose sobre el Führer para abrazarlo y besarlo en la tribuna de la Piscina Olímpica, fue fulminantemente separada de los negativos y convertida en virtual mito urbano).

¿Qué sitio podían tener cuarenta untermensche vestidos con trajes de rojo chillón, venidos de un país remoto que -si hacemos caso al famoso mapa encontrado a un espía nazi en Brasil- ni siquiera era tomado en cuenta en los planes de expansión nacionalsocialista en Sudamérica?


La delegación peruana viajaba a la Villa Olímpica en unos autocares de dos pisos con el segundo al descubierto. Los berlineses podían ver en esos vehículos cabelleras crespas, trinchudas, toscamente disciplinadas con brillantina. Y en todas refulgía la piel cobriza o directamente retinta de sus protagonistas. Como llevaban la bandera olímpica, los berlineses aplaudían a su paso, pero algún SS de paisano estaría murmurando: “Estos sujetos estarían mejor en el zoológico del Tiergarten”.



Y si lo hubiera dicho en voz alta, más de uno le daría la razón.


Bienvenidos a los Décimos Juegos Olímpicos de verano, Berlín 1936.




Obvio afiche de la olimpiada aria ¿O ustedes se imaginaban al laureado de otro color?



CONTINUARÁ...

viernes 8 de agosto de 2008

Intermezzo Olímpico




Agosto nos traen las discutidas Olimpiadas de un régimen que no es trigo limpio de ninguna manera (aunque ¿qué régimen puede tirar la primera piedra? La Grecia olímpica del 2004 se montó sobre varios negociados y oscuras comisiones empresariales, la Australia de Sydney sigue teniendo sesgos profundamente racistas en su política de atención a los inmigrantes, los juegos de Atlanta 96' se han considerado como los peores de la historia moderna y etc...) además los peruanos no nos vamos a comer ni un rosco.


Sin embargo, hubo una época en que Perú miró con curiosidad esos juegos y donde nuestra inocencia era tanta que casi regresamos como campeones. Sí, me refiero a los no menos polémicos juegos de 1936 en Berlín. Y estos días les voy a contar en cuatro capítulos mi versión de una época desconocida donde los peruanos se toparon de bruces con la frenética política internacional.


Mañana empiezo a contarles la historia de ONCE PARES DE BOTAS CONTRA HITLER


(Sí, me voy por las ramas, le doy demasiada concesión a temas extraliterarios, barro para mi esquina. Pero tengan en cuenta que éste es también mi blog y que, para ser sincero, me moría de ganas de contarles esta historia)


Bueno, alla vá

viernes 1 de agosto de 2008

NACIONALCATOLICISMO EN EL PERÚ (A propósito de la propuesta de un Ministerio de Cultura)



Antes de analizar la necesidad de un Ministerio de Cultura en el Perú (cosa que ha sido tratada en varios blogs como éste y éste) creo que tendríamos que analizar cómo está marchando el actual Instituto Nacional de Cultura (INC), institución que sería la base de cualquier proyecto del futuro ministerio propuesto.

El INC lleva dos años bajo la férula de la dra. Cecilia Bákula Budge quien ha llevado una gestión, digamos, polémica (ceses masivos de personal, participación en la censura de la exposición del dibujante Piero Quijano, mutis en la rarísima negociación de piezas incaicas de la universidad de Yale que realiza -nadie sabe por qué- el actual ministro ¡de salud! Hernán Garrido Lecca, entre otras perlas) y que desde el principio recibió las críticas de este blog.

Pero, como si se homenajeara a la Ley de Murphy, todo ha salido bastante peor de lo mal que uno esperaba de la gestión de Bákula: Y nos referimos a la intromisión descarada de militantes de la agrupación regiliosa ultraconservadora Avanzada Católica en la gestión del INC.

Para nadie es un secreto los gustos religiosos de Bákula, gustos que se tradujeron en la creación de una capilla dentro del local del INC (¿no se está violando el principio del Estado laico?) o el impulso a un bizarro concurso nacional de Nacimientos. En fin. Parte del patrimonio histórico y cultural del Perú es la religión y las diversas formas como se manifiestan en la sociedad peruana (retablos, imaginería, arte colonial, fiestas populares,etc.).

Lo que si no forma parte de ningún patrimonio es la irrupción de fundamentalistas católicos a la peruana en instituciones que administran algo tan diverso y plural como el presente y pasado de la cultura de este país. Avanzada Católica es una agrupación auspiciada por Pro Ecclesia Sancta, un aparato émulo del Opus Dei, que forma parte de la vasta red de organizaciones católicas conservadoras que trabajan con laicos, penetran en espacios influyentes tanto de la sociedad civil como de los organismos del Estado y cuya práctica de reclutamiento de fieles no es precisamente ni transparente ni democrática y ha llevado a denuncias abiertas sobre su funcionamiento.

En un impecable reportaje de La República, publicado hace algunas semanas, se confirma la penetración -reconocida por Bákula- de fanáticos de Avanzada Católica en puestos claves del INC. Bueno, la propia Bákula es miembra conocida de dicha secta. La acusación se agrava cuando estos "cruzados" (por usar el título del reportaje mencionado) carecen de experiencia en gestión cultural y hasta en conocimiento de las disciplinas que se exigen (las áreas de arqueología y patrimonio arquitectónico están colapsadas) y promueven actos de censura (como le pasó a Gustavo Gutierrez, programado para comentar en la presentación de la obra poética de Juan Gonzalo Rose y luego fue vetado fulminantemente). Todo esto mientras más de cien personas (varias de ellas con una experiencia de cinco, ocho y hasta catorce años de servicio) han dejado de trabajar para el INC ¿Quiénes han entrado en su lugar? Éstos.

¿Se imaginan un Ministerio de la Cultura con esa gente? No, no se imaginen nada y vean la realidad de ministerios como el de Justicia, Salud o Educación, con personajes claves de organizaciones católicas conservadoras, puestas ahí para impedir que prosperen iniciativas modernas y más democráticas de salud sexual y reproductiva y mantener una posición de inmovilismo que perjudica a amplios sectores de la población. ¿Por qué creen que el Ministerio de la Mujer terminó llamándose Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social? (como si ser solamente "de la Mujer" fuera demasiado pernicioso) ¿Quién creen que está detrás de volver a bautizar este ministerio con un nombre más rochoso todavía?

Para casi todos ha quedado clara ya la alianza del Apra con el fujimorismo. Pero hace bastante tiempo que este gobierno ha pactado con un sector igual de siniestro. Dado el asfixiante clima que vivimos, no es de extrañar que este monstruo se enfrente a la Universidad Católica para reclamar más poder o que en la segunda ciudad más grande del Perú, la alta jerarquía eclesiástica genere escenas tan patéticamente discriminadoras como ésta.

No es que nos falte un Ministerio de Cultura en el Perú, es que nos está faltando coraje para denunciar en voz más alta la apropiación de este país por instituciones poco democráticas y bastante discriminadoras, poco plurales y demasiado fascistas. Sí, esa Iglesia católica peruana reverenciosa ante un presidente que ha hecho gala de su adulterio mientras condena y prohibe el aborto terapéutico a cualquier adolescente pobre violada en el Perú.
Y ya que en materias como ésta, estamos regresando a los tiempos de Manuel González Prada, no estaría demás volverlo a leer.
Actualización: La última caricatura de Acevedo se mete con la larga mano del Opus Dei ¿Coincidencias? Ver y disfrutar aquí.

miércoles 23 de julio de 2008

LA DICHOSA FERIA DEL LIBRO




Antes que nada lo confieso: No me gustan la ferias del libro de este tipo, no me gusta un certamen en donde la exhibición de las producciones de escritores termina pervirtiéndose en un pulso entre editoriales, donde los escritores son (casi) obligados a hacer de figuretis y comparsas a mayor gloria de las ventas. ¿Festival de las letras? No, cenáculo empresarial de mitad de año para hacer caja, ese es el espíritu de las "grandes" ferias del libro. Sí, la de Lima también.


