miércoles, 24 de junio de 2009

NUESTRA LITERATURA Y EL CAMPO (A propósito de los 40 años de la Reforma Agraria)


Hace cuarenta años, ante la incredulidad general, un gobierno de militares proclamaba la Reforma Agraria. A las clases privilegiadas se le arrancaron haciendas azucareras y latifundios andinos para convertirlas en prometedoras e inéditas cooperativas. Basta mirar la iconografía que acompañó al proceso para percibir el optimismo y la esperanza del momento: "Campesino, el patrón ya no comerá más de tu pobreza".

¡Cuánta necesidad había de Reforma Agraria! Léase a un profético Ciro Alegría o a un canónico y esclarecedor José María Arguedas, la maravillosa saga militante de Manuel Scorza o el desarmante intimismo de Eleodoro Vargas Vicuña. Incluso en los cuentos de Antonio Muñoz Monge, donde se palpa la abierta decadencia del gamonalismo señorial. En todos se sentía que las cosas tenían que cambiar, o sí o sí. Pero casi ninguno de ellos imaginó que las cosas vendrían como vendrían.

En Lima, hemos visto este proceso como algo positivo que cambió el país, más allá de las inevitables posiciones conservadoras y pitucas; intelectuales y artistas vieron en los logros sociales de la Reforma (acceso a la educación, democratización local, ciudadanía) suficiente mérito. Total, por fin se habían ido los gamonales del Perú.

¿Se habían ido de verdad? Leyendo uno a Hildebrando Perez Huarancca, a Zein Zorrilla, a Julián Pérez o a Dante Castro -por mencionar algunos- da la impresión que los terratenientes nunca se fueron del todo, que se hicieron los locos, que maniobraron con sus amigos de Lima para mantenerse en el poder, que fraguaron alianzas espúreas con funcionarios o yanaconas para seguir mandando, que aún en la decadencia se las arreglaron para que los postergados de siempre lo siguieran siendo. Incluso en su versión urbana -por ejemplo en la novela de la puneña Zelideth Chávez ¿Por qué lloras Candelaria?- persiste la imagen de incomunicación y demagogia entre un gobierno revolucionario sólo de nombre y unas demandas sociales que a la larga estallan. La Reforma Agraria, entonces, fue juzgada por muchos escritores del interior del Perú como un proceso fallido, dolorosamente trunco y que posiblemente agregó más problemas a los existentes.

De hecho, buena parte de la Narrativa de la Violencia empieza más o menos con la misma letanía: El campesinado pobre, pese a la Reforma, seguía oprimido y en la más terrible de las iniquidades. Era el inevitable caldo de cultivo que produjo la guerrilla más poderosa y terrible de Sudamérica.

Lo que es sugerente si entendemos que buena parte de la literatura capitalina -incluso en sus aspectos más comerciales y lights- ve la Reforma Agraria como el fin de una época, como el hecho que marca un antes y un después en la historia de sus familias oligárquicas. Así, mientras que en la Lima moderna, la Reforma Agraria produce historias chacoteras de ex-terratenientes gruñones y racistas que naufragan cómicamente en el fin de siglo; en los Andes la Reforma sólo ahonda las quejas, sólo profundiza la ira. Esas miradas distintas, que se prescindían mutuamente y alimentaron diagnósticos y visiones (casi) opuestas de país; cavaron un foso más en el lacerante laberinto del Perú de la década siguiente.

¿Qué quedó del colorido optimismo de aquellos primeros años de la Reforma Agraria? Es una pregunta que lanzo al viento, porque no tengo respuesta. Como mucho, el acertado responso de quien fue otro joven e ilusionado partícipe de esos procesos, el conocido narrador Maynor Freyre quien, en un bellísimo capítulo de su última novela Par de Sátrapas, nos recita el entierro del general Velasco:



"Velasco (...) tuvo un multitudinario entierro acompañado por el pueblo que creyó en él, los campesinos a los que prometió que no comerían ya jamás de su pobreza; los obreros que empezaron a participar de las utilidades de las empresas para las que trabajaban y que ocuparon uno o dos asientos en el directorio de la misma, participando de su gestión; a aquellos que empezaron a ser dueños de sus centros laborales gracias a la propiedad social y a la autogestión, asumiendo en algunos casos la regencia de sus compañías cuando éstas se declaraban en quiebra fraudulenta; los progenitores que empezaron a tener ingerencia dentro de los colegios donde estudiaban sus hijos gracias a la Asociación de Padres de Familia; los servidores de las empresas mineras abusivas que fueron expropiadas y estatizadas; en fin, todo género de peruanos que empezaron a mirar al Perú con optimismo, hasta los izquierdopitucos, hoy llamados caviares, que se subieron al carro de los cambios sociales para tratar de convertirse en sus gerentes..."



Palabras a tomar en cuenta, hoy que se ven aquellos años como una dictadura cleptocrática, inhumana y terrorista. Como si fuera la de éste.


¿Es que no hay una novela del régimen velasquista, más allá de las baladronadas oportunistas de Thorndike? Posiblemente. ¿Por qué? ¿Dónde está un Gatopardo a la peruana? ¿O a cierta gente de izquierda les incomodó y les incomoda las contradicciones, los errores garrafales y las oportunidades perdidas de la Revolución Peruana en la cual muchos (demasiados) formaron parte alguna vez?


Actualización: Paolo de Lima me indica que sí hay una novela dedicada al tiempo de Velasco (aunque no al tema tema de la Reforma Agraria), se trata de Un millón de soles del escritor peruano residente en España Jorge Eduardo Benavides. Acá una entrevista al escritor, célebre por su proverbial antichavismo y sus manías pontificantes cuando se le ocurre hablar de política.

Vuelvo a preguntar ¿No hay otra novela sobre los tiempos de Velasco? Vamos, busquemos un poquito...

jueves, 11 de junio de 2009

"Una fábula peruana" escrita por Enrique Riveros Yábar (y atribuida equivocadamente a Chalena Vásquez)



¿Imaginemos?

Imaginemos que un día llegue alguien a nuestra casa y nos proponga comprárnosla a 1000 veces menor precio de su valor real. Imaginemos que como somos pobres aceptamos quedándonos en un cuartito con nuestra familia y mascotas... imaginemos que en lo que era nuestro jardín, donde correteaban nuestros hijos, aquel personaje encuentra una mina de oro que lo vuelve archimillonario. Imaginemos también que como seguimos igual o hasta más pobres que antes nos "ofrezca" trabajar arduamente por una miseria que no alcanza para dar de comer a los hijos, menos a las mascotas.... imaginemos luego que ese trabajo además enferme a toda la familia. Imaginemos que si deseamos decirle algo nos responda: " ¿de qué te quejas? esto es lo mejor que te pudo pasar. Tú no comprendes lo que es bueno para ti y tu familia, eres un ignorante... " Imaginemos ahora que salgamos a llorar por aquella situación de vergüenza ante la familia, de hambre, de nostalgia de lo que se tuvo y se perdió sin saber que se tenía... Imaginemos que ante nuestras lágrimas, el barrio nos apunte del dedo y nos repitan mecánicamente: "es cierto, eres un ignorante manipulador, eso lo dijo aquel importante señor... " Imaginemos ahora que vamos a pedir ayuda a la policía y nos digan lo mismo... que vamos a pedir ayuda a la alcaldía y nos repitan lo mismo... que vamos a pedir ayuda al gobierno y nos repitan lo mismo... Imaginemos que aquello nos enfurezca tanto que gritemos la injusticia, quizás así alguien nos escuche… Imaginemos finalmente que por aquel grito en la TV nos anuncien como agitadores sociales antipatriotas… que ante ello el estado se disculpe ante el importante señor, la alcaldia nos multe, la policia nos maltrate, el vecindario nos ignore...


Ufff! ...qué bueno que aquello no suceda ¿no?

RECTIFICACIÓN: Por confusiones internáuticas, atribuimos a la Maestra Chalena Vasquez -musicóloga, investigadora y testigo de nuestro inmenso patrimonio musical- la autoría de esta simpática fábula; pero ella misma ha hecho el mentís y en diversos comments nos recuerda que la verdadera autoría de este texto recae sobre su sobrino Enrique Riveros Yabar. Una vez hecha la rectificación, reiteramos que esta pequeña fábula -lista para que se expanda en todos los colegios del país- es otro humilde prodigio de los peruanos de a pie que, poco a poco, están cincelando un formidable Perú de mañana.

lunes, 8 de junio de 2009

MANIFIESTO DE ESCRITORES DEL PERÚ Y DEL MUNDO SOBRE MASACRE EN LA AMAZONÍA PERUANA



Nuevamente el rostro lívido de la Bestia, el fascismo, último recurso del capitalismo asesino, desesperado por mantener sus privilegios seculares, masacra impunemente al pueblo peruano. Los señores del caucho se han reencarnado horrorosamente en los gobernantes de una república bananera: Alan García Pérez, el genocida de los penales, el Gabinete Ministerial en pleno, compinches de la masacre, los congresistas del APRA, Unidad Nacional y el fujimorismo, mienten todos al pueblo peruano, insistiendo en que la población amazónica y sus dirigentes son los culpables de la masacre desatada con exclusiva responsabilidad de Alan García Pérez. El silencio tanto como la desidia nos vuelven cómplices del crimen y nosotros, un puñado de escritores asqueados del circo mediático racista que falsea la verdad de la matanza ordenada por Alan García Pérez, no queremos frenar nuestra lengua.

Hemos visto —no por los canales de televisión— cómo cientos de policías de la DINOES armados cual rambos cholos provocaron al pueblo amazónico. Hemos visto cómo decenas de francotiradores apostados en las azoteas de las casas tiraban a matar con fusiles de guerra iniciando así la carnicería, hemos visto y recibido informes de cómo helicópteros artillados bombardeaban al pueblo inerme, protegido tan sólo con lanzas y flechas (claro, son unos salvajes y feroces chunchos reducidores de cabezas) y si ese pueblo alzado, harto de mentiras y negociaciones estériles y mañosas, ha conseguido armas de fuego es porque en su arrojo se las arrebataron a brazo partido a policías protegidos por chalecos antibalas, expertos en debelar levantamientos, ¿o qué quiere la señora Cabanillas, que el pueblo se deje matar poniendo el pecho abierto como en tantos otros degolladeros realizados en contra de peruanos desarmados?

