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sábado, 31 de agosto de 2013

EL INFORME DE LA COMISIÓN DE LA VERDAD, DIEZ AÑOS DESPUÉS ¿UN DISCURSO CADUCO?



A Fiorella Pérez Huayllasco

El informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (en adelante, CVR) tiene muchísimas contradicciones. Y no solamente las formales, que cuestionan el número de víctimas de la guerra (todo parece indicar que murieron muchos más y los desaparecidos son bastante más de los declarados oficialmente). La CVR tiene un discurso que ahora se ve agotado, incompleto, jodido.

Porque la CVR, en sus inicios, fue una enorme movilización en el que miles de universitarios y promotores populares, forjados en las luchas contra la dictadura fujimorista,  marcharon a los Andes a despertar la verdad, a darle voz a los discriminados y vencidos, a rescatar a las víctimas, a reescribir la historia. Buena parte de ellos ahora, diez años después, se sienten que han sido estafados, que todas las ganas de acumular testimonios y denunciar los crímenes terminaron en un informe temeroso, que hablaba con la boca chiquita y que, finalmente, acabó escribiendo una narración muy convencional de nuestra guerra interna.

¿Cuál es el discurso de la CVR?: Que Sendero empezó la guerra, que se la declaró virtualmente a todo el país, que esa agrupación política cometió tremendas atrocidades y fue la mayor responsable del conflicto armado interno (ah, y que mató mucho más que cualquiera). Que desgraciadamente el Estado peruano cometió algunos excesos. Que buena parte de los quechuablantes fueron carne de cañón. Al final, el campesinado, descontento de los crímenes de la guerrilla maoísta, se alía con un Estado mucho más responsable y asertivo. Y entre los dos, liquidan a Sendero para siempre. Happy End.

Ese discurso, asumido formalmente por el Estado, ni siquiera es aceptado por buena parte de las élites empresariales y militares, que aún ven en el fujimorismo el gran redentor del desarrollo, de la paz social y de la actual bonanza económica. Pero es que apenas ha calado en la sociedad civil ,que no respalda ni cobija (como debiera ser) el informe de marras de la CVR. A diferencia de Chile o Argentina, el informe final de la CVR ha terminado con poco respaldo popular, sin alguna influencia en las instituciones del Estado,con un preocupante hiato entre la gente corriente ¿por qué?

Creo que uno de los principales problemas del informe está en esa visión maniquea que tuvo que manejarse por problemas de gobernabilidad (no causar complicaciones a la nueva administración postfujimorista) y posibilismo (había que negociar para no ser fulminadas por las Fuerzas Armadas y lo peor de la derecha peruana). La CVR no quiso cargar mucho las tintas a las Fuerzas Armadas, trató de sociologizar el conflicto (a diferencias de los informes de la memoria de Chile o Argentina que se remitieron solamente a describir las acciones contra las víctimas, vinieran de donde vinieran) y señalar con el dedo acusador a la guerrilla maoísta como la gran culpable de todo. Como gesto vergonzante, enviaron al entonces presidente Alejandro Toledo una carta lacrada donde sugerían los responsables de las atrocidades del Estado. Evidentemente, ninguno de esos señalados en secreto por la CVR ha sido acusado de algo. Es más, ni los sabemos (a estas alturas, Salomón Lerner podría ya denunciarlos, digo).

Los malos porque son muy malos perdieron el conflicto y se pudrirán en la cárcel. Los buenos, pese que a veces se les pasó la mano, ganaron y eso contribuyó a que el Perú sea ahora un país bastante mejor que el que sufría en los terribles años ochenta. La CVR se esforzó bastante en señalar a Sendero y a Abimael como los malos malos, el mad doctor que solamente produjo sangre y destrucción. En fin, un triste capítulo protagonizado por los profetas del odio que felizmente fueron derrotados y estigmatizados para siempre.