Las ferias, los concursos, el mundo de la literatura y las editoriales ya no son como antes... Antes un concurso era una competición de obras bajo la lupa de jurados exigentes e independientes, hoy apenas es una negociación ajedrecística entre editoriales donde pesa más el márketing, la vocación mediática y la exhibición icónica del autor/editor. Las ferias, si alguna vez fueron exhibición democrática de las tendencias literarias, hoy son campo de batalla entre agentes literarios por sumar puntos de venta. Más o menos como cualquier vulgar Feria del Automóvil.


Si me creen exagerao, os recomiendo un célebre capítulo de Los detectives salvajes, donde Bolaño desnuda la Feria del Libro de Madrid (la primera o segunda feria literaria del mundo en lengua hispana) o la acusadora novela El Premio del malogrado Manuel Vázquez Montalbán donde exhibe las miserias internas de las editoriales, aquellas por la que suspiran centenares de escribidores peruleros.


Pero, además, en esta edición ha estallado el escándalo del veto de la Cámara Peruana de Libro contra la Alianza Peruana de Editores (ALPE) , ampliamente discurtido en los blogs y que ha terminado en una auténtica Paz de Munich, donde los grandazos han aceptado que participen las pequeñas editoriales del ALPE, aunque señalándoles que, sin mucho roche, se ubiquen.


Y es que el problema es que los alquileres de stands no son precisamente baratos poder participar (mil dolarcillos de alquiler por un stand de muy pocos metros cuadrados). A sabiendas, además, que la asistencia a la Feria no significa necesariamente una ola compradora.


Otra duda: ¿No se pensó en que el hecho de clavar la Feria en el Jockey Plaza no es precisamente garantía de democratización? ¿Es que era muy triste organizarla en el Centro? (El Parque de la Muralla era el espacio perfecto, además sita al otro lado de la tradicional feria del libro de Amazonas)


O sencillamente prima el interés de facilitarle la alfombra roja a los auténticos beneficiarios de la Feria ¿Quiénes? Pues aquellos peruanos que pueden darse el estupendo lujo de comprar regularmente libros y novedades a precios internacionales. El resto de los mortales nos conformamos con las generosas ofertas de alguna empresa oriunda, algunas ediciones baratas que nos suelta alguna librería y los saldos de los fondos editoriales universitarios. Así que, amigo, si apenas ha juntado veintipico soles (lo que le vale para varios ejemplares interesantes en Quilca o Amazonas, por no hablar del bazar pirata de Wilson) mejor ni se moleste en acudir a esta parte privilegiada del país.


Y ojo, que esto lo dice este pechito que asistió a la dichosa Feria y se ha dado incluso su garbeo institucional, quien se fue a buscar libros que enriquezcan la biblioteca de este lugar y que, descuidándose, (casi) quema su tarjeta de débito en aras de su modesta biblioteca particular. Soy conciente de la importancia y necesidad de una gran feria del libro en el páramo en el cual estamos. Y no voy a ser mezquino con quienes una vez al año se gastan la propina patrimonial en libros y no tanto en ropa, automóviles o cocaína. Dinero gastado en libros, dinero bien empleado.


Pero no me voy a detener en seguir denunciando el elitismo de un evento que podría ser muchísimo más amplio y democrático -ya se demostró cuando se levantó una feria del libro en Carabayllo hace unos meses- que debe ir precedido de un trabajo de investigación sobre la infinidad de editoras y fondos que hay en el resto del país y que debiera ser más generoso con las iniciativas editoriales que se hacen fuera de Lima (Este año se invita a Chile ¿A nadie se le ha ocurrido invitar también a alguna ciudad peruana de amplio capital cultural y editorial como Cuzco, Huánuco, Trujillo, Iquitos o Arequipa?). Salvo la presencia del conglomerado de ALPE y de un novedoso stand de editoriales regionales (donde domina la producción chimbotana), temo que la Feria sigue siendo habitada por las mismas empresas de siempre.


Y ese elitismo inconciente lleva a situaciones infames como el desprecio y la humillación a ciudadanos peruanos presos que participaron y ganaron un certamen literario y merecían ser premiados en la Feria. Una cadena de excusas hipócritas y negociaciones inmorales (adelantar la hora de la premiación para aislarla del resto de la Feria, cachear a quienes entraran a la premiación, etc.) terminó por abortar lo que hubiera sido un bonito ejemplo de reinserción social para los reclusos y un gesto para hacer la Feria más inclusiva.


Ojalá en el futuro tengamos más sangre nueva en la Cámara Peruana del Libro para que se renueve la Feria, se abandone el oropel mediático y el evento se vuelque a sectores necesitados -aún más- de cultura (como el colectivo de los escolares o el de los maestros de colegio), una Feria que se encuentre con la gran cantidad de escritores que pueblan este país (¿para cuándo la Feria homenajeará como se merece a Zavaleta, Reynoso, Cronwell Jara o Leoncio Bueno?) y que promueva de forma más decidida las iniciativas editoriales de provincias, mucho más comprometidas con el escritor peruano.


Ojalá, o la Feria terminará mudándose al balneario de Asia o al fundo de Mamacona, aireadas en sitios mediáticos tan cultos como éste, con música ambiental de Gianmarco y cuyas imágenes apenas si las veremos por acá.


Y no exagero.


martes 8 de julio de 2008

Hoy, toca Paro Nacional





Y para días como éste, nada como los versos de aquel legendario poema de Cesáreo Martínez:



A nosotros, señores del poder, nos ampara la confianza de la luz.

Así vive el hombre, en sus días de oro, camino

De la perfección.

Y así, bajo el sol, fueron saliendo estos cedazos de amor llamados

curiosamente

Chavín, Viet-Nam, Chile, Arizona o Cotahuasi

Nombres de pueblos que han andado por sus caminos

Alimentándose,

Tomando agua en sus propias manos, a su tiempo.

Y para procurarnos comida en este país, señores del poder,

Hemos convertido la noche

En días interminables, hemos gastado nuestros cuerpos inútilmente

Mas no conseguimos evitar el rencor de nuestros hijos en la mesa

vacía.

En esta comarca, señores del poder, hace siglos que la vida es

imposible.

Imposible la inocencia del viento y en el mercado danza la

pesadilla

Panza la escasez omnipotente y con botas, sencillamente siniestra

Como la boca de una metralleta en mi pecho.



De Cinco razones puras para comprometerse (con la huelga)


Sacado del blog Bosque de Palabras.

miércoles 2 de julio de 2008

Cherrys literarios





Cherry uno (ACTUALIZADO):
La próxima semana se realizará el CONGRESO INTERNACIONAL PERÚ XIX: UNIVERSOS DISCURSIVOS EN LA PRENSA PERUANA DECIMONÓNICA, que trata sobre ese gran desconocido para muchos que fue el siglo XIX (y que muchos solo se acuerdan por lo de la Guerra del Pacífico). Dicho congreso ha sufrido los daños colaterales de las protestas en torno al Muro de san Marcos y SE HAN PRODUCIDO CAMBIOS: La primera jornada (día 7) se realizará en el Centro Cultural Inca Garcilaso de la Cancillería, Jr. Ucayali 391. Las siguientes jornadas (días8 y 9 de Julio) tendrán lugar en el pacífico campus de la Católica, concretamente en la Sala de Grados de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas, Pontificia Universidad Católica del Perú, de mañana y tarde. Pero, aquí viene lo bonito ¡el ingreso sigue siendo libre!



Nada de pagar diez soles por entrar. Sin poner un duro (o una moneda de diez céntimos) durante tres días enterándose de cómo era la prensa en la Guerra del Pacífico (la nuestra y la de los yanquis), los imaginarios femeninos de la época, los rollos de Clorinda Matto o Mercedes Cabello, el sentido de las ilustraciones humorísticas de esa época, las ideas de nación o racismo que se ventilaban, etc. para más detalles aquí.








Cherry Dos:

Los Viernes Literarios en Quilca ya son una liturgia semanal. Este mes tenemos jornadas guapas como la del viernes 11 cuando escucharemos al maestro Juan Cristóbal, a Iván Yauri y a Patricia del Valle in person. Para ver la programación completa de este mes, acanga.

Y finalmente, pueden pasarse ya mismo por el Cultural Japonés para asistir al Primer Coloquio de Estudos Teatrales y Perfomativos. También con entrada libre y donde podréis charlar con Ernesto Ráez, Mario Delgado y otros titanes del teatro peruano. Un servidor, se apunta mañana jueves con una ponencia cascarrabias que vindica el teatro popular callejero de los ochenta. La programación completa la tenéis aquisito nomás.