Encender la televisión o escuchar RPP en estos instantes provoca intensas arcadas. El cerco mediático racista tergiversa los hechos y se empeña brutalmente en demostrar que solamente son policías quienes han muerto en el genocidio. Lamentamos la muerte de esos policías manipulados por el poder corrupto. Pero, ¿quién en su sano juicio osaría defender un orden democrático pútrido en donde un policía o un maestro ganan menos de ochocientos soles y un congresista o ministro se embolsica veinte mil soles mensuales? ¿quién en su sano juicio puede creer que lanzas y flechas pueden más que fusiles de guerra, pueden más que helicópteros artillados, pueden más que granadas y bombas lacrimógenas?

Voluntarios belgas (http://catapa.be/en/north-peru-killings) y amigos presentes en el lugar de la masacre, nos envían fotos, vídeos y testimonios de la cacería desatada por el gobierno en contra de nuestros hermanos amazónicos. En emisoras de Loreto se habla de 150 pobladores asesinados y de la deserción de decenas de soldados, hijos de nativos masacrados. En estos momentos sabemos de buena fuente que las fuerzas del desorden están carbonizando los cadáveres con lanzallamas, están arrojando los cadáveres —que se niegan a devolver a los deudos— a los ríos y quebradas, están fusilando a los líderes indígenas capturados, están deteniendo a todo aquél que tenga “cara de indígena”, están amenazando a periodistas locales y regionales para que no difundan la espantosa verdad del genocidio. Luego el cerco mediático racista dirá que estos indígenas desaparecidos fueron delincuentes terroristas que se hicieron al monte, coronando así esa asociación funcional para el Estado criollo: indio, terrorista y delincuente.

Es el propio Estado criollo-burgués quien le ha declarado la guerra al pueblo alzado que reclama por el respeto de esa institucionalidad jurídica que el propio Estado dice defender cuando le conviene. El mentado DL 1090 es ANTICONSTITUCIONAL, no contempló jamás el mecanismo de consulta que manda el Convenio OIT 169 suscrito por el Estado criollo y que ahora desconoce. La tenebrosa jactancia de Yehude Simon Munaro no debería sorprendernos: “es el peor de los traidores”, dijo de él alguna vez el finado Alfonso Barrantes Lingán y muchos recuerdan su actitud servil frente al delincuente Kenya Fujimori para lograr prebendas cuando estaba preso por terrorismo. El absoluto cinismo de Alan García Pérez, Yehude Simon Munaro, Mercedes Cabanillas, Ántero Florez-Araoz, Javier Velásquez Quesquén, Rosario Fernández y el hipócrita oxapampino Antonio Brack Egg, causaría envidia a Diógenes llamado el Perro. El Estado criollo encarnado en estos miserables derrama nuevamente sangre inocente de los que sólo tienen su tierra y sus selvas y sus ríos y ni eso quieren dejar estos miserables porque todo se compra y todo se vende en esta democracia de chiquero, porque así lo demandan las transnacionales norteamericanas y chilenas, porque así queda tranquilo San Dionisio Romero Seminario, el izquierdista del Opus Dei, porque si el perro del hortelano jode, entonces Alan García ordena matar al perro del hortelano.

Hace pocos días el escritor admirador de Sancho Panza (“un ciudadano mucho más respetuoso de la ley y del prójimo que su amo”, ha dicho del buen Sancho el entrometido novelista en Venezuela), Mario Vargas Llosa, garrapateó un artículo para rechazar una expresión (“el Perú no necesita Museos de la Memoria”) de Antero Florez-Araoz, Ministro de Defensa del régimen aprista, ex-funcionario del fujimorato y conocido ultraderechista del Partido Popular Cristiano. Pues bien, las ociosas palabras de Vargas Llosa no sirvieron de nada, pues como diría cualquier muchacho listo, Alan García se caga en la memoria, la reconciliación y cualquier concepto que remita a la paz nacional. En su ordinariez Florez-Araoz dijo algo que Vargas Llosa no acepta racionalmente, pero cala en lo más profundo de su ser, como lo demuestra el Informe Uchuraccay, en el cual el novelista tipifica a los uchuraccainos de bárbaros, primitivos, violentos y tutelables. Hace pocos días Vargas Llosa apareció por televisión abrazando al genocida Alan García Pérez, a quien antes despreciaba. Al parecer fue Vargas quien convenció a García de la conveniencia ante los ojos de la comunidad internacional de aceptar la creación del Museo de la Memoria. Con esta nueva matanza, Alan García le demuestra a Mario Vargas Llosa el gran interés que le anima por un Museo de la Memoria.

Deseamos dejar patente nuestra más enérgica repulsa por este orden injusto que se ha impuesto en nuestra patria desde el fujimorato. La imposición a sangre y fuego del MODELO ECONÓMICO NEOLIBERAL —ese que defiende Mario Vargas Llosa— ha causado la masacre de cientos de peruanos humildes de la Amazonía, una masacre que pudo ser evitada por los “señores autoridades”, quienes tan sólo han ratificado que la agresión, el desprecio y el olvido hacia las comunidades nativas amazónicas continúa como hace 500 años. Demandamos que el Estado criollo, corrupto y genocida, derogue los decretos de la muerte y demandamos la vacancia de la Presidencia de la República así como un juicio internacional por delito de genocidio contra Alan García Pérez y sus compinches del Gabinete Ministerial.

Si Julio Ramón Ribeyro fue lo suficientemente diplomático para amarrar su lengua cuando la matanza de los penales en el 1986 y no devolver la Orden del Sol impuesta por el genocida durante su primer gobierno, ¿Vargas Llosa se hará de los cojones necesarios para enfrentar públicamente a su nuevo amigo, el genocida Alan García, y exigir la vacancia inmediata de la Presidencia de la República? Esta vez ya no bastarán cartitas porque “la manera como se ha reprimido estos motines sugiere —por segunda vez—más un arreglo de cuentas con el enemigo que una operación cuyo objetivo era restablecer el orden”.

Un gran brujo amazónico, Ino Moxo, dijo hace mucho tiempo, “cuando pienso en Fitzcarrald y en sus mercenarios, cuando pienso que esos genocidas eran hombres, me dan ganas de nacionalizarme culebra”. Dudamos que el Vargas Llosa amigo de Aznar, Bush y Tatcher demuestre su pregonado humanismo y renuncie al encargo del genocida. Dudamos que el novelista desista a presidir la Comisión de Alto Nivel que desarrollará el proyecto del Museo de la Memoria: persistirá en el empeño, persistirá en la afrenta contra los cientos de pobladores masacrados por las balas asesinas del Estado criollo. A fin de cuentas ambos, García y Vargas, pertenecen al bando neoliberal y nosotros terminaremos con Ino Moxo nacionalizándonos culebra.


7 de junio del 2009
Adherentes (actualizado el jueves 11 a las 16:00 horas)

