domingo, 2 de marzo de 2008

¡NO PASARÁN!





El centralismo criollo quiere conquistar Cuzco. Cuzco será la tumba del centralismo criollo.

(Como casi siempre lo ha sido, dicho sea de paso)




Lo mejor que ha hecho el gobierno para con el Cuzco es quitarle la sede del APEC (una carísima reunión de burócratas y patronales donde nos toca hacer de mayordomos). Lo mejor que hace Alan es denigrar y caricaturizar a los cuzqueños, reduciéndolos a un hatajo de violentistas y locos. Lo mejor del discurso del APRA quizá sea convertir al Cuzco en el antipaís del país oficial. Si los poderes hegemónicos sueñan con obligar a los cuzqueños a arrastrarse por las monedas de plata del turismo, lo tienen claro: La identidad regional enfrentará a la demagogia gubernamental, la energía local enfrentará a la rapiña internacional, ser del Cuzco terminará siendo ser más peruanos que nadie. La crítica cuzqueña al centralismo es algo más allá que manifestaciones y proclamas, se ha convertido en parte integrante de todo un epos que ya es un referente de otras formas de pensar y escribir sobre el Perú.

Cuzco también tiene grandeza literaria. Su singularidad cultural ha creado sus propios subgéneros y temáticas en su peculiar aventura de interpretar nuestro país a través de la Ciudad Imperial.

Es en Cuzco donde, por ejemplo, se ve con mayor intensidad el dilema de cómo compaginar tradición y modernidad. Así nos encontramos una narrativa que elabora una sinergia con la ciudad, donde hay un Cuzco inmanente e inexorable, que marca una personalidad literaria moderna, que encara sus momentos conflictivos y que, afirmándose, canta segura sus contradictorias y desafiantes raíces (Es el caso del gran poeta y narrador Enrique Rosas Paravicino en Ciudad apocalíptica, Libranco editores, Lima 1998).

Pero también tenemos Cuzco, después del amor (Peisa, Lima 2003)del afamado escritor Luis Nieto Degregori, donde se reflejan las disonancias de una ciudad otrora conservadora y estamental frente a la irrupción de la migración campesina por un lado y la presencia cada vez más hegemónica del turismo internacional. Hay un regusto de amargura bastante comprensible en una ciudad milenaria cuya presencia prehispánica es muy importante para entender esta región (dentro casco histórico y alrededores, rara es la edificación que no se levante sobre cimientos profesamente incaicos). La modernización de la urbe andina es una transformación real pero asimismo agresiva, foránea, irrespetuosa y fuera del control de los ciudadanos. Si en Lima lo que vemos es una andinización generalizada de la antigua capital criolla; en Cuzco, Puno o Huamanga es un proceso casi vengativo, donde se domeña y maltrata el rostro tradicional de la ciudad, cambia la vida cotidiana de la ciudad, se explota turísticamente la identidad original y se desconectan las antiguas exigencias telúricas y milenaristas. Nieto, como otros autores cuzqueños, nos habla de esa actitud incómoda (casi un desencanto) de la modernidad en el mundo andino. Modernización que, bien pudiera ser positiva y deseable, pero que casi siempre se ha manifestado como ajena y enajenante.

Pero, más allá de ese malestar sobre la modernidad, ésta da otros elementos de identidad regional concreta como la consolidación del bricherismo como temática de la literatura cuzqueña y la cultura popular en buena parte del país (Puno, Arequipa, Huaraz e incluso Trujillo). El brichero, posiblemente, sea el personaje literario –bastante más literario que real, según afirman muchos- más popular de la literatura peruana en los últimos años. Producto indirecto de la industria turística, estos andean lovers son reflejados en la narrativa de Mario Guevara y otros epígonos. En sus andanzas se dan la mano la picaresca como estilo, el acceso local al horizonte cosmopolita y una vía adicional a las sublimaciones sexuales tanto del autor como de los lectores.

La poesía cuzqueña es una gran desconocida en este país que nunca le ha dado a Raul Brozovich (1928-2006) el homenaje que se merecía. Por citar tres generaciones mencionaría la extraordinaria poesía de Ana Berta Vizcarra que mezcla vanguardismo, crítica social y erotismo ("Me gustan los duraznos/ como los hombres/ a veces/ tiernos maduros/ los tomo a placer/ dorados rojizos pardos") . O la poética política de Iván Yauri (sobre todo sus últimos poemarios Reapertura del sumario, Octubre sediciones, Cuzco 2007 y Viento de fuego, Editorial Hipocampo, Lima 2007) y su actitud bolchevique de poetizar la realidad injusta y hacerla crítica feroz “Demasiadas almas /les restan por salvar/ sobre los campos/ donde siempre la mies/ surtió tan abundante/ como las ratas” . O el caso de una multitud de jóvenes poetas, de quien solamente citamos a PávelUgarte, con versos de fuerte acervo metalero.