Bueno, y nada más. Este espacio ha sido posible gracias a Café de Colombia , habanos Montecristo, coñac Carlos III, ron Flor de Caña y otros que no me acuerdo. El próximo cherry lo publicitarán los Piscos del Perú.

sábado 28 de junio de 2008

El laberinto de la choledad




Sí, robo descaradamente el título del célebre (y bastante profético) libro de Guillermo Nugent.


Hace unos días se inició aquí un pequeño debate aquí acerca de la pertinencia del término "cholo". En resumen, Silvio Rendón hacía énfasis en lo problemático, resbaladizo y poco adecuado de manejar dicha palabra en nuestros discursos porque empañaban los análisis con un término que muchos podían calificar como ofensivo: " Mejor tener la fiesta en paz y olvidarse de las alusiones raciales. Hay mejores formas de relacionarnos". Incluso se miraba con bastante desconfianza (y para algunos comentaristas con mucha crítica) al sugerente blog Choledad Privada , portador de un discutible discurso más permeable a ese término tan espinoso y que parece oponerlo arbitrariamente frente a la manifiesta pluralidad de este país.

En fin ¿Es malo usar el término cholo, choledad, cholósfera, Cholywood, cholonauta? ¿Nos engañamos usando esa categoría?¿Nos inventamos un Perú irreal con ella?


Creo que el término cholo tiene que ser visto en su perspectiva histórica.


-En el principio cholo era un término despectivo e insultante (viene de una voz caribeña que quiere decir perro desnudo) que se ha usado (y se usa) para humillar a quienes se consideran inferiores en nuestro país. Es el puntal vector de nuestro racismo patrio, "Cholear" resulta sinónimo de discriminar, no importa si el aludido es zambo, mestizo, indígena o incluso blanquiñoso. El choleo es ese racismo que casi todos los peruanos llevamos dentro.


-Sin embargo, en el último medio siglo el Perú vivió un tremenda transformación social en la cual los pobladores andinos ocuparon y desbordaron a las ciudades de la costa y señaladamente a Lima. Hacia los años años ochenta el término cholo llega a resemantizarse y a volverse más inclusivo, al punto que se convierte en una marca de orgullo popular urbano (aquí) y hasta en un nuevo horizonte de peruanidad más democrática (qué es más o menos el rollo de Choledad Privada). A diferencia del significado automutilante, en los nuevos tiempos lo cholo podría ser un factor básico de peruanidad. Y de optimismo.


-Pero quizá el asunto está que en este siglo XXI, donde todo está cambiando y vivimos una época de tránsito hacia quién sabe dónde, el término cholo vuelva a reformularse y a encontrarse con otras categorías que han ido naciendo en este nuevo milenio. Y quizá la propia ambigüedad de la "choledad" sea algo positivo, que implique algún rasgo común de nuestra declarada pluralidad.



En ese sentido, quisiera compartir con ustedes el post del escritor y sociólogo Artemón Ospina, que desnuda el discurso optimista de la choledad, pero que a la vez exhibe el carácter subversivo de esta misma choledad. Subversivo y temido por las élites:


Escuché y opté por seguir escuchando: " la verdad es que los chilenos están haciendo patria al ponerle a los cholos sus centros comerciales en sus conos, así ya no molestan por acá, eso estaba mal, ellos no tenían donde ir y que hacían se querían meter donde no pertenecen, ahora ya tienen sus espacios, sus cines, por eso ahora ya no se ve tanto huaco por Larco Mar. Un país avanza cuando cada uno reconoce su lugar.


Se puede bailar la misma música pero cada quien en su lugar.Volviendo a los ciclistas solo los resentidos están haciendo bulla, no ven que el verdadero Perú se esta forjando, los cholos en sus conos y sus megas plazas, la gente en Larco Mar. A ver acaso Pizarro pondría una discoteca en el Bulevar de Comas o de Los Olivos, ni hablar, ahí pone una discoteca Cahuantico o el Cholo Prado, el Puma media mampara, pone su disco en Jesús María pero fácil se resbala a Los Olivos, en cambio Rebosio, pone su Disco en el Callao aunque le gusta Larco Mar, pero jamás llegara a La Molina, donde Pizarro entra y sale como en su casa. Así nomás es el Perú”.


Seguí escuchando para comprender: “Ahora por ejemplo El Comercio, pone a los cholos emprendedores en la pagina económica pero jamás en la pagina de sociales, ahí, están los fotos del matri de Juan Diego pero jamás, jamás podrían estar las fotos de matrimonio de la hija de los dueños de los mercados Unicachi. Ese no es su lugar. Decir eso no es racismo es pensar que en el Perú cada quien tiene su lugar, solo eso. En el Perú, la gente y los cholos tenemos cosas en común, cosas de que enorgullecernos, un mismo pasado histórico, una misma comida, variedad de música, lindos paisajes pero por favor cada quien en su lugar.” Bueno gusto verte, así nomás a la pasadita, me alegro que estés estudiando ingles.


Es decir, la bonita promesa de la choledad puesta prueba por el racismo de las élites que gobiernan el Perú. Lo sucedido con los ciclistas en Larcomar es un capítulo entre esa choledad libre y optimista que es maniatada y encerrada por otros cholos que obedecen (¿y creen?) la estructura prejuiciosa de las élites. Lo cholo, un color más (¿el gran color?) en la paleta peruana, parece hacer propias las palabras de Basadre dedicadas al Perú: Ser problema y posibilidad.



P.D. A quienes quieran expresar su protesta por los abusos que el ejército colonial...ejem, el serenazgo de la Municipalidad de Miraflores cometió contra los ya tan mencionados ciclistas en Larcomar. Pásense por aquí y estampen su denuncia al alcalde de marras.
*El poster choloinclusivo, sacado de Confabulatorio.

martes 17 de junio de 2008

MÁS ALLÁ DEL 6-0 (el blog se pone futbolero)




Soy de la generación que estaba acostumbrada a que nuestra selección de fútbol venciera a menudo, le hiciera temblar el suelo a argentinos, guapeara a uruguayos, ganara a los colombianos caminando, aplastara en su momento a ecuatorianos y bolivianos, y nos divirtiéramos ganándole a lo chilenos jugando bonito. Total, en aquellos años, de cuatro mundiales sucesivos celebrados, asistimos a tres.


Por lo tanto, desde el punto de vista meramente futbolero, no puedo ver a nuestra sociedad sino profundamente involucionada. Hoy el país practica un fútbol miserable, con adolescentes anémicos y proclives al fracaso escolar, donde la juventud deja el deporte por el pandillaje, bajo una Federación de fútbol que es un hatajo de mafiosos y mediocres, donde los clubes son caja chica de politicastros y figuretis a quienes les importa un pito el desarrollo del deporte, con infraestructuras educativas paupérrimas, sin ningún trabajo serio en divisiones menores y afirmando una cultura del fútbol próxima a la farándula y las páginas policiales. De nada sirve que hayamos crecido económicamente o que exportemos futbolistas al extranjero. Hemos retrocedido.


Quiero pensar que existe otro Perú. Que frente a la barbarie de Alan García y Burga, hay otro país de peruanos de a pie, anónimos, que construyen otra imagen distinta, más alegre y más solidaria. En fin, dejémosnos llevar por el paisaje que el escritor Félix Huamán Cabrera nos evoca en algún cono de Lima:


"Domingo a las nueve de la mañana. Lima era un viento frío (...) Los compoblanos residentes en Lima habían formado el Centro Social Deportivo Cultural Hijos de Lircay para trabajar por su pueblo tantas veces postergado por la indiferencia de todos los gobiernos (...) Esos objetivos eran los mismos en miles de instituciones pueblerinas, provincianas, departamentales y regionales que se constituían en Lima con el propósito de volver a encontrarse con sus raíces y qué mejor que sus paisanos, porque la gran ciudad los maltrataba mucho (...) qué mejor que encontrarse los sábados y los domingos festejando a los santos de su devoción o en el partido de fútbol entre las agrupaciones que muchas veces llevaban el nombre de los grandes equipos y hasta usaban el color de sus camisetas: Club Alianza Deportiva de Lachaqui, Universitario de Deportes de Unicari, Sport Boys de Warivilca, Atlético Chalaco Wancasanquino, Estudiantes Unidos Sapallanga (...) Ahora le toca al doctor Jacinto, médico cirujano que ha puesto la banda de músicos y el castillo. También está el ingeniero Edilberto Machuca, gran deportista del club Los Maravillosos de Lircay, fue el primero que llevó la pelota de cuero al pueblo y también los chimpunes y las camisetas a rayas.