Peruanos

Julio Carmona. Poeta, ensayista-Piura
Oswaldo Reynoso, novelista
Javier Garvich Rebatta (ensayista)
Delfina Paredes, actriz nacional
Juan Cristóbal, poeta DNI 08705429
Arturo Delgado Galimberti, novelista
Ricardo Vírhuez Villafane, novelista, editor de la Revista Peruana de Literatura
Julio Durán (Novelista) DNI 06804548
Roger Santiváñez (Poeta)
Róger Rumrril, antropólogo vernáculo de la selva
Armando Arteaga, arquitecto y poeta del Perú
Feliciano Padilla Challco, novelista, desde Puno
Rodolfo Ybarra, poeta y ensayista
Feliciano Mejía, poeta, Poetas del Mundo
Antenor Maravi Izarra, poeta-Ica
Federico García, cineasta
Rafael Inocente, novelista
Willy Gómez Migliaro, poeta
Dante Castro, narrador, periodista, Premio Casa de las Américas
Walter Lingán, poeta y narrador, desde Alemania
Ricardo Letts Colmenares, luchador social, periodista
Jorge Lora Cam, Investigador Universidad Autonoma de Puebla-México.
Pilar Roca, cineasta
Yury Castro Romero, promotor cultural
Piero Bustos (Músico, cantautor)
Gorki Tapia (UNMSM)
Teófilo Gutiérrez, escritor y editor
Atilio Bonilla (UNMSM)
César Kruger (UNMSM)
Bruno Portuguez, pintor
Fanny Palacios, pintora
Manuel Cabanillas, fotógrafo
José Luis Ayala, poeta
Luis Yáñez, poeta
Reynaldo Naranjo, poeta
Winston Orrillo, poeta
Máximo Damián Huamaní, arpista, músico del pueblo
Genaro Ledesma, presidente del FOCEP
Elfi Detan, antropóloga, especialista en temas selváticos
Walter Palacios V. luchador social, escritor
Igor Calvo, poeta, luchador social
Carlos A. Quiroz, artista pintor, activista comunitario, blog http://www.peruanista.com/
Germán Carnero Roqué (poeta)
Emeterio Tacuri, luchador social
Giuliano Vecco F., antropólogo (Junín)
Julio Roldán Aquino. Historiador. Docente de la Universidad de Hamburgo-Alemania
Juan Tutuy, docente y autoridad universitaria
Daniel Matttheus, poeta, docente universitario
Eduardo Arroyo, poeta y ensayista
Luis Benavente, poeta
Gloria Dávila Espinoza. (Poeta)DNI 22402262
Igor Calvo. Escritor, sociólogo. DNI.05294696
Michael Garnett Johnson, sacerdote católico y escritor. DNI 26606222
Rosa Trinidad Carrillo DNI 08631481, Periodista, luchadora social.
Jorge Luis Roncal Rodríguez, escritor y editor (Pdte. del Gremio de Escritores del Perú)
Zelideth Chávez Cuentas, escritora y antropóloga (CDN del Gremio de Escritores del Perú)
Santos Burgos Avila (GEP)
Gary Alminagorta (GEP)
Roger García Clavo (GEP)
Walter Ventosilla. Narrador y dramaturgo, desde Nueva York
Vladimiro del Prado, político
Gerardo Benavides, político
Yasmin Díaz, periodista política.
F. Fernández, político
Yasser Gómez, periodista
Katy La Pooint, médico
Alvaro Vidal, médico
Pedro Lovatón antropólogo, comunicador social
Dandira Picasso, fotógrafa
Carlín Shapiama, educador
Gustavo Rojas, maestro
Violeta Carnero de Valcárcel
Carlos Augusto Rivas
Aquiles García-Godos, biólogo, investigador
Salvador Mendoza Machiavello, profesor. Trujillo-Perú
Lucas Cachay Huamán (Familia Manguaré), desde Canadá
Porfirio Mamani, poeta, desde París-Francia
Jesús William Yupanqui Franco, sociólogo
Daniel Vecco Giove. Ingeniero agrónomo, investigador de la Amazonía
Ariel Pascielli, DNI 4135080
Manuel Mosquera, antropólogo y periodista del Perú
Ernesto Toledo Bruckmann, periodista y ensayista del Perú
Fernando González, por las casas mariateguistas del Perú
Jimmy Calla, dirigente magisterial del Callao, poeta
Dennis Merino, periodista, luchadora social
Pilar del Castillo, traductora, docente
José Beltrán Peña, poeta
José Ramos Bosmediano, ex dirigenrte del SUTEP
Claudio Velando G. desde España, ingeniero peruano.
Carlos Garrido Chalén, poeta peruano.
Kenneth Delgado, educador, profeso principal de San Marcos
Óscar Baltodano, especialista en medicina social alternativa,
Manuel Moncada, periodista y luchador social
Gustavo Adolfo Benites, catedrático, desde Trujillo
Alfredo Berrios R. catedrático, artista, luchador social
J.A. Saona, matemático, luchador social
Angélica Aranguren, profesora de San Marcos, destacada an tropóloga
Carlos Angulo, desde Canadá, poeta, periodista, luchador social
Mary Soto, poeta y luchadora social
Jacinto Irala, escritor, luchador social
Manolo Castillo, dirigente politico del PCP
Alberto Moreno Secretario General del PC del Perú
Vladimiro del Prado, sub-secretario General del PCP
Víctor Antay, luchador social
Manuel Góngora Prado, filósofo, catedrático principal de San Marcos
Felipe Pérez, desde Cuba, Historiador, ensayista
Víctor Alvarado S. periodista, luchador social
Aldo Gil Crisóstomo. Ingeniero-Escritor
Marcos Edery. Asesor de empresas. Lima –Perú
Juan Víctor Alfaro, desde el Perú.
Diego Libertad, poeta, Lima – Perú
Víctor Castro Reyna DNI 17998872
Basilio Auqui Salvatierra, ingeniero agrícola
José Carlos Vértiz, ex presidente de la FUSM, dirigente político.
Abraham Huamán Almirón
Linda Lema Tucker. DNI 08666258. Socióloga y escritora. Lima, Perú
Pascual E. Alejo Rettiz. Periodista, Poeta, Escritor. Huánuco - Perú
Francisco Marín Polo, dibujante y diseñador. Narrador.
Nadia Morillo Cano. Actriz, comunicadora y productora.
Daniel Vega, cineasta
Festival de Cine del Cusco, http://www.festivalcinecusco.com/
Martín Guerra, directivo del Mov. Arguedas, escritor
Rolando Vaccari, periodista. Movimiento Nueva Izquierda del Perú
Andrea Vela Alarcon, Comunicadora para el desarrollo, 44220949
Luciana Tudela Ramos, Estudiante pintura, 43605149
Charo Arroyo, periodista y docente
Helder Andrade Uscuchagua, escritor - Cerro de Pasco – Perú
Víctor F. Hinojosa Huamán. Historiador del Arte y Actor del Perú
Mario Wong (escritor peruano residente en Paris)
Michael Bruce DNI 10211133
Magaly Robilliard Ferreyra, docente.
Feliciano Aroche Gutierrez. Arquitecto. Perú.
Ana María Intili. Escritora, Médica Neuróloga. Perú.
Germán Atoche Intili. Psicólogo. Perú
Nalo Alvarado, "Espejito del cielo"
Diana Casas Rivera, comunicadora
Josué Sánchez Cerrón, artista plástico
José Pablo Quevedo. Embajador de Poetas del Mundo en Alemania
Emilio Hipolito, Morillo Miranda
Selene Tinco Flores, dni 10188281 - Esp. en Lit. Infantil y Juvenil, psicoterapeuta
Tonanieva Puertas FENACO Cusco
Ines Agresott FENACO Cusco
Patricia del Valle, poeta y arquitecta
Carlos Carmelo
Marcela Pérez Silva, cantautora, DNI 06525019
Freddy Roncalla, escritor
Jorge Hidalgo Rosales DNI 32738044
Elio Genaro Roca Rivas. Actor y Poeta. Perú.
Vera Flores, Jimmy W. Comunicador cusqueño (desde Italia) DNI 40309420
Yulino Dávila, poeta,pintor
Moisés Córdova Márquez. prof. de Literatura Antigua en la UNE "Enrique Guzmán y Valle",La Cantuta
DNI 07667593
Edmundo Panay Lazo, profesor, comunicador social
Dubner Medina Tuesta -Maestro en Pueblos indígenas
Sandra Robilliard Ferreyra -Maestra en Pueblos indígenas
Michel Mitrani Reaño – Maestro
Haydeé Rosales Alvarado - docente en pueblos indígenas
Gladys Marlene Vásquez Pinedo: maestra, abogada y gestora cultural. Vicepresidenta del Frente Patriótico de Loreto. Perú
Julio Montesinos. Actor y director de teatro, Perú, residente en Milàn, Italia
E. Paúl Flores Arroyo. Colectivo ContraNaturas



Asociaciones y Colectivos

Colectivo del Orgullo LGTB – Lesbianas, gays, trans y bisexuales
Asociación Civil Angel Azul
Asociación Civil Cambio y Acción
Asociación Civil Diversidad San Martinense
Asociación Civil de Diversidad Sexual de la Región Callao "Alma Chalaca”
Asociación Civil de Trabajadoras Sexuales "Miluska Vida y Dignidad"
Asociación Civil Hojas al Viento Lima Callao
Asociación Civil "Lazos sin Fronteras" de Arequipa
Asociación de Trabajadoras Sexuales Viviendo con VIH Santa Micaela
Asociación de Trabajadoras Sexuales Woman del Callao
Asociación Fuerza Chalaca de Trabajadoras Sexuales del Callao
Asociación Información Para Convivir con el VIH/SIDA - INPACVIH
Asociación LGTB de Lambayeque
Asociación PROSA
Bloque Lésbico
Centro Comunitario LGTB y TS de Iquitos
Comunidad Homosexual Esperanza Región Loreto – CHERL
Colectivo Claves Rojos
Colectivo Contranaturas
Colectivo GLBT “Alma Chiclayo”
Grupo de Travestis con VIH/SIDA “Las Mil Manos de la Solidaridad – MILMAS
Grupo de Mujeres Diversas – GMD
Grupo Voluntades
GPUC – GUDS
Instituto Encuentros, Diversidad y Cultura
Instituto Runa de Desarrollo y Estudios de Género
Lesbianas Independientes Feministas Socialistas – LIFS
LGTB Lambayeque
LGTB Legal
MATICES
Mesa de Concertación LGTB – TS de Lambayeque
Mesa de Concertación LGTB – TS de Piura
Mesa de Concertación LGTB – TS de San Martín
Movimiento Homosexual de Lima – MHOL
Movimiento Homosexual de San Román de Juliaca – MHOSARJ
OSOS SIN FRONTERAS
PROMSEX
Puentes-Casa Abierta
Red Peruana TLGB
Foro de la Cultura Solidaria