Ese discurso, tan cómodo al  microuniverso de las ONGs y al miniolimpo de la Academia, se ha quedado solitario y desgastado.La gran mayoría de las recomendaciones de la CVR apenas se han cumplido. El resto del país tiene que escuchar el sonsonete ejemplarizador que resuena una y otra vez por los medios de comunicación. Las víctimas de la guerra no han recibido casi ninguna compensación. La corrupción está peor que antes. Seguimos con uno de los peores poderes judiciales de América Latina. En las zonas más castigadas por la guerra, apenas se han mejorado sus indicadores. La democracia no ha impedido que tengamos por Congreso un hatajo de analfabetos e inmorales. Las Fuerzas Armadas no tienen ninguna intención de abrir sus archivos para esclarecer los años del conflicto.  Es cierto que la mayoría de peruanos han mejorado sus ingresos, tienen DNI y celular. También es cierto que los índices de tuberculosis o embarazo adolescente apenas han variado en los últimos veinte años y  que la desigualdad entre peruanos es aún sonrojante. La CVR, en su informe, pretendía que alcanzásemos cauces para ser más asertivos, más democráticos y abiertos en nuestra praxis política. Diez años después, rodeados de políticos venales y funcionarios corrompidos, todo parece ir a peor. 

Ahora que estamos de aniversario la pregunta es ¿Vale la pena seguir defendiendo el discurso de la CVR? ¿No habría que admitir que el discurso de la CVR ha envejecido?

La CVR, pese a sus limitaciones y presiones que pudieron envilecerla, fue un buen comienzo. Por lo menos, se abordaba públicamente el más triste capítulo de nuestra historia  republicana. Y lo hizo cuando casi todos los peruanos recitaban el catecismo cívico fujimorista. Porque casi no había una narración alternativa.

Sin embargo, diez años después, la literatura enriquece el conocimiento de nuestro conflicto armado interno. Ese camino existe de Fernando Cueto, te enseña las entrañas del terrorismo de Estado, el interior del tristemente célebre estadio de Huanta, la política oficial de torturar, matar y desaparecer peruanos. De tirarlos desde helicópteros, de coleccionar orejas de las víctimas, de la ceremonia de violar a las detenidas.

Sócrates Zuzunaga en La noche y sus aullidos, nos habla de la guerra vivida desde dentro, desde un pueblo cualquiera de Ayacucho. Algo importante es que él nos cuenta cómo así un adolescente campesino terminaba yéndose con la guerrilla. Y no uno, varios. Esos chicos que empezaron jugando a senderistas y policías en el patio del colegio y terminaron agitando la bandera roja, emboscando militares, aniquilando ronderos, ejecutando camaradas por robar una lata de atún o azotando civiles por borrachos o infieles ¿Cómo llegaron a eso? ¿Qué pasó para que una comunidad se enfrentara a otra a machetazos? ¿Cómo así 69,000 peruanos -o más de 100,000 peruanos según otras fuentes- ya no están entre nosotros?

Diego Trelles Paz nos cuenta en Bioy la ambivalencia de un militar que fue un torturador salvaje en nuestra guerra interna pero se comporta como un héroe -contra natura, eso sí- a la caza de un sanguinario narcotraficante. ¿Quiénes son los culpables? ¿Qué tan culpables eran el periodista mentiroso, el juez cobarde, el coronel corrupto, el político oportunista, el funcionario traidor, el intelectual con miedo, el viceministro indiferente? ¿Qué dice el informe de la CVR sobre ellos?

El testimonio de Lurgio Gavilán, quien fue guerrillero, soldado del Ejército, cura y antropólogo; nos evidencia de peruanos imposibles de catalogar y encasillar en el alegre juego de buenos y malos.Como él, muchos buscaron sus propios caminos de escapar del infierno de la guerra, la tortura y la matanza, se largaron de su localidad, incluso se fueron al extranjero, han intentado reconstruir su vida hecha jirones, reconstruirse sobre su juventud perdida; buscan un espacio, casi un rincón, para que sigan viviendo en un país que todavía adoran y al que quieren servir. Nada parecido a las políticas de arrepentimiento del fujimorismo y donde la CVR no ha dicho ni mu.

Las causas son bastante más complejas. Las consecuencias, peores aún. El discurso de buenos y malos ya no nos sirve. Esa narrativa de ver la guerra como el enfrentamiento de dos ejércitos errantes que se aprovechan de una población civil pasiva y mansa ya no convence a nadie.

Nuestra literatura está dando razones válidas para renovar el discurso de la CVR, para despercudirla de los intereses creados por algunas ONG y, sobretodo, para cambiar el monótono retintín de los medios de comunicación, la penosa infraética de nuestro periodismo. La CVR fue un punto de partida, ahora toca a nosotros seguir recorriendo el peligroso y airado camino de llegar a la verdad.