(...) Y empezó al mediodía con el respectivo partido de fútbol entre Juventud Lircay y el clásico Lircay Sport. Ahora la marinera matizaba el ambiente mientras los cholos pateaban fuera del arco y grupo tras grupo consumían ingentes cantidades de cerveza, comentaba el locutor desde los micrófonos de la radio Siempre Viva, la Voz del Perú profundo, presente en los importantes acontecimientos de la patria chica donde se unen pequeños y grandes, pobres y ricos, profesionales y cachueleros, ricos y pobres para festejar la costumbre más antigua de nuestros pueblos, el anccosay, al son de wajras y cornetas entre las peñas y las quebradas, en los llanos y parajes se baila y se goza el santiago, por eso ahora vamos a escuchar a la Princesita de Llamaspata, acompañada por el arpista rompe cuerda Moshe Wanca en el santiago saca chispa."


de Qantu, flor y tormento (Lima, Ed. San Marcos 2004)


País nos sobra, busquémoslo. Viajando, leyendo, preguntando, escribiéndolo. No dejes que los 6-0 te convenzan que del Perú solo es válido largarse.

domingo 8 de junio de 2008

Typical Peruvian











"- Quechua, los indígenas lo usan.
-¿Y quién te lo enseñó?
-Mmmmm, larga historia, peleé con Pancho Villa, varios de sus hombres lo hablaban..."




Bueno, a estas alturas del partido ya todos nos hemos enterado de las barbaridades de la taquillera película Indiana Jones y la calavera de cristal . Además de la hilarante referencia al quechua; por la película nos enteramos que la música popular peruana se parece sospechosamente a las rancheras mexicanas, Nazca queda al ladito del Cuzco e incluso tiene hasta aeropuerto. Además, siguiendo a Indy, en nuestra Amazonía podemos encontrar pirámides mayas a la más pura imitación de Chichén Itzá.

El volumen de falsedades, inventos y frivolités gratuitas ha sido tal que nuestro canciller ha aparecido en una entrevista huachafa recomendando que no veamos la película. También podía decir que los peruanos no viéramos tampoco los noticieros del canal siete, igual de falsos.

Algunos bloggers han hablado de la inmunidad del argumento: Las barbaridades son, en el fondo, el guión de un producto industrial que se comercializará por millones. Total, lo que aparece sobre el ecran es ficción. Cualquiera tiene derecho a hacerse pajazos públicos en nombre del cine. Además, el cine yanqui ha tratado la historia y la geografía como le ha dado su capital gana. Ellos pusieron a homos sapiens luchando contra dinosaurios en pleno Paleolítico, dibujó a los hacendados sureños de EEUU como amables caballeros bondadosos para con sus esclavos, pintó a los mexicanos como indios bárbaros incapaces de tomar una fortaleza tejana defendida por cincuenta gringos.

El cine comercial norteamericano ha sido uno de los grandes constructores de imágenes y estereotipos a nivel mundial: Para los yanquis, los españoles son un pueblo semianalfabeto y sucio que baila flamenco, los franceces unos presumidos inaguantables, los italianos unos erotómanos animales, los alemanes unos cabezas cuadradas, los rusos unas bestias barbudas (con razón abrazaron alguna vez el comunismo), los japoneses unos monos amarillos cuando van de militar y unos sirvientes obedientes cuando van de civil. Los judíos, aunque con sus rayaduras, eran un pueblo amigo. Los árabes, no importara la bandera, eran taimados traidores que solo pensaban en matar. Estereotipos que forman parte ya de nuestro sentido común de entrecasa y del volumen de prejuicios embutido en nuestro aprendizaje y del cual es muy difícil salir.

Por lo general, la cholósfera ha dicho que no hagamos tanta bulla. La vieja excusa vargallosiana: Es ficción!! Me puedo cagar en tu puta madre, pero no te preocupes, es ficción!! Es decir, la licencia literaria se transmuta fácilmente en patente de corso para caricaturizar, ridiculizar e insultar si tengo plata y me sale de las narices ¿Eiiinn?


Ese perdonavidas que la comunidad académica y devota de Hollywood propone es legítimo. Pero yo -aguafiestas impenitente- diría unas cosillas: ¿No cuentan las productoras con un asesor histórico para la película? (el mismo menda que aparece en los créditos) Imagino que el asesor o es un imbécil diplomado a sueldo rastrero de cualquier service o, en el mejor de los casos, un historiador que ve como el director tiene derecho a destrozar sus opiniones si le place (como en la célebre peli de Adam Alda). El cine yanqui, cumpliendo una vieja tradición, no es rigurosidad histórica y más bien plasmación de prejuicios colectivos. La industria cultural gringa no falsea la historia por ignorante inocencia, más bien construye el guión en función de intereses de audiencia. Así que, por mor del espectáculo, si hay que hacer añicos Machu Pichu, pues sea. El cine yanqui no trabaja ignorando la historia, sino manipula la historia (y la geografía) según sus metas empresariales. Que no pasa nada, miren la foto de acá abajo, así era la ciudad de Barranca en 1939 : Que los buenos poetas de dicha ciudad (que son bastantes) se manifiesten... (en la imagen, Sólo los ángeles tiene alas, de Howard Hawks)



El Perú, desde hace siglos, tiene una imagen exotista. No tanto por las ondas telúricas de los Andes como sí por cuatro avispados criollos que explotan hasta el cansancio la gallina de los huevos de oro del turismo: Machu Pichu como un santuario de energías positivas, Nazca como un cosmódromo intergaláctico, Marcahuasi mágico. Y agreguemos el ayahuasca, el san pedro y toda la ristra de esoterismo patrio con que encandilamos a los opulentos pazguatos nórdicos. Porque, cuando nos conviene, nos calzamos la Mascaipacha y valoramos teatralmente la herencia andina. Una herencia andina lejana. Cuando más lejana mejor, porque resulta conmovedor saber cómo queremos a los antiguos incas al tiempo que despreciamos a sus descendientes.

Entonces ¿De qué nos quejamos? Spielberg sólo colecciona las mentiras y exageraciones que inventamos sobre nuestra cultura. Si los peruanos no hemos sido suficientemente honestos con nosotros mismos ¿Por qué creer que los mercachifles extranjeros sí lo serán? ¿No ha sido Alejandro Toledo el primer mentiroso mostrándose como mono de circo en el humillante documental Royal Tour del canal Discovery? (Sí ,ese en que Toledo dice que los huanchaqueños practicaban el surf antes que los hawaianos o que los indios yaguas usan a las serpientes amazónicas como mascotas).

Así que los escritores, si quieren promover el turismo y las inversiones, sigan el ejemplo de Spielberg y llenemos de estereotipos nuestro país: Sacerdotes ciegos que te regalan amuletos con superpoderes, cuevas amazónicas de secretos otorongos con plumaje celeste, chakanas con símbolos mormones y una tribu perdida de incas ocultos en la Antártida. Total ¿Qué puede decir uno de algo que no conoce y, mucho menos, ame?


*El fotograma de "Barranca" del sugerente artículo del blog cinéfilo La soga.
*Una mayor profundización sobre el turismo, la marca país y la identidad peruana está en el quinto capítulo del tremendo volumen de ponencias Industrias culturales: máquinas de deseos en el mundo contemporáneo (Ed. López Maguiña, IEP 2007)

miércoles 4 de junio de 2008

...Y el ganador es....