Desde el extranjero

Thiago de Mello, poeta brasilero, hijo de la floresta amazónica.
Christina Castello, argentina, desde París-Francia
Raúl Isman, desde Bs. As-Argentina
Pedro Vianna, poeta. París –Francia
Martín Guédez, historiador, escritor y conductor de Radio Nacional de Venezuela
Ramiro Lagos - Escritor colombiano
Éric Meyleuc. Poeta, Paris –Francia
Patrick Brousse de Laborde. Poète en sommeil- Nointel –France
André Chenet- Jardinier – Antibes – France
Pavel Uranga, mexicano, desde Tegucigalpa-Honduras
Manuel Ruana desde Argentina
Francisco Serrepe, desde París
Ricardo Melgar, desde México
Elena Varela, cineasta chilena presa política, Documental Newen Mapuche
Jorge Aliaga, desde Escocia
Sylvia Vidalón, desde España
Anouk Guine. Investigadora feminista, poeta. France
Jean Dornac Auteur Grasse – France
Zakad Abderrahmane. Urbaniste, écrivain. Algérie
Sandrine Féraud. Poète. Fréjus. France
Denise Bernhardt. Poète, déléguée pour Haïti de la Société des Poètes Français Montmorency - France
Marco Minguillo (Perú-Suecia)
Gustavo Robles (Argentina)
María Elena Foronda Farro Instituto Natura (Argentina)
Escritores y Trabajadores del Arte Colombianos, asilados y refugiados en Alemania
Red de Información Alternativa, Simón Bolívar - (650 miembros entre intelectuales, artistas y comunicadores) - Caracas – Venezuela
Maria Elena Alejandra Sancho. Artista visual (Argentina)
Mónica Oporto. DNI 11888031. Profesora de Historia (Argentina)
Luis Fuenmayor Toro. Médico-cirujano, Profesor Titular, Investigador científico, Universidad Central de Venezuela, Caracas.
Juan Francisco Rojas Penso. Economista. República Bolivariana de Venezuela
François Honoré- Poète. Paris –France
Oscar Quintanilla. Escritor y poeta. Francia
Carlos Prada Hernández. Escritor. Venezuela
Marcelo Arbit. Médico. Argentina
Nelly Prigorian, Venezuela
William Castillo Pérez, comerciante y escritor aficionado. Barquisimeto-Venezuela
Roberto Carrasquero, electricista, Valencia, Carabobo,Venezuela,CI 4569486
Oscar Oriolo, Trabajador (de las letras). Banfield,Argentina
Facundo Solanas, Investigador CONICET.Buenos Aires, Argentina
Celia CorinaMarechal.Docente. Buenos Aires,Argentina
Román Chalbaud. Cineasta y dramaturgo.Caracas. Venezuela. C.I. 901770
Aída Santana Nazca. Universidad Central de Venezuela.Caracas, Venezuela
Augusto Al Q'adi Alcalde
Red de Solidaridades Rebeldes (http://www.solidaridadesrebeldes.kolgados.com.ar/)
Mercedes Aguilar, Periodista Carcasas, Venezuela
Olivia Miranda, desde Cuba, filósofa
Francisco Javier Velasco Páez, antropólogo, ecologista, articulista y ensayista. Venezuela
Ingrid Storgen: Comunicadora social, Amigos de la PAZ en COLOMBIA y el MUNDO
José Bustos, Saint-Egrève – Francia
Andrés Aldao. periodista, escritor, editor. DNI: 16316754. Maalot-Israel
Alberto Nadra, periodista y docente, Presidente Izquierda Democrática, Argentina
Lauro Lustosa Neto, Movimiento Los Sin Tierra, Salvador-Bahía-Brasil
María Eugenia Villalonga, periodista diario Perfil. Bs. As.-Argentina
Albert Anor. Enseignant, poète, syndicaliste. Genève -Suisse
Victor Varjac. Poète Dramaturge conférencier. Antibes –France
Yves Romel Toussaint. Poète, Ass. Resp. à l'Organisation de la Chambre de Commerce et de l'Industrie. Hinche –Haiti
Jean-Louis Latsague. Poète et informaticien. Peron –France
Abdelmajid Benjelloun. Universitaire. Rabat. Maroc
Athanase Vantchev de Thracy. Poète. Paris –France
Francisco Alberto Álvarez. Periodista. C.A.B.A. Argentina
Victor Petrucci. Militante Ambientalista. Campinas – Brasil
Deisa Grimau M. Periodista. Caracas-Venezuela
Aurora Tumanischwili, periodista, profesora argentina
Marta Speroni, docente y periodista argentina, luchadora social
Guillermo López, epistemólogo, argentino
Martín Almada, periodista y luchador social de Paraguay
Gabriel Impaglione, escritor y ensayista, Argentina
Walter Garib, novelista, Premio Nacional de Cultura de Chile
Moravia Ochoa, premio nacional de poesía, desde Panamá
Teresinkha Pereira, poeta brasileña, desde USA
Ana Diglio, traductora argentina
Adriana Vega, docente, novelista, luchadora social de Argentina
Vicente Rodríguez Nietzsche, poeta, premio nacional de cultura de Puerto Rico
Juan Carlos Sánchez, Director Editorial de Argentina
Asociación de Amistad José Martí, desde Argentina
Arturo Volantines, poeta, desde Arica, Chile
Raúl Ernesto de la Tierra, poeta ecuménico
Enrique Cirules, novelista cubano
Rodolfo Magallanes. Docente/Investigador Director adjunto del Instituto de Estudios Políticos. Coordinador del Programa de Especialización en Gobierno y Política Pública. Universidad Central de Venezuela
Francisco Alberto Álvarez.Periodista. Argentina
Maritza Jiménez. Periodista.Venezuela
Norma Mogrovejo Aquise. Universidad Autónoma de México
Miriam Buges. Abogado.Brasil
Maggy De Coster. Journaliste, écrivain, poète. Montmagny –France
Osvaldo Bocero. Periodista. Mar del Plata –Argentina
Ramon García Rodríguez. DNI 06446440.Cundinamarca, Colombia
Alba Luz Castillo, Presidenta del Partido Social de Mujeres Campesinas, Santiago del Estero, Argentina
Bartolomé Clavero, jurista e historiador español, catedrático de la Universidad de Sevilla, miembro del Foro Permanente de la ONU para las Cuestiones Indígenas en representación de la Unión Europea.
Rosa Cristina Báez, bibliotecaria y periodista digital, Cuba
Augusto Alcalde. Poeta. Córdoba –Argentina
Alfredo Grande. Médico Psiquiatra. DNI 7866247. Psicoanalista, escritor. Argentina
Ramiro Lagos. Escritor colombiano residente en Norteamérica
Oscar Castelnovo. CI 7.757.222, Periodista. Buenos Aires –Argentina
Francesca Gargallo. Escritora y feminista. Ciudad de México
José Rosario. Periodista, Historiador. Venezuela
Kelly Valecillos de Rosario. Lic. en Ciencias Políticas y Escritora. Venezuela
Roberto Perdía. Dni 4379488. Argentina. Coordinador Organizaciones Libres del Pueblo (OLP)
Carlos D. Pérez. Coordinador de REDH - Red Solidaria por los Derechos Humanos
Defensor de DDHH. Ciudadano Argentino, residente en Montevideo – Uruguay
Dra. Marta Raquel Zabaleta D.Phil. IDS-Sussex. Escritora y poeta. Chile-Argentina-Reino Unido.
Lindolfo L. Bertinat. L.E. 5849272. Abogado.DDHH. Rosario, Argentina
Lauro Natalino Lustosa de Aragao Neto. Los Sin Tierra, Salvador de Bahía-Brasil
Marly Zavar. Artista –coreógrafa. Sao Paulo –Brasil
Marie Jeanne Nom Nguyen. Brétigny sur orge 91220 –France
Norma Mogrovejo Aquise. Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Académica, escritora. Peruano-Mexicana.
Carmen Borda. Uruguay.
Carlos D. Pérez, Adhiero al presente comunicado en todos sus términos, a nombre de REDH - Red Solidaria por los Derechos Humanos. Uruguay.
Salvador Tió Fernández. Jurista, Poeta. Caguas – Puerto Rico
Elías du Halde. Director de Dialéctica2época. Suecia
Elías Capriles, profesor y autor en las áreas de filosofía, política, psicología y budismo, CI 3.711.063, Universidad de Los Andes, Mérida,Venezuela
Mariángeles Yiguerimian. Empleada Administrativa. Argentina. Latinoamérica-La Patria Grande
Dimitri Prieto Samsonov. Antropólogo, profesor y promotor cultural. Santa Cruz del Norte. Cuba
Marcelo Cena. Periodista. Agencia TELAM.-DNI 17 097 425. Argentina
Pierre Moïse Célestin. Poète, responsable d'une association culturelle (ACLAC). Port-au-Prince – Haïti
Luis Barrios. Sacerdote y Catedrático Universitario. New York -Estados Unidos
Montserrat Ponsa i Tarrés. Presidenta de ASEADLO. Asociación de escritores y artistas del Orbe.
Yván Silén. Poeta. Puerto Rico
Vilma Reyes Díaz. Educadora, Poeta, escritora. Guaynabo - Puerto Rico
Jesús Puerta. Escritor, profesor universitario. Valencia, Estado Carabobo, Venezuela
Etnairis Rivera. Poeta, Catedrática Universidad de Puerto Rico. San Juan, Puerto Rico
Gabriela del Sol Puig. Actriz, Publicista. San Juan, Puerto Rico
Carlos Mundo Vélez. Recursos Humanos - San Juan, Puerto Rico
José Rigane, Federación Sindical Mundial
Isabelle Atoine. Poète et écrivain. Paris -France
Andrea Catania. Investigador Teatral Universitario y Artista. Roma - Italia.
Martha Brandt, Comunicadora, Dinamarca/Peru
Eva Bautista Ruiz, historiadora. 47056477H. España
Francisco Javier Velazco Páez. Antropólogo, ecologista, articulista y ensayista. Venezuela
Magno Fernández Dos Reis - COLUMNA: CHIAPAS – Territorio y confluencia. http://www.elheraldodechiapas.com.mx/
Ángel Orellana Flores. Poeta, Actor de teatro y Gestor Cultural. Corporación de teatro "El Telón". Machala-Ecuador
Juan Villarino, viajero y escritor argentino. http://www.acrobatadelcamino.com/
Vicent Boix. Escritor. Autor de “El parque de las Hamacas”. España
Michel Lateaux. Écrivain. Paris –France
Dominique Banlieure. Peintre. Paris –France
Luis Angel Delía Secretario General Central de Movimientos Populares, (CMP) – Argentina
Gastón Harispe. Secretario adjunto de General Central de Movimientos Populares, (CMP) Argentina
Hernán Letcher. Secretario adjunto de General Central de Movimientos Populares, (CMP) – Argentina
RobertoDíaz. Docente. Ciudad Paso del Rey. Argentina
Lydia Pallavicini, Argentina
FOCO – Foro Ciudadano de Participación por la Justicia y los Derechos Humanos –Capítulo Argentino – Plataforma Interamericana de Derechos Humanos
Aldo Etchegoyen. APDH Matanza. Asociación Civil El Coihue
Tupac Enrique Acosta, http://es.mc237.mail.yahoo.com/mc/compose?to=chantlaca@tonatierra.org Abya Yala North.TONATIERRA
Camille Loty Malebranche. Correcteur de textes. Montréal –Canada
Andrés Aldao / Periodista, escritor / argentino exiliado en Israel
Teodoro Guerrero Salas, Venezuela, escritor y periodista. Hasta la Victoria siempre
Benito Pasanu. Profesor en matemáticas. Fontenay-le-comte 85200 – Francia
Jesús María González de Zárate. Catedrático de Historia del Arte. Universidad del País Vasco
Melacio Castro Mendoza, Escritor/ Alemania
César Mercedes Manchego. Consejo de Indígenas residentes en Holanda
Marita Simon, del Movimiento Humanista- Organización "Mundo sin Guerras" (Welt ohne Kriege).
Düsseldorf-Alemania
Dania Betzy Batista- Presidenta, http://www.aapebcap.es.tl/ (Asociación Americana de Periodistas Bolivarianos-Capítulo de Panamá)
Julio Blas (http://www.aapebcap.es.tl/)
Félix Peñarandahttp://www.aapebcap.es.tl/
Franklin Ledezma http://www.aapebcap.es.tl/
Carlos Núñezhttp://www.aapebcap.es.tl/
Indira Moreno http://www.aapebcap.es.tl/
Marcelino Rodríguez http://www.aapebcap.es.tl/
Paulino González http://www.aapebcap.es.tl/
Leoncio Obando http://www.aapebcap.es.tl/
Abdiel De León http://www.aapebcap.es.tl/
Conrado Cuevas http://www.aapebcap.es.tl/
Esther Orobiohttp://www.aapebcap.es.tl/
Marie-Claude Mattéi Muller. Investigadora. Venezuela
Gonzalo Fragui. Poeta. Venezuela
Isabel Díaz Torres. Escritor y Ecologista. La Habana-Cuba
Alberto Castagnoli. Periodista y abogado.Mar del Plata, Argentina
Eduardo Pérsico, escritor. Nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina
Alicia Rosell. Escritora y periodista.Asesora y Agente Literario. Fundadora y Directora, "La Voz de la Palabra Escrita Internacional", Revista Cultural "Hispanorama Literario", Programa radial "Hispanorama Literario", "Interperiodismo Digital" (Periodismo Digital de Vanguardia)
Ernesto R. del Valle (Editor Revista GUATINí) Cuba
Montserrat Masvidal Bañeres - Barcelona - España - http://www.webmujeractual.com/
Gérard Gautier. Citoyen du Monde. Saint-Brieuc. Bretagne – France
Sisa Pacari Bacacela, dirigenta nacional de EDUCADORES BILINGUES DE la UNION NACIONAL DE EDUCADORES DEL ECUADOR
(siguen firmas, muchas firmas más)

Sé que hay mucha desinformación de por medio. Y por si a alguien le escandaliza el tono airado del manifiesto, ruego que se pase por estos sitios abajo mencionados -cortesía de los Servicios Rurales Educativos- para saber lo que realmente pasó y está pasando en Bagua, nuevo martirologio de los mejores hijos de nuestro pueblo: Los que luchan por su libertad y por la justicia de todos.