Fiorella Pérez, trabajaste para la CVR y ahora piensas que fue casi una pérdida de tiempo. No lo fue. Nadie pierde el tiempo sirviendo a los demás y abocándose a nobles causas. Las frustraciones y derrotas son parte de una larga lucha por darle la verdad a nuestro pueblo. Porque la verdad nos hará libres. Los límites del discurso de la CVR no la condenan, solo son los caminos para que nosotros, ahora, sigamos adelante. 

Fuerza, optimismo, solidaridad. Son los poderosos los que tienen miedo de lo que hacemos. Efectivamente, que sigan teniendo miedo.

jueves, 3 de marzo de 2011

EL VETO




Como ya deben saber, el hecho que Mario Vargas Llosa inaugure con un discurso la Feria del Libro de Buenos Aires ha contado ya con numerosos rechazos. El primero en protestar fue nada menos que el director de la Biblioteca Nacional argentina, Horacio González, quien pese a ser reprendido por la presidenta Cristina Fernández de Krchner (a quien no le conviene nada esta polémica), se ha manteido en sus trece y no se retracta de sus opiniones respecto al novelista.

Inmediatamente han salido opiniones en pro y en contra, amén de otras "neutrales" buscando un insondable punto medio (aquí pueden ver un resumen de éstas). Algo a resaltar es que nadie cuestiona la valía de MVLl como novelista y más bien van a su discurso ideológico y su agresivo proselitismo neoliberal que incluye la descalificación absoluta de figuras y regímenes , donde ni siquiera los Kirchner se libraron de sus dardos.

Quizá, más que el rollo neoliberal, lo que irrita más a quienes discrepan (discrepamos) con el discurso ideológico de Don Mario sea su actitud arrogante, rayana incluso en el autoritarismo, incapaz de reconocer excesos o equivocaciones, incapaz incluso de debatir (MVLl quiso un "debate" mediático en Caracas con el presidente de Venezuela, pero no con intelectuales defensores del régimen) o conversar proactivamente con pares que opinan distinto. Su estilo de agit-prop airado (ver foto de arriba) y de predicador del neoliberalismo, de las virtudes morales de Occidente y de una modernidad donde el libre mercado y la democracia representativa iluminen a sociedades atrasadas y arcaicas; termina por desalentar a cualquier mortal que busque hilar algún tipo de diálogo con MVLL. Ese pésimo talante le ha generado anticuerpos durante toda su vida (que él ha llevado con bastante gusto) y el hecho que, quienes no pensamos como él, contemplemos sus ensayos y conferencias con el desdén del déja vu, de volver a leer alocuciones cuya arenga final adivinabas de antemano (ese deporte lo practicaba cuando leía sus editoriales en El País durante los años noventa y casi nunca fallé).

Vargas Llosa ya no dialoga, dicta. Y sus apariciones públicas (más aún, ahora que empuña el estandarte del premio Nobel) son reiteradas apologías del Sistema. Por eso muchos intelectuales argentinos ven su presencia inaugural en la Feria como una ofensa a ellos mismos y los valores que defienden. Máxime si ese evento siempre ha sido inaugurado por algún escritor argentino y el hecho que el primer extranjero invitado a hacerlo sea éste, pues les ha sentado como una patada al hígado.

Sí, la libertad de expresión. Hay que recordar que la Feria del Libro de Buenos Aires no es un evento estatal sino privado (lo organizan una serie de organizaciones civiles) por lo que el gerente tiene todo el derecho del mundo de nombrar para el discurso de apertura a quien crea oportuno. En ese sentido no creo que la algarada de intelectuales porteños impida que Don Mario inaugure la Feria en Abril. Pero es importante destacar la repulsa de muchos escritores e intelectuales, repulsa que -estoy seguro- se repetirán en otros foros y espacios. Tenga uno su derecho a inaugurar el evento con su discurso y tengan los otros su derecho en criticar el acto.

Bueno, eso en Buenos Aires, donde la discusión parece darse en términos civilizados ¿Qué sucederá en nuestros pagos? Acá, seguramente, los discrepantes tendremos un linchamiento mediático a conciencia y una exclusión automática de varios foros. Por no hablar de intelectuales y escritores que -ya se ha vuelto costumbre- repten silenciosamente, se acomoden y hagan ejercicio de amnesia. Y acá no ha pasado nada.