Resultados del Premio Pasacalle 2008 - Concurso de Novela Política Revista Peruana de LiteraturaEditorial Pasacalle


A la comunidad en general


Los miembros del Jurado del Premio Pasacalle 2008, Concurso de Novela Política, integrado por Ricardo Vírhuez Villafane y Javier Garvich Rebatta, director y editor de la Revista Peruana de Literatura, respectivamente, comunican a la opinión pública que luego del respectivo trabajo de lectura y análisis de las novelas participantes, en forma unánime han dado los siguientes resultados:


1º LUGAR: Novela: Cadena perpetua Seudónimo: Carlos Franco
Que corresponde al escritor HAROL GERZON GASTELU PALOMINO.


Debido a la calidad literaria, también declaramos dos menciones honrosas:

1º MENCIÓN HONROSA: Novela: Días de Fuego Seudónimo: "Demiurgo" Autor: LUIS FERNANDO CUETO CHAVARRIA
2º MENCIÓN HONROSA: Novela: Un lejano aullido de perros Seudónimo: "El sobreviviente" Autor: SÓCRATES ZUZUNAGA HUAITA


Recomendamos ampliamente la publicación de estas novelas, por sus extraordinarias dotes literarias.


Informamos que han participado en total veinte novelas, provenientes de Lima, Chimbote, Arequipa, Callao, Tarapoto, Lamas, Piura, Cusco, Chosica, Trujillo, Chiclayo y Huancavelica. Además, nos llegaron novelas de España, Argentina, Alemania y Suecia.


Esta amplia aceptación para un primer concurso literario de nuestra revista nos alegra y fortalece, por lo que agradecemos la participación de cada uno de los escritores, a quienes consideramos desde ya como parte de nuestra gran familia editorial y literaria.


Las obras presentadas destacan por su variedad temática, todas alrededor de nuestro planteamiento general de novela política; diversas técnicas, diferentes visiones del mundo e innumerables maneras de abordar el tema político en el Perú caracterizan a las novelas participantes, las que sinceramente esperamos ver publicadas independientemente del presente concurso.


Lima, 31 de mayo de 2008.

Ricardo Virhuez Villafane
Javier Garvich Rebatta



DATOS DE LOS NOVELISTAS GANADORES


Harol Gerzon Gastelú Palomino (Huancavelica, 1968). Ha obtenido numerosos premios, como el 1º lugar en los Juegos Florales de La Cantuta (1997), 1º lugar en cuento en el concurso Horacio de la Derrama Magisterial, 1º lugar en el concurso de cuentos Feria del Libro de Trujillo (2007), así como menciones honrosas en concursos nacionales e internacionales. Ha publicado el libro de cuentos Historias urbanas (2005). Se desempeña como docente y radica en Chosica, Lima.


Fernando Cueto Chavarría (Chimbote, 1964). Ha publicado los libros de poesía Labra palabra (1977) y Raro oficio (2001), así como las novelas Lancha varada (2005) y Llora corazón (2006). Radica en Chimbote, donde se desempeña como abogado.


Sócrates Zuzunaga Huaita (Ayacucho, 1954), es autor de los libros de relatos Con llorar no se gana nada, y Taita Serapio, de la novela Recuerdos de lluvia y de los libros infantiles Takacho, Takachito, Takachín y Florecitas de Ñawin Puquio. Premiado y finalista en importantes certámenes de narrativa como El cuento de las mil palabras de Caretas, COPE de cuento y el Concurso Internacional Juan Rulfo de Cuento. Radica en San Martín de Porres, Lima.



Yo solo puedo decir que agradezco el privilegio de haberlos leido y disfrutado. Agradezco el fuego y la inteligencia de las voces más auténticas de la literatura peruana. Qué hermoso es este país.
P.D. En la foto: El ganador en su laberinto.

miércoles 28 de mayo de 2008

ASÍ MUEREN LOS GRANDES POETAS EN EL PERÚ



Leo una noticia terrible. El poeta Alejandro Romualdo ha muerto.


Más terrible todavía: Romualdo habría muerto varios días ha, sin que lo pudiéramos saber.


Más terrible todavía: Romualdo dejó este mundo solo.


Más terrible aún: Es probable que el poeta muriera violentamente, por las huellas que ha dejado su rostro.


Como ya lo mencionamos en su debido momento, Romualdo pasó sus últimos años maltratado por un Estado que pasó décadas usufructuando el célebre poema de Túpac Amaru. Romualdo ha muerto solo, en misteriosas circunstancias, sin el gran reconocimiento público que se le debía.


Ahora, es cosa de esperar, vendrán grandes personalidades del mundo y la cultura. En la capilla ardiente todo el mundo dirá que era amigo y admirador perenne de Alejandro. Ahora todos se tomarán la foto o chuparán cámara mientras entonan panegíricos al poeta. Y a lo mejor, durante las exequias, se presente éste.


Alejandro Romualdo murió como los grandes poetas del Perú: Solo, maltratado, olvidado. Pero también honesto, generoso y sabio. La soledad y la ingratitud suelen ser las grandes medallas de los poetas peruanos.


Maestro de maestros, descansa en Paz.

¿Quo vadis, Harold Alva?




Transcribo esta preocupante carta que me manda el escritor Rafael Inocente. Espero que todo esto se aclare lo más pronto posible.



CARTA ABIERTA AL SEÑOR HAROLD (EDITORIAL ZIGNOS)


Señor Harold Alva:


El cinismo y la ceguera son atributos de quienes, en vez de rebelarse, se refocilan con la realidad como los cerdos en el lodo. Y el grado de cinismo al que usted ha llegado con sus excusas y palabrería para justificar lo indefendible, resulta increíble.


Allá por 1920 ocurrió una famosa polémica en la cual se formuló una vieja pregunta, ¿por dónde pasaba el meridiano cultural de América Latina? La respuesta que indignó a los jóvenes escritores latinoamericanos de aquél entonces es que tal meridiano pasaba necesariamente por Madrid. Cuando Unamuno intervino en la discusión, dijo tajante que se estaba torciendo el tema principal, lo que estamos discutiendo, dijo Unamuno, no es por dónde pasa el meridiano cultural, si no por dónde pasa el meridiano editorial, es decir, no estamos hablando de arte sino de economía. Esta cuestión sigue latente hoy en día y con mucho más fuerza. Si en los años 20 existía una independencia que permitía a los jóvenes escritores latinoamericanos rebelarse indignados; hoy, las grandes editoriales están en Madrid y en Barcelona. Es por esos lares, lamentablemente, por donde pasa hoy nuestro meridiano editorial y, en no menor medida, el "intelectual".


Steiner decía que la censura del mercado no es menos terrible para el escritor que la censura que, hace tiempo, llamaron estalinista. Se habla siempre de esta censura política, pero pocos son los que se atreven a nombrar con nombre y apellido a la segunda, la censura del mercado, que se oculta o disfraza y puede ser ejercida por elegantes ejecutivos de periódicos decanos, por reporteros culturales de aspecto trajinado o deliciosas ladies de voz arrobadora. Una engendra rechazo inmediato y general, la otra casi siempre pasa desapercibida y decir algo sobre ella sería insensato, como insensato es ahora mandarse en contra de las sacrosantas leyes del mercado. No es cosa de sonrojarse y negarlo, barajándose en las cosas buenas que de seguro existen, pero decir que casi todo huele a mierda en el mundo editorial peruano, es una verdad de Perogrullo.


Varios otros motivos me llevaron pues a tomar las cosas con calma y a no apresurarme en publicar mi Ciudad de los Culpables. Conocedor de lo manaturaloso del ambiente culturete y "literario" en un país que compra libros (Holler, Cornejo y Rosado, Cruz, Rampolla, Coelho, Johnson, Mandino y mejor no sigo, que me perdonen los optimistas) pero ignora la literatura, decidí esperar el momento adecuado para iniciar la romántica empresa de editar una novela en el País de las Combis Asesinas y la Puticumbia Estridente. Primer error. Pese a haber sido reseñada antes de ser publicada—La Ciudad de los Culpables— en El Pacto con el Diablo, el libro de ensayos de nuestro querido Miguel Gutiérrez, y pese también a generosos ofrecimientos realizados por algunas editoriales, me negué repetidas veces a acelerar el parto mediante una peligrosa cesárea sugerida por médicos a palos. Preferí el parto natural, sin prisas ni sobresaltos fuera de hora, para así no deber nada a nadie al momento de decir mi verdad. A mediados del 2007, Arturo Delgado Galimberti, aquél novelista de culto ignorado campantemente por el establecimiento, me presentó al poeta Rodolfo Ybarra, quien había leído un manuscrito de mi novela e iniciamos una amistad basada entre otras cosas en la común devoción por la literatura, la polémica y la política, así, en ese orden. A raíz de este triple encuentro, Rodolfo Ybarra me recomienda a su persona, y, como anota él, nos recomienda —ya que a mí me interesaba publicar mi novela en una editorial peruana y joven, pero que a la vez hiciese un trabajo limpio y honesto, un trabajo profesional— a ambos. Craso error el de Ybarra y lamentable resbalón el mío. El problema, señor Alva, es que muchos creen que la amistad otorga licencias que tal vez no se tomarían con desconocidos y sólo reparan en ello cuando esa amistad ya está completamente resquebrajada o, peor aún, el amigo, compañero poeta o narrador, ya no quiere más excusas y exige solamente lo que es de justicia. Justicia.