En la selva sí hay estrellas – Alberto Adrianzén
http://www.ser.org.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=962&Itemid=112


Amazonas: la desgracia como oportunidad para el desarrollo - Rudesindo Vega
http://www.ser.org.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=959&Itemid=112


El fuerte apache de Alan García – Ernesto Raéz Luna
http://www.ser.org.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=957&Itemid=112


Amazonas, 5 de junio, tres errores del APRA – Gerardo Seminario
http://www.ser.org.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=955&Itemid=112


La amazonía rebelde… acerca de las últimas protestas y lo que se juega en la selva peruana – Anahí Durand Guevara
http://www.ser.org.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=954&Itemid=112


El conquistador García y su empresa funeraria – Mariano Aronés
http://www.ser.org.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=953&Itemid=112


La cacería de Alan garcía a los nativos peruanos – Fermín Tiwi
http://www.ser.org.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=952&Itemid=112


Declaraciones de monseñor José Luis Astigarraga Lizarralde, C.P., obispo de Yurimaguas
http://www.ser.org.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=960&Itemid=112

sábado, 6 de junio de 2009

La Amazonía peruana, ese otro planeta ...



Siempre nos olvidamos que la Amazonía es la zona más extensa del Perú. Por encima de la delgada franja costera y de la columna vertebral de los Andes, Zeus ha regalado a los peruanos un extenso manto verde, abundante de vida, que será posiblemente nuestro gran pulmón de oxígeno y nuestra gran reserva ambiental para los terribles años de degradación climática que nos esperan.

Y sin embargo, la selva es la gran desconocida. Y, para la mayoría de los limeños, es (casi) otro planeta. Desconocemos su dieta, sus giros lingüísticos, sus leyendas y su tremenda historia. No distinguimos –ni nos interesa hacerlo- entre un huambisa, un awajún y un shipibo-conibo. En un país donde se destruye cotidianamente el quechua, el aymara y otras lenguas ancestrales, ya pueden imaginarse el trato que recibe el increíble abanico idiomático de la Amazonía. Mucho nos amargamos diciendo que los chilenos se llevan empresas, puertos o valles enteros; pero apenas sabemos del saqueo sistemático que la Amazonía ha padecido durante más de un siglo. Cuando hablamos de esclavitud nos remitimos al Sur norteamericano y cuando evocamos el genocidio citamos el Holocausto judío; sin saber que la referencia más próxima de las atrocidades humanas la tenemos en el Alto Amazonas, donde el plutócrata cauchero Julio Cesar Arana del Águila , a principios del siglo XX, sometió en régimen de esclavitud a miles de Huitotos, Boras, Andoques, Muinanes, Nonuyas y Rezigaros, ejecutando a por lo menos 30,000 seres humanos de estas etnias. Algo que debería enseñarse en todas las escuelas del Perú y, por el contrario, es ignorado hasta en las principales universidades del país.

Más bien, nuestro imaginario selvático sigue plagado de estereotipos, remedos musicales, imágenes pajeras y reduccionismos insultantes.

Por eso no extrañe que la Masacre de Bagua sea defendida denigrando a los habitantes amazónicos: Salvajes, criminales, animales fácilmente manipulables en el mejor de los casos. Para el poder, el buen indígena es el buen salvaje manso y reilón o, sencillamente, esto. Viendo la patética ronda de prensa de estos sujetos, no hemos avanzado mucho desde los tiempos de la Época del Caucho.

Yo sólo les pediría que leyeran la extraordinaria narrativa amazónica para que sepamos claramente cómo son las cosas.

Leer a Jaime Vázquez Izquierdo, tanto Cordero de Dios -una historia alternativa del Perú, la escrita por otros ojos desde campamentos y tahuampas- como La Guerra del Sarjento Ballesteros (sic) donde, pese a los genocidios y las discriminaciones, los hijos de la Amazonía pueden construir su propia peruanidad e incluso dar la vida por ella. Lean Paiche de César Calvo Araujo, monumento a la diversidad lingüística, la complejidad cultural y la sensibilidad social a flor de piel del hombre común de la selva, de cómo son grandes a la hora de producir prosperidad y cómo de terribles cuándo se la quitan. Lean a Walter Pérez Meza para navegar por los abismos internos del hombre de la selva, a Cayo Vásquez o a Welmer Cárdenas para conocer cómo laten las ciudades amazónicas por la noche.

Lean, como lo hacen nuestros hijos, El Bagrecico de Francisco Izquierdo Ríos, un cuento amazónico de pura cepa que, sin embargo, se convierte en historia universal. Narración que, para bien o para mal, ha desplazado al vallejiano Paco Yunque como el cuento más leido en las escuelas públicas peruanas.

Frente a la propaganda de las élites, enfrentémoslas leyendo a nuestros escritores peruanos.

Así quizá alcancemos a conocer ese otro planeta.



bonus track: Un poema amazónico...

Resho teoti quema mi pecho
En noches de luna llena, brilla
Reluce en cuarto menguante,
en la noche del ayahuasca
aparece desapareciendo.
Tengo el poder del canto,
y la ciencia de la serpiente,
conozco estos secretos-
La canción mágica me orienta,
me educa, me conduce.
La serpiente me protege,
me vigila,
me abre caminos, me enseña,
me hace hechicero (....)
Ojo, no olvides
también puedo hacerme invisible
tantas veces y cuando lo proponga.
Me miro en los infinitos
y sólo yo me reconozco.
Secretos aprendidos
hicieron otro secreto de mí mismo.


Juan Sánchez Pacheco,
Saber invisible
2004

martes, 19 de mayo de 2009

LAS OTRAS MUERTES DE MARIO BENEDETTI



“Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio”.

“Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”.

“Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo”.

“Aquel gol que le hizo Maradona a los ingleses con la ayuda de la mano divina es, por ahora, la única prueba fiable de la existencia de Dios”.

Mario Benedetti (1920-2009)


No hacía falta ser muy complicado para decir asertos tan vigorosos y radicales. Sencillez y contundencia, ir al grano con elegancia y hasta belleza, producir sentencias universales sin despegarse de su jerga local, tratar al lector con una afectividad que nunca llegó a caer en la cursilería, hacer literatura política sin exceso de retórica o aburrimiento, llamar las cosas por su nombre sin dejar de sorprendernos ¿Qué otro escritor puede reunir esas condiciones?

Posiblemente ninguno porque con Benedetti se fue toda una forma de pensar y hacer la literatura, murió también toda una estética, una poética y una ética. Difícilmente haya escritores que –aún queriendo y leyendo a Mario- quieran escribir como él.

La globalización y las nuevas tecnologías han cambiado los mapas culturales y las dinámicas de creatividad. La producción literaria se ha trasladado de los entornos socioculturales del escritor a la instrospección personal del mismo. Los hombres de letras ya no acuden a estadios de fútbol o a mítines políticos, en todo caso se recrean en simulacros virtuales de aquellos. Los juegos eróticos de una juventud que desafiaba los patrones culturales paternos se han disuelto en la brutal erótica de nuestros días donde las relaciones sexuales forman parte de una estudiada y agotadora serie de negociaciones de sexos, cuerpos y pulsiones. El viejo placer de escuchar una melodía en una plaza próxima o poner un disco de Tchaikovsky en la radiola ha dejado paso al nuevo placer de estallar vociferantes y extáticos en los macroconciertos de rock en vivo. Y las oficinas de hoy –personalizadas, conectadas permanentemente a internet, sumidas en empresas cada vez más pequeñas y mutables- no se parecen en nada a las que el autor refería en su primer poemario.

Han muerto también los lectores de Benedetti, aquellas generaciones de jóvenes que soñaban cambiar el mundo con algo de ruido y nada de sangre, quienes consideraban la izquierda como el lado natural de la cultura, los que creían que la revolución podía ser una fiesta, los que entendían el amor libre, la pareja democrática y el disfrute sexual como los primeros pasos de eso que llamaban socialismo.

Lo que no significa necesariamente el olvido (aunque en tiempos de feroz demanda de novedades espectaculares, quién sabe). Benedetti ya es un clásico de una época ya diseccionada y museizada: El siglo XX. Todo lo que recibimos solo veinte años antes devendrá, en este nuevo siglo, en otras cosas : El fútbol, el sexo, el conocimiento, la política, el placer, la literatura; todo eso continuará pero en formatos distintos al universo que Benedetti conoció.

Y justamente, por eso mismo, Benedetti debe ser leído por nuestros hijos y nietos, debe incluirse en los cánones profesorales del Plan Lector, debe seguir presente en nuestras bibliotecas familiares. Para decirles a los que vendrán no un “todo tiempo pasado fue mejor” sino abrirles la ventana a un universo tan distante, imaginativo y original como los socorridos de Tolkien, Rowling o Lewis: Un mundo donde las estrellas de fútbol vivían al lado de tu casa, donde los romances empezaban con largas caminatas nocturnas (y clandestinas) hablando de literatura y donde los sueños de un mundo mejor no eran vistos como utopías despreciables sino como pensamientos decentes.

Aunque -no lo olvidemos- Benedetti ha muerto y los torturadores y genocidas a quien él siempre combatió, siguen vivos, gozosos e impunes. Que estamos en el siglo XXI.

martes, 12 de mayo de 2009

EL RETORNO




« Et m’écrie avec joie : un ennemi de plus ! »

Cyrano de Bergerac de Edmond Rostand, 1897


Se acabaron las peleas de colegio, las cosquillas a los engreídos, la confianza en los que han demostrado que no la merecían.

Se acabaron las esperanzas de debate contra gente que solo insulta, las ganas de dialogar con los egos puerilmente superlativos, hacer mayéutica con quienes solo hozan en busca de monedas convertibles y fama espúrea.

Se acabó el sueño de una blogósfera “peruana” como Atenas o Alejandría. Ingenuo de mí, la blogósfera forma parte del gran charco humano que todos pisamos cotidianamente. Los bloggers criollos no necesariamente son informadores ilustrados ni comunicadores de ciudadanía. Por lo general, son seres humanos con todo el tiempo del mundo para medrar junto a una PC pagada por papito. Por no hablar de nuestra gama de residentes en el extranjero para quienes los posts y los comments son un extraordinario momento donde la compañía virtual reemplaza todas las miserias de su soledad real. La blogósfera es una tremenda minoría. Colón ¿Qué coño alucinabas?

Pues frente a la codicia oficial, habrá que crear una nueva Hermandad de la Costa, entre libreros, escritores e intelectuales. Y ahí apunto a mi bajel (artillado, por siaca).