¿Qué posibilidades de diálogo tenemos en el Perú? Muy poco. En la anterior coyuntura electoral, el miedo a Humala desempolvó malas conciencias en los poderes fácticos y mucho se habló -solamente se habló- de combatir la exclusión social. En el aburrido panorama electoral de hogaño, no hay debate porque a nadie parece interesarle debatir ideas. O a nadie parece interesarle la existencia de ideas. Cuando venga MVLL y nos recite las bondades del neoliberalismo y fustigue a colectivistas y anacrónicos; veremos el país dividido en un batallón de convencidos, áulicos y sobones por un lado, y los diversos colectivos discrepantes, más arrinconados, por el otro. Y al que menos le importe esa situación, posiblemente, sea a Vargas Llosa.

Así que, en aras del debate, les paso esta entrevista a uno de los peruanos más lúcidos que nos quedan. Gracias, de nada.

lunes, 17 de marzo de 2008

LA SOMBRA DEL FASCISMO YA ES ALARGADA





Créanme que yo esperaba que el sainete de la detención de los siete acusados de no se qué (¿terrorismo?¿conspiración?) -entre los que se encuentra la poeta Melissa Patiño- terminaría con el mismo resultado de detenciones similares que se han hecho anteriormente en este gobierno; es decir: liberación y no me acuerdo. Sin embargo, el gobierno aprista ha dado una vuelta más de tuerca en su política represiva y, tan pancho, ha decidido poner a los siete detenidos en reclusión a sabiendas que va a perder el juicio y pagar –con el dinero de todos los peruanos- los costes del pleito. De momento, Melissa Patiño ha podido dar declaraciones exclusivas al diario La Primera desde su nueva residencia: El penal de Santa Mónica.

Y el gobierno sigue sin dar un informe explícito acerca de por qué se les incrimina a los siete detenidos. El atestado apenas habla de registrar conexiones con organizaciones terroristas. Como si estar en la lista de correos de Aurelio Pastor ya me convirtiera en aprista.

Pero eso no es todo.

Según cuenta el poeta Rodolfo Ybarra, “el día de ayer viernes 14 de marzo, decenas de policías y un grupo de boinas rojas irrumpieron en el jirón Quilca, buscando a poetas y artistas a los que requisaron DNIs con el fin de identificar a "alguien" en especial. Según informan varios poetas los documentos fueron devueltos luego de que fueron refrendados y empadronados en una lista que los policías tienen en su poder. Según me escriben otros parroquianos, hay varios artistas que estarían siendo buscados intensamente por solidarizarse con Melissa Patiño”.

Una costumbre antigua y que busca un fin ridículo y, a la larga, contraproducente: Atarantar a los jóvenes, sugerirles a lo bestia que “no se metan en política”. Los resultados de esta medida lo pueden ver en el estupendo testimonio de Raúl Wiener. A ver si nos enteramos: el Estado ha gastado recursos para recorrerse la Calle más libre del Perú en busca de poetas e intelectuales considerados subversivos por el poder y sus serviles medios. En pleno siglo XXI tenemos a un Estado que quiere fichar escritores. Es la penúltima estupidez de un clima de paranoia pituca-conservadora que ya ha merecido una crítica clara de un columnista nada sospechoso de chavismo.

No es de extrañar que desde el Cuzco, el poeta Iván Yauri proponga “formar un Comité de Artistas contra la Represión, que denuncie todo lo que sucede y va a continuar sucediendo. Sin ninguna duda ya estamos entre los objetivos del gobierno, como hace 20 años, junto a todos los líderes y activistas populares. Lo cuál es a la vez un honor y una seria responsabilidad que hay que asumir como corresponde”.

Si el gobierno quería meterle miedo a los escritores, ha conseguido exactamente lo contrario.

¿Qué vendrá después? ¿Allanamientos a Centros Culturales? ¿Proliferación pública de listas negras (como esa que quieren hacer de acusados de terrorismo)? ¿Más detenciones? ¿Quema de libros? (no se exalten, que esta costumbre no es nueva en el Perú).

Se supone que las Cumbres Mundiales iban a dar una cara optimista al Perú, pero ya están ofreciendo rostros tenebrosos. Si Alan García y su séquito de palafreneros querían un año tranquilo sin manifestaciones ni broncas, pues a este paso se van a llevar la sorpresa de sus vidas. De momento, el 2008 se está convirtiendo en el Año de la Represión.