Y qué decir de Ángel Avendaño, patriarca de las letras cuzqueñas y referente de esa hermosa identidad que tiene el Cuzco (orgullo del pasado, crítica del presente y forjador de utopías para el futuro). En esa perspectiva tenemos también el caso de Karina Pacheco, sorprendente narradora en su celebrada novela La voluntad del molle (San Marcos, Lima 2006) donde varios de los dilemas arriba señalados se reproducen en clave familiar. Karina es más sorprendente si nos referimos a ella como antropóloga –una de las ciencias sociales más queridas por los cuzqueños- y leemos su producción. La diversidad oprimida: centralismo cultural y reivindicaciones excluyentes (INC, Cuzco 2006) es un ensayo premiado que critica el grosero contrabando de imágenes criollas que se autodenominan nacionales mientras mantienen, virtualmente y en la clandestinidad, las referencias andinas. Un ensayo en el cual, sin estridencias, dice verdades como un templo:

“…en un país que lastra un profundo y complejo racismo, el centralismo cultural constituye uno de los mayores mecanismos de discriminación étnica, territorial y sociocultural y de mantenimiento de profundas estructuras de poder y desigualdad socioeconómicas. Por ende, resulta uno de los grandes problemas que cabe superar si de verdad se pretende democratizar la sociedad. Y es que desde los principales sistemas de formación identitaria, como la escuela, el colegio o los símbolos patrios, así como desde los principales ejes formadores de opinión, como los medios de comunicación, de manera cotidiana se contribuye a la discriminación de aquello que no sea el modelo criollo y elitista de modernidad”.

Cuzco no es un lugar de resentidos o perdedores. Más bien es la tierra prometida de aquellos que creemos que otro país –y otro mundo- es posible. En ese sentido, y bajo la dirección de ese gran hombre de teatro que es Hugo Contreras, Cuzco albergará este año el VIII Encuentro Nacional de Escritores Manuel Jesús Baquerizo. Ojalá los búfalos apristas no lo prohíban.

Que Alan haga de mesero en sus cumbres mundiales y nos grite que somos modernos y cosmopolitas porque construimos edificios de cincuenta pisos, profanando ruinas con sus columnas de acrílicos y sus luces de neón bamba. Acá en ell Cuzco nos proponemos otro país, otro liderazgo y otra promesa de auténtica y democrática felicidad.


5 comentarios:

Anónimo dijo...

pero qué post más r3sentido. los cusqueños tienen lo que se merecen: NADA. Y es simple: Macchu Picchu y toda esa vaina no es de los cuzqueños, sino de los peruanos, que se jodan los cuzqueños, y que se jodan todos los demás. Encima tienes el desparpajo de escribir que seremos mayordomos de los extranjeros en el APEC? qué cosa? ese tipo de pensamiento es ek que mantiene en la pobreza económica y moral a los provincianos. !Hasta cuando!

Anónimo dijo...

Javier, te felicito por el artículo.

Si coincidimos en que existe un inconsciente colectivo ligado a la psiquis y a la historia, si coincidimos en que el desorden crónico que vivimos en ciudades coloniales como Lima tienen como causa profunda los desórdenes atávicos sobre los cuales se han estructurado las ciudades, entonces CIUDAD y PSIQUIS se moldean mutuamente y ello es reflejado en la literatura.

Las ciudades y los pueblos entran en caos cuando pierden su origen y confunden su destino. Un perfecto ejemplo de ello es Lima, una ciudad de indiferentes, alienados y culpables, una ciudad que rechaza a su madre y se identifica con su padre blanco español y su "padrone" yanqui que vive en Miami.


Si Lima pertenece a esa estirpe de ciudades femeninas que se avegûenzan de sus raíces indias, si Lima es actualmente el símbolo de la DESCOMPOSICIÓN de la psicología del peruano, entonces el Cusco y muchas otras ciudades serranas, expresadas en sus mejores hijos (no aquellos gamonalillos o descendientes de encomenderos, burros blancos les llamaban otros, que son tan o más racistas y clasistas que cualquier limeño) serían las ciudades-macho que pueden conducir al pueblo a encontrar el rumbo perdido y a recuperar el equilibrio biológico-emocional que nos reconcilie con nuestros orígenes.

Lima y sus “señores” asesinos carecen de auténtica fuerza masculina y, por tanto, abundan en fanfarronería autoritaria.

Lima se ahoga en su aislamiento centralista porque siempre fue una ciudad emputecida primero por España, luego por Inglaterra y Francia, ahora por EU y la globoidiotización de las transnacionales. El papel rector corresponde a las ciudades (regiones les llaman algunos) que no han perdido el vínculo con los ancestros.

Lima y sus gobernantes travestidos solamente tienen la voluntad de hacerse la cirugía plástica para parecerse cada vez más a Jimmy Santi.

Rafael Inocente

Metete dijo...

¿Leíste lo que publicó Oquendo el fin de semana?

javier dijo...

Al anónimo de las 0:43 (vaya hora para leer blogs):

Compadre: ¿Me puedes decir qué de común tenga Tumbes, Cuzco o Moquegua? ¿No te parece bien grosero hablar así de "peruanos", tan ancho? ¿Crees que el Estado peruano -ese que se ha vendido a Grace, a la Standard Oil, al consenso de Washington, al TLC- es representativo de la cultura y sociedad cuzqueña? ¿Sin el Cuzco qué crees que sería del Perú? ¿la plaza de Acho?

Oye, y dime si en el APEC haremos algo más que servirles la comida y hacer de choferes en su excursión turística ¿Vamos a imponer nuestros baremos en las políticas proteccionistas a la agricultura como hacen en el Norte? ¿Nos regalarán las facilidades necesarias de mejor circulación de trabajadores peruanos en los países desarrollados?¿Acaso nos darán la primacía en la denominación de origen del pisco? Venga ya, nosotros haremos de mayordomos y los chilenos, seguro, de gerentes.

javier dijo...

Martha es la perfecta descendiente postmoderna del Felipillo de la Conquista. Y es espantoso traducir un idioma que no se quiere ni se respeta.