Regreso airado y feliz como el Sandokán de Salgari. Violinista, dipsómano y al grano como Sherlock Holmes. Bruto y mostrenco como Sancho Panza. Soy un Ernesto que se tira de cabeza sobre el Pachachaca, un Varguitas que se larga a la Amazonía saqueando la caja familiar. Un Julius extorsionado por las putas del Cinco y Medio. Un Claudio Alaya Manrique que terminará sus días en el Frontón como miembro del comité jaujino del PCP.

Venga amigos, vamos a amargarle el desayuno a tanto hijo de puta de aquí y el mundo entero. Como el Cyrano de Rostand digamos: “¡ Un enemigo más, qué gozo!”

De plagios y otras hierbas. El pajerismo de los conciertos del Estadio Nacional. El Barça jugando tres títulos. El pequeño paraíso de San Pedro de Lloc. El nuevo cancionero de Del Pueblo del Barrio. Luces y sombras de nuestro Plan Lector. La estética huachafa de los "parques" del alcalde Castañeda. Los cuerazos apurimeños. La gran guitarra de Renzo Gil. La nueva cultura política que trae la Amazonía para este año. El Boom de las editoriales de provincias. De cómo me gasté casi 90 soles en una novela rusa. Las buenas noticias que vienen de Buenos Aires. Y las mucho mejores que vienen de Huamachuco y Huamanga.


Todo esto y mucho más.

¿Que no te gustaba? Pues dos tazas.

viernes, 20 de febrero de 2009

UNA BONITA PRIMAVERA (la literatura de nuestra guerra goza de excelente salud)


Hace poco más de un año escribí una reseña sobre el libro Caminos de Ayrabamba y otros relatos (Canta Editores, Lima 2006), publicado por Nueva Crónica, un colectivo literario compuesto por prisioneros de guerra y presos políticos en el penal de Castro Castro. Se hizo un poco de ruido al saberse que allí, dentro de los muros del presidio, también se hacía literatura. Y de la buena.

Tiempo más tarde, uno de los miembros de dicho colectivo publicó, con su propia autoría, un libro de cuentos bajo el nombre de Golpes de viento (Nueva Crónica/Gremio de Escritores del Perú, Lima 2007). Víctor Hernández (Ayacucho, 1962), condenado a cadena perpetua en el presidio de Canto Grande por delitos de terrorismo, nos ha regalado un libro de sugerentes historias: un recital de asombrosas escenas no conocidas de nuestra guerra (la visión de una ex hacendada ayacuchana condenada a vivir en una comunidad gobernada por la guerrilla, la visión del trabajo revolucionario urbano desde los ojos de los niños o el doblegar de un destacamento de desactivación de minas del entonces ejército maoísta). Bajo las rejas del penal, es el ejemplo de un hombre que ejerce la literatura como herramienta de su lucha y su libertad.

En los penales hay hasta tres grupos de creación literaria (algo que, al parecer, no tiene importancia en la gran prensa capitalina que ve más noticias en el matrimonio de un futbolista post-adolescente o en el regreso de una urraca). Ellos luchan contra la reclusión con otras armas: La poesía, la narrativa, los sikuris, las artes plásticas. Quien crea que en los centros de reclusión la gente se pudre, que se haga idea de lo contrario. El hombre vive. Y el hombre que ha luchado por sus ideales vive más todavía.

(A ver si lo entienden algunos engreídos de Estados Unidos y San Isidro, por poner un pequeño ejemplo).

Además de Nueva Crónica está el grupo Ave Fénix, que igual que el anterior, nació bajo el yugo implacable del fujimorismo penitenciario: cuando estaba prohibido leer y escribir en las cárceles, cuando los reclusos usaban el valioso papel higiénico para escribir a escondidas, cuando una biblioteca en los penales era tan peligroso como un arsenal. Cuando los artistas tenían que aprenderse de memoria, durante meses y hasta años, sus creaciones personales hasta esperar un momento donde ponerlas en práctica.

Frente al solaz calamo currente de los bloggers de El Comercio, el esfuerzo por escribir mensajes asertivos en un ambiente que prohibía la inteligencia, es un ejemplo que lo mejor del Perú no están precisamente en sus media.

Hoy, tenemos un panorama impensable hace quince años, más o menos.

Hoy (jueves 19 de febrero) puedo presentar un libro de cuentos de Manuel Marcazzolo (un ex -preso político encarcelado por más de una década) Historias de rotonda, (Editorial Aretidea, 2008) sin temor a que la policía me encierre y los jóvenes cronistas del Somos me delaten.

Hoy podemos presentar ese libro con Rocío Silva Santisteban y Roberto Reyes Tarazona (escritores de nombradía, sin que nadie decente les pueda acusar de proterroristas) ante un público repleto en el Centro Cultural Español (que no es, precisamente, un lugar sindical apañador de terroristas). Hoy podemos hablar de la guerra sin los sambenitos del fujimorismo y con el orgullo de saber que la distancia histórica, jejeje, nos ha dado la razón.

(En esto) hemos avanzado.

Hoy, los escritores criollitos que antes defenestraban de la narrativa social o realista se vieron obligados –por mor del capital- a escribir sobre una guerra que apenas padecieron. Hoy tenemos escritores que han admitido escribir sobre la guerra solamente por plata, hoy tenemos a defensores del individualismo y la intimidad del escritor que juegan a escribir sobre nuestra guerra. Hoy, todo un Miguel Gutiérrez, torturado varios años con las secuelas del conflicto, presenta en Lima una novela sobre la experiencia de las mujeres en nuestra guerra interna.

Bacán, sea, hoy la guerra es la voz.

Pero, creo, buena parte del mérito estuvo en estos escritores presos que a los de afuera le decían esta vieja letanía: “Recuérdalo tú y recuérdalo a otros” un título del viejo libro de Ronald Fraser que demuestra que la memoria, si se sostiene, siempre prevalece. Incluso ante países tan amnésicos como el nuestro.

Jóvenes escritores como Fernando Cueto (leed el imprescindible Días de fuego, Editorial San Marcos /Rio Santa eds. 2008) o los ya conocidos Rafael Inocente, Martín Roldán o Julio Durán le están dando otro acento a la rememoria del conflicto. Ya no son los buenos contra malos como metáfora de la guerra en los ochenta, ni la masa manipulada por las élites terroristas de los noventa, ni las individualidades sometidas a los totalitarismos sociohistóricos en las obsesiones de nuestros escritores criollos de nuestra actual entrecasa. Ahora los escritores ven a los protagonistas de la subversión no como los otros, sino más cerca. Total, todos conversábamos, chupábamos y hasta tirábamos con aquellos ¿O no?

No había otros, todos nos conocíamos. Por eso todos padecimos.

Por eso todos ahora escribimos.

Perdonden la mezquindad, pero buena parte de esta conquista –hoy casi gratuita, pero quince años atrás, sencillamente impensable- se deben a esos escritores con o sin nombre que, desde la prisión, defendieron la literatura.

Las semillas de esta primavera que ahora disfrutamos.



P.D. La imagen es de Los funerales de Atahualpa, en versión proletarian-pop de Marcel Velaochaga, ya todo un clásico. Y buena parte del mérito también estuvo en los que se han quedado adentro.

martes, 17 de febrero de 2009

No reventemos cohetes

Gráficos de Guamán Poma de Ayala, cuando los indios dibujaban indios sin ningún español o criollo que los dirigiera.



La Teta asustada ganó la Berlinale y, por ovarios, es el film peruano que ha accedido a uno de las más altos galardones del cine internacional. Nadie le va a quitar ese sitio, pese a que otros cineastas peruanos como Armando Robles Godoy y Francisco Lombardi hayan dado alas a nuestro raqúítico cine nacional, codeándolo en festivales del calibre de San Sebastián, Montreal o Chicago. Y ganando premios de puta madre, además.


¡El Perú galardonado en la Berlinale! Nuestra clase política criolla, tan huérfana de reconocimiento pese a que ha hecho todo lo posible por agradar a sus amos, vibra en cada título, aunque signifique llegar a cuartos de final de un mundial de chibolos o ganar curiosos premios gastronómicos. Ahora, nuestro genocida estará en su garbanzal halagando a los que realizaron el laureado film. Todos los medios han saltado de alegría con el galardón. Saltitos de alegría a los que se han sumado nuestros blogósferos de entrecasa (por ejemplo, aquí y aquí). Bueno, yo, con la misma desconfianza de siempre, no voy a reventar cohetes. En fin, ya me conocen.


El reconocido crítico español Carlos Boyero no ocultó su desencanto de la última Berlinale y lanzó estos adecuados dardos:


"...confieso que La teta asustada (...) , dirigida con sentimiento y conocimiento por Claudia Llosa, no me provoca ni de lejos ni de cerca ningún volcán anímico. Centrada en el sufrimiento psíquico de una indígena peruana debido a la maldita herencia que pilló de su violada y consecuentemente desquiciada madre, intenta extraer lacerante poesía y costumbrismo veraz de la cotidianidad o la tragedia de gente herida, humillada, traumada y resignada".


"Cine con planteamiento honesto (no sé qué significa concepto tan enfático, pero sé que se usa mucho, aunque rara vez constato que aparezca el arte), intérpretes que no saben o no necesitan interpretar, sensación de realismo y bienintencionadas intenciones. O sea, un material tan correcto como tibio para los placeres que yo sigo esperando en el cine".


"Esta Berlinale ha sido aún más intranscendente que mediocre, pero los premios le podían haber caído a cualquiera. Me voy a tirar el rollo. Bienvenido sea el multiculturalismo, el galardón a la simpleza exótica, la certidumbre de que hay que reconocer en público el mérito del cine personal y posibilista que no mantiene ninguno de los al parecer obscenos ganchos que embrutecen al espectador convencional, las películas invisibles que nos hablan con un lenguaje distinto de la problemática de los seres humanos en cualquier e ignorada parte del universo. Qué pesadez, qué muermo, qué mentira".


"Les juro por mi madre que me encantaría asegurarles que el cine está esplendorosamente vivo gracias a ellos, que estos premios garantizan savia nueva, que estén ustedes pendientes del improbable estreno de estas laureadas películas que revelan una poderosa e insólita forma de expresión cinematográfica. Pero antes de certificar esa mentira, me retiro del oficio".


"Entre mis títulos favoritos y descerrados del galardón tampoco hay ninguno que me quite el sueño. Y te sientes fatal admitiendo la pobreza de lo que se supone que debe ser la vanguardia del cine. Aseguran voces apocalípticas que a los periódicos y a los libros les queda poco tiempo. Deduzco que a los festivales de cine mucho menos. Cannes, como siempre, reivindicará la parte del león. Pero mi desolada experiencia con los últimos festivales de Venecia, San Sebastián y Berlín certifica que la depresión también amenaza a este negocio. Me parece normal que nos quedemos en paro hasta en esta profesión tan rara, tan inútil y tan contaminada de los críticos de cine".