El fascismo no hay que verlo solamente como un esquema político exclusivo de algunos regímenes europeos de los años treinta. El fascismo es una actitud: Subyugar como sea (mediante la mentira, la propaganda o la propia represión) a los ciudadanos, domesticando a las instituciones y aniquilando a sus pares más críticos, en aras de un proyecto vertical cuyos guardianes son una minoría selecta. Que alguien me diga que esto no está sucediendo en el Perú.

El llamado de Iván Yauri es inapelable: Urge que escritores, artistas e intelectuales formen un coordinadora que los defienda frente a las agresiones de un Ministerio del Interior bestializado que ve en poetas rebeldes o artistas díscolos el largo brazo de Chávez. Amigos, FRENEMOS LA BARBARIE.
Actualización: Efectos colaterales de la batida aprista contra los escritores: Se cancelan los recitales en el Yacana. Cito: Queridos amigos en vista de los acontecimientos violentos en el yacanael día viernes 14 de marzoy que los administradores del mismo no ofrecen la seguridad a nuestros invitados y a nuestro públicodamos por clausurada definitivamente los recitales de la escuela de lima les agradecemos a todos los que nos acompañaron en estos años y les deseamos larga vida creativa mil disculpas y esperamos su comprensión reciban un fuerte abrazo.
Willy Gómez Migliaro & Dalmacia Ruiz Rosas



lunes, 3 de marzo de 2008

El Colmo





La poeta Melissa Patiño Hinostroza debe ser liberada inmediatamente.La joven gestora cultural y poeta Melissa Rocío Patiño Hinostroza (20años) ha sido detenida y acusada de terrorista por asistir como promotora cultural y comunicadora social a un encuentro político de la Coordinadora Bolivariana de Ecuador.Melissa Patiño es miembro del grupo cultural "Círculo del sur" grupo que reúne a jóvenes poetas que organizan recitales en Lima sur. Además, participa en la producción del programa "Todas las voces" de radio Stereo Villa 101.7. Es estudiante de administración en la universidad de San Marcos. ¿Qué hacía Melissa con la coordinadora Bolivariana? La historia es la siguiente: el director y conductor del programa radial, Luis EnriqueAmaya Álvarez, recibió la invitación de la Coordinadora Continental Bolivariana para asistir a este encuentro en su calidad de hombre de radio.El II encuentro de la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB), congregó a alrededor de 800 delegados de Cuba, Venezuela, Perú,Uruguay, Brasil, Bolivia y se hizo a puertas abiertas en Ecuador, con conocimiento de las autoridades de ese país. Cuando terminó el encuentro, Mellissa fue subida a un bus por los organizadores del evento junto a muchas otras personas. En ese bus iban otras seis personas que ahora la policía sindica como "integrantes del MRTA".Los abajo firmantes que conocemos a Melissa Patiño sabemos que ni sus acciones ni su posición política tienen cercanía alguna al de algún movimiento subversivo marxista leninista peruano o internacional. Sabemos que ha sido detenida sin que exista prueba alguna en su contra de algún delito que haya cometido y que ha sido privada de su libertad en un abuso de autoridad intolerable.Los abajo firmantes exigimos su inmediata libertad.

Javier Arévalo Giancarlo Huapaya Cárdenas Rafael García Godos Alessandra Tenorio Florentino Díaz Víctor Ruiz Diego Lazarte Salomón Valderrama Vanessa Martínez Joan Viva Wilver Moreno Luis Enrique Amaya Julio César Vega Pablo Salazar Gloria Ramos Alejandra Escajadillo Julián Alberto Alaluna Paul Guillén Harold Alva Oscar Saavedra Villaroel (Chile)


Y mi firma, por supuesto. El Círculo del Sur es uno de los focos más vivos de la poesía peruana contemporánea.


¿Qué cojones quiere ese genocida que nos gobierna? ¿Que la oposición la encabecen los defensores de la cultura? Pues le daremos gusto al panzón ese.
Actualización: Como primera respuesta, escritores y amigos de la joven han organizado un plantón poético titulado "Hacia Melissa Patiño Hinostroza", el martes 4 de marzo, a las 4:30 p.m., en el frontis de la Dircote (Av. España s/n. Cercado de Lima. A media cuadra de Alfonso Ugarte). Habrá una lectura donde participarán los escritores Javier Arévalo, Miguel Ildefonso, Florentino Díaz, Salomón Valderrama, entre otros; y una performance a cargo de Giancarlo Huapaya.
Que no falte nadie, porfa.