Mi novela vio la luz los primeros días de diciembre del año 2007. Desde entonces hasta la fecha (26 de mayo del 2008) han transcurrido más de 5 meses y usted, en su papel de editor, no ha hecho absolutamente nada por encontrar los adecuados canales de distribución y comercialización. Pero no solamente es eso: todo indica que usted esconde parte de mis libros en su domicilio, pues no encuentro otra explicación al hecho de que conserve en su poder, sin distribuirlos, más de 100 ejemplares de mi novela.


Cuando le conocí, quedamos en que nuestro trato sería en base a la confianza (eso le dije yo y cumplí con la palabra empeñada), incluso me negué a firmar algún tipo de contrato, rompí en sus narices el papel —ese papel que aguanta todo— pues confié en la buena fe de sus actos y en la veracidad de su palabra.


El día de la presentación de La Ciudad de los Culpables, el presentador principal, Miguel Gutiérrez, se encontraba sumamente incómodo, pues, pasados quince minutos de la hora convenida, usted no aparecía por ningún lado y yo no tenía ni un solo ejemplar de mi novela. De los 60 ejemplares que llevó apresuradamente aquella noche, encolados a mano, pegoteados y todavía calientes, todos tenían la indeleble marca de un trabajo chambón e irresponsable: groseros errores de impresión, edición y montaje. Insisto, el cinismo y la ceguera son atributos de quienes prefieren la vida muelle y relajada del atolondrado que pica por aquí y pica por allá, reincidiendo sin remedio y hasta el cansancio.


Pasaron los días y usted brillaba por su ausencia. Después de algunas semanas de insistencia logré ubicarlo y fuimos a la imprenta a recoger los demás libros. Otro desliz lamentable, no debí haber aceptado aquellos fardos en que se había convertido mi novela: por lo menos el 80% de los ejemplares adolecen de errores imperdonables de impresión, edición y montaje. He recibido docenas de correos y decenas de llamadas telefónicas alertándome de mutilaciones a mi obra, yo mismo, cada que tomo un libro para regalar u ofrecer en alguna librería, debo coger 20 para que luego de fatigosa revisión, resulte entre mis manos uno solo sin errores impresentables: ausencia de 1,2 ó 3 hojas, hojas en blanco, hojas dobladas, mala compaginación, por no mencionar la pésima calidad del papel, la peor calidad de la impresión y el rematado cuidado de edición de una novela que —usted lo sabe— no se merecía ese boicot editorial, que es como califico su trabajo.


Pero hay más. Hace varios meses tuvimos una conversación, todavía amical, en la que también estuvo presente el poeta y novelista Jorge Espinoza Sánchez, y usted se comprometió a resarcir la fallida edición de mi novela, a más tardar en el mes de abril. Aunque no refirió el año, mi buena fe me indujo a pensar que se trataba del mes de abril del año que transcurre. Tercer error.


Pues bien, le escribí cuarenta y nueve correos referidos a este asunto y hasta la semana anterior, por motivos ajenos al tema de la presente, usted seguía rutilando pero por su ausencia. Diariamente decenas de mensajes atiborran mi correo electrónico preguntándome en dónde venden mi novela, haciéndome comentarios sobre la misma y la desastrosa edición, muchos colegas la han buscado inútilmente en diferentes librerías y sospecho que si no hubiésemos acudido conmigo mismo al Bulevar de la Cultura del jirón Killka, estoy seguro que La Ciudad de los Culpables no estaría hoy en las calles.


El delito de estafa tiene diversas connotaciones jurídicas, señor Harold Alva, pero el núcleo del concepto reside en el engaño. Sólo usted sabe si su intención respecto a mi obra ha sido esa o alguna otra, que la contundente realidad de la desastrosa edición de mi novela le responderá cualquier argumentación que usted intente ensayar en favor suyo, pues todo lo que aquí reseño no tiene carácter personal, está referido estrictamente a su trabajo como editor de mi novela.


Zein Zorrilla dice que en el Perú la labor de los escritores no termina al finalizar de escribir su obra. Allí recién comienza la titánica faena: difundir y distribuir su propia obra luego de sobrevivir a los editores y al mercado. Cuánta razón tiene el escritor ingeniero cuyo esclarecedor ensayo "Hija de Bergman y Kurosawa, nieta de Balzac", escrito con pluma diestra y editado en bello formato, hubiese causado revuelo en cualquier otra nación que apreciase a sus escritores: aquí toda la prensa le ha dado la espalda y apenas ha sido brevemente comentado.


Espero pues, señor Harold Alva, que esta carta le induzca a severa reflexión y a cumplir con la palabra empeñada que ese es un valor que mis padres me enseñaron de niño, creo todavía que usted puede rectificar los errores, me costaría aceptar que su estructura mental es la típica de sujetos coloniales pervertidos por la semi-feudalidad y la criollada, pero matizada convenientemente por raptos de cinismo, característica de la ética del pendejo. Creo que usted ante todo, sigue siendo todavía poeta.



Rafael Inocente



Esto es un botón de muestra de nuestra invertebrada industria editorial. Lo sorprendente es que, pese a estas cosas, nuestros escritores siguen y siguen en la brega. ¿De dónde sacarán tanta fortaleza?

lunes 26 de mayo de 2008

...Yo ya lo dije....

El pasado viernes 23 de mayo, ocurrió lo que tenía que ocurrir...