Todo el artículo, aquí.


Yo solo tengo que agregar que, después de ver Madeinusa, el cine de Claudia Llosa representa un intrigante punto de vista en auge: La bruta apropiación de la realidad andina por parte de las élites criollas. Algo que no se daba desde los tiempos de Lòpez Albújar.


Es decir, han vuelto los tiempos en que puedes jugar alegremente con las sensibilidades de un grupo cultural determinado, interpretar sus mitos y leyendas abiertamente, llamarles borrachos, bárbaros e ignorantes sin roche, aunque sea solo como leit motiv artístico. No solamente se ha perdido la corrección política con el mundo andino, se ha perdido el amor a la tierra. Los andinos pueden ahora pasar como bobos, miedosos y supersticiosos, como los afroamericanos en las películas clásicas del cine yanqui. (Ah, y también los latinos). Ahora, nuestros indios son, cultural y artísticamente, virtuales extranjeros en una tierra que se ha convertido en pasto de empresas mineras, transnacionales turísticas y experimentos cinematográficos a la peruana. Todos saqueando lo que queda de nuestra cordillera. Y parece ser que a nadie le importa.


¿Exagero? Vean La muralla verde. Otra forma -igualmente criolla, que no pasa ná- de ver nuestro país. Comparen nomás.


El Perú no avanza, retrocedemos cada vez más rápìdo a escenarios ignominosos.

lunes, 9 de febrero de 2009

LAS ESCLAVAS DE LA IGLESIA Y LOS ESCLAVOS DE HOY (Post de un agente provocador postmoderno)


Con ustedes, la Hermana Noel, la Hermana Rosaria, la Hermana Wilfrid (Sic), la Hermana Mary Janet y la Hermana María -todas de la Hermandad de la Divina Providencia- en el campo de tiro de Worcester, Massachussets, Yanquilandia. Es 1957, Guerra Fría y época de oro de las armas. Quien crea que es un bluff, se pasa por esta gloria de blog.


Es febrero, el mes de los carnavales y el hueveo, donde parece nunca suceder nada, porque nadie se moviliza ni para protestar contra un humillante pacto en Choropampa, la violación del patrimonio histórico en la universidad de San Marcos o el descarado tráfico de influencias que ha prodigado buena parte del alto personal de la Marina de Guerra. No, a nadie le importa que nos escuchen, nos roben o nos pisoteen. Es febrero.

Buena parte de esta dejadez estacional es producto de una ausencia de institucionalidad que termina siendo copada por desinformación prodigada por medios respetables. Sea ese periódico medio independiente, ya demasiado disparado por su cuenta, que tuvo que ser recientemente "expropiado" por la clase dominante ,sea por nuestra rancia y bien peruana Iglesia Católica o por el vocero ramplón de nuestros gloriosos oficiales de las fuerzas armadas en estado de pre-jubilación:

Ella la Iglesia, Mater et Magistra, se ha preocupado por llenarnos de moral en un país donde los gobernantes casi nunca la tuvieron. Bendijo tropas que cometieron genocidios. Negó el auxilio a sus acólitos que creyeron que ella les protegería. Compartió el poder con la tiranía sin sonrojo. No le importó medrar entre un militarato mostrenco de ideología fascista. 100 años después, han regresado las formas y los contenidos (¡Y el lenguaje!...igualito a capellán castrense del ejército franquista) de esa entrañable Iglesia peruana de los tiempos de Manuel González Prada.

No está demás citar las palabras de Maestro, sobre la enseñanza católica:

"El alumno, aislado expresamente del otro sexo, crecido en el espíritu de hostilidad que la Iglesia fomenta hacia la mujer, ingresa en la vida social y forma familia, con más disposiciones para libertino y tirano doméstico que para hombre, marido y padre (...) En todo buen discípulo de la educación sacerdotal, si no hay un misógino, se encierra un prudhoniano que solamente admite dos rangos en la mujer: cortesana o ama de llaves"

Y, con las monjas, no admite reparos:

"Buena, perfecta, la monja es mujer incompleta y por consiguiente una mala institutora que hace de la escuela un remedo del convento en vez de transformarla en institución moral (...) ¿Qué saben de amor los corazones abiertos a Dios y cerrados al hombre? ¿Qué saben de maternidad los vientres que no sintieron el placer de la concepción ni el dolor del alumbramiento? Buena, perfecta, desviándose y desvelándose por igualar a la madre, la monja confunde la melosidad con la ternura, la inclemencia con la justicia, la hipocresía con el pudor, y solo consigue ofrecer una maternidad fría, empalagosa, de oficio, en una palabra, contrahecha o de encargo relance venal".

Y mete una cuchara incómoda en el feminismo de entrecasa.

"¿Ignoramos la elevación moral de las protestantes? ¿No sabemos que en Estados Unidos y las naciones reformadas de Europa las mujeres brillan por su ilustración y carácter? ¿No vemos que la ascensión del alma femenina coincide con el descenso del Catolicismo? Aunque no pertenezcamos a ninguna secta religiosa, tengamos la buena fe de reconocer que el Protestantismo eleva a los individuos y engrandece a las naciones, porque evoluciona con el espíritu moderno, sin ponerse en contradicción abierta con las verdades científicas. El Catolicismo, al decretar la fe pasiva, nos mantiene emparedados en el Dogma, como al cadáver en un ataúd de plomo; la más intransigente y absurda de las comuniones protestantes, al declarar el libre examen, deja una ventana siempre abierta para evadirse al racionalismo. Si la ortodoxia católica merece llamarse una religión de estancamiento y ruina, díganlo España, Irlanda, Polonia y algunos estados de Sudamérica."

Aunque, no entiendo cómo del protestantismo terminaron apareciendo todas esas iglesias evangélicas de hoy, mezcla de show de Miami y conducta bizarra.

Claro, que el resto de la educación privada -patriotera y devota del poder- no se queda sin mácula:

"Nuestros procedimos en sentido inverso: figurándonos que nuestro empirismo semiteológico y semiescolástico era el summum de la sabiduría, cerramos el paso a todo lo que no fuera esclusivamente nacional y nos entregamos ciegamente a la iniciativa de nuestros hombres. Y ¿qué tuvimos? Lo de siempre: buenos sabios que de la instrucción pública hicieron un caos, buenos hacendistas que nunca organizaron un solo presupuesto, buenos diplomáticos que celebraron convenciones funestas, buenos marinos que encallaron los buques y buenos militares que perdieron las batallas."

Y un guiño a quienes, con toda la concha (y toda la simpatía de nuestra parte), medran y disfrutan del poder:

"Nada tan cobarde como la generación que paga sus deudas endosándolas a generaciones futuras".

Eso ha sucedido los últimos treinta años.

Pero es febrero. Y acaban de morir mineros obligados a trabajar como si estuvieran en la Edad Media.

Y a a nadie le importa un carajo.


P.D. Leer este mes no solamente El Tungsteno de César Vallejo, sino también el cuento Cobriza de Feliz Huamán Cabrera. Antes a la gente le hervía la sangre la injusticia cotidiana. ¿Y hoy?

Casi vale la pena que nos disparen las monjas. Y nuestras mujeres se emparejen con los chilenos.

¿Qué? ¿Ahora sí te escandalizas? Joder!!

sábado, 31 de enero de 2009

DE CORCUERA A AYACUCHO (pasando por Bagdad y Majaz)



No es necesario irse hasta Gaza o Bagdad para conocer la tortura, la iniquidad y el crimen. El sufrimiento humano no está tan lejos. Cohabita con nosotros en el Perú.

Como bien lo afirma mi colega Ricardo Caro, en Ayacucho se está armando con total impunidad un cerco militar contra las legítimas protestas ciudadanas. Y todo para hacerle la vida más tranquila al megaproyecto que a precio de ganga montará un gaseoducto que atravesará (y alterará) el ecoambiente de por lo menos cuatro comunidades campesinas. Si el gasoducto pasara por La Molina, créanme que los costos por expropiación del terreno serían tan prohibitivos que preferirían hacer un rodeo por medio mundo antes de pasar por el dichoso distrito. Pero como el terreno del gaseoducto de marras atraviesa solamente comunidades ayacuchanas de indios de mierda, pues que acepten la propina que le dan los grandazos y no frieguen. Y claro, como los comuneros ayacuchanos ya están hartos que los planes energéticos que afectan su entorno se hagan sin su consulta y mucho menos sin su consentimiento, pues se movilizan. Y como el gobierno está harto de vainas comuneras de protesta, pues mueve ficha. Una vez más, los comuneros se mueven como extranjeros en su propia tierra.

¿A qué viene todo esto? A que un poema de nuestro vate nacional Arturo Corcuera está dando la vuelta al mundo. Un poema referido a la resistencia iraquí contra la ocupación yanqui y en homenaje a Mountazer al Zaidi, el periodista iraquí quien le tiró sus zapatos al ya (por fortuna) ex-presidente Bush y se ha convertido, sin duda, en uno de los íconos del siglo XXI. Y no los dejo con las ganas, el poema dice así:

VUELAN LOS ZAPATOS EN BAGDAD

Vuelan los zapatos

como misiles sobre George W.Bush.
Se vuelven los zapatos contra él
y los pasadores aprovechan su ajuste de cuentas.
En lengua milenaria que da flor al idioma
le gritan los zapatos al oído: "¡pedazo de perro!"
Desde el patíbulo el ahorcado
le tira, agusanados y fríos, sus zapatos de muerto.
Vuelan los zapatos descalzos de los asesinados,
de los escarnecidos en Guantánamo,
de las viudas sin ojos de tanta lágrima,
de los niños sin brazos pintándole
la cara desteñida a George W. Bush
con cagarruta de soldado invasor.
No quiero calzado Pierre Cardin,
menos calzado Bertulli Boston (de diseño italiano)
ni calzado Klass (de las estrellas de cine),
quiero zapatos de la resistencia
marca MOUNTAZER AL ZAUDI, madre.

Para muchos poetitas de Barranco, el que un peruano se refiera a Bagdad les puede sonar a huachafería.

Lo que no saben es que la injusticia, la opresión y la tristeza es tan grande en el Perú que nuestros poetas de raza pueden entender perfectamente la rebeldía y la rabia de otras partes del orbe. El Perú y el campo de concentración de Guantánamo no están tan lejos. Este pequeño poema de Corcuera testimonia la universalidad de la buena poesía peruana.

Ahora esperemos que algún poeta árabe, kurdo o irlandés se acuerde -por ejemplo- de Ayacucho. De su sufrimiento de antes y de ahora.