El Viernes 23 aproximadamente a las 10:20 pm irrumpieron violentamente en el Centro Cultural El Averno una treintena de policías (sin orden Judicial) de la Novena Dirección Territorial a cargo del Coronel Churchill Gomes pidiendo DNIs, agrediendo al Poeta Juan Cristóbal, rociando gas pimienta y después al no tener argumentos de su agresión manifestaron que solo ' es un operativo de apoyo a la Municipalidad de Lima'
Después ingresó la Municipalidad Lima a cargo del Sr. Cesar Mendoza de la Dirección de Fiscalización y Control de la comuna limeña (quien ingresó con personal con cámaras y otras personas vestidas de civil sin identificación) afirmando que el Centro Cultural 'El Averno' es un 'centro comercial, que no cuenta con Certificado de Seguridad de Defensa Civil.
Nosotros como Centro Cultural y artistas respondimos ante la agresión violenta que estaban cometiendo la policía (acompañado de municipales); les explicamos nuestra la labor que realizamos y que todos los intelectuales, artistas estuvimos presentes voluntariamente bajo la libertad de reunirnos pacíficamente de acuerdo a nuestra Constitución
Esta nueva agresión se produjo cuando desarrollábamos un homenaje a Hudson Valdivia (conocido actor nacional) y muchas personas mayores estaban presentes quienes son testigos de estos hechos.
Queremos informar que nuestra labor cultural la venimos realizando hace 10 años de recuperar el Jr. Quilca de la delincuencia, la prostitución y la venta de drogas, y transformarlo en un Boulevar Cultural en coordinación con la Municipalidad de Lima .
Denunciamos a la opinión publica las intervenciones y agresiones que viene sucediendo por tercera vez en los domicilios del Boulevar Cultural de Quilca que anteriormente se produjo con la finalidad de 'búsqueda de sospechosos y poetas' y que dió cuenta un diario local. Al final de todo este barullo, con el apuro de retirarse de no hacer mas escándalo ante la prensa -y en vista pedíamos más detalles del operativo- el Sr. Cesar Mendoza derivó a los vecinos para que conversemos con la secretaria de prensa Elizabeth Arteaga. Nos preguntamos: ¿Vendrán ahora la detención de las personas dentro de sus domicilios sin argumentos
Es por esto que nos vemos en la necesidad de demandar penalmente al Ministerio del Interior por abuso de autoridad, agresión y acoso
Atentamente,
Jorge Acosta Director Centro Cultural 'El Averno'
Leyla Moore Administradora
Herbert Rodriguez Director Artistico
Piero Bustos Director Musical
Los artistas e intelectuales independientes, como los judíos, somos una minoría señalada como lo peor del país y el chivo expiatorio de los fracasos del régimen dominante. Somos, además, una minoría desarmada, sin milicias, ni lobbys ni plataformas mediáticas. Como los perseguidos por el fascismo de ayer, nos valemos de canales de comunicación alternativos e imaginativos para decir nuestra palabra y plantear nuestra denuncia. Los medios convencionales, parametrados por el régimen, ya no nos escuchan. Sólo lo hacen cuando desde otros medios y en otras partes (sobre todo en el extranjero) el ruido de la protesta se hace demasiado audible y peligroso.
Y, luego, la matonería abierta.
¿Lo sucedido en El Averno? No, también esos fueron los pasos para la Kristallnacht, la tristemente célebre Noche de los Cristales Rotos, que fue el punto de partida para reducir al silencio extremo a una minoría condenada por el régimen.
Esperamos que los intelectuales y artistas democráticos (y con dedos de frente) se pronuncien contra estas prácticas ya habituales ¿ya legitimadas? de acoso y derribo contra una intelligentsia contestataria y decente. Hoy, miembros de la policía, cual camisas pardas, allanan y lastiman a un colectivo que ha hecho por la cultura en el Perú lo que la actual municipalidad limeña no hará pero ni en décadas. ¿Qué esperamos que suceda el día de mañana?
(Sí, sí. "Albert Einstein y otros emigrantes alemanes", pintado por B Shahn, Nueva Jersey, 1936)
¿Que me he vuelto paranoico? No, no soy el único que lo estoy viendo...

Mi Mayo francés


Cuarenta años ha, que apareció lo más parecido a una revolución en el mundo desarrollado. Para mi generación, el Mayo francés era la puesta de largo de nuestros hermanos mayores, la prueba que en las naciones auténticamente capitalistas, aún brillaba el ideal revolucionario, en fin, la mitología. En este nuevo milenio tan post y tan escéptico, las movidas de aquel mes de 1968 hoy sonarían a una película de ciencia ficción. Aprovechando que acaba mayo, quiero contarles lo que hace mucho tiempo olvidamos.


Aquellos fueron los años de mayor desarrollo en el mundo capitalista europeo, con unas tasas de crecimiento que nunca más se volverán a repetir. Allí apareció esta insurrección de estudiantes que exigían un cambio radical en las instituciones que regían la Francia de De Gaulle, desde la universidad hasta el sistema de gobierno, desde el entorno laboral hasta el sexo. Y el asunto empezó como casi todas las revoluciones: Apareció el día menos esperado y alcanzó dimensiones sorprendentes tanto para los causantes como para los represores.

Un grupo de estudiantes realizó una exitosa manifestación de izquierdas en la universidad de Nanterre (en las afueras de París) siendo reprimidos y arrestados ocho de sus dirigentes. Un grupo de estudiantes parisinos se solidariza con ellos y son salvajemente atacados por la policía en las calles de parís. Es la chispa. A los estudiantes se les sube la ira a la cabeza y vuelcan carros mientras levantan las primeras barricadas que contestan con energía la carga de unos gendarmes acostumbrados a dispersar manifestaciones con cuatro cachiporras: 345 policías heridos. Esta bulla da lugar al día siguiente a una multitudinaria manifestación a lo cual el gobierno responde con más brutalidad policial y sitiando el Barrio Latino. En ese momento, otros sectores sociales empiezan a solidarizarse con la revuelta estudiantil. El 10 de mayo la policía toma la universidad de Nanterre y se desencadenan los hechos: 30, 000 estudiantes marchan hacia París, se forman barricadas más numerosas, hay un inusitado apoyo ciudadano y sindical, repitiendo en las trincheras de La Sorbona situaciones análogas a las insurrecciones parisinas de 1848 o 1871. El gobierno esgrime el ya caduco “principio de autoridad” (Caduco en Francia, en el Perú se sigue ejerciendo y con impunidad) y se intensifica la brutalidad policial: Casi un millar de heridos, quinientos detenidos en una sola noche. La rebelión se mantiene, arden más de un centenar de carros en París. Se convoca una huelga general.





El gobierno se entera que se está quedando sin piso y libera a los estudiantes presos. Demasiado tarde, la huelga general es seguida por nueve millones de trabajadores, moviliza a casi medio millón de personas por las calles de París y aparecen los primeros célebres graffitis (“Seamos realistas, pidamos lo imposible”, "prohibido prohibir", "detrás de las barricadas está la playa"). Los estudiantes toman la universidad de La Sorbona y Bellas Artes, ambas decoradas con banderas rojas, emblemas anarquistas y afiches de Lenin y Mao. Se realizan debates públicos en las aulas y todo funciona con comités elegidos en asamblea a mano alzada.




Empieza a consolidarse el apoyo obrero con ocupaciones de fábrica (más de quince mil obreros de la Renault se encierran en su planta secuestrando a la patronal). Paran los transportistas públicos en París, las industrias de Normandía y Lyón, los trabajadores de la televisión estatal, los controladores aéreos, los obreros del carbón, los ferrocarrileros, los astilleros, las empresas de electricidad, el sector educación. Ante la inestabilidad general, el gobierno ordena que los franceses solo retiren quinientos francos en las ventanillas de los bancos. Los textiles y los grandes comercios de París se unen a la huelga. ¿Qué piden? Semanas de 40 horas, derogación de leyes anti-huelga, aumento del salario mínimo, mejoras laborales.

A fines de Mayo, Nantes adquiere protagonismo. Los agricultores bloquean las vías de acceso, la huelga es general y el comité de trabajadores controla durante una semana el funcionamiento interno de una de las ciudades más populosas de Francia: Las tiendas abren al público con carteles que dicen “esta tienda está autorizada a abrir. Sus precios están bajo supervisión permanente del Comité”. Desde la España republicana de la guerra civil no se veía algo similar. Treinta mil personas marchan al palacio de La Bastilla (símbolo de revoluciones) fuertemente custodiado por los gendarmes, los manifestantes saquean e incendian la Bolsa de París y se estuvo a punto de ocupar el Ministerio de Finanzas. Medio millón desfilan por las calles pidiendo un “gobierno del pueblo”. Era la cresta de ola. Un empujoncito más y veríamos la primera revolución europea por televisión.

Pero, esta vez, De Gaulle fue más inteligente. Se decretó un incremento del 35% en el salario mínimo industrial y convoca a nuevas elecciones (antes había gobernado vía referéndums, pero esa fórmula ya estaba gastada). También se asegura el apoyo del ejército mientras obliga al dirigente estudiantil Cohn-Bendit a exiliarse. También negocia con el Parido Comunista Francés (que miraba con profunda desconfianza la gesta de mayo) y con la URSS (que ya estaba informada de la perniciosa influencia de esta revuelta en sus propias filas, empezando por los sucesos en Checoslovaquia) en busca de avales por si la situación se volvía a disparar. Todas las manifestaciones callejeras son prohibidas.

Los sindicatos oficiales desconvocan las huelgas y los estudiantes empiezan a irse de vacaciones. Las elecciones de fines de junio da el 60% de los votos a De Gaulle. Final de todo.

¿Cómo fue posible? Quizá ganó la espontaneidad y nadie se enteró de la enorme oportunidad histórica de una sociedad altamente industrializada que se atrevió a cuestionar las bases mismas del sistema. Al final, como dice la canción de Ismael Serrano, detrás de las barricadas no había ni playa ni nada. Y los movimientos radicales europeos se encaminaron al inofensivo movimiento ecologista o a grupúsculos violentos que ejercieron el terrorismo.

Para mí, a la distancia, el mayo francés significó la necesidad que teníamos los estudiantes de enfrentarnos al poder y de hacer política desde el primer día. También la necesidad que los estudiantes tendieran lazos con los trabajadores en un frente común. Durante los años ochenta, cuando varios campamentos de mineros se instalaron en el interior del campus de San Marcos , creí ver eso plasmado finalmente. Fue otro sueño, los mineros se fueron finalmente para no volver más.

Y quizá el verdadero ejemplo del Mayo francés es precisamente ser un sueño. Sugerir utopías. Provocar. Es nuestro derecho, disentir y provocar. Cuestionar. Joder. Amargarles la mañana a quienes nos dicen todos los días que vivimos en el mejor de los mundos.

Hoy que parecemos habernos acostumbrado a que los trabajadores sólo trabajen y los estudiantes sólo estudien (y ¡ay! del que se meta en política más de la cuenta), el ejemplo de aquellos chiquillos convertidos hoy en abuelos cascarrabias o diputados modélicos es que, sobran las razones para rebelarse. Y, como decía González Prada, los levantamientos populares significan abundancia y vitalidad en las sociedades.

Ya que este mayo peruano ha traido malas noticias -mascaradas gubernamentales, represión gratuita, la ausencia fatal de un Maestro- refresquémonos un poco con la inocencia esperanzadora de aquellos días mágicos que nunca más volverán. Aunque suene cursi, embriaguémonos con las flores del amor.



miércoles 21 de mayo de 2008

LAS CALLES LETRADAS DE LIMA: WILSON




En estos días se ha ventilado una pequeña discursión sobre la piratería. Además del discurso oficial de Indecopi ("la piratería es mala, muy mala, porfavorcito sólo compren originales") afortunadamente existen hoy opiniones alternativas que ven en El Hueco o Polvos Azules el efecto de una poderosa demanda social de bienes culturales a precios asequibles que el sector formal no puede ni quiere satisfacer. En ese sentido léanse los posts de Andrea Naranjo y El Morsa. Otros, ven un futuro casi sin libros donde la producción cultural pega un delirante vuelo tecnológico (ver para creer).

Ahora bien, en el Perú se lee bastante. Sí, aunque no lo crean, se lee bastante. Y una de las pruebas más contundentes es la explosión de la piratería editorial. Si la gente no leyera o leyera poco ¿Qué sentido tendría en piratear los libros de Eco, Bolaño o Restrepo? Después de la proclamación del nuevo premio Nobel de literatura, casi a la semana aparecen las ediciones piratas de sus obras, sea el autor turco o austríaco. Cuando el escritor Santiago Roncagliolo presentó en Barcelona su texto La cuarta espada vendiéndose a 25 euros, nuestra pujante piratería patria ya los vendía en el centro de Lima a unos merecidos diez solcitos.

Es por eso que, creando esta nueva sección que demostrará que en muchas partes de Lima se lee bastante, hoy empezamos reseñando la patria chica de la piratería chola: La Avenida Wilson.

La avenida que lleva el nombre de un presidente norteamericano -aunque durante el gobierno nacionalista de Velasco se la renombró oficialmente por el de Garcilaso de la Vega- inicialmente fue una de las grandes alamedas del Perú oligárquico, una suerte de Quinta Avenida tercermundista donde las empresas y franquicias más importantes del Perú colocaron sus oficinas. Cuando el Perú oligárquico se tiró al basurero de la historia, la avenida perdió prestancia y sus inmuebles fueron ocupados por empresitas de medio pelo o simplemente abandonadas. En los ochenta se pobló de Cenecapes y academias de pre-ingreso (acuérdense de esos nombres pomposos: Einstein, Pedro Paulet, Pitágoras, Werner von Braun, Arquímedes, Norbert Wiener -mmmm, ¿eso ahora no es universidad?). A fines de los noventas se convirtió en el gran escaparate de software libre del Perú y en el corazón de la informática al alcance de la mano. En Wilson puedes encontrar todos los programas habidos y por haber, mandar hacer una PC a tu medida o comprar una gigantografía con tu foto. Gracias al empeño de los trabajadores de Wilson, la computadora propia dejó de ser un sueño para los peruanos y le hemos pagado a Bill Gates con su misma moneda.

Bueno, Wilson también es uno de los grandes centros de "piratería" editorial, aunque a su modo.

Los corsarios de Wilson se dieron cuenta que no sólo daba dinero piratear programas o CDs.

Las nuevas tecnologías han abaratado la publicación de un libro (de eso pueden dar fe la proliferación de editoriales e imprentas en el centro de la ciudad). Ademas, entre que obvian los derechos de autor, pagan los menos impuestos posibles, buscan fáciles targets y ahorran encontrando la tinta y el papel más baratos; tienen unos precios innegablemente preferenciales. En su momento de esplendor, se montaron puestos ambulantes de venta en las afueras -siendo célebres los de los cruces con las avenidas España o Uruguay, que rivalizaban con los kioscos de prensa chicha- hasta que el largo brazo de INDECOPI los echó al interior de locales multiusos donde se vende software, accesorios de informática, tinta de impresora, fotocopiadoras, cabinas de internet y, como no, ediciones pirateadas. Wilson no solo es Wilson, sus tirajes se expanden en varios puntos de Lima, han alcanzado a los conos y su venta se codea orgullosa en la pituca Avenida Javier Prado.

Wilson, además, edita literatura práctica: Exámenes de ingreso, tomazos matemáticos de lectura obligatoria, casi la totalidad de los libros sobre informática en castellano y muchos libros técnicos. Ya en menor cantidad, uno ve en las estanterías algo de literatura mezclada entre los tratados de economía de la Mc Graw-Hill o el último hit de Camilo Cruz. Y quizá aquí empezamos a arrugar la nariz: La literatura de Wilson es casi cien por ciento comercial. Ellos siempre piratean a los bestsellers mundiales, nunca se lanzarían por gustos minoritarios. Los libros de Bayly o Bryce los encontrarás muy rápidamente, pero puedes esperar sentado a que te topes con ediciones corsarias de Reynoso, Gutiérrez o Malpartida. La publicación de autores ganadores del Nobel o de textos bien aireados por la crítica que han tenido respuesta del consumidor son el summum de la generosidad de Wilson en materia literaria. No esperamos nada más de una avenida que mueve millones vendiendo los últimos antivirus a menos de diez soles o te monta una pentium guapita por 350 dólares.

Por eso el grueso de la literatura pirata de Wilson tiene un carácter bizarro: Manuales de autoayuda casi insultantes (idioteces como "eres pobre porque tú lo quieres, porque no te atreves a ser rico"), libros sobre ese gran leit-motiv nacional que es el esoterismo (Las Profecías de Nostradamus, ese fijo) o textos de explotation de películas o best-sellers (toda la morralla escrita en torno a El código Da Vinci, el Priorato de Sión o la siempre jugosa leyenda de los Cátaros). Abundan mucho los manuales de autoayuda pero en clave empresarial, que cómo logré mi primer millón, que cómo arrasé con la industria de mi sector, que yo fui quien conquistó Nueva York. Y no falta la literatura de tema nazi, un clásico invisible en la cultura popular limeña. Que sí.

Wilson refleja las contradicciones entre el capital y la cultura, entre la explosión de un nuevo empresariado emergente buscando nuevos públicos y las necesidades o gustos del nuevo consumidor popular: La magia de encontrar el último libro de Petras o Chomski (en español, obviamente) y el horror de ver las estanterías repletas con subproductos de Og Mandino, Alessandra Rampolla o Frida Holler. El primer peldaño de la literatura está acá y, como en la biblioteca de aquel monasterio benedictino de El nombre de la rosa, ella es la guardiana de la verdad y el error.

Y quien todavía piense que los piratas de Wilson son unos sinvergüenzas y delincuentes, pues entérese que las grandes empresas formales de la comunicación se comportan como los mismos explotadores de siempre.

Ya ta dicho.
Ah, la fotito, del célebre blog del Doctor Monique
Actualización: Este post ha tenido un rebote en un artículo en el Gran Combo Club. Lo interesante es el debate que se ha dado en los comments y más aún, que las posiciones cuestionadoras del discurso oficial antipiratería han conseguido ya una hegemonía. Y se me ha quedado un gustito en el cuerpo...