Actualización: Otro ejemplo del nuevo ícono del siglo XXI.

viernes, 23 de enero de 2009

Las calles letradas de Lima: QUILCA



Quilca es mucho más que la calle que nace en uno de los extremos de la Plaza San Martín y –culturalmente- muere en Wilson (aunque, cruzando la avenida uno encuentra un par de huecos bastante interesantes, sobretodo en los bajos de lo que fue el antiguo súper-edificio de la Ford Motors en Lima). Quilca es todo un triángulo, cuyos vértices son las calles Camaná y Rufino Torrico (calle también interesante, pero por otras razones), zona pletórica de librerías de todo tamaño y rango, jugueterías de antiguo, algunas tiendas de numismática, bares de raza, un centro cultural (antes había más) y un par de points dedicados a tribus urbanas y la música de colección.

La ristra de librerías de Quilca en sus cinco esquinas y varias calles adyacentes (es un pulpo librero que extiende sus tentáculos a La Colmena, la Plaza Francia y a varios ambulantes que pululan por los alrededores del ministerio de Relaciones Exteriores) van desde la simple tienda que exhibe revistas comercialonas descatalogadas hasta algunos portales donde venden ejemplares exquisitos –y, si uno pregunta, hasta algunos incunables- a precios igualmente exquisitos (o sea, recontracaros). En Quilca se encuentran rarezas como colecciones lujosas de premios literarios españoles (entre ellas, los galardonados con el Primavera Espasa, uno de los premios más huachafos que hay en nuestra lengua, con espantos escritos por fauna del tipo de Juan Manuel de Prada, Rosa Montero, Lucía Etxebarría y ya no sigo…) o viejos y venerables ejemplares de El Gráfico o Don Balón de la década de los ochenta. Más aún, en la parte que da a Camaná hay un gran salón dividido en varias tiendas donde uno encuentra títulos literarios que tuvieron su pegada en los años cuarenta y cincuenta (Sommerset Maugham, Curzio Malaparte, François Mauriac) por no hablar de autores hoy considerados bizarros (la sobrevalorada en su tiempo, Vicky Baum o aquel bestseller vintage de Mika Waltari).

En Quilca, desde hace unos meses, se ha abierto una librería cuyos fondos se nutren fundamentalmente de textos publicados en los años setenta y ochenta: Un auténtico túnel del tiempo donde redescubrimos los antiguos ensayos de un Héctor Béjar aún velasquista, un Virgilio Roel aún economista o un Henry Pease aún izquierdista. En esa tienda encontramos rarezas de extraña belleza como los estudios econométricos de la industria pesada soviética, textos yugoeslavos sobre el entusiasmo del Movimiento de los No Alineados, varias exégesis de la ruptura entre Moscú y Pekín y algunas perlitas perdidas de la antigua Revolución Sandinista. Desgraciadamente, quien administra ese tesoro es un enano chino de m… que maltrata estúpidamente al público que lo visita y que –por el momento- no desea comprar.

Pero el alma del Quilca, para qué nos vamos a engañar, es la producción pirata de calidad. Quilca –a diferencia de Wilson- apuesta por textos más literarios y enrollados que los típicos bestsellers comerciales o los manualcitos de autoayuda. Y una gran noticia: en los últimos meses se ha notado la aparición de textos notables que no son tan marketeados en los billboards de El Virrey o Crisol. Es verdad, en Quilca tendremos las obras completas de este sujeto, la laureada novela de Roncagliolo o los penosos textos de Coehlo. Pero también en Quilca podemos encontrar cuidadas versiones piratas de El corrido del Dante de González Viaña o la poesía completa de César Vallejo. A nivel internacional, además de varios títulos del actual nobel Jean-Marie Le Clézio (quien, antes de su galardón, era un perfecto desconocido en Lima y ahora Quilca contribuye a su difusión entre el pueblo llano) tenemos descubrimientos como la aparición de un titán de la novela policial como lo es Andrea Camilleri o ese gran narrador colombiano recientemente descubierto por los majors de las editoriales que es Héctor Abad Faciolince. Además nunca faltan las versiones piratas de habituales del lector limeño como Umberto Eco, Noam Chomsky y, últimamente, Michael Moore.

Capítulo aparte es el mercado de DVDs de carácter histórico, social y bélico que han inundado las tiendas de Quilca dejando pequeño al antiguo hueco bizarro que existía en la primera cuadra de Quilca (cerrado por la remodelación comercial-kitsch que perpetró la municipalidad de este imbécil). A quien le interese el aprendizaje audiovisual se puede encontrar con una mina que incluye saqueos descarados no solo del los catálogos de History Channel o National Geographic sino incluso de sus archivos (medida destacable porque la actual programación del History da asco). Además de las versiones piratas de sus especiales para el cable (los dedicados a los nazis, la Segunda Guerra Mundial, los sionistas o Al Qaeda ), hay toda una parafernalia de DVDs dedicados a la “historia roja universal” que parte desde la Revolución bolchevique, pasa por las biografías de Lenin, Stalin o Mao, le dedica harto material a Cuba, Fidel y el Ché, para terminar en hagiografías de Hugo Chávez o Evo Morales. Por supuesto que no podía faltar nuestras versiones patrias que van desde la biografía de Jose Carlos Mariátegui (generalmente basadas en el telefilme protagonizado por Martín Moscoso haciendo del Amauta ¿Martín, cómo has sido capaz de dejar el teatro por Indecopi?), pasando por documentales militantes de César Vallejo y Arguedas, diversas narraciones de nuestra guerra interna –hechas tanto por simpatizantes del PCP como por críticos generalmente nacionalistas y , si uno pregunta, por antiguos ronderos y paramilitares- y terminando con aparatosas biografías de los Humala (tanto Ollanta como Antauro, aunque este último cuenta con mayor producción, sobretodo los disputados CDs sobre el Andahuaylazo). Sazónese todo este cóctel con los proverbiales audiovisuales dedicados al esoterismo oriental, la nigromancia y los nazis, el paso de Jesucristo por América, los cátaros, templarios, illuminati y masones, los hechiceros peruanos y las bondades de los alucinógenos nativos). Qué linda es esta calle.

Quilca también es una esperanza para quienes buscan ediciones pasadas de escritores peruanos. Buscando, buscando, uno puede encontrar varias novelas de la saga campesina de Manuel Scorza o los libros de cuentos de Eleodoro Vargas Vicuña. En Quilca abundan, desparramados, los diversos títulos de la Biblioteca Peruana de Peisa (donde a la mano encuentras Duque, La Casa de Cartón o Los perros hambrientos) así como los títulos más emblemáticos de los Populibros (¿Dónde, si no, encontraremos Sangama o Lima la Horrible?), por no hablar de ese tímido esfuerzo cultural de la alcaldía limeña de Alfonso Barrantes, los Munilibros, empresa pequeña y trunca pero a años luz de lo que la actual municipalidad de Lima entiende por cultura.

Y todo a precios asequibles, fácilmente regateables y con momentos sorprendentes. Yo me topé con la primera edición en español de Misión a Moscú de Joseph Davies (Buenos Aires, 1942) por cinco luquitas. Cosas así uno se encuentra en Quilca.

Pero, Quilca no se puede entender sin su agitada y contradictoria vida nocturna. Su rango bohemio lo dan sus bares y su vida callejera vespertina, llena de tribus juveniles, corrillos alcohólicos y mucha droga. El Queirolo y Don Lucho (conocido también por La Rockola) suelen ser espacios habituales de escritores jóvenes y editores veteranos, de estudiantes de bellas artes y poetas olvidados, de intelectuales desclasados que vienen de los recitales del Yacana y profesores inclasificables que salen de las exposiciones de la Casona de San Marcos. Y finalmente, El Averno, centro (contra)cultural del cual he escrito varias veces (aquí y aquí). Sigue siendo un modelo de centro abierto y democrático, popular y diverso.

A muchos peruanos de campanillas, Quilca les puede parecer un mercado persa con libros, regentado por perdedores y frecuentado por mediocres. Sin embargo, cualquier extranjero que se haya dado una vuelta por este sitio se sorprende de las dimensiones de esta miniciudad de los libros. Quilca es muchísimo más extensa que la madrileña Cuesta de Moyano o el barcelonés Mercat de Sant Antoni. Mucho más numerosa, diversa y barata que la santiaguina calle de San Diego. Y no hay nada parecido en el barrio latino de París, en el Arbat moscovita o en el Prenzlauer Berg berlinés, pese a que en todas esas sociedades se publican y leen más libros que nosotros. Por no decir que el número de sus librerías y bibliotecas debe, por lo menos, quintuplicar nuestra pobrísima dotación.

Sí señores, Quilca saca el pechito por la cultura en Lima.

Amigo lector, organícese un día, dedíquelo todo a Quilca. Arranque tomándose un caldo de cabeza en los restaurantes de alrededores y dedíquese la jornada entera a recorrer las librerías, revise las rumas de libros con paciencia, mánchese los dedos de polvo hurgando entre piscinas de textos de todo tipo, tenga paciencia y perseverancia, pregunte siempre, no desdeñe ningún puesto de libros por pequeño o desabastecido que parezca. No menosprecie los ejemplares por si albergan firmas y apuntes de su anterior dueño, o tengan muchas hojas dobladas o un guillotinado defectuoso. Quilca es generoso con quienes aman los libros. Y luego de la jornada, ya de noche, palpando las sorpresas que haya encontrado, párese en uno de los bares, tómese una cerveza. Escuche las conversaciones de al lado, mire a la gente que entra y sale. Sus caras, sus gestos, los libros que llevan distraídamente, las canciones que ponen en la rockola, las mujeres a quienes miran e invitan. Sumérjase en el otro lado de la cultura, déle una gran oportunidad a esta maravillosa calle.

Nota final: Quilca no está a salvo. La han querido desfigurar muchas veces. Desde espantosos proyectos municipales al servicio de negocios particulares hasta conatos de desalojo por intereses inmobiliarios informales, por no hablar de caprichosas batidas policiales. Ahora que el gran capital quiere rediseñar el centro de Lima a su real antojo, devorando manzanas enteras para clavar allí supermercados, centros comerciales o edificios de oficinas; temamos por Quilca.

Cuando por la televisión digan que quieren “limpiar” esa calle, echar a los fumones y borrachos, terminar con la informalidad y la piratería, vigilar a los radicales que conspiran contra el gobierno, etc. Cuando vean eso en los titulares de los periódicos y las cabeceras de las radios; vaya a la bilioteca de su casa, palpe los libros que compró en Quilca, recuerde, sienta, piense. Y actúe en consecuencia.